Pagamos en libras y se pesa en kilogramos 2.0

Imagen del Foro Romano, lugar cuyas ruinas son un museo al aire libre y se considera como uno de los sitios donde se realizaba un comercio más activo en el Mediterraneo. Foto: Luis Montero.
Hay quienes estiman que la especie humana usó el intercambio de bienes y servicios desde mucho antes de salir de África. La expresión más elemental del comercio es el hecho de convertir algo que se posee y de lo se puede disponer en algo que otro posee y de interés. Nuestro trabajo puede ser objeto de este intercambio: cuando contratamos una acción laboral con otro que la requiere y este nos paga por ello estamos en realidad vendiendo un bien personal, nuestro trabajo, y recibiendo a cambio otro bien que requerimos. El comercio y el mercado son hoy parte cotidiana e indispensable de la vida de todas las personas en cualquier sociedad. Es también algo de lo más influyente en nuestra vida, nos guste o no.
Cualquier cifra o hecho de la economía de nuestro país puede ser estimulante. Un crecimiento, aunque sea modesto, de nuestro producto interno bruto siempre deja un buen sabor. La inversión en un megapuerto marítimo que puede convertirse en una meca de creación de riquezas para nuestro bienestar, también. La instalación de una nueva planta de asfalto nos llena de esperanzas a los habitantes de una ciudad con pavimentos cada vez más precarios y donde no se observa acción para paliar la situación, al menos proporcional a la que confrontamos.
Sin embargo, lo que siempre realiza finalmente un sentimiento de prosperidad y de esperanza de mejorías es cuando vamos a adquirir algún bien o servicio que necesitamos, con el salario correspondiente al trabajo que hemos entregado a la sociedad, y lo encontremos accesible y a un precio pagable.
Desafortunadamente, uno de los problemas más graves que trae aparejada una economía de planificación nacional en especie, muy centralizada, y donde el valor de cambio de la moneda circulante está restringido artificialmente es que siempre y de una forma u otra hay escasez en la oferta de mercancías y servicios, tanto de variedad como de cantidad. Tampoco se llega a saber bien el valor real en dinero de lo que se realiza como mercancía, ni de la fuerza de trabajo, lo que aniquila a una verdadera posibilidad de planificar el progreso económico. Ese problema lo venimos afrontando en la Cuba revolucionaria desde que los ladrones que fueron derrocados en 1959 se robaron las reservas en divisas de la República antes de huir del país.
Entonces la Revolución se vio obligada a comenzar a diferenciar entre el valor de la moneda circulante local con respecto a la que se usa en el comercio exterior. Una medida tomada entonces fue también la restricción del libre cambio monetario entre la moneda local y la extranjera, pues se decidió no devaluar, al menos formalmente, la nuestra. De alguna forma, con varias complejidades añadidas, sobre todo el bloqueo de los EEUU que ya dura casi 60 años, esa situación se ha mantenido hasta nuestros días.
Nuestro sistema comercial actual es probablemente uno de los más atrasados tecnológicamente y más ineficientes en su capacidad de resolver las necesidades de las personas y las instituciones. También, duele expresarlo, se suele corromper muy frecuentemente en su relación con los clientes comunes.
Todo un huracán de medidas administrativas y de control, de denuncias claras y directas en los medios, de acción popular, no ha podido y parece que no podrá por si solo resolver el problema. La parte sana de nuestra sociedad, todavía mayoritaria, que entrega su trabajo honestamente y por una retribución conscientemente muy inferior a su valor real suele ser expoliada por mercaderes privados y también públicos. Nos ofrecen productos que siempre son deficitarios y usualmente con muy bajos estándares de calidad. Los precios legales del comercio libre están desproporcionados con respecto al salario medio del cubano y es muy frecuente que se alteren de muchas formas arbitrarias y ventajosas para el vendedor que enfrenta al cliente. Las instalaciones son también pocas, y como regla deficientes, desordenadas e incómodas. En lugar de aumentar el número y distribución geográfica de las tiendas, se suele reducir el de las cadenas estatales.
Las mercancías de alimentación se suelen expender a granel con las mismas manos con las que se cobra su precio. El trato de los dependientes es frecuentemente descortés, tanto en el sector público como en el privado. La inexistencia formal del comercio mayorista para este último hace recaer inevitablemente y de muy variadas formas sobre los ciudadanos comunes el peso de su existencia real. Los problemas cotidianos para los clientes populares sobrepasan con creces cualquier logro puntual a su favor, que además suele ser efímero.
La aparente indiferencia a la solución de estos medulares problemas es también muy perjudicial. Hace meses se comentó acerca de las ventajas de que los sistemas de medidas y comparación fueran uniformes en el país. Se pusieron ejemplos de casos en los que la poca uniformidad había costado mucho, tanto en Cuba como en la ciencia mundial. Una acción tan sencilla como poner precios a los productos que se expenden a granel en kilogramos donde se pese en esa unidad y en libras donde se venda con esta no recibió respuesta alguna por parte de los encargados por la sociedad para atenderlo. Ni en los comentarios al artículo, ni en la práctica diaria. Solo alguien evidentemente vinculada al Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología se refirió entonces a su parte, en el comentario número 78.
Algunos ciudadanos se refirieron a que muchas pesas digitales que tienen capacidad de conversión eran reguladas para que las libras tuvieran 400 g en lugar de los 460 g convencionales. También que se pesa en kilogramos y se convierte con libras de 400 g. Esta práctica viciosa está hoy generalizada y se puede comprobar con facilidad en múltiples sitios de venta. En pocas palabras: se roban sistemáticamente por lo menos el 15 % de lo que venden.
La entronización de esta corrupción, lamentablemente ubicua, no solo cuesta directamente al bolsillo del ciudadano decente que va a comprar algo que necesite. Su mayor costo social es la generalizada connivencia con ella en actividades que por naturaleza afectan cotidianamente a todos y cada uno de nosotros. Los niños y jóvenes la podrían reproducir y amplificar al futuro ante la impunidad evidente. Nuestros trabajadores, que se mantienen aferrados a la decencia de su propia actividad laboral cotidiana, están en permanente contacto con la tentación de corromperse ellos también para poder resolver necesidades perentorias. Nuestros mayores se encuentran desprotegidos e inermes frente a algunos forajidos a los que tienen que recurrir para satisfacer sus necesidades elementales de supervivencia.
La Revolución Cubana no puede permitir la prolongación indefinida de este estado de cosas en algo tan importante y cotidiano. Es preciso cambiar radicalmente una forma de planificación y gobierno económico que comprobadamente no resuelve los problemas. Necesitamos también tener una moneda circulante con capacidad liberatoria ilimitada para las personas y para las empresas, aunque algunos que hoy tienen ingresos desmedidos tengan que verlos reducidos al valor real de su trabajo. Las mayorías los tenemos reducidos hace mucho tiempo. Si para esto debe renovarse completamente el personal administrativo y de dirección de empresas, direcciones y ministerios completos, una Revolución como la nuestra puede hacerlo. Tenemos, ni más ni menos, que cumplir los acuerdos de los congresos del Partido Comunista de Cuba.
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“Una acción tan sencilla como poner precios a los productos que se expenden a granel en kilogramos donde se pese en esa unidad y en libras donde se venda con esta no recibió respuesta alguna por parte de los encargados por la sociedad para atenderlo” ¿El coste del inmovilismo, la falta de acción? El desinterés paulatino y la apatía creciente profunda, que se refleja en la falta de credibilidad en nuestros decisores. Que quienes decidan, a todos los niveles, no puedan contar acertadamente con el sentido de la urgencia que se necesita y sigan creyendo que dilatar indefinidamente las soluciones de todos nuestros problemas en tiempo y espacio es solución adecuada y que seguir apostando triunfalmente por la formula “sin prisa, pero sin pausa”, es incrementar riesgos innecesarios en contra de todo lo construido. Los comentarios a este artículo son alertas. Si queremos saber que piensan sobre el tema y como incide la problemática en nuestros ciudadanos publíquese en la prensa escrita y promuévase seriamente el debate, alejado de todo "defensismo".
Totalmente de acuerdo, a esto yo le llamo "la cultura del robo". y cuando venden productos por mazo, vasos, en bolsas, etc. que medidas son esas. por ejemplo en el agro de 17 y K en estos momentos hay un kiosko que venden los productos en bolsas de nylon y dicen que son "beneficioados" pero cuando uno compara el precio de las bolsas que pesan una libra con el precio del mismo producto a granel la diferencia es inmensa. por ejemplo el boniato a granel cuesta a 0.80 la libra y una bolsa de boniato cuesta 5 pesos y asi es con todos. es eso justo.
Muy buena abstracción, sobre todo porque en la génesis del problema, se mencionan a los que tienen el deber y la obligación de cuidar al pueblo trabajador y pensar en quienes lo conformamos.
Hay que sacar la palabra pueblo del discurso vacío e inocuo, y verlo en su composición real, que incluye,- entre otros- al que usa la guagua todos los días para llegar a trabajo, al pensionado, a ese que recibe maltratos a diario en casi todas, -por no decir toda- la esfera de los servicios entre las que se incluyen los mercados, donde parece ser, que prima la vocación por el dinero aunque sea mal habido, ante que la vocación por el servicio.
Hay que separar a ese pueblo de los pillos, los indolentes, los ladrones, los burócratas, los conservadores, los explotadores, los delincuentes; de los que se apropian del sudor ajeno, y empoderar, a los hombres y mujeres que se distinguen por la honestidad, el amor a nuestro pais y a la Revolución cubana que necesita en estos momentos una Revolución dentro de esta Revolución.
El camino es largo y a veces tortuoso, sin embargo, hemos ganado batallas mucho mas complejas, y siempre lo hemos hecho apelando, en primer lugar, al sujeto afectado.
Así fue que se hizo y se ha mantenido esta Revolución. Baste ya de decir que hay que darle paso a los jóvenes sin detenernos a pensar que en ese paso, es vital la entrega de algo que nos enseñó Fidel y su generación, el aprecio, la preocupación y la ocupación por el ser humano.
Estimados Nestor y Elena, coincido ciento por ciento con lo expresado por ustedes. Creo sería un buen comienzo para que el análisis del Dr. Montero no quede en el vacío. Cro. Randy Alonso, por favor, apreciaríamos mucho tenga en cuenta estas sugerencias.
La primera parte de mi comentario es el siguiente
Soy la persona “evidentemente vinculada al Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología” que menciona el Dr. Montero en su artículo y quisiera empezar mi comentario ciudadano, más que profesional, por el final, es decir, por la obligación que hemos contraído con el cumplimiento de los acuerdos de los Congresos del Partido, aunque yo diría mejor, de los Lineamientos que juntos ayudamos a construir.
En el 2011, el Lineamiento 67 rezaba: “Revisar integralmente el Sistema de Precios para que posibilite medir correctamente los hechos económicos, estimule la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones”, y el Lineamiento 71 “Se adoptarán medidas dirigidas a propiciar, en lo posible, la estabilidad de los precios de las ofertas no estatales, en especial en las actividades vinculadas con necesidades básicas de la población, teniendo en cuenta la situación de la economía”. Es evidente que poco o nada se puedo avanzar en el cumplimiento de estos lineamientos.
En el 2016, quedó el actualizado el Lineamiento 57 “Garantizar por parte del Estado métodos efectivos de control directo e indirecto, de precios mayoristas y minoristas. Lograr que los precios minoristas sean continuidad de los mayoristas y aseguren la correspondencia con la calidad”. Y dos años después estamos comentando un artículo como este, que nos ocupa.
Entonces, me pregunto ¿cuáles son y dónde están esas “poderosas fuerzas internas” que nos están impidiendo darle una solución a los temas que se plantean en el artículo y otros tantos? Como el Dr. Montero (que es un científico, y no un profesional de la prensa como ha dicho alguien) ha tocado varios temas, voy a referirme a los dos más importantes: el comercio en Cuba y la remuneración que se recibe en Cuba por trabajos de alta complejidad intelectual.
Son muchas las causas de los problemas actuales del comercio interno en Cuba y me atrevería a exponer algunas de ellas, sin ser demasiado exhaustiva:
1) En algún momento del desarrollo económico del país, ya dentro de nuestro proceso revolucionario, se comenzó a diferenciar la producción en dependencia de su mercado de destino (interno o externo) y se fue quedando en los planes, las tarimas y, lamentablemente, en las mentes de algunos directivos, la idea de que la calidad sólo la merecen los fondos exportables. Quizás por eso hoy a algunos de los dirigentes de empresa les parece natural planificar producciones de segunda y tercera categoría de calidad, no incluir los envases y embalajes en el diseño de sus productos, y si los prevén, estos son vulnerables o mal diseñados.
2) La obsolescencia tecnológica en el sistema del comercio no sólo está relacionada con los instrumentos de medición. Está asociada también a los sistemas de dirección, y comercialización, a la selección del personal, a la gestión de almacenes y a los métodos de relacionarse con los clientes.
3) El diseño actual de las funciones del Ministerio de Comercio Interior contradice las leyes económicas más elementales, e incluso, los lineamientos que establecen la separación de las funciones estatales de las empresariales. (Más que el Ministerio de la Industria Azucarera (sustituido prontamente por el Grupo Empresarial Azcuba), merecía un rediseño el Ministerio del Comercio Interior, de manera que la parte estatal se ocupara en realidad de la protección al consumidor, y los grupos empresariales se ocuparan de hacer dinero para el país, no para sí mismos).
4) Se produjo la sustitución gradual, sin pausa y con prisa, de unas personas que en la rama del comercio sentían una verdadera vocación de servir “la gente pura del comercio”, por mercachifles improvisados y codiciosos que han convertido sus puestos de trabajo estatales en negocios particulares.
5) Se ha perdido la capacidad de trasmisión profesional de las mejores prácticas comerciales y la motivación real para hacerlo.
6) La rápida elevación del nivel de vida y la capacidad financiera alcanzada por este segmento de la población, unida a un alto nivel de impunidad, ha propiciado niveles de corrupción considerables, que impactan otras estructuras de la cadena de valor de los productos, tales como la transportación y el almacenamiento, pasando por la dirección y la inspección estatal.
7) Es lenta la generalización de las buenas prácticas comerciales, como las que se desarrollan en Santiago de Cuba, por ejemplo, donde tienen una marca provincial a la cual sólo pueden aspirar las empresas que logren cumplir sus requisitos de calidad, y locales especializados para la venta de las producciones de determinadas empresas productoras, como es el caso de LABIOFAM.
Estimada Alejandra Hernández Leonard. Cada vez que se introducen distorsiones en el mercado, se crea un efecto dominó que reproduce mas distorsiones. Cuando, como usted correctamente expone “se comenzó a diferenciar la producción en dependencia de su mercado de destino (interno o externo) y se fue quedando en los planes, las tarimas y, lamentablemente, en las mentes de algunos directivos, la idea de que la calidad sólo la merecen los fondos exportables”
Lo que usted dice es correcto, esa diferenciación es errónea y perniciosa. Tenemos la notoriamente ineficiente empresa de Acopios, que no tiene los recursos o el objetivo de administrar producciones de calidad, entonces se crea una empresa de Frutas Selectas. Eso se produce también por la ausencia de PYMEs o empresas privadas o cooperativas que trabajen directamente para el mercado interno y que salgan a buscar envases o lo que haga falta para producir. El “que en las mentes de algunos directivos, la idea de que la calidad sólo la merecen los fondos exportables” es también consecuencia de que ellos son la única opción, sin competencia que le exija.
Alexander Ramírez Marrero, desafió todos los obstáculos y construyó la minindustria La Candelaria, única en Ciego de Ávila donde se elabora el dulce de coco. Hacen falta cientos o miles de esas PYMEs y de personas como Alexander Ramírez Marrero que produzcan alimentos de todo tipo para el consumo nacional principalmente. El sale a buscar los envases, y si se acaba el coco, se va a Baracoa en un camión y viene con un camión de cocos. De esa manera no tendremos “tomatazos” en el Valle de Caujeri, “mangazos” en Majagua o Bayate, “puercazos” en Placetas o Nueva Gerona. Con gentes como él, tendremos dulce de coco y muchísimos otros productos. Ese es un ejemplo claro del papel que pudieran tener las PYMEs en el desarrollo de la producción y los servicios en Cuba.
En el resto de su valioso comentario se describen acertadamente los problemas comerciales y como usted dice que “merecía un rediseño el Ministerio del Comercio Interior”. Por supuesto que sí, en primer lugar, la función del Ministerio de Comercio Interior no debe ser encargarse derechamente del comercio minorista, que es el que tiene un mayor contacto directo con el pueblo. La función del MINCIN debe ser fiscal, inspeccionar la calidad de los servicios, la higiene, los precios, la metrología, el respeto al cliente, el que no haya robo, etc. Pero pretender que el MINCIN esté a cargo de las decenas de miles de establecimientos detallistas de todo tipo en el país es una simple fantasía y el sueño sicalíptico de cualquier burócrata. Los dueños (incluyendo socios de cooperativas) de los comercios los reparan y los pintan, los mantienen limpios y atienden decorosamente a los clientes. En el caso de los alimentos, los comercios (principalmente bodegas) se convirtieron de hecho en centros de distribución de los productos de la Libreta de Abastecimientos, y no en comercios propiamente dichos, ya que tenían una clientela cautiva.
Hay que reconstruir el sistema comercial del país, no solo funcionalmente sino también estructuralmente
Pero con todo ello, las carencias alimentarias no se eliminan (si realmente se mejoran, con precios, balanzas, refrigeradores, pintura etc), hasta que aumente la producción para cubrir el déficit que existe.
Muchos saludos
O dejar el MINCIN como fiscalizador y pasar todo el comercio minorista, incluyendo las bodegas al GAE, para separar funciones, lo que pasa es que ya las tiendas en divisa también dejan mucho que desear, sobre todo por el desbastecimiento y otros vicios que se están afianzando que datan de la época de las tiendas por la libreta, incluyendo el mal aspecto de muchas tiendas
Habría que valorar de qué forma se podría negociar con las grandes superficies (al campo, mercadona, Ikea, etc) para entregarles mercados de grandes superficies, como el de CIMEX de Boyeros y Camagüey para que ellos suministren y administren, dividiendo ganancias con el Estado Cubano que seguiría siendo el dueño, algo parecido a los Hoteles administrados por Empresas Extranjeras
Lo más triste es que a veces institucionalizan el robo, de pronto en los mercados reinaugurados en La Habana me encontré un cartel donde se daba la conversión de gramos y kilogramos a libras, aparece una cosa como esta que en gramos una libra es 460 granos, pero mi asombro es que en kilogramos aparece como 0.436 o algo así no recuerdo exactamente, es de destacar que es lo mismo 460 gramos que 0.460 kilogramos no entiendo esa diferencia y lo peros es que las pesas digitales están en kilogramos, le facilitaron el robo los que tienen que velar porque esto no ocurra, esto me preocupa porque l cartel esta de mota en todos los nuevos mercados que se están abriendo en la ciudad. Lo más triste es que esto lo ven funcionarios de todo tipo, de control, supervisión administrativos, políticos y tantos más. Creo que a veces falta la cultura de esto aunque en las escuelas se da este contenido la gente no le da importancia. Me duele ver como tantos y tantos (me incluyo) somos timados. En el capitalismo es cierto no había dinero y abundaban las injusticias, pero la gente erra honrada, so no puedo decir que en todos se ha perdido, necesidades siempre han existido pero me preocupa como la gente día tras días se han convertido en personas indolentes que roban sin medida, porque eso robar, aunque el monto en una persona sea pequeño cuando lo sumas es una cifra importante. Espero que alguien con sentido lea esto y que las autoridades se percaten de esto, hay que ponerle coto al robo y el abuso, nuestra economía personal es difícil, sobre todo para aquellos que vivimos de un salario pero también nos toca batallar contra esas personas que día a día nos roban...
Con el grado de instrucción de la población es difícil entablar una discusión con un dependiente que cambie la medida de equivalencia del kilogramo establecida en el sistema internacional de medidas. ¿Será que al kilogramo cubano le quitaron el envoltorio cuando lo estandarizaron?
Como en el 2004 se sustituyeron todos los refrigeradores poco eficientes, se deben sustituir todas las pesas por pesas digitales que el cliente vea el valor de lo pesado y si puede poner el precio mejor, que tengan la etiqueta de certificación de calibración periódica y un nivel visible para comprobar la pesa y que pasen inspectores regularmente comprobando el peso con masas certificadas. Solamente el beneficio que aportaría tal cambio pagaría la inversión, pero igual seguro que se puede encontrar la forma de financiar esa inversión. Claro, e debe tener a mano alguna pesa no digital para los casos de apagones. Y si la copla de Martin fierro debía estar en la entrada de cada establecimiento por lo menos del Mercado agropecuario. Si se quiere un ordenamiento metrológico no hay otra opción que estandarizar las medidas y tener un sistema eficiente de comprobación para controlar y de penalización ejemplarizante que contenga la tentación de timar, robar y esquilmar a la población que vive de su trabajo honrado y mayoritariamente en instituciones del Estado.
Creo que una buena parte de estos problemas si no todos tienen su origen en la indisciplina laboral, aunque publicamente se quiera reflejar algo distinto lo cierto es que mucha gente no va al trabajo, otros van a la hora que les da la gana, y una gran cantidad de los que van al trabjao, tarde o no, no lo ejecutan como deben hacerlo, lo hacen mal por dejadez o por incapacidad, o por desconocimiento o sencillamente no lo hacen, eso incluye a los encargados de velar por la realización de las tareas. Lo mas grave de esa situación NO PASA NADA. en cualquier lugar si se contrata a alguien para ejecutar una tarea y no la ejecuta o la ejecuta mal, tiene que indemnizar por los recursos que malgastó y es de inmediato detectado y separado, no se paga salario por hacer las cosas mal y mucho menos por no hacerlas. Si hicieramos eso y A CUALQUIERA, A CUALQUIER NIVEL que no haga su trabajo como debe hacerse o no obtenga los resultados que se necesitan se le separara del trabajo y tuviera que indemnizar los recursos que malgastó otro gallo cantaría, cuando se arreglaran las calles estaría rotas a los pocos dias, cuando fueramos a una tienda seríamos bien tratados, no nos robarían, seguirian faltando cosas pero realmente por causa del bloqueo y no porque se desviaron o se echaron a perder por el descuido de alguien que no hizo su trabajo. Creo que deben establecerse fuertes medidas con la disciplina laboral y creo que también en alguna medida se podrán equilibrar los salarios con lo dejado de perder por la generada indisciplina.
Quien se roba un huevo, se roba un pollito, se roba el mundo entero ,y le parece poquito. Esto se lo oí decir a un profesor en un curso de Dirección en la escuela del PCC de La Habana, el profe tenía mucha experiencia y sabiduría, y miles de anécdotas para hacer en medio del contenido de sus clases, pero decía que esta frase se la repetía y enfatizaba a los cuadros y especialmente a los de administración, los que se supone que velen por el Control para evitar el robo, por el pesaje o por cualquier vía. Si se hubiera multiplicado la sapiencia y decencia de ese profe!
El cuc no vale 25 cup, está mucho más devaluado desde que el estado subió a más del doble los precios de los artículos en las tiendas en divisas. No devaluó el cuc en CADECA, lo hizo en las tiendas que es lo mismo lo que más oculto. Y para el cubano de a pie el cuc se ha mantenido al mismo precio durante 10 años cuando en realidad ya está a más de 50 cup por 1 cuc.
El Articulo esta muy bueno, considero que el Sr Luis ha hecho una valoracion exacta de nuestros problemas pero ¿ahora es que se enteran? ¿es que los que nos dirigen no compran en los mismos lugares que el pueblo ? si no es asi deberian darse una vuelta, para que vean como vive el pueblo trabajador y no culparia tanto a los bodegueros pues como dice Luis todos estamos tentados, al vernos con una familia que mantener y sin un kilo en el bolsillo, es posible que ese bodeguero tenga quer pagar demas por realizar un tramite que nececita, osea que otro es el que lo estafa a el y ese otro es estafado por un tercero, creo que el estado tiene que ir acabando con las nececidades y los estrafadores se iran solitos.
Muy buen artículo , estoy de acuerdo completamente con lo expresado. Además hay factores que limitan o impiden una relación coherente entre salario y precio .
En el capitalismo el precio no está a la deriva , está sujeto al costo y la utilidad a impuestos .
Cómo vamos a resolver el problema del salario , sí los precios muestran sobrevaloraciones abismales, debemos producir , de acuerdo , crecer no en valores , pero sí en productos y servicios de calidad y a precios asequibles , para ello no debemos esperar que se elimine la dualidad monetaria, creo que será un requisito necesario antes de la unificación monetaria. O es que acaso no tenemos el deber de salvar nuestra moneda o monedas sean cual fueren , un bisagra de puerta de hojalata 40.00 Cup a 2.4 días de trabajo real , analice , lo que vale lo que ud trabaja. un tomacorriente de plástico
reciclado 27.00 ó 30.00 CUP . Los precios están a la deriva y requieren necesariamente ponerlos bajo control sea cual fuere el que los imponga
"Si para esto debe renovarse completamente el personal administrativo y de dirección de empresas, direcciones y ministerios completos, una Revolución como la nuestra puede hacerlo. Tenemos, ni más ni menos, que cumplir los acuerdos de los congresos del Partido Comunista de Cuba".
Montero: Llevar a la práctica esta refelxión suya es más que una necesidad. Es la oportunidad de extirpar a los que que tienen a sus puestos de trabajo como modo de vida y no como medio de vida, a los indolentes que permiten y se benefician de las irregularidades que usted describe, a los incapaces que han accedido a puestos de dirección por amiguismos y conveniencias de quienes los designan y lucran y obtienen viviendas del estado, y que son un lastre para nuestra economía y en cualquier lugar que se dempeñan.
Ojalá que haya un oído receptivo que interprete su idea.
Excelente, ¿a quien hay que mandarle este pedazo de verdad para que se actue y no solo sea el sentimiento de miles de cubanos honestos?
La réplica es la tarea del indio....
Lo que me parece más preocupante es que todo lo que se implementa se hace para que fracase, por cada política hay una anti política, creo yo que de la burocracia, porque lo de las cooperativas ha sido un fracaso y lo del trabajo por cuenta propia también, por muchísimas razones que ya se han hablado, pero lo cierto es que vamos perjudicando formas de hacer que se las comen las corruptelas y luego tenemos que asfixiarlas para que se mueran o matarlas radicalmente. No pueden ser peores las nuevas medidas sobre el trabajo por cuenta propia, que son tomadas atendiendo a frenar a los que viven en la ilegalidad y las malas prácticas, a los que ya no frena nadie, porque las reglas anteriores le permitieron solidificar suficientemente su base y, ahora, aunque no lo parezca están por encima “del bien y el mal” sirviendo la mesa a los inspectores y funcionarios corruptos cuya principal fuente de extorsión son las limitaciones. El único estado estable de nuestro mercado interno es el desabastecimiento, mientras tanto prohibimos radicalmente la venta de productos importados por particulares o las materias primas, útiles y piezas de repuesto del mismo origen ¿Quién controla eso? Todo cubano una vez más que otra, salvo los que tienen sus problemas resueltos, compra en ese mercado informal, que a veces es el único que tiene y en ocasiones muestra mejor calidad precio que el mercado formal ¿Cuál es la solución? Ordenarlo, mas alguien cree que prohibirlo, incluso cree que podrá controlarlo, eso es una total ingenuidad.
A la revolución cubana le sobra corage para realizar los cambios necesarios que protegan all pueblo de aquellos que de forma somera o descarada la traicionan en su esencia más básica que es la del servicio social. La Revolución es del pueblo. Y es el pueblo quien debe mejorarla cuentas veces sea necesario.
Excelente artículo. Son cuestiones conocidas y debatidas pero urgen de medidas enérgicas. Me imagino que los directivos de Comercio que han pasado los cursos de técnicas de dirección hayan propuesto en sus tesis proyectos para el caduco sistema de comercio que poseemos. Hacen falta cambios radicales en todos los sectores del comercio estatal, ya no valen las críticas, ni los reportajes por tu, ni las inspecciones sorpresivas, es como si se burlaran, a los pocos días todo está igual (productos con precios cambiados, mal trato, tiendas sucias abarrotadas de productos sin orden, cambalache en los rastros, bodegueros que venden hasta cajas de.muerto, son algunos de los reportajes que se han publicado)
Es difícil que la Dirección actual del país pueda resolver viejos problemas en un abrir y cerrar de ojos, pero confiamos en la forma en que está trabajando el Presidente con los oídos pegados a la tierra y que los Ministros y directivos a todos los niveles hagan lo mismo. A pesar de las dificultades económicas reales que afronta el país, del bloqueo que también es real y afecta las relaciones comerciales internacionales, si ponemos orden real en el comercio estatal y privado de seguro avanzaremos. Gracias profesor Montero por hacernos reflexionar sobre el tema.
Muy buen articulo.Primeramente hace falta una limpieza al mas alto nivel pues la corrupcion esta a niveles muy altos, el periodo especial ha avanzado demasiado en nuestros dirigentes. Se deberia invertir algo en la industria envasadora para ir eliminando la venta a granel evitando algo el robo en el peso y las demoras en las colas
Es muy este comentario en la prensa plana, radial y televisiva, pues complementa las acciones de enfrentamiento, todavia insuficientes q hoy se publican. Digo insuficientes porque las administraciones siguen viendo los toros desde la barrera, es increible la tolerancia con que se asume el tema de proteger los derechos a los consumidores, pues casi avisadas, las administraciones en los controles sorpresivos de la Fiscalia, Minint y cuerpo de inspectores siguen detectandose graves violaciones. Totas afectan un bolsillo, el del ciudadano o el del Estado. El punto de partida para lleguer a lo que se aspira es la responsabilidad de las administraciones en hacer lo que hoy hacen los organos de control, primero pq les toca y despues son los estan cerca de todas las subjetividades q bien enfoca el articulo. Por ultimo coincido q existen soluciones q pasar por la situacion financiera del pais, pero la verguenza de los hombres no requiere de ello
Felicitaciones para Montero (art.autor)y agrego.. navegamos en un oceano de soluciones posibles, pero la realidad objetiva esta en otro.. océano... digo yo. hay que encontrar a quien de verdad le sangre y duela esta herida profunda y vieja que todos tenemos de alguna forma. Que en buen cubano, tome la sartén por el mango y haga valer el ministerio de las regulaciones, legislaciones y poderes populares. Pueden renovar la Carta Magna, pueden crear disposiciones legales que esten para defender y proteger al consumidor, pero no se olviden nunca que las leyes las inventa el hombre.. para violarlas, y eso es historia, y nosotros somos parte de ella. Queremos llegar a ser una sociedad con un pensamiento social del 1era mundo, abogando por matrimonio de un mismo sexo, y un entendimiento y aceptacion a todos los niveles posibles, y tener un mercado básico deprimido casi anulado, y vendiendo por (laticas, pozuelo o jarro) como unidad de medida U/M,
y eso que esss? diría un holandés
Mi Querido profesor de siempre, Dr. Montero, EXCELENTE artículo, sobre todo para, citándolo a Ud. mismo: " Las mayorías (que) los tenemos reducidos (los ingresos) hace mucho tiempo¨
Aunque hay algo que no citó directamente y es el tema de los envases y embalajes, si todo o al menos lo que sea lógico, viniera envasado correctamente sería más difícil especular con los productos. Las ventas de productos a granel y las ferias en las calles son el caldo de cultivo de los que lucran inescrupulosamente con las necesidades del pueblo.
Falta de higiene, adulteración de los productos (agua al vino seco, etc), de sus precios y de su peso (o volumen) son los principales abusos que tenemos que sufrir los cubanos de a pié.
Aunque por otra parte, y lo he comentado otras veces, en la cadena campo - transporte - mercado - mesa, al único que le conviene que los precios bajan es al que está a la mesa (el último eslabón de la cadena) para todos los demás, menores precios siginifica más trabajo para hacer el mismo dinero, cosa que a esos ¨cubanos¨ les da terror pánico
Un abrazo
Excelente análisis, no por gusto muchos así lo han reconocido. Sería un magnifico material para ser discutido en plenario, durante el venidero Congreso de la CTC. Sería un marco propicio en el que seguramente derivarán no pocas iniciativas y acciones concretas dirigidas a revertir la situación, y enfrentar sin ambages la "corruptela" que tanto daño nos ocasiona al pueblo, y a la Revolución misma. Hace tan solo unos pocos días, nuestro Presidente Diaz-Canel reflexionaba con dirigentes y funcionarios, lo importante de escuchar al pueblo en las actuales circunstancias.
Algunos foristas han hecho alusión en sus respectivos comentarios, a la Ley de Protección al Consumidor, seguramente refiriéndose a la recien promulgada Resolución N0 54 del MINCIN, desdichadamente instrumento con viso legal ineficaz e irrespetado, que en poco o nada coadyuvará a corregir los males existentes. Vano intento al nacer.
En nuestro ordenamiento jurídico hoy día, no existe una normativa cuyo bien jurídico esencial sea proteger al consumidor. Es decir una normativa única y codificada que con carácter de Ley, termine con la dispersión legal existente en la actualidad, respecto al derecho inalienable de los ciudadanos como consumidores de bienes y servicios, cualquiera que sea el sector o la actividad de que se trate.
Adoptar una Ley de Protección al Consumidor como tal, permitiría que cualquier persona, tanto natural como jurídica, pueda demandar justicia de los tribunales por un derecho quebrantado, y ser adecuadamente indemnizado por daño y perjuicio, de forma efectiva y en la cuantía que disponga la propia ley.
En los países que han adoptado una Ley única de protección al consumidor, los proveedores de bienes y servicios temen cometer ilegalidades probatorias y ser demandados por las victimas, pues la letra y el espíritu de la Ley están concebidos y redactados para que en la mayoría de las circunstancias posibles, se beneficie, se respalde y se restañe el derecho de los consumidores.
Si en nuestro país llegáramos a promulgar una Ley, diseñada exclusivamente para proteger a los consumidores, con un marco sancionador en extremo riguroso, con un procedimiento legal, a instancia de parte, que resulte expedito sin trabas burocráticas, y al alcance de cualquier ciudadano, muchas de las felonías de las que hoy somos victimas los ciudadanos como consumidores de bienes y servicios, no ocurrirían, o al menos no serían tan cotidianas.
No por gusto países ingobernables que han adoptado instrumentos legales de tal naturaleza, han logrado mantener en limites no alarmantes, los desmanes contra los consumidores, e incluso con el ducursar de los años han logrado crear una verdadera cultura, en la que los consumidores se sienten confiados y protegidos por la legislación en el peor de los casos. Gracias a Cubadebate
Algo que se debería hacer es limitar al máximo el expendio de productos a granel, es antihigienico y se presta para el robo... se debe priorizar la producción de envases, como pomos, latas, bolsas, etc. El arroz y en general todos los granos, el azucar, la sal, la harina... todo eso y muchas cosas mas debería venderse empaquetado en diferentes formatos, con la calidad adecuada.
Pero, nah, es muy dificil... mejor seguir asi, eh?
Se está librando una batalla contra las ilegalidades, pero no veo que se hable de un problema existente en nuestro comercio minorista que, si se soluciona, pudiera contribuir un tanto a evitar el robo en el pesaje: se trata de la unidad de medida en que se pesan los productos normados y no normados que se venden en el mercado minorista. Resulta que el sistema oficialmente aprobado en Cuba es el Sistema Internacional de Unidades (SI). En este sistema la unidad de masa es el kg. Entonces ¿por que se venden los productos en libras y onzas?; ¿por qué la barra de las pesas tiene kg para el lado del cliente y lbs para el dependiente?. En el sistema SI los múltiplos y submúltiplos del kg son mucho más fácil de calcular mentalmente que el de las obsoletas libras. Y digo Obsoletas libras porque he estado en varios países de latinoamérica y, para mi asombro, los productos se expenden en kg. Considero que si el sistema aprobado es el SI por qué continuamos con unidades del tiempo de la colonia. Aclaro: el empleo del kg no resuelve el problema por si solo puesto que las pesas tienen que estar debidamente certificadas, pero ayuda
Deseo agregar a mi comentario la documentación que legalmente está establecida: En la República de Cuba la implantación del Sistema Internacional de Unidades
(SI) fue aprobada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros mediante el
Decreto-Ley No.62 del 30 de diciembre de 1982. El mismo estableció un plan para la implantación progresiva del SI en todas las ramas y actividades de la economía nacional.
Actualmente la base legal y técniconormativa de Cuba sobre el tema del SI
se compone, entre otros documentos, de: Decreto-Ley No.183 “De la Metrología”, de 23 de febrero de 1998. Decreto-Ley No.62. “De la implantación del Sistema Internacional de unidades”, de 30 de diciembre de 1982. Decreto No.270. Reglamento del Decreto-
Ley De la Metrología, de 10 de enero de 2001. Decreto No. 271. Contravenciones de las
regulaciones establecidas sobre Metrología, de 10 de enero de 2001
Seguimos con el discurso, Cuba Dice pero no hace, recordemos el discurso de Fidel y su visión profética cuando dijo que la corrupción podía acabar con el socialismo en Cuba, entonces ¿hasta cuándo?, o vamos a permitir que perdamos por lo que tanto luchó Fidel y todos los que nos sentimos revolucionarios y fidelistas. Defendamos nuestra Revolución y sus conquistas con hechos concretos no con discursos y discursos.
LO QUE SIGUE ESTÁ TOMADO DEL PERIODICO JR DE 17/05/2009:
"Falta de prioridad, desconocimiento de su importancia y las contingencias se han encargado de ponerle traspiés
Un comerciante para el cual se necesitarían especiales unidades de medida para pesar sus abundantes prendas de oro, exhibe y ofrece al cliente pequeños bultos de pimientos en el mercado agropecuario de 42 y 19, en el municipio capitalino de Playa:
—Por favor, ¿a cómo es la libra de ají?, preguntamos con toda intención.
—Yo que sé, señora, cuesta diez «cañas» el paquete, ¿cuántos quiere? —responde el vendedor.
"En otra tarima nos surge al paso otro diálogo revelador entre vendedor y cliente.
— ¿Por qué usted vende los tomates a jarros?
— ¿Y en qué los voy a medir, en metros?
"Son tal vez los ejemplos más burdos del desorden en el empleo de unidades de medidas en Cuba, que allí abundan, como en las más diversas y delicadas ramas del país, con sus inestimables consecuencias no solo para el consumidor común, sino para la economía y su inserción internacional.
"Choques en la canasta
"Sin embargo, allí donde la metrología «choca» con la mayoría de la población, por ejemplo en las bodegas donde se distribuyen los productos normados en la llamada canasta básica, las inversiones están por venir.
«Se trabaja para ver si se pueden importar balanzas, y destinarlas a las bodegas que se han podido reparar entre 2008 y el presente año. En el país hay más de 125 000 de esas unidades», dijo la funcionaria del MINCIN.
Mientras, las cuotas normadas se venden en unidades fuera del SI (libras en vez de kilogramos, o litro en el caso de los líquidos) y el mismo problema tienen los instrumentos que utilizan para pesarlos.
Una parte de esos productos ya viene empacado, como las pastas alimenticias, café, leche y chocolate, por mencionar algunos, pero el arroz, azúcar, granos y el aceite, se expenden a granel, con las desventajas, además, de esa rudimentaria forma de comerciar alimentos (demasiada manipulación, más posibilidad de desvío e inseguridad en cuanto a la vigencia, entre otras).
A esas problemáticas se suma que, aun con las balanzas que pesan en libras, algunos productos, como los granos, se venden en onzas, una unidad de medida cuya conversión no es exacta y por tanto se presta al engaño al consumidor, que por lo general en las bodegas no cuenta con balanzas para comprobar peso.
Situación similar experimenta la población en los establecimientos del comercio interior, como los dedicados a la venta de pollo, picadillo y otros productos normados, algunos de los cuales se entregan en fracciones de unidades de medida y muchas veces pasados por la trampa de la congelación.
Hasta tanto no sea posible la necesaria inversión para el empaque de la totalidad de los productos de la canasta, al menos debieran cumplirse, además, otras regulaciones establecidas, para las cuales no se necesita dinero, sino orden. Es el caso de las verificaciones de básculas. Si están aptas llevan un sello amarillo que al cabo de un año debe ser renovado. Si el equipo no está apto, se le coloca un sello rojo y no puede usarse. Si no tiene ninguno es señal, sencillamente, de desorden.
La venta de la cuota de aceite está normada a media libra por consumidor, a pesar de que esa unidad de medida es obsoleta e incorrecta para el producto de que se trata, pues la unidad de medida en ese caso debe ser el litro (aunque no pertenece al SI es de las aceptadas internacionalmente por su uso práctico generalizado), correspondiente a la magnitud de volumen, explicó el Director de Metrología, Martín Antúnez.
Pero como la distribución y venta del aceite es a granel, la Oficina Nacional de Normalización dispuso, para proteger a los consumidores, que ese alimento debe medirse en un envase tasado por las autoridades metrológicas de cada territorio, y que solo es el oficial si conserva actualizado un sello amarillo de verificación.
Durante un recorrido por varias bodegas de la capital, JR fue testigo de la existencia de no se sabe cuántos envases cuyo único sello es el de la falta de higiene y la improvisación.
Otra de las disposiciones que se incumplen —al menos en la capital lo comprobamos— es que en todos los establecimientos donde no se ha podido implementar el SI por no contar con las básculas adecuadas, deben estar a la vista del cliente las tablas de conversión aprobadas oficialmente por el MINCIN y la Oficina Nacional de Normalización.
HASTA AQUÍ EL ARTÍCULO DE JR. SAQUEN USTEDES SUS PROPIAS CONCLUSIONES
El tema a mi entender claro, esta, en que aún tenemos miedo y los que deben cambiar la mentalidad no lo hacen cuanto llevamos hablando, cuantos procesos y medida y ninguna cuaja, y por sino fuera poco ahora se ratifica en la ley que los trabajadores por cuenta propia no pueden importar, aunque no haya mercado mayorista funcional, pero no acaba ahi la el tema si realmente queremos digo el estado cubano quiere mejorar las condiciones y calidad de vida del pueblo tiene que cambiar su actuar NO DIGO EL SISTEMA PILITICO (OJO) sino es aprobechar al sector no estatal que importen y paguen impuestos ?es la idea no? entonces porqué no liberar esto mas si el estado no puede. OJO EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÖN NO SE HABLA DEL SECTOR NO ESTATAL, lo que decimos no coincide con lo que hacemos, al final creo que si se quiere eliminar este sector. estamos en un circulo bicioso. hay mucho que cambiar en cuba socialista.
Esto esta bueno que se haga a menudo, hay que hablar de forma objetiva y constructiva pero de frente, nos pasamos 60 años mas hablando y haciendo planes.
POR LO GENERAL ARREMETEMOS CONTRA LOS HECHOS Y NO ANALIZAMOS FRIAMENTE LAS CAUSAS.