Buen Abad: Hay que conectar el archipiélago inmenso de voluntades emancipadoras

“En Cuba se produjo un laboratorio para fabricar anticuerpos en contra del veneno del virus ideológico norteamericano”, afirma Fernando Buen Abad.
Fernando Buen Abad Domínguez es un obsesionado de la semiótica. Busca desde allí las claves para entender los procesos sociales y comunicacionales que la humanidad enfrenta. Enseña, charla, escribe desde la profundidad de su pensamiento para sumar voluntades a la gran batalla por el mundo mejor que se necesita.
Con ese empeño vino a Cuba, en un viaje que lo dejó exhausto de tantas actividades que desarrolló. Intercambió con científicos de la biotecnología, historiadores, filósofos, periodistas, estudiantes y hasta con el Presidente de la República.
En medio de tan apretada agenda, tuvimos el placer de dialogar durante casi una hora con el reconocido intelectual mexicano sobre tendencias y retos en el área de la comunicación, la semiótica, los nuevos desafíos de la izquierda y los movimientos progresistas, así como otros temas de la actualidad internacional y las impresiones de su visita a Cuba.
Estamos viviendo momentos en los que, a la guerra militar que se vive en Europa, se suma una guerra comunicacional extraordinaria. Si a finales del siglo XIX, la guerra hispano-cubano-norteamericana se construyó desde los periódicos, a inicios del XXI vivimos la guerra de Iraq por la televisión y ahora estamos viviendo la guerra a través de las redes sociales. Podemos ver hasta soldados transmitiendo en vivo los acontecimientos. ¿En qué momento de la comunicación estamos? ¿Cuáles son los desafíos más importantes que tiene esta generación frente al desarrollo de las tecnologías?
–Algunos caracterizan la situación de guerra hoy como híbrida. Una guerra híbrida, además, irrestricta. Una guerra que, traducida a “criollo”, es una ensalada de canalladas para atacar a los pueblos. Vivimos una circunstancia en la que la guerra es financiera, mediática y militar.
“Esas tres escalas han cobrado una virulencia y una capacidad macabra como no se había visto. Estamos entrando en lo que la propia Organización del Atlántico Norte (OTAN) ha publicado como documento de referencia, en el que se dice que ‘las siguientes fases de la guerra tienen que librarse en el cerebro de las personas’, o lo que algunos llaman ya la ‘guerra cognitiva’.
“Para eso hay que desplegar una cantidad de herramientas diversas dentro de las que, además de las herramientas convencionales o tradicionales del modo de pensamiento burgués, se desarrollan estrategias de manipulación o de impacto psicológico que son realmente complejas y preocupantes.
“La idea, además de producir eslóganes, es convencernos de que su visión de la vida es la que debe reinar. Piensan que tiene que introducirse en los modelos de producción de pensamiento, para que ya la propia producción de pensamiento se vuelva autorepresiva, de autosospechas, de incapacidad de organizarse con otros, de desconfianza absoluta en todo lo que ocurra, con la visión, además, de que eso es un pensamiento libre.
“Esta es la parte más peligrosa, porque la suplantación de conceptos, la confusión de valores, lo que yo llamo usurpación simbólica, está surtiendo un efecto en determinados campos de la batalla pues ellos tienen un control fuerte, el dominio sobre la velocidad del mensaje, la ubicuidad.
“Además, son robots y, por tanto, son incansables durante mañana, tarde y noche y realizan insumos básicos de ataques psicológicos. De modo que se presenta complejo el panorama, y esa complejidad del panorama que estamos viendo todos los días y a toda hora se hace también una interpelación a nosotros.
“Nos decimos en la Universidad Nacional de Lanús, en Argentina, que mientras que todo esto se despliega ante nosotros, ¿qué estamos haciendo?, ¿qué necesitamos hacer para recomponernos, para saber si tenemos alguna capacidad de respuesta y defensa ante semejante andanada?.
“Sí es posible hacer cosas, planificarlas, siempre que tengamos clara la visión de lo necesario de articular científicamente propuestas y luego articular políticamente acuerdos para trabajar.
“Están en riesgo nuestros jóvenes, nuestros niños. La ofensiva está golpeando fuertemente a las poblaciones más desprotegidas, porque no tenemos herramientas de defensa psicológicas, ni semióticas o comunicacionales ante semejante violencia”.
“Necesitamos construir una plataforma sólida en semiótica”
Y eso está multiplicado. Antes decíamos que la propaganda de guerra eran los volantes, los periódicos que a lo mejor llegaban al otro día, pero ahora es instantánea. Las herramientas de las nuevas tecnologías ponen una velocidad extraordinaria a esa capacidad del Imperio y de la guerra de reproducirse.
También existe otro mundo paralelo, donde, mientras esta maquinaria se desarrolla a toda velocidad, se ejerce la censura contra quienes puedan presentar una perspectiva diferente. Es algo que estamos viendo en la guerra, donde Occidente con todo el andamiaje tecnológico bloquea a Rusia para dar su mensaje.
¿Cómo engarzar los temas de disparidad y soberanía tecnológicas para enfrentar esos retos comunicacionales?
–Hay un campo sensacional en el que hay que trabajar mucho. Tienen el dominio de las mayores siete u ocho industrias monopolizadas en materia de comunicación, sabemos que los grandes dueños de los monopolios mediáticos son inversionistas de la industria bélica y de la banca internacional. Esto da una revoltura compleja.
“Hay un campo de trabajo que hay que considerar con seriedad. Por lo menos en este continente, hay millones de voluntades comunicacionales emancipadoras, de gente honrada, gente buena. La metáfora con la que me resuelvo esto es que es un archipiélago inmenso de voluntades emancipadoras en comunicación. El problema es que es un archipiélago inconexo y hay un trabajo que no estamos haciendo todavía, que es tender los puentes entre todas estas instancias.
“Hay millones de cuentas en Twitter, Facebook u otras plataformas que demandan un reclamo histórico, que es la verdad. Parecería que pedir hoy la verdad es un acto de irreverencia ante una andanada total de fake news.
“Esas personas que están demandando la verdad de la realidad que se vive, están demandando también un derecho fundamental que se ha olvidado, crucial, el derecho a la información, a la información de calidad, puntual, rápida, que construye conciencia clara.
“Hay cientos de millones de personas. Lo que no estamos logrando es crear un sistema de redes, de puentes, para tener un proyecto que contrarreste el discurso hegemónico, el vacío de información y la distorsión que nos llegan.
“Además, hay una tarea central: si lográsemos construir una red en todo este archipiélago de comunicación en el que ya existen como personas, pero no integradas, lograríamos tener efectos correctos en tareas que están surgiendo.
“Ejemplo de ello es que, si Cuba ha producido con su vanguardia científica algo extraordinario como las vacunas Soberanas; si esos científicos que trabajan cada día con la célula, con la molécula, con ese micromundo en el que ellos hallan la solución –y no es solo una solución científica, sino humanística para la historia que vivimos–, y la han desarrollado en medio de una escabrosa pandemia, pero no sabemos contar la historia y no tenemos la red de contactos para contarla en clave humanística, como es y debe ser, entonces pasa algo que es crucial y que hemos discutido: o el relato no está a la altura de la circunstancia histórica, o no sabemos contar la historia como debería contarse, o no hemos hecho el trabajo político con todo ese archipiélago para convencer y solidarizar y, por tanto, no vamos a saber contar un acontecimiento filosófico de tal envergadura. No logramos que se convierta en un clamor continental”.
Usted habla de humanidad, de sentimientos. La comunicación va a eso, a lo emotivo, a mover sentimientos, incluso, más que razones. Quizás ahí estén también algunas de las fallas nuestras en la comunicación. Hablando de lo humano, de lo simbólico –y es una guerra sin cuartel la que estamos viviendo–, usted recientemente advertía cuánto daño nos ha hecho la cultura de Rambo en nuestras perspectivas. ¿Cómo enfrentar desde una perspectiva más humanista esa cultura, que es la que está consumiendo el mundo entero?
–Primero, construyendo estructuras de debate político que sean métodos para el despliegue de las capacidades y talentos críticos de las personas.
“Yo no creo que lo mejor sea evitar o prohibir la exhibición de estos personajes como Rambo u otros. Todo lo contrario. Lo importante es que aprendamos a desarrollar sistemas de análisis crítico que nos permitan saber el contenido complejo y profundo que hay allí para manipular las emociones, para vendernos hipótesis de héroes capaces de salvar la vida de las personas o las circunstancias, como si siempre alguien de afuera tuviera que venir a resolvernos los problemas.
“Eso, que es una plataforma ideológica, debe ser revisado con instrumentales críticos. En el fondo del problema, nosotros hoy estamos parados ante una disyuntiva: o entendemos que estamos disputando el sentido o entendemos que la disputa profunda, crucial, el cable de alta tensión que hoy tenemos sobre la realidad, es que quien impone el significado de las cosas está imponiendo un significado del poder. Tenemos que estar claros de que las cosas no signifiquen lo que se le antoje a otro, que da significado a las cosas para manipularlos.
“Por ejemplo, si en algún lugar de este planeta la palabra ‘patria’ tiene significado profundamente humanista, ese es Cuba. Aquí se dice ‘patria es humanidad’. No es la definición de patria que se maneja en el sur del continente, que alguna vez un grupo de militares se inventó para defender a terratenientes. Tampoco es la concepción europea de alguna interpretación trasnochada de Hegel o de sus concepciones del Estado para defender a autócratas oligarcas. Esta (la cubana), es una particular, específica y especial. Es la martiana, la revolucionaria.
“Si al bastión simbólico de ‘patria es humanidad’ alguien quiere venir a golpearlo diciendo que su significado es que es ‘patria o muerte’ –en última instancia, esta es la definición política de raíz–; si alguien quiere venir a jugar con esto e inventarnos ahora una ecuación que sea parte de su vida para descarrilar la semántica, esa ganada históricamente, quiere decir que alguien estuvo estudiando esto desde algún laboratorio de manipulación semiótica, alguien estuvo manoseando el sentido que este concepto tiene en la historia política y cultural y filosófica de Cuba, y alguien disparó en un punto que produjo un efecto, cuya jerarquía, más que el golpe de efecto, fue la multiplicación del mensaje del efecto.
“Aquí viene la importancia del estudio de la velocidad del mensaje, la sincronía del mensaje en la ubicuidad y la velocidad.
“De pronto, mostró un concierto de repeticiones del mismo discurso en una multiplicidad de voces que repetía las mismas cosas como nado sincronizado: a la misma hora, casi en los mismos lugares, son hegemónicos de discurso e intentaron imponer la tesis de que entonces es mejor pensar en esta ecuación, digamos, de la ofensiva de Miami, que ya sabemos que ahí están los laboratorios de guerra psicológica y que con eso podrían anular toda esta fase histórica del pensamiento de la patria, de cómo aquí se interpreta el sentido humanista de la patria.
“Estas ecuaciones de manejo de conceptos y de categorías semánticas nos ponen en evidencia, por un lado, que tenemos atrasos en la velocidad con que estamos trabajando sobre esto. Nos urge un cuerpo teórico metodológico capaz de funcionar en tiempo real, porque tenemos grandes cuerpos teóricos y filosóficos, pero seguimos viendo la historia con el espejo retrovisor.
“Como que venimos tan lentos en la capacidad de respuesta y entonces es urgente que seamos capaces de diseñar con lo que ya existe de la producción intelectual y filosófica cubana, hacer una estructura en la que no solamente podamos desplegar estructuras teórico-metodológicas en tiempo real, sino que seamos capaces de adelantarnos, porque el horóscopo de las canalladas está ya diseñado de aquí a final de diciembre y podemos ver, con un poco de radar, por dónde vienen los disparos que van a seguir insistiendo en descarrilarnos los conceptos, imponernos sus definiciones y pretender que el bagaje histórico, cultural e identitarios de este pueblo se diluya, se confunda o tropiece.
“Es la hora, repito, en que necesitamos construir una plataforma sólida de trabajo teórico y práctico en materia de semiótica y que esa plataforma permita no solamente producir lo que yo llamo ‘fábricas de munición semiótica y munición semántica’, sino generar autocrítica, corregir errores y formar proyectos de capacitación.
“Porque, además, por mejor modelo que logremos, si no tenemos cuadros formados en esta instancia de vigencia, velocidad y ubicuidad, entonces es probable que nos quedemos todavía muy lentos en la respuesta y esta sincronía de cosas.
“He encontrado en este análisis que estoy haciendo una caja de resonancia muy interesante en Cuba, porque hay una coincidencia fenomenal entre ese grupo de vanguardia científica cubana con el que tuve la oportunidad y el privilegio de conversar. Hasta en el grupo de estudiantes de comunicación con el que hablé hoy, hasta en los compañeros de la comunidad de vecinos que visité hace un rato… La concordancia del debate. Es como si hubiera sido la misma conversación continuada todos estos días. Y eso habla de una necesidad, de una oportunidad y de un compromiso.
“Nosotros lo que estamos ofreciendo con este Instituto de Investigación que yo dirijo es aproximarnos a tratar de ser útiles a esto. Por cierto, ustedes tienen la cualidad única en todo el continente de contar con el liderazgo de un presidente que, además, es de los muy pocos sensibles a estos temas.
“Él no solamente es vanguardia por lo que tuitea o lo que escribe o lo que demanda en los recientes programas de televisión. Demanda que lo que se discute dentro del Partido se difunda; se converse, se permee de la realidad y seamos capaces de incorporar debates.
“Entonces, esa vocación de llamamiento a la comunicación en un líder como el presidente Díaz-Canel es una magnífica noticia, porque, además de la urgencia histórica y política, tenemos la respuesta de un liderazgo que está atento a su tiempo”.

Fernando Buen Abad: “En el mundo de la teoría de la comunicación sabemos que tenemos una infección total y no estamos produciendo el caudal bibliográfico nuestro”.
“Hay que descarrilarles el tren semiótico”
Estamos en un tiempo de crisis de los valores de la humanidad. Se dice que las grandes crisis abren grandes oportunidades, pero también la humanidad ha vivido en las grandes crisis retrocesos hacia el lenguaje de odio, la ideología fascista y el predominio de la mentira. Frente a esas circunstancias y la manipulación de lo simbólico, ¿contamos con el instrumental crítico para enfrentar esa manipulación mediática? ¿Qué nos falta para tener éxito frente a esos retos?
–Hay una importante producción de obra y pensamiento crítico, pero en esta fase en la que estamos, la estructura del pensamiento crítico está necesitando un ajuste en los motores internos y ponerle motores revolucionarios. El pensamiento crítico es interesante en cierto nivel, pero no nos sirve para transformar la realidad si no tiene motores revolucionarios que le permitan ascender a la praxis.
“Hay corrientes de pensamiento crítico que han hecho aportes sensacionales, pero la realidad es que eso no nos sirve todavía como insumo para un proceso revolucionario que requiere dos categorías. Primero, elevar el nivel de la conciencia y expresarlo en el nivel de la organización y en el de la unidad. Esos escalones deben considerarse en el pensamiento crítico, y si no lo tienen, puede ser por dos razones: porque a quien lo produce no le interesa, o porque quien lo produce es sospechoso.
“En ese campo de lo sospechoso hay que tener en cuenta que la derecha, los modelos conservadores y la burguesía, tienen mucha producción crítica. Nosotros somos su principal blanco, pero el hecho real es que no tienen intención alguna de desarrollar ninguno de los motores organizativos y revolucionarios. Eso nos compete a nosotros, y la fabricación de esos motores está construida en los marcos teóricos e históricos con que contamos.
“Sin embargo, estos se nos han quedado, por alguna razón que habría que analizar críticamente, fuera del mapa. Hay que poner de nuevo en su lugar el marco teórico marxista-leninista. Pasa que a algunos académicos de América Latina y Europa les da calambre hablar de Marx.
“Es crucial que hoy la referencia teórica del marxismo-leninismo nos permita pararnos en estas circunstancias a reflexionar sobre si estamos dinamizando este marco teórico y actualizándolo en esta disputa que estamos dando.
“Segundo. También es cierto que en este momento histórico es preciso diseñar un proyecto de comunicación específico para la difusión, desarrollo y avance del pensamiento marxista-leninista. Todo esto de modo que con ese insumo sea posible construir los motores revolucionarios que necesitamos en el pensamiento crítico”.
Hay quienes piensan que el marxismo tiene las soluciones a todos los problemas, cuando es un método y sobre él hay que construir en la realidad en la que estamos viviendo, que cada vez es más dinámica, compleja y multidimensional, y eso conlleva grandes desafíos. Ya hay muestras a lo largo de los años de cómo en el ámbito de la comunicación se han perdido batallas políticas y electorales que han marcado el retroceso de nuestros pueblos después de una década muy importante, como fue el inicio de esta centuria. ¿Qué se puede hacer frente a esa maquinaria que sí está bien engrasada, que va al estudio de la mente y habla de la guerra cognitiva? ¿Cuánto tenemos que ganar en soberanía tecnológica y semiótica? ¿Cómo articular nuestros movimientos de una manera más efectiva?
–Hay que descarrilarles el tren semiótico. Primero, hay que impedir que les siga llegando ese alimento e impedir que desembarquen en nuestro territorio estas cargas por las que estamos disputando una guerra compleja.
“Es crucial el trabajo científico de la autocrítica que nos permita golpes de pecho y se convierta en una herramienta para construir o reconstruir fases incompletas o erróneas y corregir rumbos y avanzar. Eso es una herramienta científica indispensable y una prerrogativa de nuestro método.
“Lo otro es observar cómo podemos crear herramientas que descarrilen su tren semiótico. Por ejemplo, el caso del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que todas las mañanas lo primero que hace es quebrar la agenda de ellos. Él tiene el talento de recorrer el país. Nadie puede objetarle que conoce cada territorio. Él no abandonó el cuerpo a cuerpo, el diálogo personal, la mirada que se cruza y la confianza que se crea en la participación directa. No es un funcionario que se sintió cómodo arriba de la camioneta o en una oficina. Es un hombre que hace de la militancia de calle y de comunidad una disciplina permanente.
“Esa comunicación hay que conservarla, porque tiene una vitalidad y una fuerza que nos salvan de todo. Todas estas reflexiones sobre la teoría y las redes valen mucho la pena hasta que nos corten la luz. Ese día nos vamos a encontrar con el problema de cuáles fueron las estrategias que diseñamos para seguir militando, hablando y construyendo sin la luz.
“No podemos permitir que nos eclipse ni derrumbe una estrategia de comunicación que no es nuestra y que depende del antojo de cómo nos manejan y censuran. Todavía sigue siendo muy efectiva la riqueza de la palabra y la vitalidad de la asamblea, que es un medio de comunicación nuestro que podemos construir con un buen acuerdo metodológico que hay que madurar.
“No podemos abandonar esas estrategias, porque esta batalla que estamos dando, en la que han intervenido tantos ruidos de maquinarias y robots que manejan ofensivas sistemáticas las 24 horas del día, ha producido un espejismo que debemos entender y combatir. Es el espejismo de que todo se resuelve por esa intermediación de la tecnología. Esa intermediación es una emboscada compleja que tenemos que trabajar y atender.
“No es que yo rechace la tecnología o la niegue. Creo que hay que subordinarla y expropiarla. Hay que someterla al imperio de las necesidades de comunicación humanas y a los derechos fundamentales antes que al fetichismo de la tecnología.
Hay quienes viven en el mundo virtual y muchas veces no saben lo que está pasando en el real. Ellos han logrado incluso articular trasnacionales de la ideología. La contraderecha estadounidense nucleada alrededor de Trump se basó en una formación ideológica. Sin embargo, nosotros seguimos todavía en los archipiélagos. Nos falta concatenarnos cuando no tenemos sus mismas capacidades tecnológicas. Tenemos mucho pensamiento, pero muchas veces se queda en la disputa y no en la conciliación. ¿Cómo articular desde el pensamiento?
–Hay varios caminos interesantes para explorar, por lo menos en el universo que yo conozco. Hemos abandonado la estrategia de construcción de hipótesis para ver más bien cómo bocetamos una solución a problemas. Tarde o temprano, por más que hoy parezca cuento de ciencia ficción, Cuba necesita una estructura satelital para resolver soberanamente una buena cantidad de problemas de comunicación que el país tiene. Hay que bocetar desde ahora cómo resolveríamos el problema de contar con el satélite cubano para la soberanía comunicacional. Eso tiene costos y desafíos de todo género, pero significaría en principio que hemos resuelto el problema del contenido que vamos a manejar a través de esa estructura satelital. Ahí hay al menos 10 temas que son agenda prioritaria del desarrollo del pensamiento en Cuba.
“Por ejemplo, el pensamiento crucial que implica que este país es humanismo, igualdad, fraternidad y que esta nación le propone al mundo exactamente lo contrario que el capitalismo.
“Entonces, esta primera unidad es un proyecto de reenamoramiento con el cauce específico de la Revolución. Aquí hay una tarea crucial, que es reponerle a este tiempo, porque no es falso que ha habido golpes que han venido a erosionar en buena medida algunos sectores pues el imperio desarrolla la estrategia de la desmoralización inducida. Hay que poner a salvo la moral revolucionaria de un pueblo, esto es una prioridad de agenda.
“También hay que defender la economía cubana a toda costa. Eso requiere fortaleza política. Esas manipulaciones son un crimen de lesa humanidad. Hay que invitar a construir el nuevo sentido común de estas cosas. No es un problema exclusivamente técnico ni de vocabulario de algunos economistas. Esto es un problema humanísticamente central”.
“Sospecho que no hemos sido lo suficientemente solidarios con Cuba”
Luego de los más recientes acontecimientos, en un año de duros combates para Cuba en el ámbito de las ideas, usted hablaba de “emboscadas de provocaciones contra Cuba” y mencionaba, también, la necesidad de la fortaleza moral frente a esos desafíos. ¿Cuánto de toda esa maquinaria está detrás de las campañas contra Cuba?¿Cuánto impacto tienen en la política de EE.UU., en la política del imperio, las campañas comunicacionales, mediáticas, contra este país?
–Diría, primeramente, que esos que fabrican, los dueños de la maquinaria mediática contra Cuba, también tienen sus problemas internos, que se están agudizando de manera progresiva, expansiva y dramática.
“En este momento, en el continente, creo que el único concepto que es capaz de unificar el imaginario colectivo es la palabra ‘inflación’. En Estados Unidos está repercutiendo de manera dramática –por lo menos– a nivel de los sindicatos organizados, de las bases económicas estadounidenses, donde hay un mal humor generalizado que ya mira con absoluto coraje, desprecio y malestar las decisiones que toman cuatro o cinco ‘ultra-recontra-archi-millonarios’ cuyos mandatos afectan a todo ese pueblo.
“Como somos nosotros los que separamos los oligarcas y las burguesías de los pueblos, sabemos que ahí hay un caldo de cultivo con el que tenemos que conectar de manera irrenunciable, porque es la clase trabajadora que está exigiendo un encuentro con otros pueblos con más o menos experiencia en las luchas en defensa de sus condiciones básicas de vida. En EE.UU., con ese caldo de cultivo, ese malestar que se está dando –que debíamos precisar más en el mapa de la subjetividad que ahí se mueve–, esas agresiones contra Cuba están produciendo al menos dos consecuencias.
“La primera consecuencia es que está fortaleciendo a Cuba, por la respuesta dada aquí ante un veneno tan perverso, ante una bajeza política como esa –si es que se puede llamar ‘político’ a tirar esa canallada contra la juventud cubana–. La canallada aplicada a Cuba es verdaderamente tan detestable que, además de indignarnos, tiene que educarnos. No podemos permitir que pase esto. Ya sabemos que el problema llamado San Isidro no es un problema solo de Cuba, estamos todos involucrados.
“Todos estuvimos lentos, todos estuvimos distraídos, no supimos dar una respuesta rápida y acompañar el método con el que Cuba encapsuló y controló el asunto. No lo controló para siempre, porque si creemos que ya pasó la tormenta, nos podemos equivocar. Pero nos educó en el sentido de que se requiere despertar de algún pequeño tropiezo o algún descuido, que necesitamos la autocrítica para eso, pero, sobre todo, que el encapsulamiento de este asunto sirvió para conocer los métodos con los que se hace. El método fue apelar a la conciencia, y eso es valiosísimo en términos de disputa simbólica.
“Este fenómeno, ¿qué produjo? Esquirlas. Esquirlas con efecto bumerán contra ellos, que inmediatamente tuvieron que ir corriendo para España o Miami, porque de lo que están disfrutando ahora es de su fracaso. Están lamiéndose las heridas de este acto fallido que no solamente alertó al mundo, sino que también alertó a Cuba y produjo anticuerpos que me parece que son centrales y sobre los cuales tenemos que trabajar ahora. En Cuba se produjo un laboratorio para fabricar anticuerpos contra el veneno del virus ideológico norteamericano.
“Además de las vacunas Soberanas contra la covid-19, ahora en Cuba hay una vacuna semiótica que me parece central para el enfrentamiento de estos desafíos, siempre y cuando se logre completar el proceso sistematizando los elementos que sirvieron, que están sirviendo y que van a servir para la siguiente etapa. Entonces, sistematizarla y multiplicarla, porque hace falta en otros escenatrios, en otros territorios.
“No es falso que nosotros, en los universos académicos, estamos infectados por un montón de bibliografías de ellos. En el mundo de la teoría de la comunicación sabemos que tenemos una infección total y no estamos produciendo el caudal bibliográfico nuestro, en clave –repito– marxista, revolucionaria y leninista. Eso está pendiente, porque es algo que tenemos que meter en los laboratorios de elaboración de vacunas de anticuerpos contra la ideología dominante.
“Es un tema que tenemos bien claro por la vía de la comunicación. No puede ser que nuestros jóvenes y niños estén aprendiendo el modelo republicano de comunicación, cuando tenemos otros modelos muchísimo más potentes y más ricos”.
Y cuando vivimos experiencias de un gran comunicador como fue Fidel Castro.
–Sí. Este es un desafío. Además, en el campo de las ciencias sociales y las ciencias duras tenemos un pendiente fenomenal: estamos dependiendo de comprarles a ellos sus estudios y sus papers para formarnos nosotros. Nos alquilan por minutos, por horas, los documentos que deberíamos estar produciendo y distribuyendo gratuitamente por todo el continente nosotros mismos.
“Y de que podemos, podemos. En este país hay científicos de ese nivel, y más alto. Este es otro sistema de vacunas que ayuda en el combate al virus de la ideología dominante, pero con la condición de sistematizarlo.
“La hora histórica está llamando a esta reflexión: poner a la ciencia en clave de combate, en todas las áreas. Que esa clave de combate no sirva solo para el enfrentamiento, tiene que derrotar al sentido común predominante y, además, construir la fase siguiente, que es mantener la unidad y la movilización. Si además de vacunar –una de las herramientas científicas más importantes de nuestro tiempo–, un científico que fabrica vacunas no moviliza a la sociedad y la llama a la unidad para continuar en la defensa y en la producción, algo anda mal.
“Y eso que está faltando es tarea de nosotros ahora en este escenario, y más nos vale que sea rapidita la respuesta, porque, como decíamos antes, ellos manejan la velocidad y la ubicuidad. No podemos darnos el lujo de quedarnos quietos viendo cómo nos acribillan”.
Tras estos días de estancia en Cuba, en los que ha podido ver la realidad de este “Estado fallido”, como han intentado mostrarnos a lo largo de meses, ¿qué claves humanísticas cree que pueden impulsar, y que debemos seguir conservando, en esa batalla desde Cuba?
–Fidel. Acabo de visitar un barrio “profundo”, donde se está viviendo un proceso de reconstrucción de mil cosas, y allí, en la base, la palabra que más escuché fue Fidel. “Aquí no nos van a quitar a Fidel de la vista nunca”, esa es la voz de ellos. Y a mí no me queda más remedio que hacerme cómplice de eso y trabajar con eso, y obedecerlo, porque lo vi.
“Fui a visitar una farmacia, un dispensario médico, una tiendita, una oficina de correos, y en todos esos lugares vi personas con una dignidad que te enamora, con convicción, firmeza, saludo. Vi la paz de alguien que sabe que está en pie de lucha, que te demuestra el temple. El temple de la dignidad. Una señora me dijo: ‘Podemos tener un montón de problemas, porque hay días en que el problema del abastecimiento nos desafía, pero aquí no nos quebramos’. Y me lo dijo con las lágrimas del corazón, con fraternidad y esa confianza.
“Si algo tiene este país es esa dignidad de decir: ‘Sí, tenemos un montón de dificultades, estamos padeciendo canalladas que nos han fabricado desde fuera, que no son canalladas que inventó el comunismo… Son las canalladas que el Imperio ha impuesto aquí, con todos los rangos de injusticia que eso significa, pero que han tenido una respuesta durante décadas, que es la dignidad’.
“¿De dónde sale? ¿Cuál es la fuente nutricia de todo eso? ¿Cuál es la magia de este misterio poético, humanístico, filosófico, que transita en este pueblo, ese espíritu que recorre el alma de Cuba? Es un gran desafío entenderlo, vivirlo, enamorarse y, además, ayudar a que se enriquezca, se multiplique y exploten esas tantas opciones creativas y amorosas que tiene. A veces lo hace con canciones, con poesía, con pinturas –vi unos murales hermosísimos–, con danzas –vi unas niñas preciosas bailando y preparando actividades para su propia comunidad–, talentos que van naciendo en el mismísimo campo fértil de la lucha. Ahí está la clave.
“Yo digo que a eso hay que apostarle. Y después, por eso y con eso, hacer el otro trabajo pendiente –que me lo pongo como tarea personal–, que es abrir el debate autocrítico con nuestros compañeros en América Latina y decir: ‘Sospecho que no hemos sido lo suficientemente solidarios con Cuba’.
“Sospecho que cuando Cuba está necesitando cajas de resonancia potente, clamorosa, de apoyo político, de apoyo humanístico, de apoyo fraterno, de solidaridad internacionalista, no hemos estado a la altura. Nos merecemos una buena autocrítica por eso”.

Buen Abad destaca que desde México y hasta Argentina “los pueblos están marcando hoy –creo que para beneficio nuestro– una capacidad dialéctica de convertir el malestar en fuerza para cambiar cosas”.
“Desde México y hasta Argentina, hay voces que son muy alentadoras”
En este camino de encontrar los puntos comunes, cuando el mundo desarrollado, los que nos conquistaron, siguen en tiempo de guerra, ¿cuánto puede aportar esta parte del mundo, nuestra América Latina, a un mundo diferente? ¿Ve con optimismo los procesos que se están dando en los últimos tiempos en la región, después de un periodo en el que parecía que retrocedía todo en América Latina?
–Sí, lo veo con mucho optimismo, no solo porque hay figuras políticas más parecidas a los nuestros, sino porque por abajo eso es un apetito, una urgencia.
“Lo que ha pasado en Chile, por ejemplo, independientemente de lo que se diga, es el clamor del pueblo que dijo ‘basta de esta payasada pinochetista neoliberal’, o como se llame. La gente de verdad tomó la decisión de, incluso, unir lo que parecía que nunca iba a poder unirse, para construir esta victoria, que tiene que prosperar, ser cuidada y desarrollarse. Más allá de que podamos tener debates con su cúpula, y yo los tengo, en particular.
“Lo mismo digo en Brasil. Ese pueblo está urgido de corregir una cantidad de problemas y errores en su propia democracia. Lo sé porque he hablado con compañeros de algunas organizaciones políticas. Ellos entendieron que tienen que discutir la democracia burguesa, que no puede seguir hablándose de democracia como si fuera un dios griego que anda por ahí y va a venir a resolvernos los problemas.
“Este modelo de democracia burguesa en Brasil no puede continuar y hay que hacer lo imposible para sacar a la oligarquía del poder, para volver a abrir un espacio en el que prospere el nuevo debate que hay que reponer. No va a ser fácil. Tienen condiciones hoy mucho más adversas que en otro momento, pero eso no quiere decir que no se va a conquistar la solidaridad de pueblos hermanos.
“Ya lo escuchamos en Uruguay, están bien descontentos con lo que está pasando con el Gobierno hoy. Y abajo están discutiendo qué hacer para volver a un estadio en el que estaban mucho más claros de los avances sociales, colectivos, y de los beneficios para todos.
“¿Qué te digo de Argentina? Allí se vive un debate profundo. Después del simbronazo mortal de endeudamiento producido contra el pueblo argentino (se llevaron una fortuna a los paraísos fiscales), hoy está discutiéndose profundamente el rumbo democrático de Argentina, para poder contener, sostener y prolongar lo que han podido avanzar con algunos modelos. A mí, personalmente, todavía me parecen insuficientes, pero son los mejores que hay en ese escenario. Hay que estar con ellos, con la base, lo que la gente está pidiendo y exigiendo.
“Desde México y hasta Argentina, hay voces que son muy alentadoras. Los pueblos están marcando hoy –creo que para beneficio nuestro– una capacidad dialéctica de convertir el malestar en fuerza para cambiar cosas, y eso es muy estimulante. Creo que en eso, el ejemplo de Cuba, que ha sido mantenerse firme, mantener su rumbo, profundizar y no abandonar una sola de sus categorías revolucionarias, ayuda muchísimo.
“Hoy, hablar de estas cosas no es tan fácil en el continente, y es posible en Cuba. Es necesario que no se pierda ese lugar que se ganó el pueblo cubano con su revolución y con el Comandante a todo fuego”.
Y en ese camino, una comunicación mejor es posible.
–Sí. Y necesaria y urgente.
Muchas gracias Fernando, por su tiempo, por sus reflexiones sobre una batalla crucial que tienen nuestros pueblos: la batalla comunicacional como parte de la gran batalla política y de ese enfrentamiento a la maquinaria brutal que por estos tiempos nos impone la ideología de la mentira, la ideología del fascismo, como la solución a las grandes crisis que vive la humanidad.
Gracias por su presencia en Cuba, y por compartir con nuestro pueblo.
(Transcripción: Dinella García Acosta, Claudia Fonseca Sosa y Oscar Figueredo Reinaldo)
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Excelente articulo. Nos reconforta cuando alguien desde afuera reconoce nuestra lucha y nos sugiere rutas por donde transitar para continuar y mejorar en la lucha por mantener las conquistas sociales y la unidad del pueblo. Cuba seguira siendo solidaria, soberana y ejemplo de dignidad para los pueblos del mundo.
Estamos llamado a continuar profundizando en el estudio de este tema,para el fortalecimiento ideologico de todo nuestro pueblo y en especial a los a los niños y jovenes,por ser el blanco priorizado de la guerra subversiva,los centros de estudios desde la enseñanza primaria hasta la Universidad,deben dar un vuelco total,en la capacitacion politica de los estudiantes y docentes,aprovechar mas las potencialidades de las esc.del PCC.Los programas televisivos,como,la pupila,con filo,vale la pena,palabras precisas,red de la humanidad,mundo 20/20,entre otros,son muy valiosos al igual que las reflexiones del pensamiento de FIDEL y se pueden utilizar en las clases,para reforzar,elevar ,fortalecer la ideologia revolucionaria del pueblo cubano,LA IDEOLOGIA ES LA QUE NOS HACE FUERTE e invencible,expreso FIDEL.
Digno de leer y releer esta entrevista. Gracias.
Escuché la mesa redonda y he leído el artículo. Es evidente que es un hombre conocedor es capaz de aportarnos elementos teóricos para enfrentar las diversas situaciones existentes en nuestra batalla ideológica contra Goliat. Ha visitado países y conoce los problemas del continente. Un intelectual de izquierda con dominio
Me llama la atención que diversos visitantes partan de una visión edulcorada de nosotros que lo que nos hace al final es perder credibilidad. En Cubadebate han salido múltiples opiniones de problemas de la economía, opiniones de como enfrentarlos, propuestas de cómo cambiar las situaciones, de lentitudes en actuaciones, hoy está el ejemplo de una entidad de Caibarien, la fábrica de tubos en Ciego de Avila. Entonces él compañero hace alusión a lugares que visitó que indudablemente son orgullo como la industria de Biotecnología donde existe una gran organización, un gran saber hacer, pero eso no es lo normal en la empresa cubana Entonces aunque exista el satélite para Cuba si no se modifican modos de actuación entonces el mismo estará trasmitiendo una cosa y muchas realidades son otras.
Hay que ser martianos, marxistas dialecticos. Martí escribió: Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno. El materialismo significó La existencia social –el modo de producción de los bienes materiales: los alimentos, el vestido, la vivienda, .– es lo primario, lo que determina la conciencia social, la vida espiritual de la sociedad..
Entonces hay que mover la economía, ser proactivo, eliminar ataduras mentales y entonces nuestra sociedad será el mejor ejemplo a difundir en este mundo dominado por el capital.
Excelente entrevista.
Es cierto que hablar del Marxismo leninismo algunos dirigentes lo destierran no solo en América latina, sino también aquí en Cuba, negarlo y sumar a otras corrientes ideológicas, es abandonar el pensamiento de Fidel.
Simplemente, un material de estudio, gracias Randy, por su amplia visión como periodista, comunicador, sin politiquería barata el material aporta tanta sabiduría sus mensajes son muy claros, comparto el material con cubanos que luchamos por la independencia nacional y la justicia social en estos tiempos. Mil gracias Fernando por sacar su tiempo y llegar a todos todos los cubanos
Formidable dialogo, coincido plenamente con el profesor, esa debe ser la estrategia de lucha en lo táctico que debe asumir la izquierda revolucionaria ante tal ofensiva mediática. Esa batalla táctica del hoy imprescindible, no puede desviarnos de lo estratégico en esta lucha revolucionaria en el campo de las ideas. La izquierda revolucionaria debe saber apoderarse de la herramienta más importante, la clásica en la lucha de las ideas; los sistemas de enseñanza de cada país. La clave triunfadora estratégica de la izquierda está en revolucionar los sistemas de enseñanza, asegurando que se prepare mejor al futuro alumno al formar en el por encima de todo, una sólida actitud. Sembrar actitudes como el objetivo principal, el estratégico en esta lucha mucho más importante que sembrar inteligencias, que permitan a ese joven de forma autodidactica, armarse de las herramientas necesarias para enfrentar el actual, y los venideros bombardeos mediáticos agresivos que vendrán. Es clave movilizar en esa dirección a los poderosos gremios de educadores de cada país movilizándolos hacia una reforma educacional que cambie los actuales paradigmas. Una acción centrada en las causas al preparar mejor en el campo de la actitud a los futuros niños y jóvenes ahora capaces de identificar esas amenazas. Los sistemas educacionales son la vacuna ante este virus mediático contemporáneo que muta caóticamente.
¡Sencillamente brllante! No es una clase, es todo un curso. Y que conste, asequible.
Fue una clase magistral,debe servir como material de estudio y reflexion en todos los niveles de enseñanzas en nuestro pais,para alumnos y docentes.Debemos reforzar la capacitacion politica de todo el pueblo,y con enfasis en las nuevas generaciones,frente a los peligros que amenazan a la humanidad,por la perversa politica imperialista.A la capacitacion politica se le debe brindar una atencion de ORO.Tenemos la mayor artilleria del mundo en las manos del pueblo y en especial en los jovenes,me refiero a los celulares,las redes sociales.Como dijo FIDEL,parece que INTERNET,fue inventado para los revolucionarios,no saben lo que han inventado.Bueno pues nos corresponde ahora ,en estas horas historicas,poner en funcion esa maquinaria,para hacer triza ,todas las mentiras y desinformacion de los monopolios imperialistas,mañana sera demasiado tarde.pero primero hay que fortalecer la cultura politica y antiimperialista de estudiantes y profesores.
En México se desperdició la brillante oportunidad de usar la tv como la palanca de cambio p/hacer saltar la educación social, p/beneficiar a una elite inmoral, sin escrúpulos p/saciar sus más reprobables intereses materiales y tuvimos x ello un nefasto resultado d'infradesarrollo intelectual haciéndonos en gran medida susceptibles en todos aspectos sociales a la manipulación semántica d'la cual tan brillantemente hace alusión F.B.A. en ésta también brillante charla-entrevista c/R.A.F. Se agradece y se desea aprovecharla en lo máximo posible.