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En el año del centenario.

Por: Dra. María Gloria Vidal Rivalta.
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Foto: Periódico Girón.

Como hemos ido comentándoles en columnas anteriores, de una u otra forma la Medicina Veterinaria como ciencia, el ejercicio de la profesión como fuente de trabajo, la estructura de los servicios sanitarios, la formación de técnicos y profesionales, la creación de centros afines a esta materia, el sistema de normas jurídicas, así como la incorporación a las organizaciones internacionales afines a la veterinaria y los sistemas sanitarios regionales y mundiales, se hicieron realidad a partir del triunfo de la revolución, eso es innegable.

Así mismo, es justo destacar que si bien, la enseñanza universitaria de la Medicina Veterinaria comenzó en el país en 1907 y la asociación de los veterinarios se fundó en 1908, desde esa etapa hasta 1958, existían ciertos servicios veterinarios principalmente privados para la atención a la ganadería y en el Ministerio de Salubridad hubo funcionarios veterinarios, desempeñándose en el control sanitario de los alimentos y de algunas zoonosis.

Desde el propio alegato de Fidel Castro Ruz, tras el ataque al Cuartel Moncada, se comenzó a señalar los problemas de la tierra, de los sistemas de producción y las pocas posibilidades de trabajo para los profesionales veterinarios.

A pocos días del 13 de agosto, fecha en que se cumplen 100 años del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro, es imprescindible revisar desde la historia y los hechos, desde las ideas y los cambios, todo lo que con su genial pensamiento y guía se logró. Es importante destacar la huella imborrable de nuestro líder, en la Medicina Veterinaria cubana. Los trabajadores del sistema del sector y especialmente del Centro Nacional de Sanidad Animal (CENASA) hemos estado desde inicios del año, destacando esa huella dejada en nosotros.

Hemos comentado antes, que en el año 1961, se firmó  la Resolución 254 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y  el Capitán Antonio Núñez Jiménez, quien era entonces el Jefe de la Sección de Sanidad Pecuaria del Instituto  Nacional de Reforma Agraria  (INRA), con el propósito de unificar los Servicios Veterinarios, lo que resultaba muy necesario para el sistema social, dado que antes de la revolución la producción pecuaria era mayoritariamente privada. Los profesionales que realizaban labores profesionales de asistencia, prestaban sus servicios en las fincas y haciendas funcionando de forma dispersa y no oficial. Se hizo preciso, en función del cambio, establecer todas las reglas e instrucciones para el mejor funcionamiento en cuanto a atribuciones y responsabilidades de la autoridad veterinaria, por eso nuestro líder firmó tan importante resolución, en favor de la unificación de los servicios.

Ciertamente el desarrollo de la Medicina Veterinaria en Cuba, está muy ligado al programa educativo nacional que comenzó con la Campaña de Alfabetización, programa que se ha sostenido, hasta nuestros días.

Indudablemente la campaña de alfabetización en 1961, coadyuvó a elevar el nivel de conocimientos de los productores campesinos y sus familias, que se fueron sumando a todos los programas y procesos enmarcados para transformar el sistema agropecuario, integrados además a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

Debe destacarse que en los primeros años de la revolución se crearon los politécnicos Juan Pedro Carbó Serviá y Revolución, luego otros, en los que se formaron los primeros técnicos medios de Veterinaria. En estos centros de nivel medio fue marcada la incorporación de muchachas, que adquirieron formación y en toda Cuba se desempeñaron en función del desarrollo e incremento de la producción animal. Muchos técnicos medios de ambos sexos formados en esa etapa, además de trabajar en ese proceso inicial de desarrollo pecuario, dieron continuidad a sus estudios en la carrera de Medicina Veterinaria y algunos llegaron a alcanzar alta formación postgradual, grados científicos y académicos, más otros ocuparon cargos de dirección en el sistema de la sanidad animal a nivel provincial y nacional.  También algunos veterinarios en todos estos años, han ocupado responsabilidades en el sistema de gobierno y hasta hoy, representación como diputados en la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Años después de esa etapa organizativa oficial, con la fundación del Ministerio de la Agricultura (MINAG) pasaron los Servicios Veterinarios a ese organismo de la Administración Central del Estado, vínculo que se mantiene hasta el momento. Inicialmente de fundó el Instituto Nacional de Medicina Veterinaria (INMV), luego denominado Instituto de Medicina Veterinaria (IMV). Mas tarde, fue la Dirección de Sanidad Animal (DSA) del MINAG y hoy es el CENASA, centro adscripto al organismo.

Muchos conocemos en el país, que para el Comandante en Jefe resultó de gran interés el desarrollo científico de las diversas ramas del saber. Recordemos, que en fecha tan temprana como el 15 de enero de 1960, pronunció esta conocida frase: El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia.

Ese futuro de hombres de ciencia, fue previsto por él para las Ciencias Veterinarias. Un grupo de médicos graduados a finales de la década del sesenta, fueron participantes en una reunión que condujo, con la presencia de Wilfredo Torres quien dirigía el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC), con el interés de propiciar la incorporación de esos profesionales a la investigación, de las ciencias agropecuarias.

Me ha contado una reconocida profesional, la Dra. en Ciencias Veterinarias María Teresa Frías Lepoureau, que formó parte del grupo de aquellos médicos que apoyaron e iniciaron las investigaciones en el campo de la sanidad animal desde el CENIC e inauguraron el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) en 1969, como se sucedieron los primeros pasos. Ella ha tenido la gentileza de compartirme aquellos memorables acontecimientos. Me relató que como ella, estuvieron sus colegas Lydia Margarita Tablada Romero y Rosa Elena Simeón Negrín, quienes fueron directoras del centro y en el caso de la Dra. Rosa Elena, más tarde, ministra del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). Como ellas, más doctores con orgullo hicieron sus doctorados en Ciencias Veterinarias, entre ellos José Carlos García Piñeiro, Julia Noda Gómez, Amalia Núñez Drake, Evangelina Marrero Faz, Libertad García López, Octavio Fernández Limia, Jorge Espinosa Moliner y Miriam Pedroso Reyes y otros más, que se sumaron a tan hermosa tarea. Cumplieron la labor inspirada por Fidel, iniciaron el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), institución que goza de gran prestigio nacional e internacional, por los valiosos resultados obtenidos a través de tantos años de ardua labor, afrontando retos sanitarios de esta época e inmersos en nuevos proyectos y conceptos como el de Una Sola Salud.

Todo eso demuestra la acertada propuesta de Fidel de fomentar la investigación científica en el sistema agropecuario, especialmente de la sanidad animal, campo en el que también propició la creación del antes mencionado INMV, del marco jurídico y de otras estructuras. El poseía un gran poder de análisis, un elevado pensamiento estratégico y se preocupaba porque fueran destinados para el sistema, los recursos necesarios para la adopción de las medidas correspondientes.

Otros colegas que ocuparon tareas de dirección, nos han explicado que el comandante era exigente y fiel cumplidor en cuanto a las medidas sanitarias establecidas para la importación y exportación de animales vivos, así como para productos de origen animal. Siempre jerarquizó la sanidad animal como parte del desarrollo agropecuario en el país, valorando que era clave para garantizar la seguridad alimentaria, todo lo cual evaluaba, desde lo que significaba la preservación de la salud humana, otro de los logros mas significativos de la revolución cubana.

Serían innumerables las tareas y actividades en las que Fidel tuvo participación activa, siempre preocupado por todo. Uno de los tantos ejemplos que podemos comentar, es el interés de Fidel en conocer sobre la famosa Ubre Blanca, una vaca que fué recordista en la producción de leche. Visitaba la vaquería donde se ubicaba e intercambiaba con el personal veterinario y de asistencia a la producción lechera.

Son tantos los asuntos que vincularon al comandante con las Ciencias Veterinarias, que algunos los debemos recordar:

- Invitación a André Voisan en 1964, notable científico francés, que se destacó en las áreas de la Agricultura y la Ganadería, admirador y colaborardor con la revolución cubana. Falleció repentinamente ese mismo año. Sus libros y documentos, su biblioteca donada a Cuba es patrimonio de la Academia de Ciencias de Cuba. Sus restos mortales descansan en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana.

-El desarrollo en la genética animal. El Centro  Provincial de Inseminación Artificial Rosafe Signet inaugurado el 8 de enero de 1967 por su iniciativa.

-La diversificación de las facultades de Medicina Veterinaria, además de la existente en La Habana, estableciéndose en la Universidad Central Marta Abreu de Villa Clara, la Universidad de Camaguey Ignacio Agramonte Loynaz y la Universidad de Granma,  más algunas filiales.

-Docencia de pre y postgrado impartida por profesores cubanos en otros países y estudio de la carrera de Medicina Veterinaria en Cuba por estudiantes de países de  Africa y Haití, entre otros.

-Desarrollo y producción de vacunas de uso veterinario por centros nacionales de producción e investigación. Como ejemplo, la Gavac® inmunógeno para la lucha contra la garrapata del ganado bovino, producida por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

-Desarrollo de la Ciencia de los Animales de Laboratorio en diversos centros del país.

-Intercambio académico y científico con especialistas e instituciones extranjeras.

Como seguidores de la política de la revolución, liderada por Fidel, muchos médicos veterinarios han cumplido misiones internacionalistas desde la sanidad animal, la salud pública, la docencia, la investigación y también como militares. Nos llena de orgullo haber cumplido con el país y con nuestro líder, poniendo muy en alto a esta noble profesión.

Así mismo, siempre el comandante estuvo al tanto de la asociación veterinaria, hoy Asociación Cubana de Medicina Veterinaria (ACMV), de su funcionamiento, tareas y actividades, así como de la organización de los congresos internacionales de Ciencias Veterinarias, organizados en Cuba.

No resulta suficiente esta columna dedicada al centenario de nuestro líder para destacar toda la relación que tuvo con la Medicina Veterinaria. Un líder que demostró sus cualidades como máximo conductor de la revolución, pero también como hombre de ciencias e investigador, que constituye un paradigma para los profesionales y técnicos desde los años sesenta hasta hoy. En estos momentos es propicio  inspirarnos en su legado, para afrontar desde cualquier puesto de trabajo en que nos desempeñemos, los retos sanitarios de hoy. Él siempre informado y con máxima atención a todo lo relacionado con la salud pública, la sanidad animal, la producción e inocuidad de los alimentos, la sanidad vegetal, el cambio climático, entre otros asuntos globales y los riesgos a los que está expuesta la humanidad.

Nunca se equivocó, su claridad meridiana, su inteligencia hizo que Cuba como país, en favor del desarrollo y el progreso se insertara a diferentes organizaciones internacionales en favor de fortalecer los diferentes sistemas, para lo que tuvo muy en cuenta a la sanidad animal pues la profesión veterinaria está en función de alcanzar los objetivos de la Organización Mundial de Sanidad (OMSA) en los ámbitos de la salud y del bienestar de los animales, así como de la salud pública veterinaria, la seguridad del comercio mundial, la seguridad alimentaria, la investigación científica y la reducción de la pobreza.

 

Hoy, teniendo en cuenta los datos emitidos por la OMSA, respecto a las enfermedades humanas infecciosas que son zoonóticas, al elevado porcentaje de agentes patógenos de las enfermedades infecciosas emergentes del ser humano que son de origen animal, a que mayoritariamente las nuevas enfermedades que aparecen cada año son de origen animal y que un alto porcentaje de los agentes patógenos que pueden utilizarse con fines de bioterrorismo son zoonóticas, debemos pensar en que continuar trabajando en base a las ideas, las proyecciones, la visión y la necesidad de crecer en cuanto a las investigaciones científicas que siempre señaló Fidel, es lo correcto, es vital y es importante para Cuba como país.

Fidel es Fidel, nuestro compromiso será ser mejores profesionales para continuar la obra que el desplegó en favor del desarrollo de nuestra noble profesión, la Medicina Veterinaria.

Agradezco a los doctores María Teresa Frías Lepoureau, Emerio Serrano Ramírez, Paulino Santos Montero, Cristóbal A. Arredondo Alfonso y a la Lic. Mónica Puente Bisbé, por su cooperación para presentar esta columna y a todos aquellos especialistas que han aportado al sistema de la sanidad animal y otros sistemas afines desde los años iniciales de la revolución hasta hoy, haciendo realidad el pensamiento de Fidel y haciendo posible este sentido homenaje, en el año del centenario.

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Dra. María Gloria Vidal Rivalta.

Médica veterinaria.

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