Una llamada en New York
Esta crónica la compartí hace casi una década, ahora la revisité y regresé a ella con otra mirada, pero con el alma intacta. ¿Por qué? pues porque en estos tiempos de tanta confusión y bullicio cibernético o cotidiano, necesitamos de reencuentros, lealtades y humanidad por encima de todo y de todos. Es mi modesto aporte al debate. Como dice Silvio "Solo el amor engendra la maravilla".

Amaury de concierto en Ciudad de México. Foto Fernando Aceves.
Cuando vivía en Fontanar, un remedo tercermundista de Beverly Hills, como lo calificó en su momento mi amigo Camilo Egaña, compartíamos, casa con casa, con una familia a quien siempre adoramos. Nuestros amiguitos de entonces, teníamos menos de diez años, se llamaban Richard y Jorge. Richard era contemporáneo conmigo y Jorgito con mi hermana Aimée, es decir, nos llevábamos tres años de diferencia. Andábamos siempre juntos los cuatro.
Un terrible día nos enteramos de que aquella amable familia había partido a los Estados Unidos. Por esa época nosotros, con ocho y cinco años, no entendíamos el porqué de la ausencia, entonces no sabíamos que definitiva, de nuestros amados compañeros de juegos y descubrimientos. Con el paso de los años nos fuimos acostumbrando a que los que más queríamos nunca regresarían, y la vida siguió su curso.
En el año 2002 yo me preparaba para un concierto compartido con mi mentor y amigo, el argentino Alberto Cortez, llamado: "En un rincón del alma acuérdate de Abril". Fue en el teatro United Palace en el alto Manhattan y le había rogado a mi esposa que no permitiera que me importunaran con llamadas telefónicas, pues pretendía bañarme y relajarme un poco. Frente al hotel que ocupábamos habían colocado un póster de nuestra actuación, un póster pequeño. Las entradas no estaban ya a la venta porque las 3,000 localidades estaban agotadas desde hacia semanas.
Mientras me secaba sonó el teléfono. Mi esposa contestó y me dijo: “Es un tal Jorgito, amigo tuyo de la infancia”. En un principio no lo recordé, pero luego, como un rayo, me vino a la mente la imagen de mis dos queridos amigos de la niñez y le pregunté, nervioso y agitado, que dónde estaba. Ella me dijo que en el lobby del hotel. No lo podía creer ¿sería el mismo? ¿Cuánto habría cambiado? Hacía siglos que no nos veíamos ni comunicábamos. La cabeza me daba vueltas mientras me vestía atropelladamente. Bajé por las escaleras; mi impaciencia no me permitió esperar al ascensor.
Me encontré a un hombre alto, aún de cabello negro, algo pasado de peso, pero con la misma sonrisa que creí extraviada en los recovecos de mi memoria. Nos fundimos en un largo abrazo. Me dijo que siempre, desde que partieron de Cuba, residían en New Jersey, que sus padres aún vivían, que tenían un negocio de joyería y que les iba bien
Él no sabía ni que yo cantaba. Me confesó que andaba por esa zona y se encontró con el póster e imaginó que aquel Amaury Pérez era el amigo de Fontanar.
Como yo no disponía de mucho tiempo, le pregunté por Richard, su hermano. Agarró el celular, marcó su número y excitado le preguntó: “¿A que no adivinas a quién tengo en la línea?”, y fue entonces que me pasó el móvil. “Richard, soy Amaurito”. Yo apenas podía modular la voz de lo emocionado que estaba. Richard se provocó una mudez profunda, respiró hondo, y solo acertó a decirme: “¿Te acuerdas cuando me tiraste una flecha? si me dices donde se me clavó, entonces sí eres tú”. “En la frente”, le respondí. Los gritos de alegría se escucharon por todo el alto Manhattan.
Conversamos de prisa sobre temas varios: mi carrera, la suya, sus padres, los míos, nuestras familias, los amigos comunes cuyos nombres aún recordaba, y Fontanar, nuestro planeta. De repente me preguntó que si me había casado. Le dije que dos veces. El agregó: "igual que yo": “¿Y tienes hijos?” “Sí”, fue mi respuesta. “Igual que yo afirmó él”. “¿Cuántos?”, insistió. “Dos, un varón y una hembra”. “Coño”, me dijo, “yo también. ¿Y cómo se llaman?”. “Alan y Ariana”, le respondí, y le pregunté. "¿A los tuyos, cómo les pusiste?”. Entonces el silencio se convirtió en una espada y con voz temblorosa me contestó: “Los míos se llaman Amaury y Aimée”.
El celular se me cayó de las manos, los ojos se me cuajaron de lágrimas y salí, sin despedirme de Jorgito hacia donde me esperaba el carro que me llevaría al concierto.
Mientras cantaba no podía dejar de pensar en las maravillas que ocurren y en que el olvido no existe si algo aún palpita en lo profundo de aquellos recuerdos que creímos perdidos.

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Sin palabras, se me enjugan las lágrimas. Recuerdo haberla leído hace mucho.
Definitivamente, Amaury es tan buen escritor como cantante, hermosa crónica, que hace honor a la amistad, yo también tengo dos hijos,una hembra y un varón qué perdí por culpa del cáncer, por eso casi no termino de leer, las lágrimas me lo impidieron.
Tengo un nudo en la garganta. Eres un gran cronista. Bella historia de amor y amistad. Reflejan los buenos tiempos que vivimos en nuestra niñes y juventud. Es maravilloso saber que muchas personas que conocimos por el paso de nuestra vida nos recuerdan a pesar de la distancia. Orgullosa de tener en nuestro país un cubano como tú tan enraizado a su tierra. Salud y suerte.
Muy bonita Historia ...muy agradable
Amaury, está crónica hay que leerla muchas veces y por supuesto después de haber tomado las píldoras para la presión artetlrial y tenerla controlada.
Te felicito por tu sinceridad y vergüenza a toda prueba.
En nuestro país hoy hacen falta muchos, diría mejor, montones de Amaurys, seríamos mucho mejores seres humanos.
Hermosísima historia del amor de amigos entrañables!!
Se emocionaron mis ojos nuevamente igual que la primera vez que lo leí y, saltó una lágrima...
Gracias Amaury por escribir desde el alma y compartir!!
Con todo respeto...eres un cabr..n. Me hiciste llorar y veo que no fui el único !!!!!
Hermosa y emocionante relato donde el amor verdadero de los amigos es el protagonista
Me volvió a saltar una lágrima igual que la primera vez que lo leí!!
Gracias por escribir desde el alma y compartir
Amaury:
Tus crónicas llenan un espacio en el espíritu del cubano, y esta en particular lo desbordan, gracias.
Amaury muy conmovedora tu crónica, deseo que te recuperes pronto.
Hermosa crónica. Las amistades de la infancia no se olvidan, están ahí , guardadas, porque son lo más puro. Gracias Amauri.
Bravo por el reencuentro aun las lagrimas deben saltarse de tanta emoción no los pierdas
Coño compadre me haz hecho llorar. Que poquito soy......
Me encantó, bendecido se debe sentir quien encuentra luego de tantos años a los amigos de la infancia. Tristemente debemos despedirnos de personas queridas que si se sospechara que no volverías a ver quizás atesoraras más momentos juntos. Ojalá algún día yo sea víctima de esa emoción. Ya he sabido de algunos que tristemente no me podrán dar esa alegría, por lo menos no en esta vida, pero confío que en otra será. Gracias por esa bella historia, me humedeció los ojos y el alma. Tan atinado como de costumbre. Bendiciones.
Sencillamente ESPECTACULAR!!!!!!
amaury: que bueno todo lo que escribe!!! siempre que le leo pienso: que amada y feliz debe sentirse Petit con un hombre así a su lado.
Espero con ansias los martes para leerle, me encanta, lo mismo voy a provincia que a otro país, sus letras logran transportar a cualquiera, conozco a sus personajes como si fueran míos.
gracias por aportarme esas letras que tanto necesito leer para vivir.
Coño Amaury, me tiraste al pecho. Imposible no estremecerse con esta crónica que nos retrata como la nación que somos.
Ah por cierto, mi hija se llama Gabriela por una canción tuya.
Te lo agradezco mucho!!! Por cierto voy a hacer un experimento: Que se impriman las crónicas entre ustedes y que haga cada cual el libro que gusten. De seguro, para mi libro “ no habrá presupuesto” AbraSongos como dicen mis amigos salseros.
Amaury hermano. El tema del financiamiento. Percibo que es un tema recurrente en estos últimos tiempos. Lo mismo inciden en la posibilidad de otra temporada de "Con dos que se quieran" como de la producción de este Libro. Mi pregunta. Tus Proyectos no merece de una atención más prioritaria por parte del Ministerio de Cultura. ???. Hay cada gasto en eventos de dudosa calidad estética en estos tiempos. Que dejar invertir en lo es Arte es un sinsentido que frisa lo absurdo. Financieramente tu eres UN ACTIVO INTANGIBLE DE LA CULTURA CUBANA. !!!
Pero es que los libros en este pais dan perdida? Hay que depender solamente de buenas voluntades que amenazan ser peligro de extinción? Hay una cantidad de seudos en este país que hacen mas daño que los contra
Por cosas como estas vale la pena vivir
Te la comiste, Amauri!!! Espectacular!!!
Q maravilla,! He visto" este relato a través de mis ojos húmedos.... Gracias por el disfrute...
Amaury me sacaste las lágrimas, porque pienso en mi nieto Cristian, que le puede pasar lo mismo. Como añora su barrio y a sus amiguitos y como lo extraño yo.
Coño hermano me moviste los cimientos, pues eso lo vivi una vez y no pare de llorar. Entiendo tu reaccion. Son cosas qu8e no se olvidan
Amaury me gustan mucho tus crónica. A mi amiga Iris igual. Espero leer muchísimas más.
Carajo!!! Me hiciste llorar.Un abrazo
Dios, me llegó al corazón tu crónica, que amistad, que lazos tan fuertes los unió para siempre, gracias por compartirlo
Muy bna crónica. Si a algo le doy gracias en estos tiempos es a la redes sociales q me han permitido volver a comunicarme con amistades q hace muchos no veo fisicamente peto.me co.unico con ellas.
Pronta recuperación y Cuidese mucho
Amaury, la bateaste de jonrón.
Me sacaste lágrimas, porque pienso en mi nieto Cristian que le va a pasar lo mismo, solo habla y piensa de sus amigos y primos que dejó aquí. Yo lo extraño tanto que me duele el corazón.
Amaury, cuando lei el nombre de los hijos de su amigo no pude controlar el asomo de dos lagrimas en mis ojos, esta cronica es de las que mas me ha impactado,,,,, Gracias
Te lo juro. Cuando leí el final solo atiné a exclamar !!! coñooooo!!!