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¿Superpotencia bananera?

En este artículo: Democracia, Elecciones, Estados Unidos
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▲ “Dejen a los testigos hablar”, se lee en el cartel de una manifestante afuera del Capitolio, en referencia al juicio político contra Donald Trump.

Arrancó el año electoral en el que está programado el enfrentamiento político tal vez más significativo en un siglo para el futuro de Estados Unidos como una republica semidemocrática constitucional y con implicaciones dramáticas para gran parte del mundo.

¿No es un poco exagerada esta afirmación? Tal vez sí, pero lo que más preocupa es que tal vez no.

Aquí hay un gran enfrentamiento político no sólo entre las instituciones gubernamentales y los partidos, sino también dentro de ellos. Lo que se decidirá es si este juego democrático sobrevive, y de qué manera. Trump marca el final de un experimento neoliberal. Está por verse, por lo menos en el teatro político-electoral, qué sigue.

El actual régimen ha mostrado tal desprecio por el gobierno institucional que el presidente ha atacado repetidamente a altos mandos de las fuerzas armadas, las agencias de inteligencia, las de seguridad pública, y hasta diversas secretarías, generando un deterioro de moral y un éxodo de diplomáticos, analistas y oficiales. Los jefes que se quedan son los que están dispuestos a ser sirvientes incondicionales de este mandatario.

Y hasta éstos se encuentran en apuros, con la constante necesidad de buscar cómo justificar o replantear declaraciones y decisiones presidenciales que los toman por sorpresa. Por ejemplo, este domingo el secretario de Defensa, Mark Esper, se vio obligado a decir que él no había visto la inteligencia mencionada por Trump que demostraba que el general iraní a quien mandó asesinar tenía planes para atacar cuatro embajadas estadunidenses. Hace unos días, los jefes militares tuvieron que afirmar que no cumplirían con órdenes de Trump de bombardear sitios culturales en Irán, ya que eso sería un crimen de guerra.

Por otro lado, algunos leales a la causa derechista expulsados del paraíso del poder han decidido vengarse contra su ex jefe. Por ejemplo, el halcón ultraconservador John Bolton, ex asesor de Seguridad Nacional de Trump, expresó que estaba dispuesto a declarar en el juicio de impeachment del presidente en el Senado si es convocado, algo que su ex jefe ya afirmó que no permitirá.

Pero en general, el Partido Republicano ha decidido subordinarse por completo a Trump. El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, anunció públicamente que al proceder el juicio político del presidente, él se coordinará plenamente con la Casa Blanca. Pero según la ley, cada senador está obligado a actuar de manera imparcial en su papel de jurado durante tal juicio, y por lo tanto, los que ya decidieron junto con su líder expresar su lealtad al presidente están violando el juramento que cada uno hizo a la Constitución.

La Constitución ha sido violada de manera tan sistemática y abierta por este régimen en tantos rubros –desde la orden de asesinar a un líder extranjero o meter en jaulas a niños migrantes, hasta actos corruptos de todo tipo al violar el proceso electoral, al elogiar el uso de la tortura, al desafiar fallos judiciales y ordenes legislativas, entre otras– que la vigencia de la Carta Magna nacional está en duda.

Es por eso que candidatos y líderes de oposición de todo tipo gritan todos los días que la república está en peligro con el actual régimen. Señalan que por ello este es el tercer presidente en la historia en ser declarado impeached y ser sujeto a un juicio político.

Según dicen, ésta sigue siendo una democracia electoral (con defectos fundamentales, uno de los cuales llevó a Trump a la presidencia, ya que no hay voto directo para presidente, él ganó con menos votos que su contrincante por las reglas del Colegio Electoral). Pero por primera vez en la historia moderna, y en las tres décadas que algunos llevamos reportando sobre este país, la pregunta es si aún lo será despues de este año.

Nunca antes se habían escuchado aquí especulaciones tan comunes en los llamados países subdesarrollados de que no se puede descartar que Trump decida no respetar el resultado de la elección.

O sea, el país podría ser la primera superpotencia (república) bananera. Esa decisión, por ahora, está en manos del demos estadunidense.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 6 comentarios



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  • Jorge dijo:

    Sería bueno que la prensa cubana explicara lo que, en mi opinión, es una contradicción. Nuestra prensa repite que la mayoría de los cubanoamericanos y en especial, de la Florida, están a favor de mejorar las relaciones con Cuba. Sin embargo, Trump toma medidas contra Cuba para congraciarse con Marco Rubio y compañía, porque él garantiza esos votos para reelegir a Trump.

    Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Los votantes de la Florida apoyan el acercamiento con Cuba o apoyan a la mafia?

    Es evidente que las medidas del bloqueo son contra el pueblo, pero los familiares que están allá ven como los de aquí las sufren y ellos mismos también, cuando tienen que gastar más en pasajes por terceros países, por ejemplo. Entonces, ¿de dónde sale la confianza de Marco Rubio? ¿O es que los cubano americanos meten la cabeza como el avestruz, no se meten y creen que enviando remesas solucionan el problema?

    Creo que los analistas de nuestra prensa pudieran dedicarle algún espacio a esclarecer el tema. Para no seguir repitiendo algo que no se explica, como eso de que hay un apoyo mayoritario al acercamiento con Cuba entre los cubano americanos (que no se evidencia en casi nada). Gracias Cubadebate.

    • Antonio dijo:

      En México ese comportamiento se explica con el llamado voto corporativo, el cual es un chantaje: si no votas por quien yo te diga vas a dejar de recibir tal beneficio que yo te estoy gestionando.

  • Luís dijo:

    Es el regueton que llegó la Casa Blanca.

  • sachiel dijo:

    y, creanlo o no lo crean, puede suceder... habria guerra civil, de nuevo? Cosas veremos todos, por culpa del mesianismo historico yanki..

  • Sigo la lógica dijo:

    de lo que no hay duda es que Trump será reelecto, porque le está ganando el pulso a china, inivia una nueva ofensiva en oriente medio y sus bonos están en una buena posición, reino unido con el brexit podría firmar un tratado de libre comercio y en el área le torció el brazo a mexico y canada, brasil esta de su lado, así que viendo en planos generales las cosas le van bien, aunque no nos guste, nota al margen aunque creemos que las estadísticas apoyan el acercamiento con cuba es una variable pequeña entre muchas otras que toman en cuenta los cubanos de florida a la hora de votar, que dicho al margen ya no son mayoría en el estado tampoco, gracias cubadebate

  • Benito Pérez Maza dijo:

    Atinado comentario. Cabe preguntarse si la reacción del ´´demos estaunidense´´ ha alcanzado un nivel realista de conciencia verdaderamente democrática interna e internacionalista.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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