En la medida en que trascurra el tiempo y sean menos los interesados en reivindicar la verdad, se impondrán las nociones ideológicas que, administradas como comprimidos para tarados, explican de modo simplista complicados procesos históricos. La disolución de la Unión Soviética y el fin de su proyecto socialista será un ejemplo del lavado global de cerebro al que la humanidad parece condenada.