Guerreros de la electricidad

Ernesto Luis Reyes Quesada no es un hombre de miedos, sino de convicción altruista. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
Ernesto Luis Reyes Quesada no es un hombre de miedos, sino de convicción altruista.
Se ha desempeñado como liniero en la Empresa Eléctrica de Sancti Spíritus (EESS) durante los últimos 32 años de su vida y hoy afirma, no hay mayor satisfacción que trabajar para el pueblo.
De pie ante el periodista evoca la mayor proeza de su carrera y dice que, tras el paso de cierto huracán por Alquízar, municipio de Artemisa, se hizo necesario colocar un poste en medio de la presa crecida por las aguas, a fin de restablecer el servicio eléctrico en comunidades afectadas.
Cuenta a Cubadebate que se podía esperar a que el nivel del agua descendiera, pero ya los pobladores de la zona llevaban varios días sin electricidad y la situación era en extremo difícil para embarazadas, niños y ancianos.
Entonces, reunió a la brigada y todos estuvieron de acuerdo en trabajar con el agua al cuello, enfrentando peligros; pero felices de ayudar a miles de personas que más tarde los premiarían con un abrazo colectivo.
“El sí fue unánime y partirnos pa arriba del problema. La tarea resultó en extremo compleja, pero literalmente sembramos un poste eléctrico en medio de la presa. Imagina cuán difícil fue que hasta los mandos del carro estaban bajo agua, lo cual complejizaba aún más la labor”.
“Yo me hice liniero porque amo mi profesión y te digo más: no te dejes meter cuentos, porque quien es liniero ama su trabajo tanto como a la familia”, refiere.
Ernesto se inició en el oficio con 21 años y confiesa sin titubear que la corriente eléctrica lo ha golpeado varias veces, aunque nunca le ha derrotado. Es una mañana de remembranzas y prosigue:
“En una ocasión, estaba trabajando en frío encima de un poste muy alto, te hablo de casi 10 metros de altura, cuando de pronto se inclina ligeramente y luego cae a tierra conmigo trepado aún en la punta”.
“Pensé que iba a morir, pero mi mente funcionaba a mil por hora, así que en un abrir y cerrar de ojos me senté a horcajadas sobre él, dejando que su estructura cayera primero que mi cuerpo y esta absorbiera el mayor impacto posible. Creo que eso me salvó la vida”.
Con el orgullo de quien ha visto de cerca a la muerte y sobrevive para contarlo, muestra la rodilla izquierda; luego acota que ni el dolor ni las heridas le impedirán hacer su trabajo y llevar la electricidad hasta los rincones más apartadas del municipio espirituano de Cabaiguán, donde actualmente trabaja.
“Eso pa mí no es na… imagina que así mismo, con la rodilla sangrante me levanté y puse dos postes más. Aquí lo primero es el pueblo”.
Por si esto fuera poco, Ernesto Luis Reyes Quesada ha sido impactado por truenos en varias ocasiones.
Explica que años atrás no se les exigía trabajar con los equipos para puesta a tierra tan cerca de ellos como ahora.
“Este es un trabajo apasionante así que décadas atrás comenzamos a dar mantenimiento a las líneas de alta tensión y cuando nos percatamos, ya nos hallábamos a más de un kilómetro del lugar donde estaba colocado el equipo para puesta a tierra”.
“Por azahares del destino cayó el trueno y a mi compañero le raja la lengua. El alicate voló por los aires a decenas de metros de distancia y a mí que me encontraba trabajando en el suelo, me sacó chispas de los pies. Como esos sustos tengo tres o cuatro más”.

Ernesto se inició en el oficio con 21 años y confiesa sin titubear que la corriente eléctrica lo ha golpeado varias veces, aunque nunca le ha derrotado. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
Pero los sustos y también la experiencia lo han convertido en un hombre sabio. Aclara que actualmente, con tantas medidas y protocolos de seguridad es casi imposible ocurra algo así porque, si se mueven de un poste a otro, mueven también el equipo para puesta a tierra.
Según sus propias palabras, el liniero es una persona de sangre caliente y fortaleza hercúlea, tanto en el cuerpo como en la mente. Asegura que tras tres décadas de mirar de frente al peligro, conoce a todos los linieros de la provincia de Sancti Spíritus y a que a ninguno les faltan deseos de hacer por el pueblo, de entregarse en bien de la colectividad.
Le pregunto, a modo de broma, si se atreve a tocar los cables de alta tensión que yacen fríos en medio del suelo. Ríe y la respuesta cae como roca desde lo alto de una cascada:
“A nada en la vida le tengo miedo y menos a la corriente, pero tocar los cables cuando están en el suelo es una indisciplina grave que puede costarte la vida”.
“A veces las personas creen que la tensión eléctrica de los hogares, la cual por general puede variar desde los 100 hasta los 240 voltios, no provoca un daño mortal, cuando es capaz de matarte en segundos”.
“En mi opinión esa es la tensión que más accidentes mortales causa cada año porque, cuando se trata de altas tensiones, nadie quiere acercarse excepto nosotros, los especialistas, quienes interactuamos con las debidas medidas de seguridad; pero en los hogares muchos se las dan de electricistas y se confían, sobre todo con la 110 y ahí ocurre el accidente fatal”.
Ernesto es jefe de brigada desde hace varios años ya y afortunadamente nunca ha tenido que lamentar la pérdida de compañero alguno bajo su cuidado.
“Nunca me ha pasado porque hacemos cumplir las medidas y protocolos establecidos al pie de la letra. Nunca se es demasiado estricto si de proteger a tu compañero se trata”.
Lo veo alejarse en la distancia mientras escala una gigantesca estructura de concreto. Intento fotografiarlo, pero la silueta apenas es captada por el lente de mi celular. Pienso entonces en la heroicidad, a veces anónima, de estos guerreros de la electricidad.
“Padre de la electricidad y liniero de un bebé”

A pesar de su juventud, Maikel García Pedraza es uno de los linieros más destacados de Sancti Spíritus y aspira que al crecer, su hijo le siga los pasos. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
Desafié, literalmente claro, varias líneas de alta tensión en busca de Maikel García Pedraza, el linero de más pequeña estatura de Sancti Spíritus, pero con un corazón enorme en el pecho.
Creí hallarlo en franca lucha contra un “molino de viento electrificado” pero en su lugar lo encontré en casa, cuidando a un bebé tras concluir una guardia de 24 horas.
“Los linieros, periodista, somos muy parecidos a médicos y policías, terminamos agotados la guardia, pero al llegar a casa no podemos dormir y tenemos que ayudar en las labores”.
A sus 33 años es uno de los trabajadores más destacados de la EESS por la entrega, pasión y coraje ante cada una de las tareas asignadas.
“Hace 5 años que soy liniero porque desde chiquito me gustó trabajar con la corriente. Imagina el susto que pasé cuando me dijeron que no podía ingresar a la escuela de linieros por mi estatura que es de 1.60 metros, casi me desmayo. Al final me aceptaron y mira, jamás los he defraudado, ni lo haré”.
Entonces Maikel me habla de cómo se concentra solo en el trabajo mientras escala postes y torres de alta tensión. Cuando se corre tan alto riesgo no hay lugar ni para la más mínima distracción, comenta.

La voluntad y los deseos de trabajar no le pueden faltar a un liniero. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
“Allá arriba no pienso ni en mi familia, solo en hacer bien el trabajo. Sé que muchos de los accidentes ocurridos se deben a la falta de concentración y eso no le puede pasar a un liniero. Allá arriba solo escucho las indicaciones de mi jefe de brigada, nada más”.
Emocionado confiesa, es esa su mayor aspiración en el plano profesional; ser jefe de una gran brigada de linieros; así que bromea y luego asegura, en menos de 20 años lo logrará.
Habla también de la importancia de usar los medios de protección, de verificar, cual regla de oro que la escalera esté siempre asegurada antes de subir a un poste o una torre, de pisar con firmeza; pero, sobre todo: amar lo que se hace.
El llanto de un sietemesino rompe de pronto con la emotividad del momento y la escena se antoja una premonición al estilo de “Cien años de soledad”. Le digo a Mikel que su hijo le seguirá los pasos y será también liniero.
“Ojalá, pero si el crío saca mi estatura tendrá también que vencer muchos obstáculos para convertirse en liniero. El requisito mínimo es de 1.72 metros, pero al final mira, lo logré y aquí seguiré dando batalla contra las averías. Es verdad que en ocasiones se me dificultan ciertas labores dada mi estatura, pero la cumplo, con el alma y el corazón pa lante, pero la cumplo.”
“A veces, tras concluir una guardia regreso tan agotado a casa que no sé si soy padre de un bebé o liniero de alta tensión, o ambas, o viceversa”. (Ríe)
- ¿Qué cualidades no le pueden faltar a un liniero?
“Voluntad y deseos de trabajar. Si ambas le faltan, mejor cambie de profesión”.
Maestro de linieros

Félix Expósito Pérez afirma con orgullo ser el trabajador del sector eléctrico con mayor antigüedad en el municipio de Taguasco. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
Félix Expósito Pérez tampoco se anda con medias pintas y afirma con orgullo ser el trabajador del sector eléctrico con mayor antigüedad en el municipio espirituano de Taguasco.
Corría el año de 1988 cuando se licenció del servicio militar y salió en busca de trabajo. Alguien le habló de ser liniero y como él no le temía a la corriente - aunque sabía bien poco de electricidad- aceptó.
Con el paso de los años Félix se adueñaría de una profesión llena de riesgos hasta convertirse en un experimentado jefe de brigada y maestro de linieros: “Por mí han pasado muchos linieros, aunque a la mayoría de ellos ya no los tengo a mi lado porque forman parte de otras brigadas y otros que lamentablemente no han soportado el esfuerzo que demanda la profesión y han renunciado, pero a todos les enseño con amor y paciencia”.
Si Félix se enorgullece de su antigüedad en el sector, también se enorgullece de haber trasmitido todo cuanto sabe a las nuevas generaciones.
“Me siento realizado en la vida porque trabajo en lo que más amo: las líneas de alta tensión y cuando muchos de estos linieros jóvenes que hoy tenemos en la Empresa Eléctrica vienen hasta mí y me agradecen por lo aprendido, entonces sé, he sido útil a la sociedad”.

Según cuenta Félix, desde la Empresa Eléctrica vienen hasta él para agradecerle por lo aprendido, entonces siente, ha sido útil a la sociedad. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
Pero el hombre que tengo ante mí ha sido útil de muchas formas y con su ejemplo de trabajador abnegado inspira a quienes lo rodean. Aún así se muestra sencillo y tímido ante cada pregunta de este reportero. Intuyó, prefiere estar en lo alto de las torres de alta tensión.
“Sustos hay muchos en esta profesión y cuando eres jefe de brigada estos se multiplican porque cada uno de esos linieros que ves, son mi responsabilidad. Velar porque al final del día regresen sanos y salvos a sus hogares, es mi mayor desvelo”.
“A ellos siempre les pido analicen bien el terreno y la situación antes de subir al poste y ejecutar la tarea. Aquí la concentración es vital y una vez estén allá arriba no pueden andar con distracciones porque les cuesta la vida”.
Y prever además cualquier inconveniente que se pueda presentar. Hay que anticipar cada movimiento, como si se tratase de un buen ajedrecista.

Félix es un maestro de linieros. Foto: Yosdany Morejón/Cubadebate.
- ¿En 34 años de labor ininterrumpida has tenido algún accidente?
“Sí, en 2016 uno de mis linieros fue impactado por la corriente de una línea de alta tensión. No falleció, pero ese dolor aún no se me quita del alma y creo que tampoco podré desprenderme de tamaño susto. Ninguno de ellos se me trepa en un poste sin los guantes y demás medidas de seguridad, yo soy como su padre y maestro al mismo tiempo”.
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Cuál es el salario de estos humildes trabajadores.
Peligrosidad?
Horas extras?
Áreas de contingencia.
Quien me ayuda.
Trabajo muy fuerte y peligroso pero es el personal junto al de subestaciones menos pagado en la empresa eléctrica entre otras plazas de peligro..cuídense muchachos!!
Importante labor la de estos hombres a toda hora para restablecer el servicio. Como también lo es la de los trabajadores de las Termoeléctricas que llevan meses sin descansar luchando con las averías. Los trabajadores de subestaciones de 110 y 220 kV de las cuales se alimentan las grandes cargas. Linieros de Transmisión dando mantenimiento en torres de 40 metros de altura etc
Gran labor la que desempeñan, son hombres de estos tiempos, ejemplos de sacrificio.