El ahora y el después

Una pareja usa mascarillas para protegerse del coronavirus en Barcelona, España, el 13 de mayo de 2020. Foto: Reuters.
Tenemos que subir una empinada cuesta. Hacerlo, decía José Martí en su Diario de Campaña, hermana hombres. Favorece, por tanto, el brote y la expansión de valores solidarios, uno de los legados que habrá que preservar en el después de esta pandemia. Comprendió también Martí que en el presente coexisten los remanentes del pasado en lo más valioso de la tradición y en el arrastre oscuro de vicios adquiridos, mientras germina el porvenir. Por eso aspiraba a edificar la República futura en medio de los combates de la manigua.
Sorpresiva y arrasadora, la pandemia ha invadido el mundo estrechamente interconectado. En el breve tiempo transcurrido nos ha dejado lecciones que estamos obligados a asimilar, porque por primera vez la Humanidad toda ha bordeado el colapso. Hemos contemplado la rebelión de la naturaleza agredida. Los animales recuperan espacios perdidos y el aire se torna más transparente. El cambio climático, acelerado por el predominio de la noción del progreso material en beneficio de unos pocos, puede detenerse y quizá revertirse en algún grado si la voluntad política de los Estados jerarquiza la salvación de la especie por encima del afán de lucro.
Por otra parte, la euforia neoliberal ha mostrado su verdadero rostro. En la inmediata posguerra, etapa de auge de las ideas de izquierda, las políticas públicas favorecieron el fortalecimiento de los sistemas de sanidad. En algunos casos, como en la Gran Bretaña, los laboristas nacionalizaron la medicina. Con el andar del tiempo, se impusieron criterios de rentabilidad y los servicios se precarizaron. La doctrina neoliberal asestó un golpe demoledor y la privatización de los servicios se amplió. Ante la pandemia, los hospitales colapsaron. En Estados Unidos y en gran parte de la América Latina la situación adquirió visos aún más dramáticos. Todos sabemos hoy que las estadísticas oficiales nunca reflejarán el número real de los desaparecidos. El mundo afronta una disyuntiva decisiva. La crisis humanitaria acelera una crisis económica de magnitud y consecuencias imprevisibles. Las fuerzas represivas están preparando un después ominoso.
En Estados Unidos y Brasil emergen grupos de franca catadura fascista, que se refleja en imágenes de cabezas rapadas, vestuario simbólico y agresividad contra los poderes del Estado.
En países de América Latina, donde antes del estallido de la pandemia se había manifestado una verdadera sublevación antineoliberal, el distanciamiento social ha interrumpido las marchas reivindicativas y los Gobiernos vuelven las espaldas a los acuerdos contraídos. Base de operaciones contra Venezuela, en Colombia prosiguen los asesinatos de líderes sociales y de antiguos guerrilleros. En el después de la pandemia, los pueblos se encontrarán ante nuevos desafíos. Desde ya, con el desempleo y la parálisis de la economía informal, los niveles de pobreza se han acrecentado.
Nuestra perspectiva es otra. Nos aguarda un panorama económico difícil, acentuado por el recrudecimiento del bloqueo y por las repercusiones de la crisis internacional. Sin embargo, hemos extraído enseñanzas provechosas de la lucha contra la pandemia. La información ha circulado de manera rápida, transparente y eficaz. La austeridad de las altas instancias gubernamentales se ha afianzado en el concreto hacer cotidiano. Se confirmó el acierto de una estrategia política dirigida a garantizar un sistema sanitario universal, gratuito, estructurado desde la base, y a impulsar el desarrollo de la ciencia cuando apenas salíamos del analfabetismo.
La investigación científica había demostrado logros en la creación de productos farmacéuticos con significativo valor agregado. En esta oportunidad, el saber y la experiencia acumulados ganó notoriedad al contribuir a la búsqueda de soluciones en la esfera pública. Se evidenció para todos la necesidad de una acción interdisciplinaria a la que se incorporaron las ciencias sociales. En el tránsito del ahora al después, la participación de estas últimas tendrá que incentivarse para el abordaje, a largo y mediano plazos, de problemas subsistentes en nuestra realidad, tales como las denominadas indisciplinas sociales de diversa naturaleza. En la actual circunstancia se percibió la falta de conciencia del riesgo, lo cual plantea numerosas interrogantes que no encontrarán respuestas en una visión impresionista.
El concepto genérico de “indisciplina social” incluye un amplio abanico de conductas, algunas colindantes con el delito, con la vulneración de normas de convivencia y con falsas nociones de autoestima mediante el desafío al riesgo. Otras tienen sus raíces en hábitos contraídos por generaciones a partir de la influencia del hábitat, no superadas de inmediato con el cambio de vivienda. La disciplina no puede imponerse tan solo mediante el ejercicio de la autoridad. Crece de adentro hacia afuera con la siembra temprana de convicciones articuladas a la formación ciudadana. El hogar es la célula básica de la sociedad. Dejando a un lado la tendencia a la excesiva protección, los niños tienen que asumir en la práctica y a escala de sus posibilidades, junto con sus derechos, el correlato necesario de sus deberes. Algo similar ha de ocurrir en la escuela. Por otra parte, en la dura lucha por la supervivencia, hemos tenido que postergar la solución de problemas acuciantes. Uno de ellos se deriva de las condiciones de vivienda. Por la interdependencia entre factores objetivos y subjetivos, el enfrentamiento a esa pesada carga requerirá la participación conjunta de urbanistas, arquitectos, sociólogos y sicólogos. En todos los terrenos hay que romper rutinas en el hábito del pensar, y derribar los muros que separan a los actores de las distintas ramas de la ciencia.
Para encaminar el después, el país dispone de una considerable suma de expertos en las distintas ramas del saber. Es un bien acumulado que merece aprovecharse al máximo de sus potencialidades. Es probable que existan resultados investigativos por rescatar. Recuerdo en particular los trabajos del Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA) sobre derivados de la caña con alto valor agregado.
Para subir la empinada cuesta, urge entender la magnitud del desafío para juntar esfuerzos y voluntades y comprometer a las nuevas generaciones en la tarea común.
(Tomado de Juventud Rebelde)
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Asi es y sobre todo mucho compromiso y coraje para poder llegar a la cima
Excelente como siempre Doctora Pogolloti, creo que es importante el verdadero trabajo interdisciplinario y transdisciplinario. Hemos sido capaces en semanas de dar respuestas a problemas de la ingeniería biológica y molecular, cómo no vamos a resolver el problema de darle hierba y agua a las vacas? y el de sembrar maíz para que se lo coman los pollos (y los humanos). Todo lo podemos si pensamos como país y actuamos en consecuencia con ello.
Viva Cuba Libre
Espero siempre sus excelentes artículos dominicales. En la unión está la fuerza. Es hora de reanalizar estudios y proyectos que quedaron alguna vez engavetados. Es momento propicio para retomar cómo podemos como sociedad mitigar los efectos de conductas sociales inadecuadas que se arrastran por "hábitos contraídos por generaciones a partir de la influencia del hábitat" Gracias doctora por hacernos pensar en estos temas.
Sostenibilidad y profundización socialista post-pandemia: De cara al Congreso del Partido.
Ovidio D´Angelo Hernández
De las nuevas formas de solución de situaciones emergentes, durante la pandemia, se podría profundizar y avanzar en la construcción socialista –no capitalista-. Algunas propuestas posibles:
-Fortalecer líneas de prioridad en la Conceptualización del Modelo con vistas a propiciar procesos sociales, políticos y económicos a nivel autogestivo de las comunidades, circunscripciones, municipios, organizaciones sociales y políticas, más allá de la experiencia vivida y conservando sus logros. Ello conduciría a fortalecer un eslabón muy importante de la cadena social: la comunidad, el barrio, la circunscripción y la localidad. Esto requeriría la consideración de políticas específicas del Estado, así como acciones reorganizativas a nivel comunitario y local.
De manera que se pudieran incluir algunas de las propuestas siguientes:
-Elaborar una resignificación del alcance de las organizaciones sociales y de masas (OSM):
-Replanteo de sus objetivos en aras de tareas de las estrategias del desarrollo comunitario-local e incorporación de organizaciones, como sindicatos, UJC, FEEM, FEU y otras que sólo tienen su base en centros de trabajo o estudio, al apoyo comunitario.
-Lograr vías de mayor articulación entre las OSM con vistas a objetivos del desarrollo social integral.
-Incorporar a organizaciones juveniles, etc., que solo tienen sus bases en centros de estudio y trabajo a la comunidad de residencia, para el trabajo de desarrollo local. Aunque se mantengan los contingentes especiales juveniles y sindicales, etc.
-Extender las funciones de delegados del PP y Consejos Populares en la coordinación de todo el trabajo de desarrollo social con las OSM e instituciones civiles, culturales, económicas y líderes informales de la comunidad. Para ello, la figura del delegado debería fortalecerse: basarse en un liderazgo comunitario que debe promoverse desde antes de su elección y contar con mayor flexibilidad de tiempo laboral para poder ejercer sus funciones de apoyo al gobierno local.
-Elevación del papel autogestivo y co-directivo de los Consejos Populares y su coordinación en la actividad de desarrollo socio-económico de las áreas de su responsabilidad y circunscripciones.
-Articulación de los profesionales, cuentapropistas, cooperativas y centros estatales de la circunscripción y el barrio en acciones de desarrollo de la comunidad y localidad, en asesoramiento a Consejos populares ampliados.
-Mayor autonomía y capacidad propositiva de los Consejos Populares ampliados y su articulación con la Estrategia de Desarrollo Municipal, a través de la Asamblea Municipal PP. Mantener el sistema de trabajo propio de las situaciones críticas de los Consejos y Zonas de defensa, como método cotidiano en la visión integral de los problemas de la comunidad, circunscripción y localidad. Esto implica la interconexión lograda entre unidades de base de los OACE, instituciones científicas, civiles, etc., a nivel macro y microsocial.
-Mantener, de forma sistemática la atención a sectores poblacionales vulnerables, coordinando acciones de salud, alimentación, cultura y condiciones de vida en general, a través de las instituciones existentes y promoviendo la solidaridad social de las formas socioeconómicas y población.
-Incorporación de las formas socioeconómicas a las relaciones comunitarias y locales
-Todas las formas socioeconómicas –estatales y no estatales-, radicadas en la comunidad-barrio, deberían estar conectadas con los consejo populares, delegados y OSM y ser partícipes reconocidos públicamente en su actividad social- comunitaria.
-A las FGNE debería reconocerse como actores del barrio. La legislación podría promover estimulaciones a los micro-TCP y gravar impositivamente a los medianos y grandes, exigiendo una mejor redistribución de ganancias y participación de los trabajadores en su gestión, algo m´s propio actualmente de las Cooperativas. Igual con las empresas estatales.
-Profundización de una cultura laboral y solidaria desde la enseñanza, la esfera laboral y sociopolítica
-Una mayor focalización en la autogestión comunitaria-barrial con todos los actores sociales, podría promover una cultura del trabajo formal entre los sectores no vinculados al trabajo o informales que se dedican al trasiego de productos. Las fórmulas de la Economía social y solidaria, aplicadas a todas las formas de gestión socioeconómica, en la medida de sus alcances propios, debería ser objeto de enseñanza desde la primaria y en todos los niveles educacionales.
-Fortalecimiento de una cultura ciudadana, participativa, responsable y de compromiso social en la diversidad de sectores poblacionales.
-Todo lo anterior, supondría un fortalecimiento de la participación ciudadana, deliberativa, proactiva, en las decisiones y control de las comunidades-barrios, o sea propendería a una sociedad socialista más auto-organizada desde abajo, en sintonía con las directivas de gobierno local. Provincial y nacional.
Doctora Graziela Pogolotti
En nombre de todos los trabajadores de ICIDCA le agradezco su mencion, y le confirmo que como el resto de los centros de investigacion del pais, estamos poniendo a disposicion del desarrollo todo nuestro aporte, pasado y presente. Dos muestras de ello son:
1. la introduccion de seis bioproductos desarrollados por nuestros cientificos, de los cuales producimos mas de dos millones de litros en nuestras plantas y que tienen amplia utilizacion en la produccion cañera y de otros cultivos: Fitomas EC (bioestimulante), Fitomas M (madurador de cultivos ) Nitrofix ( fijador de nitrogeno) Bioenraiz (enraizante) Tomaticid ( favorece el cuajado de los frutos ) y LEBAME ( microorganismos eficientes ).
2. el desarrollo de conjunto con CIGB de enzimas de uso en la industria que incluye la introduccion de probioticos en yogurt y otros preparados alimenticios.
Ademas, tenemos tres laboratorios acreditados por normas internacionales que aseguran el control de la calidad de nuestras exportaciones de azucar, alcohol y rones, asi como el soporte a las responsabilidades del sector cañero azucarero en el marco de la Tarea Vida y la proteccion al medio ambiente.
En visperas de cumplir 57 años de la fundacion del Centro por el Che, le ratificamos a Usted, gloria de nuestra cultura y orgullo de nuestro pueblo que la admira y respeta, el compromiso con el, con su desarrollo y su bienestar.
Ing. Arodis Caballero
Director General ICIDCA
Excelente como siempre Doctora Pogolloti, pienso que tenemos la plataforma para avanzar hacia lo mejor. Las ciencias sociales tienen muchos retos, el sembrar valores no se puede dejar a la espontaneidad. Es tarea de día a día y de todos. Pero la familia es la célula fundamental, la escuela . Las instituciones, organizaciones,etc.
Muchos dicen que ¿para que?. Creo, que pierden la fe ante los problemas. Pero Cuba ha logrado mucho y debe continuar haciendo en la globalización de la solidaridad, la responsabilidad, el respeto y otros valores humanos.