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Sobre la cancha: Un fútbol de barrio

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Foto: depor.com

Mientras internet cobra vida en mi teléfono celular, me cuesta dejar de ver video tras video en la tan popular red social Instagram. Lógico, se acerca el Mundial de Fútbol, la gran fiesta del balón. Antes, se ha resuelto la segunda final europea de la temporada, tercera en la jerarquía.

Y sí, ganó el Crystal Palace. El gol de Mateta valió para la coronación del elenco inglés. Un duelo en Leipzig entre entidades de barrios, al menos así se vendió la historia de este encuentro. Ojo, no es errado, pero es evidente la diferencia económica entre unos y otros.

Aunque las normas están para ser cumplidas, también existen las excepciones de las conocidas reglas. Es ahí donde se cuela el Rayo Vallecano luego de su debut en una discusión de título a nivel continental. Si bien la vuelta a casa carga losas de dolor, existen motivos de felicidad.

Este 29 de mayo cumple 102 años de vida el pequeño club de Madrid. Un estadio por modernizar, situaciones fuera del verde aún por resolver y un presidente señalado desde las gradas. No obstante, Martín Presa a un lado, los aficionados vivieron una noche inédita.

Son estos instantes en los cuales podemos entender esos sentimientos convertidos en vínculo ineludible entre jugador, equipo y fanático. La esférica ha pasado cerca del travesaño, el portero estiró sus dedos unos centímetros incalculables. La derrota escuece, pero se encuentran los matices.

Quizás la conclusión conjunta es la de no haber visto al Rayo en toda su esencia. Los nervios de la primera vez y las ganas de llegar a donde no se soñaba armaron una mezcla cuya detonación fue el tan cacareado quiero y no puedo. Faltó temple, aunque decirlo es muy sencillo.

Tiempo entonces para recordar el penalti frenado en los guantes de Batalla cuando el Estrasburgo apretaba delante de los suyos. Antes, Alemao repetía la dosis de Vallecas. Claro, ninguna de esas páginas se hubiesen escrito sin la celebración de Isi Palazón en el infierno de Atenas.

Eso sí, las miradas hacia la banda. Un artífice claro y unánime al decir de los vestidos de corto. Íñigo Pérez se va al Villarreal el venidero curso. Ahora, su huella en el barrio obrero de la capital española no hay manera de no verla. Quedó a un escalón con destino a la gloria, pero el cielo está ganado.

Nadie puede cuestionar sus métodos. Mejoró a hombres balón al pie. No es solo la trayectoria épica fuera de España. A la par, otro octavo puesto en una liga de vaivenes con la meta europea casi a tiro. El Rayo es un ejemplo de esos David con capacidad de andar en más de un camino y, sin quejas.

 

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Arian Alejandro Rodríguez Agrelo

Arian Alejandro Rodríguez Agrelo

Narrador y comentarista deportivo de la radio y televisión cubanas. Graduado de licenciatura en Historia en Universidad de La Habana en 2023. Radialista apasionado

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