Dos personas en una

Frei Betto. Foto: Tomada de Resumen Latinoamericano.
Observo con frecuencia a personas intelectualmente eruditas, socialmente brillantes, poseedoras de insignes títulos académicos, que en la vida privada son irritables, destempladas, emocionalmente infantiles. No soportan críticas y mendigan elogios. En ellas existe una nítida división (y un conflicto) entre lo racional y lo emocional.
Al hablar ante un público son magistrales, se expresan con lógica, desentierran del fondo de la memoria citas atinentes. Pero en el espacio privado parecen negar todo su discurso público: tratan a los subalternos con indiferencia o superioridad, nunca le preguntan su nombre al taxista o el camarero, no muestran la menor disposición a sostener un minuto de conversación con la sirvienta o la mesera de su trabajo.
Muchas se declaran cristianas, discípulas de Jesús y, sin embargo, son ciegas a la dignidad de una persona en situación de calle. Son una encarnación del dicho “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.
Recibí en el parlatorio del convento a la hija de una señora adinerada. Me vino a contar que cuando su madre se preparaba para asistir a la inauguración de una galería de arte no encontró una cadena de oro con un dije de esmeraldas. Tras una intensa búsqueda en la casa, presionó a la empleada doméstica que hacía ocho años que trabajaba en la casa para que le devolviera la joya. La mujer negó haberla robado, pero su llanto no fue suficiente para convencer de su inocencia a la patrona. Después de amenazarla con enviar la policía a su casa, la sirvienta fue despedida bajo una lluvia de insultos, entre ellos numerosas ofensas racistas.
La patrona en cuestión es profesora emérita de una prestigiosa universidad paulista.
Al día siguiente, la madre le contó el episodio a la hija, que acababa de regresar de Argentina. Perpleja, la muchacha le dijo: “Mamá, yo tengo el collar. ¿No te acuerdas que me lo prestaste para ir a la boda de fulana?”.
Freud decía que no somos señores en nuestra propia casa. Se refería a la impotencia del yo con respecto a las pulsiones. Si el consciente es racional, el inconsciente es pulsional, se mueve al compás de las emociones.
No es fácil mantener el equilibrio entre la razón y la emoción. La razón habita el territorio del intelecto, la emoción el del afecto. La razón me puede decir que debo ahorrar dinero para gastos futuros. La emoción me induce a comprar algo costoso, pero que realza mi estatus social. El desafío consiste en evitar que la razón conduzca a decisiones inhumanas y que la emoción provoque impulsos de consecuencias nefastas. Lo ideal es que la razón controle a la emoción como el dueño controla a su perro.
Todos tenemos un lado apolíneo y otro dionisíaco. Apolo y Dioniso eran hijos del mismo padre: Zeus. El primero era el dios del buen sentido y la razón; el segundo, el de la locura y la transgresión. Mantener el equilibrio de esa polaridad es señal de madurez. Sin embargo, no siempre es fácil juntar sueño y realidad, delirio y sapiencia, como Don Quijote.
A las personas excesivamente emotivas que se desahogan conmigo les aconsejo la meditación. Contener la imaginación, sujetar los impulsos, tratar de ver la situación desde el punto de vista del otro siempre ayuda a no perder la serenidad y el equilibrio. Y a los excesivamente racionalistas les sugiero la música y, en especial, el baile. Bailar es hacer poesía con el cuerpo.
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Algunos cuadros, padecen de ese mal y lo hacen a la vista pública. Es responsabilidad de la Comisión de Cuadros desterrar esas manifestaciones y no bailando precisamente, porque provoca irritación en el pueblo.
Frei ,tan brillante como siempre.Trato de leer sus escritos q.estan llenos de sabidurías.
A Cuba debate q. Los publique todos
Sldos
No hay una colaboración de Betto que yo no abra al instante. Ponernos a pensar desde unas pocas palabras es algo que siempre debemos agradecer. Recuerdo su admonición a un texto aparecido en CD de "el dinero y el poder corrompen", lo que motivó su "ni el dinero ni el poder corrompen, apenas sirven para saber qué clase de persona es usted"
Qué maravilla leerlo a usted, es una excelente escuela. GRACIAS
Hola :-)
Enhorabuena leo este breve pero ponderada reflexión del compañero Betto!
Saludos desde #Guantánamo ;-)
Muy interesante. Hay muchas personas con esas características, no siempre se puden controlar las emociones.
Usted Frei es una persona maravillosa.
Es genial Frei Betto. Me encantaría hicieras honor a su orden Dominica.
Frei Betto, su obra es gigante y le felicito por sus 80 años.
Al leer este articulo llegan a mi mente personas así.
Genial Frei Betto... en fin, que todos llevamos a Dr. Jekill y a Mr. Hyde dentro, hallar el justo equilibrio es tarea diaria, tratando "... de ver la situacion desde el punto de vista del otro...", asi de sencillo y complicado a la vez.
Cuando leía sus reflexiones; recordaba los actos de que he sido objeto en mi vida, de personas que son copia fiel de su descripción.
Eso tiene un gran componente sicológico/formativo; que viene desde la cuna; con componente de la familia y el entorno donde se desarrolla la persona...lo que lamamos, los factores socio/sico/social del hombre.
Tenemos que ser capaces de dominar nuestras emociones; con un pensamiento positivo, reflexivo y lleno de amor hacia nuestros semejantes que nos rodean, con los cuales socializamos, nos complementamos y sin ellos no podemos vivir como seres humanos plenos.
Gracias Frei Betto por sus ideas y pensamientos siempre constructivos y que nos cultivan como serres humanos de bien.