¿Representan bien las empresas de la música en Cuba a sus artistas? II y final

Lee aquí: ¿Representan bien las empresas de la música en Cuba a sus artistas? (I)
Carlos* cuenta con más de dos décadas en el panorama sonoro de Cuba. Varios han sido los tragos amargos en este tiempo. El más reciente fue la cancelación de un concierto en una de las provincias centrales. “Los artistas estamos cobrando en dependencia del dinero que se recaude por concepto de entrada. El lugar siempre se queda con un porciento, y a eso se suma una realidad conocida: los porteros y los que venden esas entradas siempre terminan robándote”.
Teniendo en cuenta el costo del transporte de la agrupación hasta esa provincia, más el hospedaje, la alimentación, el porciento de la empresa, y calculando la capacidad del local ─suponiendo que se vendiera todas las capacidades─ no era rentable la entrada a 250 pesos.
Aunque su empresa estuvo de acuerdo con aumentar el monto, la política del país establece que ese es el máximo que se puede cobrar. Las matemáticas no alcanzan y el resultado fue la cancelación de un concierto y una actividad menos en la programación cultural.
Aunque el dinero total recaudado, o al menos la mayor parte de él, debería ser para el talento artístico, casi todas las veces se diluye en pagos a terceros, principalmente en el alquiler de transporte, audio y luces.
“ La música tiene que funcionar económicamente, sino todo lo que gira alrededor quiebra. No cobra la empresa, ni el músico, ni los técnicos, ni el lugar, y, por ende, tampoco los funcionarios que están arriba tomando las decisiones”, reflexiona Carlos*.
Por eso, defiende la idea de que la culpa no es de las empresas sino todo el entramado que tiene de fondo, “desde la burocracia, la política cultural, directivos que no saben la realidad, cuánto cuestan los transportes, que los porteros se roban las entradas, que los sitios son complicados de llegar.
“Cada vez nos quedamos con menos artistas, porque las personas tienen que comer y todo se complica si vives en un país con inflación”.
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“Hemos trabajado en el ordenamiento del sistema empresarial de la música, uno de los temas de los que más se habló en el último Congreso de la UNEAC. No es sencillo. Es la tarea más compleja a la que nos hemos enfrentado y no hemos avanzado a la velocidad esperada”, reconoció Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura durante el balance de trabajo del organismo del año 2022.
A partir de las insatisfacciones de los artistas, en el 2020 y la primera mitad del 2021 funcionó el grupo de expertos convocados por el Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura integrado por músicos, promotores y directores de empresas, que realizó un exhaustivo análisis de la situación del sistema empresarial de la música y la dinámica de sus relaciones con otros organismos.
Según el informe de trabajo del Mincult del 2022, se completó ese diagnóstico y se presentó al Consejo de Ministros un primer paquete de propuestas para su transformación. No obstante, el propio documento del balance reconoce que ha faltado agilidad en la elaboración de las medidas.
“Identificamos las trabas internas y externas, los problemas estructurales y funcionales, estudiamos la gestión de las empresas y los centros, hicimos dos recorridos por todo el país, uno para el diagnóstico en el 2020 y otro para socializar las propuestas en el 2023. Hemos intercambiado durante todo el proceso con más de 500 artistas”, explicó a Cubadebate, Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura, quien está al frente del grupo de trabajo encargado de la confección de la “Política para el reordenamiento de la actividad presupuestada y empresarial de la música cubana”.
Las empresas que peor situación experimentan hoy, según el directivo, son las de Santiago de Cuba, Granma, Sancti Spíritus, Matanzas, Pinar del Río, Isla de la Juventud y la empresa Adolfo Guzmán, de La Habana. “Para todas hemos articulado un plan de atención sistemática desde el Instituto Cubano de la Música”.
Entre las agravantes de la situación denunciada en la primera parte de este reportaje, se encuentran la conversión de los Centros Provinciales de la Música en empresas en el 2013, sin que mediara ningún tipo de capacitación o sin que se les diera a esas empresas un capital inicial. “Fue una decisión errónea, pero de la que somos responsables”, reconoció el vice titular.
De acuerdo con León Jacomino, las consecuencias de esa medida no impactaron al momento, porque había trabajo para todos los artistas, pero después comenzó una contracción progresiva de las fuentes de empleo a partir de la retirada gradual del presupuesto estatal de la contratación artística, sobre todo de Cultura y de los gobiernos.
“Se decidió que no se podía contratar talento profesional con el presupuesto del Estado. Eso fue un golpe”, añadió. Además, la posibilidad de que los gobiernos programaran más talento profesional a partir de unas cuentas especiales a las que se les ingresa un por ciento de la venta de cerveza y otras ofertas gastronómicas, terminó cuando esas producciones se deprimieron por la escasez de insumos.
Luego, implementaron la tarea ordenamiento, incrementaron los salarios, los presupuestos aumentaron, pero no en la misma proporción y, por lo tanto, la franja que quedaba para otros gastos se redujo. Bajó la afluencia de turismo internacional después de la covid-19 y el presupuesto de la cultura destinado a la programación disminuyó.
“Actualmente, no pasa del 30 % y hay municipios donde es el 0 %. Si las direcciones de Cultura, que han sido el cliente principal de las empresas, no tienen dinero, no hay donde programar. También influyó la pandemia y la protección durante 21 meses a más de 21 000 músicos”.
Asimismo, impactaron las deformaciones en los patrones de consumo musical, acrecentadas por la covid-19 y la dependencia creciente de los servicios privados de transporte y tecnología para espectáculos, que operan sin control.
“Hoy se gasta probablemente más en audio que en talento. El costo que supone llevar una agrupación a provincia no se podría cobrar por concepto de entrada”, explicó el viceministro.
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Demoras e impagos: ¿Dónde está el dinero?
Carlos* pertenece a Musicalia. Sobre los inconvenientes con los pagos, refiere que los atrasos no son por su empresa, sino porque los sitios donde se han presentado no cumplen con el contrato y pueden demorarse hasta dos meses después del espectáculo para emitir el cheque; incluso más.
“Ahí empiezan otros problemas. La empresa tiene que demandar a ese lugar para que pague─ procedimiento demasiado engorroso─ pero si los demandas, no te llaman más a trabajar. Es una forma medio maquiavélica de hacer las cosas”, refiere el músico.
El trovador Ariel Díaz dice que la demora de los pagos es común en el sistema de empresas, sobre todo cuando los servicios son contratados por otras entidades de la capital o de provincia.
“Llegan a pasar varios meses antes que se transfiera a la empresa el pago de una actuación, como suele suceder con ARTEX, famosa por la morosidad a pesar de cobrar jugosos porcentajes. Esto ha provocado que a veces se incurra en violaciones en los centros donde se realiza la presentación ante la necesidad obvia de garantizar la inmediatez del cobro de los honorarios”, explica.
Prácticamente, estamos trabajando como si fiáramos nuestra labor, agrega Díaz. “Esto provoca la migración de los músicos hacia el sector privado donde no median papeles ni normas y se cobra, como vulgarmente se dice: ‘a la mano’, segundos después de concluir la actuación”.
Mauricio Figueiral, del Centro Nacional de Música Popular, y Arnaldo Rodríguez, de Musicuba, refieren que no han tenido inconvenientes, excepto casos puntuales por los retrasos de los que contratan los servicios.
“Lo que menos justo y rentable nos resulta es que asumamos toda la gestión y producción de una presentación, y que de igual manera la empresa cobre su porciento completo de descuento del dinero que nosotros hemos recaudado. Creo que debería estar mejor afinado y flexibilizado ese mecanismo para poder calibrar cada actividad que se haga”, agrega Figueral.
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“Aunque persisten numerosas insatisfacciones respecto a su funcionamiento, predomina por amplio margen la preferencia por la Empresa Estatal Socialista y el reclamo por su perfeccionamiento y fortalecimiento, nunca por su desaparición”, refirió el viceministro de Cultura, Fernando León Jacomino, sobre los resultados de las consultas con los artistas.
¿Qué propone esta propuesta de política? En primer lugar, separar las funciones gubernamentales de las empresariales─ cada provincia tendrá un centro y una empresa─ y se dará autonomía al mecanismo de acreditación de profesionalidad.
“Hoy las empresas tienen que tener en sus catálogos a todos los artistas que quieran ser profesionales. Si operan en esas condiciones, no se les puede pedir que sean eficientes, porque no escogen con quien trabajan”, explicó el vice titular.
Para eso se creará el Registro de Profesionales de la Música y los Espectáculos musicales, como única vía de acreditación profesional y legal de los artistas. Las unidades artísticas que están actualmente acreditadas pasan directamente al registro, así como los que pertenecen a la Uneac y los que egresen del sistema de enseñanza artística.
Las empresas estatales trabajarán de acuerdo a indicadores de rentabilidad preestablecidos, y todo aquel artista que decida pertenecer a ese catálogo y que contribuya favorablemente a la formación de esos indicadores permanecerá en la nómina. Las unidades artísticas tendrán un plazo de seis meses para demostrar si pueden o no generar ingresos.
Con los centros provinciales, desapareció el representante de política del ICM─ añadió León Jacomino─ y de repente, la manifestación más significativa de la cultura cubana se quedó sin un interlocutor en las provincias.

“Las empresas no tienen ese papel, se creó un limbo y hay funciones que se quedaron sin cumplir como la conformación de la programación, velar por que se cumpla la política cultural en los espacios privados y atender al talento artístico subvencionado, que ahora es la parte secundaria de la empresa”. Para eso se crearán los centros provinciales de la música.
Por otro lado, hay montones de trabas que lastran el trabajo de las empresas y de soluciones intergubernamentales que no existen. Por ejemplo, la cultura no tiene un porteador de transporte a quien contratarle un servicio legalmente en cualquier momento del año.
“Las empresas provinciales de transporte son las encargadas de brindar ese servicio y no tienen los medios. Asimismo, pasa con los hospedajes, el audio, los instrumentos en la Aduana, etc. Hay 14 aspectos que dependen de otros ministerios, que no se habían destrabado y que condicionan negativamente el funcionamiento de las empresas”, alertó el viceministro.
Otras de las tareas es fortalecer la empresa estatal socialista, ampliar y diversificar el sistema empresarial de la música y ofrecer al artista otras alternativas en relación con el mercado.
También, rediseñar el sistema de atención a los artistas subvencionados y crear e implementar un sistema de formación profesional en el campo de la gestión de la música y los espectáculos musicales. “Todos los empresarios que tenemos son empíricos”, añadió.
Además, diseñar una estrategia de exportaciones y de atracción de inversión extranjera que permita alcanzar nuevas fuentes de ingreso y financiamiento, y actualizar y perfeccionar el marco legal del sector ─ algunas normativas datan de más de 30 años─ que propicie mayor protección a las instituciones y los artistas.
En este perfeccionamiento, no existirá una estructura única ni estándar para las empresas de la música, sino que se ajustarán a las funciones que realice, el volumen de trabajo y las características y necesidades de cada territorio.
“Las empresas se vincularán a los gobiernos provinciales y deberán satisfacer en lo fundamental las necesidades del territorio cumpliendo con la política establecida por el ICM y el Mincult”, explicó León Jacomino.
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Gestión y promoción: Dos caras de la misma moneda
Ariel Díaz refiere que en los últimos años se nota un esfuerzo por ayudar en la promoción de los artistas, mediando y coordinando con los medios de difusión tradicionales cuando hay un concierto o festival determinado. La empresa, por ejemplo, es la encargada de tramitar la emisión de los audiovisuales de los músicos de su catálogo en el canal Clave.
“Pero, la publicidad también ha evolucionado y la presencia de la empresa como institución en el mundo virtual de las redes sociales e internet en general es insuficiente. No hay una política diseñada a conciencia, no hay un sitio web donde encontrar información de los músicos, su programación, etc.
“Prácticamente toda la promoción la realizo de forma personal, aunque para colaborar siempre incluyo los logos y menciones a mi empresa. Llevo más de 25 años en el sector y estuve los primeros 20 sin ser programado ni una sola vez. He realizado 30 giras internacionales a 14 países y ninguna ha sido gestionada por la empresa, ni siquiera tramitada a través de ella pues cuento con la membresía de la UNEAC cuya dirección de Relaciones Internacionales es de una eficiencia y agilidad loable”.
No obstante, Ariel Díaz está consciente de que tampoco hay que dejarle toda la labor a la institución, porque son tiempos de autogestión, de movimiento. “Muchos artistas se acomodan a esa vieja ecuación de exigir ‘lo que me toca’ a veces sin realizar un trabajo musical sostenido o intenso. Es un camino de ida y vuelta donde todos tenemos que participar y hacer nuestra parte. Es tiempo de dejar atrás la filosofía del pichón con la boca abierta esperando el alimento”.
Zoe*, del Centro Nacional de Música de Concierto, comenta que, aunque la empresa se encarga de gestión de las salas de concierto, eso queda en el aire y le toca al músico buscar el lugar de presentación o como transportar un piano o a los músicos, proveer de agua a los artistas…
“Se hace difícil. Al CNMC le falta creatividad a la hora de gestionar eventos a diferencia del Centro Nacional de Música Popular. De muchos festivales que suceden de música clásica en Cuba, como Mozart Habana y Habana Clásica, el Centro se mantiene al margen, porque tal vez el artista que está organizando el festival no pertenece a su catálogo, vive en el extranjero o porque, simplemente, la idea no partió de ellos”.
Arnaldo Rodríguez, por su parte, comenta que hay que dejar de mirar a las empresas de representación artística como entes que solamente “buscan trabajos”.
“Hay que concebir la misión de estas entidades con una visión de trabajo integral con el artista: producción sonora y audiovisual, asesoramiento, soporte administrativo, ect. Por otra parte, los artistas debemos relacionarnos con nuestras empresas como ‘socios de un mismo negocio’ y con un objetivo común. No importa quien buscó el trabajo. Compartimos los porcientos de utilidades porque ambos, desde distintas posiciones y funciones, contribuimos al éxito del producto artístico en general”.
Por eso, añade, comenzaría por dotar a las empresas de la música en Cuba de estas herramientas materiales y profesionales. “Luego, habría que descargar a nuestras empresas de los abultados catálogos artísticos que a veces no cumplen ninguna función: ni artística, ni patrimonial, ni comercial. Después, con ese catálogo seleccionado, pondría a los grupos creativos de las empresas a crear estrategias de comercialización”.
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Laura Vilar Álvarez, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc), aseguró que en la propuesta de política de perfeccionamiento no se contempla solo a los músicos más comerciales, sino que tiene una visión general porque cada género tiene una realidad diferente.
“Se está haciendo la propuesta desde adentro y, por supuesto, que se relacione con los nuevos cambios del país. Hay que buscar otras fórmulas porque la música tiene potencial para aportar al PIB de la nación, pero tiene que reorganizarse y reordenarse”, aseguró la especialista.
Según la musicóloga, ahora con la Política hay una responsabilidad de cada organismo y de la administración central del Estado. “Se trata de una empresa, pero también es un problema del gobernador, del director provincial de Cultura. No puede ser la música el último renglón. La función del artista no es solamente entretener. El arte va al fondo y a la esencia de la espiritualidad de la nación cubana”.
Otro problema, agregó Vilar, tiene que ver con que algunos músicos se han acomodado a que la empresa sea la que siempre resuelve el problema. La transformación tiene que ser completa, consideró, porque si no es hacer una casita nueva con los mismos problemas.
“La música lleva un tratamiento diferente desde la promoción, los estudios de mercado, para saber si lo que está tocando determinado grupo le gusta a la gente. La empresa tiene que tener página web, para entonces decir ‘soy representante de ese artista y voy a colocarlo donde va, paso a paso y poco a poco’. Si no se hace así, entonces, es una deficiencia”, reflexionó la musicóloga.
A criterio de la directora del Cidmuc, la música no se puede quedar inerte ni esperar como el pichón a que le pongan la comida en la boca, sino que debe reinventarse en el nuevo escenario de Cuba. “Cada unidad artística puede negociar con cualquiera de las modalidades que se establecen en la ley, pero estas transformaciones tienen que ir acompañadas de todo el país”.
En este sentido, dijo que el turismo tiene que comercializar las mejores propuestas culturales. “No puede sustituir a un artista en vivo por música grabada, ni seguir haciendo espectáculos de pacotilla como los que hacen hoy en los hoteles. Esa es la imagen que se llevan los visitantes ¿De quién es responsabilidad? Del turismo. Tiene que entrar en caja y pagarle al artista o a la empresa lo que realmente vale. ¿Dónde está la ganancia del músico? Todo el mundo lo explota; eso hay que regularlo”.
La propuesta que estamos haciendo ─añadió la especialista─ le va a permitir al músico establecer su relación laboral con quien entienda, puede ser con una empresa, entidad equis, que él mismo haga ese trabajo, organizarse en una cooperativa, etc. En fin, todo bajo la ley.
A la par de otras posibilidades laborales, adquirirán nuevas responsabilidades, porque, aún con todas esas deficiencias que tienen, las empresas se ocupan de las operaciones bancarias, las tramitaciones, de la parte burocrática, valoró Vilar.
“La propuesta que estamos haciendo es bastante revolucionaria, pero llevará mucho componente de capacitación. Nunca se va a dejar desamparado a nadie y por eso el tránsito tiene que ser escalonado. Hay que insistir en la preparación, para que cuando tú digas: ‘Me voy echando y voy a hacer mi trío, ya sepas a lo que te vas a enfrentar’. No dudo que se pueda hacer”, concluyó.
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Un tesoro no explotado en su real dimensión
Ariel Díaz considera que, aunque tal vez no resuelva todos los problemas o, incluso, traiga otros, se necesita una reforma en el sistema empresarial de la música, un movimiento hacia adelante, un impulso, una agilidad.
“Un ejemplo muy claro es que mi empresa aún paga a través de una nómina en ventanilla y esto provoca interminables e irritantes colas el día del cobro. Si el país propone una política de informatización de la sociedad, hace tiempo deberíamos recibir el dinero en tarjetas magnéticas”.
Además, considera que esa reforma precisa de una revisión de las plantillas, de los proyectos y de su desenvolvimiento real en la escena cultural cubana. También, una comunicación más eficiente entre músicos e institución y rendición de cuentas mutuas de manera sostenida.
“La empresa pudiera ser aún más eficiente y próspera concentrando la calidad, apoyando proyectos de valor cultural y social, incluso exportando el talento a escenarios internacionales, monitorear festivales de diversos géneros y características, estando al tanto de concursos y competencias, haciendo uso de su catálogo. Siempre pienso en amigos músicos de otras latitudes que añoran tener una empresa que los represente y organice. Nosotros tenemos un tesoro que no hemos explotado en su real dimensión”, analiza el trovador.
Mauricio Figueral, por otro lado, cree que lo principal que hay que transformar es la burocracia. “Necesitamos menos papeles y más música. También, tener al frente de nuestras instituciones gestores culturales y empresarios con un profundo conocimiento y relaciones directas con el mercado internacional de la música, porque si de algo no cabe duda, es que la música cubana es una de las mejores fuentes de convencimiento, prestigio e ingresos que podemos tener como país”.
Por su parte, el director de El Talismán, dice que esa reforma tiene que tener un análisis profundo y una mirada sincera, profesional sobre nuestros problemas, y su posible respuesta o solución.
“Hay cuestiones y dificultades que esa transformación no va a resolver. No nos engañemos. La industria de la música actúa en el mismo contexto que todos los entes económicos en Cuba. Por tanto, se enfrentará a las misma dificultades y desafíos para cumplir sus objetivos. Tampoco creo que la solución sea convertir en empresas privadas el conglomerado de instituciones del Ministerio de Cultura. Sería un grave error. Debemos fortalecer el papel de la empresa estatal socialista como principal forma de la economía cubana”, agrega Arnaldo.
En este sentido, insiste en se pueden utilizar las formas de gestión no estatal para reimpulsar este sistema, pero que no debemos privatizar la industria.
“Ahora mismo hay una seria y complicada situación con el empleo de nuestros músicos a nivel nacional. El país debe insuflar de financiamiento al sistema para volver a ocupar jerarquía en los principales espacios públicos, donde prima hoy la inmediatez y la competencia de la gestión privada, que, para obtener resultados económicos positivos, no están promoviendo los mejor de nuestra música y la cultura cubana. Están jugando un rol de ‘programadores culturales’ sin serlo”.
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Ana Irma Pérez Perello, vicepresidenta de la Asociación Hermanos Saíz, constató, a partir de los recorridos e intercambios por todo el país, que los artistas piden y necesitan que se cumpla con la promoción de su trabajo.
“Los jóvenes están preocupados por la difusión que están teniendo otros géneros diferentes a la trova, la música alternativa, la fusión, los djs, quienes carecen de espacios, aunque tengan una buena obra”.
Por eso, consideró que por lo principal que tiene que velar el grupo encargado de la propuesta de perfeccionamiento del sistema empresarial, es por las oportunidades que se le van a dar a los artistas, de que no tengan que pertenecer obligatoriamente a una empresa, de que puedan promocionarse y comercializarse, y de que existan espacios que garanticen eso.
Por su parte, Orlando Vistel Columbié, presidente de la Asociación de Músicos de la Uneac, reconoció que con el énfasis que le puso la Revolución a la enseñanza artística se creó con el paso de los años un potencial humano viviente para la cultura y el arte que está por encima de las posibilidades que tiene el país hoy para atenderlos desde el punto de vista económico y financiero.
El músico, parte de la comisión encargada de elaborar la política, dijo que, entre las principales ventajas de esta propuesta, está que se buscan diferentes niveles de atención para los artistas. “Además, se le quita al Estado algunas obligaciones y puede concentrar sus recursos en otras unidades artísticas que determinan la salud de la vida cultural de la nación”.
Vistel, quien cree que la política cultural en la música se ejecuta a través de la programación, y enfatizó que para que todo lo que se propone funcione, el Ministerio de Cultura tiene que estar respaldado en la práctica y contar con un basamento jurídico actualizado.
La música cubana necesita un sólido sistema de instituciones que la promocionen, valoren, jerarquicen y defiendan y que pongan a nuestros músicos en el centro de sus preocupaciones y ocupaciones. Nuestra música es un valioso tesoro espiritual, pero también económico, que debemos fomentar, organizar, promover y comercializar.
*Algunos de los artistas entrevistados para este reportaje prefirieron ocultar su identidad.
En video, música cubana y mercado, ¿buen camino?
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No sé ni por donde empezar, pero solo tocaré 3 aspectos:
1_ Estamos de acuerdo en pagar impuestos (Pagamos declaración jurada a principios de año y nuestras empresas nos descuentan entre 20-25 %, con uno de esos dos descuentos nos bastan)
2_ Los gastos (No existen en muchos lugares vías que permitan contemplarlos cómo gastos reales, TRANSPORTACIÓN, HOSPEDAJE, ALIMENTACIÓN, AUDIO Y LUCES, casi siempre no se pueden justificar porque no existe un papel que lo ampare como gasto porque sino el afectado sería la otra persona, por ejemplo: que cuando tú firmes tu nómina, para los ojos de todos estarás cobrando 9000 pero realmente solo estarás cobrando 3000 porque el resto se resume en gastos que no van a gastos. Hubo un año que yo firmé en nómina 63000 pesos cuando solo recogí 21000. ¡Sin contar de otros gastos grandes que tampoco sé contemplan qué si no los haces no existes , son gastos de agradecimientos!!!!!)
3_ El pago ( Con la nueva política de precios se subió el salario 5 veces a todos los sectores, al sector de la cultura el monto de las actividades solo subió el doble, por lo tanto nuestro salario solo subió el doble, sin contar que tienes que esperar a veces hasta meses para poder cobrar lo que ya se consumió tiempo atrás)
En resumen, que los artistas cubanos que seguimos trabajando lo hacemos porque realmente nos gusta, hemos tenido que buscarnos otras alternativas de trabajo que muchos le llamamos, el diario, para poder sobrevivir en estos tiempos difíciles, otros han dejado el arte y se dedican a otros oficios. La cultura no tiene momento fijo, pero sino se toman medidas le pasará cómo mismo le ocurrirá al sol dentro de 500 mil años.
Como dice el Artista todo es un problema de incoherencias en el sistema. Si al burro no se ke dan tres palos, no hay quien lo haga caminar.
Entonces para hacer espectaculos en Cuba, hay que lidiar con la economía informal. Sin contratos, sin recibos de cobros y pagos, donde no hay manera de declarar correctamente ingresos porque no puedes justificar gastos. Vaya sistema empresarial ese...
La representación con mandato o sin el mandato del representado. Deja mucho que decir en todos los ámbitos de la esfera que se ejecuten. Conozco infinidad de quejas de empresas extranjeras respecto a sus pares cubanas que las representan en actividades comerciales y turísticas. Quejas de artistas y deportistas respecto a las empresas que los representan en sus relaciones artísticas y deportivas con terceros. Y en todos los casos hay un denominador común. La falta de profesionalidad del ente representante. Que solo es un eslabón que encarece los servicios y tarifas de precios del producto final. Que no gasta en sus representados. Y en definitiva lastran las relaciones económicas y comerciales donde intervienen. Existen por mandato expreso de normas ministeriales que entran en contradicción con leyes superiores del Estado Cubano. Y hacen de Cuba un país muy particular en el tráfico de servicios y bienes productivos. Esto sin contar con el complicado sistema de leyes extraterritoriales que genera el genocida Bloqueo USA.
Hola.
¿Ante tantos problemas e incomprensiones te has planteado alguna vez cambiar de "queso", no se, tal vez meterte a agricultor, aunque no te guste, cómo han hecho otros miles de cubanos?
Es que en ese queso nuevo de relaciones agrarias. Hay más normativas de representación, que en ningún otro sector. Usted piensa que un campesino, que la Revolución le entregó en febrero de 1959. Un título de propiedad de la tierra. Este derecho real de propiedad, lo libera de tener que representarse junto a otros campesinos asociados en una Cooperativa de Créditos y Servicios. Una especie de asociación no Contractual, del tipo reglamentaria que es atípica como figura societaria y experiencia de relaciones productivas del agro. En ese contexto de relaciones de Representación. También llueven las quejas de los representados.
Los músicos cobran por lo que recaudan en el lugar donde tocan algo misero para el trabajoo que realiza y en muchos lugares como la Bodeguita del Meido por lo que recaudan vendiendo discos, algo que no debería ser. Debería de cobrar por contratos no de esa forma que es bastantrew denigranmte e insegura, esa debería ser otra opción, pero no la principal.
Y que decir cuando elpago es por cheque, demoran meses en pagarlos como si los músicos no tuvieran que pagar sus gastos diarios o de otra índole. Ese jes un dinero ganado y debe ser pagado inmediatamente.
Creo que esas empresas no cumplen con el objetivo. O deben ser sustituidas por Reprfesentantes personales o por otras vías, pero por favor que sean efectivas y que nom se demoren tanto en las decisiones y la aplicación de las decisiones.
Siempre es lomismo.
Saludos,
Rogelio
Saludos cordiales
Vivo en Stgo de Cuba, soy director de una de la compañía ALL STARS,defensora de los bailes populares, con 19 años de existencia
Creo y es justo revisar los espectáculos que se realizan en nuestros centro turísticos.. realmente da pena lo que allí se le brinda al público visitante. Y hablo por mi tropa.
Tenemos más de 15 giras internacionales, entre ellos Estados Unidos, Francia, Alemania, Noroega, Holanda, Suecia, Argentina, México, Colombia, Guyana Francesa,qué si sumamos va más allá de 20 giras internacionales porque hemos repetido en estos países. Y casi todo ha sido por gestión de este servidor y sino, invitación de la persona interesada, aparte de nuestras presentaciones en diferentes provincias del país, porque hemos sabido respetar lo que hacemos desde nuestro nacimiento que fue el el programa Bailar Casino. Nos consideran hoy los embajadores de la Rueda de Casino a nivel mundial y creo que esto hay que valorarlo, aunque no es lo único que hacemos, pero hemos llevado a este género más allá de las nestra frontera dónde ese público nos mira como la cara de Cuba en esto.
Creo que hay que valorarlo más y darle más promoción porque el visitante cuando viene, su interés es la música y de la música, su baile y sino Tenemos grupos de calidad que le brinden una alta calidad.. entonces nuestros bailes populares (Danzón, Son, Changui, Chachachá, Trova, Casino, etc) no los irán sacando del país y tergiversandolos cuándo ven a compañías llamadas "profesionales" haciendo de éstos barbaridades, por no decir..........
Desde Stgo de Cuba
Muchas gracias
Yo no se mucho de arte, pero de lo que se es que mientras mas gente halla en el medio entre contratista y contratante... mas difícil se hace trabajar y lo que necesita este país es gente que trabaje de manera eficiente y eficaz, sea el campo que sea.
Las empresas musicales, además de una CARGA, no sirven para absolutamente NADA, sólo para crear MAS BUROCRACIA.
CORRECTO, y diría más no representan a nadie, en la Colonia Española de Cabaiguán tocaron Orquestas de renombre como Arcaño y sus Maravillas, Barbarito Diez y hasta el mismísimo Bárbaro del Ritmo el Gran Benny y según mis abuelos lo hicieron cobrando un peso por la entrada, no había Empresa Musical, no existía el Centro Provincial de la Música, tampoco había un GRUPO DE EXPERTOS ocupandose del asunto, tampoco los dueños de los lugares donde se tocaba le debían nada a los músicos y su representante, cómo lo hacían NO SE....................................
Discrepo de que los artistas estén cobrando por concepto de taquilla. Eso nunca fue así, en el Teatro Heredia en Stgo de Cuba la gran mayoría del talento que se representaba cobraba por catálogo así que ese es un cuento mal contado por parte de los artistas, principalmente los de 1er nivel a los que hay abonarles los miles ayer los millones hoy. Otra historia son los talentos locales de cada provincia pero que poco a poco la mayoría termina asociándose a las empresas de musíca territoriales que fijan un precio que muchas veces terminan los gobiernos municipales pagando de sus presupuestos.
Que locura!!! Todo mezclado como un gran ajiaco.
Solo en Cuba existen este tipo de empresas, la comercialización de las actividades culturales tienen forma definidas en todo el mundo, no podemos ni sabemos inventar el agua tibia.
En primer lugar el artista no es un empleado público, sus ingresos deben ser determinado por su calidad y nivel artístico y demanda o lo que ahora se llama " poder de convocatoria" no hay otra, salvo aquellos que con justesa deben ser protegidos como muestra de excelencia cultural no comercial.
Hay un mercado para todas las manifestaciones y un potencial artístico muy por encima para cubrirlo, el problema es que cada uno no puede ganar lo mismo por normas tarifadas.
Hay un triángulo indisoluble entre artista, representante y presentador, es tan difícil organizar esta relación?
Lo demás es burocracia, paternalismo y no dejar de aplicar nuevas formas "originales" y audaces, en eso no somos tan eficientes.
Me compadezco de los músicos, quienes en definitiva generan los ingresos.
Esos mecanismos pueden ser simplificados enormemente:
1) que los músicos se dediquen a sus ensayos y a actuar;
2) que su(s) representante(s) se ocupe(n) de buscarles el trabajo, de las negociaciones y de la contratación de la logística y los aseguramientos.
3) que un representante pueda representar a cuantos conjuntos musicales quiera y pueda.
Cuando digo "un representante" pueden varios, porque uno no puede estaren varios lugares al mismo tiempo, ni atender los múltiples asuntos, y por supuesto para evitar una crisis en caso de enfermedades y ausencias.
Entonces yo no veo la necesidad de tantas empresas y pueden reducirse a aquellas que sean al mismo tiempo un estudio de grabación, y que se dediquen a brindar ese servicio.
Esto es lo básico, lo productivo. A partir de esto mírese cuánta burocracia sería necesario agregar, como pudiera ser un servicio jurídico, y algún servicio de promoción artística.
No soy artista, pero si público, consumidor de arte toda, la música se lleva la primacía, buena falta hace que el talento artístico_musical formado en el país, brinde actuaciones al pueblo, amén de los difíciles tiempos que corren, para nadie es un secreto que la música cubana es de las más reconocidas en el mundo, ella sola se promociona, claro con un orden, pudiera aportar mucho a la cultura nacional y brindar ganancias al país, en todos los sentidos, pero con lo complejo del problema lo veo difícil, suerte el presidente hace días apretó las tuercas al ministerio de cultura de forma pública. Gracias a las dos periodistas, estos trabajos de investigación se necesitan en muchos ámbitos de la sociedad cubana, pero todo lo que hagan Thalia y Angélica es garantía de calidad
El tema es más complicado y profundizar en causas antecedentes y malas experiencias es premisa para llegar a una solución. El modelo i.plantado fue a voluntad y cobijo un tramado de corrupción a diversos niveles . El músico de provincias está muy desfavorecido y en ocasiones despreciado hasta para lograr una inserción en medios nacionales se ha tenido que pagar y es cierto que logras un proyecto por gestión propia para giras y te obligan a condiciones leoninas que en no pocas ocasiones hacen que el empresario interesado se retire. El modelo empresarial de la música entró en crisis hace mucho, casi desde que implantaron un híbrido desde los antiguos centros dándole facultades comerciales sin ser entidades diseñadas para el sector empresarial. La doble subordinación, el esquema financiero y los intereses de individuos en posiciones dd poder, tráfico de influencias, funcionarios con capacidad de decidir quien entraba en los negocios más atractivos de la música son parte de este nefasto. Un ejemplo, Destruyeron la agencia comercial Musicaribe en Varadero que tenía negocios de exportación de servicios por cientos de miles dólares en el Caribe y Europa.
No deben demorar los nuevos cambios en el sector de la música. Las consecuencias a un mayor plazo serán devastadoras.
Hace falta valorar si está en correspondencia lo que cobran algunos artistas para que el pueblo tenga acceso a sus presentaciones y lo que le costaron sus estudios para formarse como artistas, apoyados en los impuestos y tributos que paga ese mismo pueblo para que su formación fuera gratis.
Y que paga ese mismo artista desde hace muchisimo tiempo, pues cuando esto de los impuestos y tributos no exitían para todos, ya ellos tenían que PAGAR su contribución.
Hay muchos matices, lo que sí es una realidad es que estas EMPRESAS no sirven para aboslutamente nada, y son una CARGA para el presupuesto del Estado, sin retorno efectivo.
Saludos