¿Dónde lavan las mujeres?

Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una efeméride que debe su existencia a la sostenida batalla por la emancipación de las mujeres y niñas y por la conquista plena de sus derechos. Si bien la historia de la humanidad es la de sus luchas de clases, inherente a ella ha tenido lugar la lucha por la “igualdad” entre mujeres y hombres y en contra de la discriminación de género.
La dictadura de las efemérides encierra una dinámica peligrosa, sobre todo para aquellas que nacieron revolucionarias pero que en la repetición esquemática pierden ese componente subversivo y caen en combate. Se vuelven, o mejor, las volvemos, efemérides distorsionadas que nos arrastran como presas de su propia fuerza centrípeta mientras desdibujamos su esencia.
Olvidamos así el proceso que las llevó a ser, para concentrarnos apenas en fijar una combinación numérica que en el mejor de los casos asocie correctamente día, mes, año y titular, un pase de lista ante un calendario predeterminado para ser siempre el mismo.
Operamos una especie de metonimia que divorcia el contenido del continente, fragmentando el relato en partes aisladas que pierden sus conexiones dentro de un movimiento histórico que, además, se deja en pausa hasta el siguiente año. En este proceso de división y aislamiento de sentidos, quedamos a disposición del recuerdo o del olvido, de acuerdo con la función social que le pidamos cumplir.
¿Qué consideramos y qué marginamos en cada efeméride? ¿Cuál es el criterio de selección desde el que valoramos y elegimos qué atender y qué excluir en una fecha determinada? ¿Al día siguiente seguiremos dando importancia a lo que celebramos o conmemoramos “ayer”? ¿Sobre qué vamos a reflexionar este 8 de marzo?
Como cada año, habrá quienes recuerden y vinculen la fecha al tremebundo suceso por el que perdieron la vida más de 100 mujeres encerradas deliberadamente en una fábrica estadounidense; por lo que este texto no tomará ese sentido.
En cambio, es menos frecuente asociar el día internacional que en su origen fue “… de la Mujer Trabajadora” con la idea del comunismo y, por tanto, del socialismo. Hacia allí quiero dirigir la atención en las próximas líneas, hacia la relación entre la liberación de la mujer, el patriarcado y el comunismo.
En conmemoración de este día, pero del año 1917, el periódico bolchevique Pravda reconocía la decisiva labor de las mujeres trabajadoras, primeras en asaltar las calles de Petrogrado; sujeto revolucionario, componente esencial para la revolución que ellas comenzaron y que luego triunfó en octubre. Tanto entonces como ahora, no tenía sentido fragmentar la batalla. No se trata de dos luchas distintas y divorciadas, sino de una: la de la liberación de la humanidad de todo signo de discriminación y opresión que, en definitiva, es la esencia de la revolución comunista.
Cada fragmentación en los esfuerzos revolucionarios, cada distinción acrítica que bautiza causas nuevas pero las disocia de la causa común, no consigue más que aislar y confundir que, por ejemplo, la liberación de la mujer solo puede completarse si se le concibe como parte de la superación de todas las opresiones contra la especie humana en general. Porque no hay liberación posible de la mujer si no se le concibe dentro del mismo movimiento de liberación absoluta de la sociedad.
Es un único proceso, aquel mediante el cual las sociedades se alejan de reproducir relaciones de explotación y opresión. No hay dos, tres o varias luchas, sino una: la de la especie humana por una vida de realización digna y plena de todas sus capacidades espirituales y materiales. Conclusión primera: el revolucionario no puede ser machista.
Así como todas nuestras actitudes ante la vida, el patriarcado y el machismo también tienen un carácter político y de clase. No surgen de la nada, no son aleatorios o casuales y, lo que es más importante, no son naturales ni ahistóricos. Significa que son
resultado de un grupo de condicionamientos y de un tipo de actividad humana sobre los cuales podemos y debemos actuar para su transformación. Luchar para superar el patriarcado y el machismo es también una actitud ante la vida, y como tal puede ser pasiva o activa o, en otras palabras, reaccionaria o revolucionaria. Pero, ¿cómo enfrentar algo que muchas veces no somos capaces de distinguir? Mal no nos vendría un “manualito para reconocer machistas”.
Recuerdo una ocasión en la que, departiendo con un grupo de amigos de distintas provincias del país, uno de ellos nos contaba sobre su última incursión en la albañilería de su casa, pero no lograba recordar la palabra precisa para nombrar aquello que había azulejado. Los demás tratando de adivinar, a coro le mencionábamos partes de la casa que fueran “azulejables” como el fregadero, el vertedero, el baño, la cocina… Hasta que él, impaciente y eufórico, interrumpiéndonos, nos dijo: “Donde lavan las mujeres”. Sucedió la comunicación al fin: todos supusimos que había azulejado el lavadero.
Ahí estaba el nocivo sentido común, esta vez disfrazado de machismo, cargado de imágenes y acciones concretas. Poco importa si se lava en el lavadero, la lavadora o en el río Toa, lo grave vendrá siempre que la fotografía en nuestras cabezas solo identifique o reconozca la tarea como función únicamente de las mujeres.
Ahí estaba lo común compartido, la idea preconcebida y reproducida que asocia las tareas domésticas como reino estricto de las mujeres. O, en general, una comprensión machista de la pareja y sus obligaciones que organiza la cotidianidad no sobre la base del acuerdo mutuo y justo, sino atendiendo al género. Así es que, desde pequeños, escuchamos a más de un familiar o amigo que nos “enseña” qué pueden y qué no pueden hacer las niñas y los niños y cuán decepcionada estaría la sociedad en caso de que violásemos semejante “moralidad” preestablecida.
Es de esta forma que la lucha contra el sometimiento por concepto de género se vuelve necesariamente la lucha contra todo tipo de opresión. Es una cuestión de principios: el desarrollo pleno del ser humano sin distinción de género, raza, credo, etc. No sería ético estar en contra solo de un tipo de discriminación al tiempo que justificamos otras, de modo que no se puede ser a la vez comunista y machista en tanto el patriarcado y el machismo representan también un tipo de violencia y opresión.
No es casual que una de las militantes más importantes de la revolución bolchevique, Alexandra Kollontai, insistiera en sus discursos sobre la necesidad de rechazar el doble estándar de moralidad, uno de los tantos males heredados de la sociedad burguesa. En 1921 publicó que la nueva sociedad que se aspiraba a construir estaría fundada en el reconocimiento de derechos recíprocos entre los sexos, “en el arte de saber respetar, incluso en el amor, la personalidad de otro, en un firme apoyo mutuo y en la comunidad de colectivas aspiraciones”.
Por ello, no hay receta más que apelar a la dignidad como personas, tanto individualmente –es decir con nosotros mismos– como colectiva, dígase el yo en relación con los demás. “La dignidad plena” de las mujeres y los hombres debe ser el denominador común, la verdad absoluta sobre la cual construirnos y a nuestras relaciones. A partir de aquí, forjar el pacto de cada “pareja”, en el cual iremos incluyendo todo cuanto estemos dispuestos a dar y recibir, así como aquello en lo que no transaremos, porque depende de valores no negociables.
El machismo no es un mal exclusivo de los hombres. A diario, tropezamos con la “mujer machista” que se anula como sujeto y que subordina su vida como objeto del otro, ya sea esposo, ya sea novio, ya sea hijo, ya sea nieto… Como mujeres, muchas veces reproducimos estereotipos patriarcales que se nos escapan, desde el pensamiento y el lenguaje o a través de nuestras acciones. Por ejemplo, el lenguaje, que nunca es neutral, nos juega a menudo trampas, como cuando, sin reflexionarlo, pensamos y exclamamos en tono de reconocimiento que el otro en la pareja no es machista, porque “ayuda" muchísimo en la casa.
Por ello, hay que estar dispuestos, en primer lugar, a revolucionarnos a nosotros mismos, mujeres y hombres, porque esta no es una batalla de un solo sexo, para en el mismo intento subvertir la dinámica de nuestras familias y parejas. Dejar de ver la relación como atadura y fin de mis derechos y anhelos individuales, para construirla como el lugar al cual voy también a realizarme y donde no me agoto como ser. Una relación entre personas que no pierden sus identidades, sino que participan de un proyecto común de crecimiento, convencidas de que mientras más fuerte sea la “pareja” como colectivo, mayores posibilidades se tendrá para ser felices juntos y como sociedad. Afiancemos los vínculos de libertad en detrimento de los sentimientos de propiedad que nos cosifican.
En esta labor, no veamos como cosa menor o del pasado nuestras condiciones de vida, me refiero a todo lo conquistado en favor de las mujeres y las niñas tras el triunfo revolucionario de 1959 hasta hoy. En el marco de una revolución socialista, donde nuestra subjetividad ha sido condicionada para anhelar la emancipación de toda la sociedad, la de las mujeres y las niñas ha de poder expandirse y comprenderse, sin distinción, por todos, como uno de los frentes más nobles por los que continuar batallando. Sin perder de vista, como decía Lenin, que la igualdad ante la ley todavía no es la igualdad frente a la vida.
Cuando ya no sea 8 de marzo y otra efeméride se imponga en el imaginario colectivo, y la felicitación del día ya no sea para nuestras madres, abuelas, hijas, sobrinas, maestras, esposas, novias, vecinas o amigas, no olvidemos que la lucha por la emancipación de todas ellas, de todas nosotras, continúa. Evitemos caer en la reducción y reificación de los hechos, de los procesos, de los condicionamientos histórico-concretos, de sus interpretaciones, de las relaciones sociales y, por tanto, de sus hacedores y partícipes.
Y, sobre todo, no olvidemos que las efemérides por sí solas no cambian el mundo, sino a condición de recordarnos que depende de cada uno de nosotros que revolucionemos cotidianamente nuestra realidad. No espere al próximo año para pensar y actuar contra el machismo, el patriarcado, y a favor de la liberación de la mujer. Soñemos juntos el comunismo y hagámoslo posible desde la praxis.
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El hombre que "ayuda" a la mujer en su casa, y así lo reconoce claro, es machista. Porque el como miembro de esa familia tiene sus obligaciones y responsabilidades también como la mujer.
Por qué es la mujer quien tiene que cocinar?
Por qué ella es la encargada de lavar la ropa?
Ya es tiempo que eso cambie.
Pero la sociedad, toda debe ser la encargada que todo eso cambie. Desde la oficina del Jefe que le pide a la secretaria que le pase un pañito al burò, hasta el esposo que le exige que le ponga la toalla en el baño.
NO, tenemos los mismos derechos y las mismas responsabilidades, que no es lo mismo a ser "iguales" porque en esa confusión también hay desigualdad
Celebremos el 8 de Marzo por ser la fecha que marca una batalla librada por mujeres, pero que el lavadero no sea solamente un lugar "donde lavan las mujeres "
Feliz 8 de Marzo
Cada matrimonio es un mundo, pero sobre todo es un contrato, y como tal se debe cumplir. Antes de casarnos mi esposa y yo (ambos profesionales y de buena entrada economica) decidimos quien iba a cocinar, lavar, planchar, buscar la comida, criar los hijos, tener el peso de la entrada economica de la casa, hacer las labores de fuerza (cargar la comida, reparar las cosas que se rompan en la casa, cargar la bala del gas). Por mutuo acuerdo decidimos las primeras que las hiciera ella y las segunda yo. Que es estereotipo de genero... si, pero segun sus palabras... ni muerta carga una jaba de 20 libras de arroz o una bala de gas, hace una cola al sol o se pone a romper un techo o a pintar una pared. El dia que estas labores yo diga que son de ella o por el contrario ella diga que las de ella las debo hacer yo (a no ser una contingencia que el otro no las pueda asumir) de mutuo acuerdo rompemos el contrato digase matrimonio. Ella es abogada.
Es una de los comentarios más sencillos de entender, y a la vez atinados, que leo sobre el tema. Incluso las propias mujeres no soportan a un hombre flojo y cazuelero metido en las labores domésticas más dadas a la anatomía femenina, pero que no saben ni cambiar una bombilla. Me queda claro mi papel de proveedor principal y quien debe asumir las tareas pesadas de la casa. Por supuesto que todo pasa por un balance que perfectamente es de la sola competencia de la pareja en si.
"Cada fragmentación en los esfuerzos revolucionarios, cada distinción acrítica que bautiza causas nuevas pero las disocia de la causa común, no consigue más que aislar y confundir que, por ejemplo, la liberación de la mujer solo puede completarse si se le concibe como parte de la superación de todas las opresiones contra la especie humana en general. Porque no hay liberación posible de la mujer si no se le concibe dentro del mismo movimiento de liberación absoluta de la sociedad."
Este párrafo deberían tomarlo muy en cuenta todos los movimientos y organizaciones pro-derechos de... Muchas veces, dentro del mismo discurso lque logran es el efecto contrario. Porque si en vez de convencer, me atacas, yo me atrinchero y te veo como enemigo. El otro tema de todos esos movimientos es considerar que los problemas del mundo son un problema en Cuba. Con tantos problemas que de verdad tenemos! Y no es minimizando las situaciones que se dan. Pero a veces ni realmente se dan. Pero se dan en Guaraputia y empezamos una lucha dentro de Cuba como si fuera aquí el problema. Ejemplo, el acceso a cargos de dirección. En Cuba se pueden dar casos, pero no es un problema como para decir que lo es. No lo es desde hace muchos años. Cuando no se dan los casos de propaganda "comunicacional" llamando al otro animal, cavernícola y cualquier improperio que se le ocurra a los "comunicadores". En el caso del acoso se ha llegado al punto de casi prohibir andar con la mirada en alto. No vaya a ser que casualmente pase una mujer y considere que la acosaron porque pasó por el campo visual. ¿Cómo pretendemos renovar la población, si ni siquiera se le puede decir un piropo respetuoso a una mujer? En fin. yo creo que todos los movimientos sociales deben revisarse, como dicen en la televisión a veces sin sentido, porque a veces creo que están penetrados por personas cuya misión es precisamente crear división en la izquierda.
En el rio
Las celebraciones deberíamos llevarlas con la profundidad de sus orígenes. Como parte de la guerra fría se ha trabajado para vaciar el origen comunista del 8 de marzo.El día de la mujer es el Día Internacional de la Mujer. Se ha pretendido convertirlo en día de regalitos, pero es un día de lucha por las reivindicaciones y los derechos de las mujeres.
Si bien es resultado de un movimiento internacional, se ha intentado asociar a acontecimientos ocurridos en EEUU en 1857 y 1911.
Les invito a buscar la iniciativa de Klara Zetkin
Muy de acuerdo con usted Patricia. Incluso algunas personas consideran que no es un día para felicitarse y aunque entiendo la lógica, creo que en el caso de nuestro país, debe ser ambos, día de alegría por todo lo logrado en el marco de la Revolución también en materia de derechos de las mujeres, sin perder de vista que la lucha continua para seguirnos moviendo en el sentido de la emancipación social.
Nuestra sociedad es machista y va a demorar en cambiar, casi siempre las mujeres enseñan a sus hijos varones los patrones heredados; pero continuaremos luchando para que las mujeres no sean las únicas que laven.
En la transmisión de códigos y estereotipos machistas participan no solo las mujeres que educan a sus hijos, sino otros familiares, amigos, la sociedad... por eso es una tarea colectiva el superar estos prejuicios. Que no seamos machista como sociedad depende de tomar consciencia y actuar en consecuencia. Cada día un paso adelante en esta tarea.
Las compañeras de Planificación Física Granma. Felicidades.
Felicidades para todas las mujeres de mi pais y del mundo, coincido totalmente con L.R.A es asi como ella lo dice, nosotras somos sacrificadas doblemente, es cierto que gozamos de muchos previlegios que nos dio la revolución que hizo el comandante Fidel Castro Rúz, de la cual yo soy una de ellas, pero todavia existen algunas que parece que estamos tres siglos atrás, tenemos y debemos luchar por las igualdades en general, para que un dia no solo seamos quien lava, cocine, y haga todo en el hogar, tengo un compañero de trabajo que siempre habla de como el admira las mujeres por ser las que más trabajan y siempre son el centro de la familia, que hacen todo y aun asi dedican de su pequeño tiempo andar bonitas y elegantes. Gracias a todas y todos los que hacen posible salga Cubadebate.Dios los bendiga.
no hay nada mas absurdo que prentender la igualdad cobre 2 cosas que son intrinsecamente diferentes, tanto fisica como mentalmente, no es mas bonito que cada cual sea hermoso con sus diferencias, con lo que los hace especia, hombres y mujeres? en lugar de pretender una igualdad imposible. La unica igualdad posible sin tener que limitar a unos en favor de otros o dar privilegios a unos sobre otros es la igualdad ante la ley, fuera de esa todas las demas son instrisecamente injustas. Y la igualdad ante la ley hace mucho en la cultura occidental que se logro
100 % de acuerdo. Muy buen artículo.
Muchas gracias!
Gracias a Dios, mi mujer está muy feliz y contenta lavando la ropa y atendiendo a la familia, una labor que los medios insisten en denigrar, como si no fuera algo vital para el sostén y la armonía familiar.
Los políticos llevan décadas convenciendo a las mujeres que dedicarse a atender a la familia es algo malo, que las mujeres que dedican su vida a esa noble causa son tontas, sometidas, explotadas, incluso sugieren que una mujer que tiene más de dos hijos y por ende no tiene mucho tiempo para trabajar como obrera o como jefa en una fábrica es una mujer fracasada e inútil.
Quiero dedicar hoy unos minutos para agradecer a mi abuelita (En paz descanse y en gloria esté), que exhibía con mucho orgullo su diploma de "Graduada en las Artes y Oficios del Hogar", y que efectivamente, dedicó gran parte de su vida a ser el sostén del hogar, donde no faltó el amor, ni la buena comida, ni la higiene.
Quiero dedicar otro minuto a agradecer a la gran mujer que tengo, que no necesita un diploma de "obrera destacada" para sentirse plena y realizada, yo sé que vale oro, ya no las fabrican así.
Felicidades también a las otras féminas en su efemérides política, no es su culpa que el capitalismo en su era industrial necesitara hacerlas trabajar en una fábrica, y que para suplir la carencia de mano de obra haya orquestado un concienzudo plan.
Pero las mías, valen oro, y nadie me convencerá de lo contrario.
Coincido plenamente con su comentario abocato. A mi me encantaría quedarme en la casa haciendo las tareas domésticas y cuidando a mi hija pero mi esposa leyó el artículo y me dijo "Que ni se te ocurra. Sigue haciendo mandados y arreglando cosas que a mi no me molesta lavar". Dura mi Magaly.
Sencillo: Creo que lo más importante es el acuerdo que haga la pareja sobre la base de una conversación equilibrada y no de subordinación. No hay una receta general, sino un pacto que hace cada "pareja".
Marxlenin por supuesto que es el acuerdo que haga cada pareja pero su nombre lo indica, acuerdo. Si una de las partes no está de acuerdo con lo que propone el otro que de la vuelta y listo porque ninguno de los dos tiene derecho a exigir que el otro acepte algo que no le gusta y eso va en ambas direcciones. Si a la mujer no le gusta cocinar, lavar o limpiar tiene que asumir el rol proveedor con todo lo que eso implica y lo mismo para el hombre. Y ahí empieza el lío. Yo fui criado en un entorno predominante de mujeres, honestamente se lavar, cocino rico, baño y me se manejar con mi niña, limpio y hago todas las tareas del hogar al 100% ok y respóndame usted si conoce a una sola mujer que me acepte como amo de casa y me deje manejar las finanzas del hogar. Entonces los estereotipos son en ambas direcciones, lo que unos los quieren cambiar y otros no convienen y no se puede tener guiro, calabaza y miel. Dice mi esposa que le siga dando el dinero del salario que si no lo despilfarro en 2 días jajaja. Pilla mi Magaly. La adoro. Gracias por su comentario. El debate honesto aunque sea con ideas diferentes lleva siempre, aunque sea, a un entendimiento.
Compañero, no sé en qué medios habrá encontrado usted que dedicarse a ser ama de casa es denigrante para la mujer, ni para el hombre que lo sea... nunca lo he visto yo en los medios cubanos...
De cualquier modo, puedo asegurarle que no es la visión de este texto, todo lo contrario, mucho respeto y consideración para todas las mujeres trabajadores, sin distinción del oficio o la profesión. Muchas mujeres además tienen que alternar entre trabajar "en la calle" y al llegar al hogar seguir trabajando como amas de casa.
MUJER
Digo mujer digo flor,
digo ternura, belleza,
sencillez, delicadeza
y digo más, digo amor.
Digo pasión, esplendor,
dedicación, entereza,
digo fragancia y firmeza
y digo más, más amor
lo más lindo, lo mejor
que dio la naturaleza.
Y del hombre que sería
del hombre sin ti mujer
sin ti que le diste el ser,
la esperanza y la alegría.
Tú lo colmas cada día
tú eres el ser que lo cuida,
tú eres la justa medida
y quien no te amó profundo
… ese pasó por el mundo,
pero no vivió la vida.
Mis respetos MarxLenin Valdes por su exposicion que comparto plenamente.Saludos desde Madrid
Muchas gracias, saludos!
Creo que hay que aprender a respetar las opciones, entre ellas la de una mujer a ser ama de casa y disfrutar las tareas del hogar si ese es su deseo. El empoderamiento de la mujer es precisamente el ejercicio de su derecho a no seguir dictados: Llámese este a ser una "buena esposa" o a "superarse".
Por allá por los años 80, la propaganda instigaba particularmente a las mujeres a ser "valientes". Debían divorciarse por cualquier contrariedad en su matrimonio y considerar el hogar como una prisión. No debían temer discutir ni exponer sus problemas personales ante sus niños, ni sentirse culpables por poner al colectivo y el centro laboral por encima de su rol en una familia. Aquello era una locura, porque los hombres no salían mucho mejor parados: Recuerdo que si a un militante del PCC le "pegaban los tarros" o se divorciaba, podía perder su membresía. Y para rematar, el marxismo (el único que estaba claro) preconizaba que la familia era la célula más importante de la sociedad.
Muchas disfuncionalidades que se aprecian en estos momentos tienen su base en aquellos experimentos sociales que se extendieron para arremeter contra el tiempo que un adolescente pasaba bajo la influencia de su familia, o la necesidad objetiva de una familia en formaciòn, de estar juntos y contar con su propio espacio.
¿Qué importa si el señor de su anécdota lava o no lava? Lo importante es que participe en el sostén y mantenimiento del hogar de una forma poditiva y proporcional... la que sea... Que respete y tome en cuenta el bienestar y el criterio de las mujeres en su vida cada vez que justamente corresponda, y que todos juntos lleven el hogar hacia metas cada vez mas nobles y elevadas.
Hacer la pantomima de la virtud y no practicar ésta, es gran parte del porqué de la fragmentación de las familias, el abandono al adulto mayor, la pérdida de empatía y valores morales que tanto lamentamos hoy.
Mis felicitaciones a todas las mujeres cubanas.
Mujer cubana (Ana de Quesada) fue quien bordó la bandera con que Céspedes se alzara en La Demajagua, comenzando la Revolución en Cuba, porque en Cuba, como dijo Fidel Castro, ha habido una sola Revolución.
Mujer cubana (Amalia Simoni) fue capaz de dejar a un lado los placeres y privilegios de la vida señorial para irse a la manigua con su marido Ignacio Agramonte.
Mujer cubana (Mariana Grajales) fue aquella que, cuando le trajeron a un hijo gravemente herido se viró hacia el más chico y le dijo "y tú, empínate, que ya es hora de que pelees también por tu Patria"
Mujer cubana (Carmen Miyares) fue aquella que acogió en su casa y dio cobijo en el destierro neoyorquino a José Martí.
Mujer cubana (Melva Hernández y Haydée Santamaría) acompañaron a los jóvenes de la Generación del Centenario en el Asalto al Moncada, que abrió la definitiva y final etapa de nuestras luchas independentistas.
Mujer cubana es quien cuida la frontera alrededor de la ilegal base de Guantánamo.
Mujer cubana es el 65% de la fuerza profesional y técnica y el 62% de los graduados universitarios de Cuba.
Mujer cubana (María Caridad Colón) fue la primera mujer en conquistar una medalla de oro olímpica en toda Latinoamérica.
Mujer cubana (Concepción Campa) es una de las codescubridoras de la vacuna antimeningocócica que hace de nuestra industria farmacéutica puntera del mundo.
Mujer cubana (Marta Ayala) preside el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, gracias al cual una vacuna producida allí (Abdala) salvó muchas vidas en Cuba y que, producto al bloqueo norteamericano, impidió que con ella se salvaran millones de seres humanos en otras partes del mundo.
En fin, para no aburrirlas, porque el WhatsApp es para que le leas también a tu madre, mujer cubana es esa que Barbarito Díez inmortalizó en una de sus canciones diciendo que "era la PERLA DEL EDÉN"
Por todo decirles que no esperamos otra cosa de ustedes que no sea que sean leales, dignas y consecuentes con esa bella y gloriosa herencia histórica de la mujer cubana.
Cierto es, que es terrible que haya para quienes el lavado sea cosa de mujeres.
Pero, indiscutiblemente, se ayudaría mucho a quienes lavan en este país, si el acceso a las máquinas de lavado no fuera tan difícil, si el detergente, los suavizadores, las lavanderías, el jabón, el agua........
Se sufre mucho acá pensando que no es importante si se lava en el Tía o en una lavadora automática.
Las máquinas de lavado, por ejemplo, no son un lujo y como ayudan, sobre todo, al adelantamiento de la mujer.
Felicidades!
Muchas gracias a todos los lectores, a los que leen en silencio y a los que se animan a intercambiar. Como traté de mostrar en el texto, no creo que exista una receta que pueda darse para que una pareja funcione equilibradamente, por tanto esa nunca fue la intención al escribir por esta efeméride y la noble causa que recuerda.
El machismo existe y tiene muchos modos de manifestarse, está sustentado por estructuras mentales y materiales patriarcales contra las que también debemos luchar cotidianamente de forma colectiva; es parte indisoluble del proyecto de emancipación humana de la Revolución.
Se agradece mucho su interacción. Pero cuidado, que todo lo patriarcal no puede ser malo. La cultura patriarcal es un remanente del período evolutivo durante el cual el ser humano se aventuró en el mundo y comenzó a enfrentar peligros externos más desafiantes y diversos. Es un hecho que, salvo excepciones, el hombre tiene un índice de masa muscular más elevado que el de la mujer. Por lo tanto, es casi natural que el hombre realice las tareas más pesadas. Esto no es defender o negar el machismo pero vea las investigaciones que reconocen el innegable avance de nuestra sociedad al menos en ese tema. Saludos.
¿Y qué podré obsequiarte mujer?
No te obsequiaré una flor, porque eso eres tú, la de mayor fragancia.
Mi espacio, ese en el que ando, es todo tuyo; mis deseos, son de ti; mis plegarias hasta lo alto, son por tu bienestar en la vida.
No te obsequiaré una canción de amor, porque el amor eres tú, porque mi mejor poema eres tú, al igual que mi mejor sostén.
No intentaré darte el corazón, porque tuyo es de siempre.
Para ti.
Tu derecho a ser lo que deseas, mi colaboración incondicional y mis inmensas felicitaciones por tu día que para mi es siempre.
Feliz día internacional de la mujer.
De. El Marciano de la tierra.
Profe Marx, solo decir que su artículo es un ensayo exquisito de homenaje a toda la valía de la mujer, en la construcción de una sociedad justa y equitativa a la cual aspiramos todos. Felicidades aunque sean atrasadas para todas ustedes. Como siempre la punta de su bolígrafo o el teclado de su PC bien afilados.Cuídese mucho.