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¿La producción de documentos científicos en caída libre?

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La producción de documentos científicos originales citables ha decaído. Foto: Archivo.

De nada sirven los nuevos conocimientos que no se publican y confrontan con quienes los deben verificar, confirmar y utilizar. Es como si no se hubieran obtenido[i]. Esta verdad, con sus extremos de cualquier índole, ha ido ganando espacio en la comprensión de la vida social hasta convertirse en la base para la organización y promoción del ser humano civilizado en este siglo XXI.

La producción de nuevos conocimientos, de ciencia, se mide a partir de su publicación, de los documentos científicos citables, que se pueden consultar. Cualquier entidad que invierte recursos para que se produzca sabiduría, nuevos descubrimientos, tecnologías, innovaciones, necesita la constancia escrita y contrastable de lo que se obtuvo para justificar su inversión. Por eso, todos los investigadores serios procuran siempre publicar lo que obtuvieron de una forma o de otra en órganos independientes y ganar así la confianza de sus financiadores.

Por otra parte, la medida de que lo publicado sea leído y usado por los congéneres para que pueda ser confirmado y utilizado se puede lograr a partir de las referencias que se le haga en otras publicaciones: sus “citaciones” o citas bibliográficas. Una carta de amor que nunca es leída por la persona de interés solo puede satisfacer ansias íntimas de quien la escribe, pero jamás entra en acción para intentar proporcionar la felicidad sentimental deseada. Debe ser correspondida, citada.

Existen grandes consorcios que se ocupan de medir globalmente cuanto se publica y también cuanto se cita lo que se publica. Ingentes recursos informáticos se han ido creando en red mundial durante los más recientes lustros. Estos permiten evaluar la cantidad y efectividad del conocimiento que se produce mediante el canal natural de intercambio de información humana de nuestros días: internet.

Se han creado incluso índices de medición, como se ha comentado anteriormente[ii]. Para evaluar la efectividad del trabajo científico, por ejemplo, se puede usar el ya famoso índice H o índice Hirsch, que relaciona las publicaciones que se han hecho con las veces que han sido citadas. El índice H es tan simple como el número de publicaciones que ha hecho una persona, o una institución, o un país, que ha sido citado “H” o más veces. Un alto índice H indica una gran efectividad de los nuevos saberes producidos. El consorcio Scimago[iii], subsidiario de una de las más importantes casas editoriales científicas del mundo, le asigna a Cuba en 2016 un índice H de 145. Quiere decir que nuestra Patria tiene 145 publicaciones, desde 1996, que han sido citadas al menos 145 veces. Los países líderes de este índice en ese año fueron los EEUU, Gran Bretaña y Alemania con 1965, 1213 y 1059, respectivamente. Cuba en 2015 tuvo la posición 74 a nivel mundial con un índice H de 127 y en 2016 mantiene el mismo puesto a pesar de haber aumentado el índice H a 145.

Ese mismo consorcio había situado a Cuba en posiciones que variaban mundialmente de 65 a 55 entre 1996 y 2014 en lo que se refiere a la producción de artículos científicos citables. Esta es una medida de cuánto conocimiento reconocible y confiable producimos con respecto a otros países y depende, obviamente, de nuestro tamaño, nuestra fortaleza económica, y de cuan científicos somos a partir de lo que producimos en este aspecto. Los líderes obvios son los EEUU y China en este indicador. Nuestra posición en el mundo con esos valores hasta 2014 era comparable con la que ocupamos en cuanto a nuestro producto interno bruto. Sin embargo, en 2015 bajamos a la posición 72 y en 2016 dolorosamente a la 78, la más baja con mucho de nuestra historia reciente. Nuestro comportamiento con ese indicador y su tendencia debería disparar las alarmas y conducir a una reconsideración urgente y fundamental de las acciones con las que se gestiona la ciencia nacional. Las causas de este dramático descenso, más que tendencia, deben ser multifactoriales y mucho se puede razonar en torno a ello. Es también una confirmación de la necesidad de actuar para hacer efectivos con la mayor urgencia los acuerdos recientes en este campo de los congresos de nuestro Partido Comunista.

Muchas acciones pueden intentarse también para paliar la situación, que en situaciones similares han tenido efectos salvadores en países de cultura y tradiciones comparables al nuestro. Por ejemplo, en un momento de crisis similar los mexicanos crearon una estructura que se denominó como “Sistema Nacional de Investigadores” (SNI). Esto ocurrió en 1984 y aún perdura, aunque muy perfeccionado con sus propias experiencias. Gracias a ello se logró una categorización de todo el que hace ciencia en un país tan grande y variado, a partir de una organización paraministerial como es su Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). La categorización se logra según los grados científicos alcanzados y la producción de literatura científica verificable de cada investigador en cada período, lo que evita muchas dificultades de confusión. La ejecutoria científica comprobable y comprobada de los investigadores es debidamente evaluada por revisores anónimos, y revisada periódicamente al alza y a la baja, según el caso. A los así categorizados se les asigna un sobresalario mensual significativo proporcional a tal evaluación, que puede multiplicar el que reciben en sus instituciones. Los investigadores pueden estar trabajando en una universidad o en un centro de investigaciones o en una fábrica que no afectan su presupuesto, porque ese sobresalario proviene de un fondo central del estado federal mexicano a través CONACYT, que no tiene que ser su empleador. Esta organización lo transfiere directamente a las cuentas personales de los estimulados.

¿Es esta una solución a que nuestra producción científica detenga su caída libre y comience a recuperarse? Solo lo sabremos si intentamos esta u otra solución viable. Y sobre todo si lo hacemos antes de llegar a una situación sin retorno, cuando ya no sea posible recuperarnos en un plazo razonable.

Notas:

[i] ¡Publica o no te creo!

[ii] Los científicos cubanos en el escenario global del Siglo XXI… y los que vienen

[iii] Scimago Journal and Country Rank, 2017 http://www.scimagojr.com/countryrank.php?year=2016)

Se han publicado 57 comentarios



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  • Dany dijo:

    Más de lo mismo. Aquí mismo se han publicado no se sabe ni cuantos artículos sobre este tema, y nada de nada. El sueño eterno.
    Desde que se inventó la nefasta OSDE BioCubaFarma, todo el antiguo polo científico fue consumido por las llamas del burocratismo, el nepotismo, el sociolismo, el despotismo y ni se sabe cuantos ismos más hasta dejarlo solo en el caparazón hueco que es hoy.
    Ya ni vale la pena hablar, es casi imposible cuantificar lo que se ha dejado de desarrollar en estos años de OSDE y cuanto se ha dejado de exportar.

    • Marina dijo:

      Yo creo que siempre vale la pena hablar y tambien gritar y analizar. Este es un pais de cientificos personas que se han formado en estos 30 años primeros de la revolucion.Pero sucede que los cientificos con vivir mejor sueñan con ver su investigacion no solo publicada sino tambien que tenga efectividad directa en la sociedad y en el Mundo.Un gan cientifico de este pais gana a lo maximo de 1000 a 1500 pesos cubanos.Un carnicero gana eso en un dia.Pero etos cerebros estan iluminando facultades universitarias y el futuro de nuestro pais.La publicacion es imprescidible pues se pierden hasta los doctorados por no tener una red en internet para publicar las Tesis.
      En fin no sigo hay que publicar y no hay que dejar de tener fe en si mismo y en el desarrollo del Mundo y nuestro pais.

    • Alejandro dijo:

      Estimado profesor Montero, independientemente de que coincido con usted sobre la necesidad de priorizar urgentemente el sector de la ciencia en Cuba, sus argumentos, intentando mostrar una “caída libre” de la producción científica cubana a partir de los indicadores producidos por Scimago, me parecen muy discutibles.

      En primer lugar, es necesario considerar las limitaciones de las bases de datos que son utilizadas para evaluar la producción científica mundial. La validez de esos indicadores (por ejemplo, índice H, Factor de Impacto, entre otros) para evaluar la ciencia (países, instituciones, investigadores, etc.) responde directamente a la representatividad que puedan tener diferentes áreas de conocimiento en esas bases de datos. Scimago considera únicamente las publicaciones que son indexadas por Scopus, base de datos de Elsevier. Consecuentemente, cuando usted habla de documentos citables, no se trata de toda la ciencia producida en Cuba (ni en el mundo), sino únicamente de la que es indexada por Scopus.

      Uno de los principales problemas de los indicadores producidos tanto por Scopus (o a partir de los datos de Scopus como el caso de Scimago), como los que se producen por la Web of Science (Clarivate Analytics), es que su cobertura se centra, predominantemente, en artículos publicados en revistas, y considera (¡significativamente menos!) otros canales de comunicación (por ejemplo, libros, capítulos de libros, artículos completos publicados en proceedings, etc.).

      Ese enfoque resulta problemático, pues las prácticas de publicación de diferentes áreas del conocimiento están muy influenciadas por las culturas epistémicas que se manifiestan al interior de cada comunidad académica (Knorr-Cetina, 2005; 1999). Si bien los artículos publicados en revistas constituyen el canal predominante de comunicación científica, y ese predominio es extremadamente significativo en las Ciencias Naturales, Exactas, Biomédicas (entre otras ciencias “duras”), no sucede lo mismo con las Ciencias Sociales, las Artes y las Humanidades, donde la publicación de libros y capítulos de libros ocupa una parcela significativa de su producción. A diferencia de lo que sucede en las ciencias “duras”, en Ciencias Sociales y Humanidades la publicación de libros o capítulos confiere reconocimiento y estatus a los investigadores (Hicks y Wang, 2009; Glänzel y Schoepflin, 1999; Lariviere et al., 2006). Por lo tanto, intentar evaluar la producción científica de un país o su impacto a partir de los datos de Scopus o Web of Science, puede ser representativo para las ciencias “duras”, pero no tanto para las Ciencias Sociales y las Humanidades (Hicks y Wang; 2011; Nederhof; 2006). Reconociendo ese problema, en los últimos años Scopus y Web of Science han tomado algunas medidas; por ejemplo, Web of Science creó el Book Citation Index. Sin embargo, se trata de esfuerzos que todavía no han “cuajado”. Además, todavía no existe tradición en el uso de indicadores de libros, capítulos, etc. para evaluar la producción científica.

      Otro problema serio es la cobertura del idioma en esas bases de datos. Ya hace más de una década que van Leeuwen et al. (2001) aconsejaban precaución al interpretar los datos bibliométricos de esas bases de datos cuando se utilizaban para comparar diversos países debido a la clara preferencia que las mismas manifiestan por la indexación de revistas en inglés. Archambault et al. (2006) también observaron una importante sobrerrepresentación de las revistas en inglés en la cobertura de la Web of Science en comparación, por ejemplo, con la base de datos de Ulrich, que se considera la lista mundial más completa de publicaciones periódicas. Hicks y Wang (2009) identificaron una predilección en esas bases de datos (Scopus, Web of Science) por revistas de los países desarrollados y, particularmente, aquellas pertenecientes a grandes editoriales (por ejemplo, Elsevier, etc.). FAPESP (2011) y Spinak (1998) llaman la atención sobre como esas bases priorizan las temáticas de investigación de los países desarrollados en detrimento de las de los países en desarrollo. Todos esos autores concluyen que, como resultado, no se debe comparar la producción científica de diferentes países a partir de los datos o indicadores producidos por una única base de datos.

      Saludos,

      Archambault, E., Vignola-Gagn, E´., Cote, G., Lariviere, V., & Gingras, Y. (2006). Benchmarking scientific output in the social sciences and humanities: The limits of existing databases. Scientometrics, 68(3), 329–342

      Gla¨nzel, W., & Schoepflin, U. (1999). A bibliometric study of reference literature in the sciences and social sciences. Information Processing and Management, 35(1), 31–44

      FAPESP – FUNDAÇÃO DE AMPARO À PESQUISA DO ESTADO DE SÃO PAULO (2011). Análise da produção científica a partir de indicadores bibliométricos.In Indicadores de ciência, tecnologia e inovação em São Paulo 2010. São Paulo, 2011. v. 1. cap. 4. São Paulo: FAPESP.

      HICKS, D; WANG, J. (2009). Towards a Bibliometric Database for the Social Sciences and Humanities. School of School of Public Policy, Georgia Institute of Technology.

      Hicks, D., & Wang, J. (2011). Coverage and overlap of the new social sciences and humanities journal lists. Journal of the American Society for Information Science and Technology, 62(2), 284–294.

      Knorr-Cetina, K. (1999). Epistemic cultures. How the sciences make knowledge. London: Harvard University Press.

      Knorr-Cetina, K. (2005). Culture in Global Knowledge Societies: Knowledge Cultures and Epistemic Culture. In: JACOBS, M. D.; HANRAHAN, N. W. (Editors). The Blackwell Companion to the Sociology of Culture. Blackwell Publishing Ltd: Malden, MA, p. 65-79.

      Larivie`re, V., Archambault, E´ ., Gingras, Y., & Vignola-Gagne´, E´ . (2006). The place of serials in referencing practices: Comparing natural sciences and engineering with social sciences and humanities. Journal of the American Society for Information Science and Technology, 57(8), 997–1004.

      Nederhof, A. J. (2006). Bibliometric monitoring of research performance in the social sciences and the humanities: A review. Scientometrics, 66(1), 81–100

      SPINAK, E. (1998). Indicadores cienciometricos. Ci. Inf., Brasília, v. 27, n. 2, maio/ago.. p. 141-148.

      van Leeuwen, T. N., Moed, H. F., Tijssen, R. J. W., Visser, M. S., & van Raan, A. F. J. (2001). Language biases in the coverage of the Science Citation Index and its consequences for international comparisons of national research performance. Scientometrics, 51(1), 335–346.

      • Luis A. Montero Cabrera dijo:

        Muchas gracias por su fundamentado comentario y por coincidir conmigo en cuanto al principal mensaje que deseamos trasmitir.

        Además debo comentar los suyos:
        1. Es estrictamente cierto que la necesidad de trasmitir los nuevos conocimientos en el campo de las ciencias sociales y humanidades no ha cambiado tanto como en el caso de las ciencias naturales y técnicas. Esto responde a muchas razones que pueden hipotetizarse y hasta demostrarse. Sin embargo, estimo inevitable que los nuevos conocimientos de cualquier campo del saber humano tienen el único futuro posible de que solo se diseminarán y se confiará en aquellos que se publiquen en órganos arbitrados, periódicos y en inglés. No es fatalismo, sino algo crudamente objetivizable. Con todo lo objetable que es esta realidad desde muchos puntos de vista es tan previsible y cierta como el calentamiento global.
        2. Scopus cubre cerca de 36,377 títles activis y también 13,583 inactivos en todos los campos de la ciencia y de cer4ca de 11,678 casas editoriales Cubre tres tipos de fuentes: libros seriados, revistas científicas y revistas de negocios. Creo que la muestra es representativa y como se aplica a todos los países por igual puede resultar un indicador muy confiable.para comparaciones, que es lo que hemos hecho.

      • Alejandro dijo:

        Estimado professor Montero, com relación a sus comentários, Ud afirma, y cito “Sin estimo inevitable que los nuevos conocimientos de cualquier campo del saber humano tienen el único futuro posible de que solo se diseminarán y se confiará en aquellos que se publiquen en órganos arbitrados, periódicos y en inglés. No es fatalismo, sino algo crudamente objetivizable. Con todo lo objetable que es esta realidad desde muchos puntos de vista es tan previsible y cierta como el calentamiento global”.

        Profesor esa afirmación no se corresponde con lo que está ocurriendo en la práctica, ni lo que revelan los estudios sobre producción científica. Lo erróneo de ese punto de vista ya ha sido demostrado por diversos estudios (ver por ejemplo, Meadows, 1999; Adams y Gurney, 2014; RIN, 2009; Piro, Aksnes e Rørstad, 2013; Ware e Mabe, 2015); Trzesniak, 2012; Fry et al., 2009, entre muchos otros). Las diferencias en las culturas epistémicas de diferentes áreas del conocimiento muestran que no se puede reducir la actividad científica a la producción, circulación y uso de artículos publicados en revistas en idioma inglés y, mucho menos, confundir el crecimiento cuantitativo de artículos con el desarrollo de la ciencia (contribución al cuerpo común de conocimiento).

        Basta acceder a Web of Science, considerada como la principal base de datos multidisciplinar del mundo (y la mas elitista), para percibir que además de su tradicional Web of Science Core Collection, se han visto obligados a incluir una base de datos de revistas coreanas, el Russian Science Citation Index, el Scielo Citation Index, el Conference Proceedings Citation Index; el Book Citation Index, entre otras bases de datos; o sea, diferentes tipos de documentos y en diferentes idiomas.

        Profesor, que la ciencia deba ser publicada en inglés no es una verdad absoluta. Las propias diferencias entre las ciencias “duras” y las Humanas y Sociales influencian la orientación nacional o internacional de las publicaciones. Aunque cada disciplina tiene ciertas particularidades, en general, las ciencias “duras” son más universales, pues sus resultados son entendidos y aplicados de forma similar en diversos contextos; no existe una física exclusivamente brasileña o una química exclusivamente británica. En consecuencia, los investigadores de esas áreas necesitan publicar en periódicos de alcance internacional para alcanzar un reconocimiento dentro de la comunidad académica. Por su parte, las Ciencias Humanas y Social, en general, son ciencias que tratan con fenómenos más contextualizados social y culturalmente y la validez de sus resultados no es reconocida, necesariamente, como universal, sino como nacional, regional o local. Bajo esta perspectiva, los investigadores diseminan sus resultados en periódicos nacionales, pues el reconocimiento proviene esencialmente de la comunidad académica nacional.

        El uso del lenguaje como herramienta instrumental y estructural de los discursos de los investigadores es esencial. Como argumenta Ortiz (2004), en las Ciencias Sociales y Humanas, el lenguaje y el contexto se entrelazan, siendo el pensamiento una traducción, algo intermedio entre el ideal de universalidad y el enraizamiento de los fenómenos sociales locales o regionales. En las ciencias “duras” es posible depurar el lenguaje de su malla sociocultural y existen nociones y códigos con mayor consenso universal. Desde esa perspectiva, las Ciencias Humanas y Sociales enfrenta mayores dificultades a la hora de escribir o traducir sus textos en lenguas diferentes de las “nacionales” (por ejemplo, al inglés). El problema no es sólo encontrar términos y conceptos equivalentes, sino expresar tradiciones, corrientes de pensamiento o contextos históricos propios y específicos de un país o región.

        Por otra parte, la construcción del objeto científico, su recorte conceptual, se da a través de la lengua y su poder argumentativo, por lo que la elección de determinado idioma no es casual, sino una cuestión de gran importancia en la concepción final del discurso. Esta sujeción al contexto y el lenguaje hace difícil la internacionalización de la producción científica de las Ciencias Sociales y Humanas, aún más cuando la internacionalización (como ud la defiende) es concebida actualmente como escribir en inglés y publicar en revistas anglófonas (LILLIS, CURRY, 2010).

        Con relación a su segunda observación sobre la aparente “muestra representativa” de los datos de Scopus, le comento que no existe ninguna de las bases de datos con una cobertura completa de la publicación científica mundial, ninguna. Por lo tanto, no es realista pretender que, a partir de la producción científica indexada en una única base de datos, se pueda concluir el estado actual de la ciencia en el mundo. Los estudios sobre bases de datos indican la necesidad de seleccionar las bases de datos más adecuadas en cada caso, en dependencia de los análisis que se van a realizar, considerando, el alcance geográfico, el área del conocimiento y el período del estudio a realizar, entre otros elementos. Por lo tanto, dependiendo de esos criterios, los análisis no se deben resumir a los datos de las grandes bases multidisciplinares (como Web of Science, Scopus), sino que se deben considerar otras (SciElo, Redalyc, etc.), así como también bases de datos especializadas (por ejemplo, Biological Abstract, Compendex, Inspec, Pubmed, Sociological Abstracts, Psycinfo, entre otras). La utilización de más de una base de datos es deseable para que, a falta de una visión total de las publicaciones, puedan construirse visiones parciales que permitan comparar y complementar adecuadamente los análisis (Okubo, 1997; Trzesniak, 1998; Macias-Chapula, 1998).

        Adicionalmente profesor, aunque pueda parecer que existe una gran variedad de casas editoriales, en realidad, la mayoría de ellas pertenece a los grandes oligopolios del negocio de la comunicación científica. Por ejemplo, un estudio reciente (Larivière; Haustein; Mongeon, 2015), analizó los documentos (artículos, libros, etc.) indexados en la Web of Science durante el período 1973-2013. Los resultados muestran que, tanto en las Ciencias Naturales, Médicas, etc., como en las Sociales y Humanidades, Reed-Elsevier, WileyBlackwell, Springer, Taylor & Francis y Sage aumentaron su participación en la producción científica publicada, especialmente desde el advenimiento de la era digital. En conjunto, las cinco editoras representan más del 50% de todos los artículos publicados en 2013. En el caso de las Ciencias Sociales esa concentración alcanza el 70% de los trabajos publicados. El estudio también muestra que, a partir de 1996, viene ocurriendo una migración de revistas de editoriales pequeñas para las grandes editoriales, migración que se hace mucho más significativa a partir del año 2000. En otras palabras, lo que está corriendo es una concentración cada vez mayor de la producción científica en oligopolios.

        Profesor, es necesario comprender que para esas compañías se trata de negocio, no de ciencia. Podrá imaginar ud que si Scopus es la base de datos de Elsevier, es lógico que la compañía le confiera prioridad a sus publicaciones. Como es de esperar, eso se refleja en los documentos que se indexan en esa base de datos (artículos, etc.), así como en los indicadores de producción científica, como el índice h, Scimago Journal Ranking, Scimago Country Ranking, etc. que se producen a partir de esos datos.

        Saludos,

        ADAMS, J.; GURNEY, K. (2014). Evidence for excellence: has the signal overtaken the substance? London: Digital Science.

        FRY, J.; OPPENHEIM, C.; CREASER, C.; JOHNSON, W.; SUMMERS, M.; WHITE, S.; BUTTERS, G.; CRAVEN, J.; GRIFFITHS, J.; HARTLEY, D. (2009). Communicating knowledge: how and why researchers publish and disseminate their findings. The Research Information Network: London.

        LARIVIÈRE, V; HAUSTEIN, S; MONGEON, P. (2015). The Oligopoly of Academic Publishers in the Digital Era. PLoS ONE, 10(6).

        LILLIS, T.; CURRY, M. J. (2010). Academic writing in a global context. Routledge: New York.

        MACIAS-CHAPULA, C.A. (1998). O papel da informetria e da cienciometria e sua perspectiva nacional e internacional. Ciência da Informação, Brasília, v. 27, n. 2, p. 134-140.

        MEADOWS, A, J.(1999). A comunicação científica. Brasília, DF: Briquet de Lemus Livros.

        OKUBO, Y. (1997). Bibliometric indicators and analysis of research systems: methods and examples. paris: OECD, 1997. 69 p. (STI working papers, 1997/1)

        ORTIZ, R. (2004). As Ciências Sociais e o Inglês. Revista Brasileira de Ciências Sociais, v. 19, n. 54, p. 5-23.

        PIRO, F. N; ASKNES, D. W.; RØRSTAD, K. (2013). A macro analysis of productivity differences across fields: challenges in the measurement of scientific publishing. Journal of the American Society for Information Science and Technology, v. 64, n. 2, p. 307-320.

        RIN – RESEARCH INFORMATION NETWORK. (2009). Communicating knowledge: how and why UK researchers publish and disseminate their findings. RIN Report, London: RIN.

        TRZESNIAK, P. (1998). Indicadores quantitativos: reflexões que antecedem seu estabelecimento. Ciência da Informação, brasília, v. 27, n. 2, p. 159-64.

        TRZESNIAK, P. (2012). A questão do livre acesso aos artigos publicados em periódicos científicos. Em Aberto, Brasília, v. 25, n. 87, p. 77-112.

        WARE, M.; MABE, M. (2015). The STM Report: An overview of scientific and scholarly journal publishing. 4th Edition. The Hague: International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers.

    • Serafin dijo:

      Los “logros” … los abominables logros …

  • Jorge R 09 dijo:

    Respecto al escaso uso de las publicaciones científicas cubanas lo primero que se debe hacer es elevar la exigencia sobre los libros y artículos que se deben publicar y lograr que las revistas científicas especializadas sean reconocidas como tales por la Academia de Ciencias. También sería necesario favorecer, en los casos que se requiera, su traducción al idioma inglés para poder insertarnos en el circuito de mayor utilización de resultados científicos. También se debiera estimular a que investigadores cubanos publiquen en revistas de mayor rango científico internacional. A veces los artículos y libros de Ciencias Sociales, y particularmente de Historia,demoran demasiado en salir a la luz. Estoy de acuerdo con ofrecer mayor incentivo salarial a los autores cubanos más citados a nivel internacional como se hace en México.

  • Pedro Mas dijo:

    Un excelente analisis de Montero, solo utilizando el indice H que resume muchas cosas como las que explico en el texto que escribio.

  • Raúl dijo:

    Muchas variables inciden en estos resultados de la producción científica, y hacer un análisis de este fenomeno tendriamos que mirar hacia otras aristas. Digo esto porque antes de la famosa unificación habia más producción cientíifca, y luego juntar los pegogicos con las universidades, todo se destruyo.
    Las carreras de ingenierías, ya sean las de ciencias técnicas o agropecuarias aportaban mucho, y ahora casi no aportan nada. Sera que está unificación cambio la mentalidad a los docentes y solo se dedican a lo pedagógico, no se pero algo ha pasado y no fue para bien. Otro elemento es que muchos docentes se han marchado del país a trabajar en universidades privadas o públicas, con el objetivo de tener mejor remuneración salarial ya que, el estado cubano aún esta buscando una formula que no aparece para mejorar el salario a los docentes universitarios.

  • m&m dijo:

    Un compañero me decia “si no se publica, no existe”. yo prefiero decir “si no se aplica, menos existe”. pueden haber toneladas de papeles, miles de pdfs, millones de caracteres, que si la graaaan mayoria no se aplican a su uso especifico y dar solucion a problemas con un valor real, poco importan.
    Muchos articulos, muchas tesis de master y doctorados y aplicados tan infimo porciento que no vale la pena calcularlo.
    He visto articulos escrito lo mimso de 3 maneras distintas por los mismos autores, basicamente reordenaminto, Si eso es para cumplir con cuotas de publicaciones……
    Personalmente hasta que no tengo algo desarrollado y aplciado en alguna forma, no escribo nada al respecto, y poco escribo, ya bastante tiempo tengo que dedicar a investigar+desarrollar+aplicar

    • Miguel Orozco dijo:

      Al parecer muchos científicos no piensan así, y me alegro pues con un pensamiento tan utilitarista difícilmente nos hubiéramos enterado de la teoría de la relatividad.

      • Rodney dijo:

        Imaginese ud. cuando Fidel hablo de Biotecnología con un campo socialista empezando a derrumbarse… Por suerte, Fidel era Fidel!

    • Juan dijo:

      Entiendo lo que plantea m&m. Puedo imaginarme un escenario en que publiquemos 10 veces más, dedicándole 2 veces más tiempo a las publicaciones por 5 veces más personas y que estas publicaciones no tengan conexión con la economía cubana, gravándola por el contrario con las lógicas expectativas económicas incrementadas de los reconocidos publicadores. En mi opinión tan importante como el índice H es saber que parte de lo que publicamos en las ciencias “duras” tiene algún impacto REAL en nuestra Economía. No tiene que ser 100%, pero no puede ser tan bajo como es hoy en la realidad.

    • Luis A. Montero Cabrera dijo:

      ¿Por qué solo le pedimos a la ciencia que aplique los resultados si los científicos no son empresarios ni tienen herramientas económicas en nuestra organización actual para serlo? Es el emprendimiento, la empresa, lo que produce riquezas con la ciencia. ¿Por qué no le pedimos a la economía y a las administraciones que tengan siempre presente y utilicen la ciencia, la tecnología y las innovaciones nacionales? La creación de riquezas con los nuevos conocimientos de la ciencia es un problema de toda la sociedad.

      • Rodney dijo:

        100% de acuerdo con ud.
        Es el país el que les permite a los empresarios importar (¨round-trip¨ incluido) a los ¨empresarios¨ cualquier cosa, mientras soluciones como el Tysuacril casi que llasen engavetadas…
        ¿Por qué una parte del impuesto sobre las importaciones no va a financiar la actividad de ciencia y tecnica? ¿Por qué noe xisten insentivos fiscales para las empresas que aplican resultados nacionales? ¿Por qué no se acaba de una vez de actualizar la legislación de ciencia y técnica?….

      • avazquezr dijo:

        Cuando recién graduado era, participaba en los foros, hasta en eventos internacionales realizados aquí en Cuba, e intentaba publicar en revistas al menos de segundo nivel; hoy ni pensarlo; cuando no estoy en mi trabajo normal, entonces estoy chapeando un patio, pintando una pared, haciendo un trabajo de plomería, o buscando la malanga, el plátano etc. Cuando no estoy en estas tareas, entonces estoy pensando qué pared pintar, qué patio chapear, qué tubería reparar. ¿Cuándo podré trabajar y escribir para un artículo? umm !!!!

  • acg dijo:

    en mi opinión, también influye el costo de publicar un articulo científico en una revista de impacto. he leído artículos médicos internacionales publicados en revista de impacto, de menor calidad q muchas de nuestras investigaciones medicas presentadas en eventos científicos nacionales e internacionales, pero q no pudieron ser publicadas en este tipo de revistas pq, ya sea los autores, y/o la institución en donde se realizó la investigación, no tienen posibilidades económicas de pagar para publicar esos resultados. sin hablar de cuanto cuesta obtener un articulo original publicado en este tipo de revistas. la publicación de artículos científicos hoy en el mundo es un comercio.

    • cubanita dijo:

      coincido con ud, soy investigadora y me veo limitada al publicar mis resultados en revistas de corriente principal sencillamente porque mi ministerio (MES) no tiene liquidez en sus cuentas, asignadas a nuestros proyectos, para efectuar los pagos por el derecho a publicar, y ni contar con poder desgargar y consultar articulos, solo aquellos que tienen “open access”, los demas, solo el resumen.
      eso sin hablar del tema del trabajo que se pasa para trabajar, por la limitacion de recursos, incluyendo la introduccion de resultados, el transporte, combustible, etc.

    • Sanchez dijo:

      Publicar actualmente en la mayoria de las revistas de mayor impacto cientifico es totalmente gratis. Descargar y tener acceso a esa informacion es otra cosa, y si cuesta.
      Por otra parte las revistas Open Access son de total acceso y sin costo alguno, y en estos casos publicar en ellas si tiene un determinado precio.

  • Jose R Oro dijo:

    Muy sólido documento del destacado científico cubano Dr. Luis A. Montero Cabrera que suscribo completamente. Hay que hacer todo lo posible no solo por perfeccionar el sistema científico, sino por su comunicación vía publicación de documentos científicos. Las sugerencias de autor tienen a mi juicio mucho merito. Quisiera expresarle a algunos Cubadebatientes que no se dejen desazonar o poseer por el desanimo. Aunque haya dificultades que perduran más de la cuenta, hay que seguir insistiendo como hace el Dr. Luis A. Montero Cabrera, y se lograrán los resultados.

  • Carlos Rodríguez dijo:

    Ya llevamos aproximadamente 6 años fundamentando con datos y argumentos ampliamente consensuados, las tendencias negativas que presenta la ciencia cubana en casi todos los aspectos fundamentales: las publicaciones, las patentes, el financiamiento, la formación y retención de los recursos humanos, los recursos materiales, la informatización, las medidas que impiden o limitan los vinculos entre la ciencia y el sector productivo, la falta de conexión con la inversión extranjera, las débiles relaciones internacionales, los eventos científicos, etc, La realidad es que, aunque todos los diagnósticos se han escuchado y aceptado, no se han adoptado las medidas recomendadas, ni otras en su lugar, por lo que sería iluso esperar resultados diferentes. El inmovilismo en este sector es muy grave y está produciendo daños prácticamente imposibles de revertir, en los que el país va perdiendo las ventajas competitivas que un día tuvo.

  • Rodney dijo:

    “No se puede animar a los jóvenes a estudiar carreras científicas con recortes en el campo de la investigación” – Stephen Hawking

    Brillantes sus palabras y con un altísimo valor en Cuba hoy! El poblema más que económico, en mi opinión es buRRocratico. Es inexcusable que con nuestros problemas económicos, la buRRocracia de nuestro país a ESTAS ALTURAS no permita que en los proyectos academicos o de investigación auspiciados por entidades internacionales se pueda emplear los topping-up para incrementar el salario de los investigadores, aun cuando estan previstas estas partidas. No me extraña que a los niños de hoy al preguntarles que quieren ser cuando sean grande respondan CUENTAPROPISTA!!!

  • jesus fuentes aguila,CHUCHI dijo:

    hay q ser UN MAGO O TENER RELACIONES PARA PUBLICAR EN CUALQUIER REVISTA.ESO ESTA MONOPOLIZADDO

  • yariel dijo:

    Hagamos un cambio de clasificacion y resuelto el problema, aquí le va: clasifiquen las publicaciones en facebook como científicas y tendremos millones. Sal2.

  • Ileana dijo:

    “En el fondo, la pregunta fundamental de la filosofía (igual que la del psicoanálisis) coincide con la de la novela policíaca: ¿quién es el culpable?” Umberto Eco (1932-2016) escritor y filósofo italiano

    Si se pierde la capacidad de elaborar los problemas verdaderos, caemos en manos de los falsos profetas y de los vendedores de recetas, leído el articulo pareciera que hay pereza intelectual y por eso ha disminuido el número de publicaciones, pero enfaticemos en los factores facilitadores para el crecimiento del sector de la ciencia en el mundo, entre los que destacan (al igual que en años anteriores) el nivel formativo de los trabajadores, la internacionalización de las empresas, la cooperación con centros de investigación y universidades y el acceso a diversas fuentes de financiación. Cabe destacar que el apoyo del gobierno, uno de los clásicos debes, mejora su valoración como factor facilitador.
    Tengamos en cuenta ahora la otra cara de la moneda que son los obstáculos , que tampoco varían en exceso frente a años previos: los más citados por los protagonistas del sector son los elevados costos de la innovación, el largo periodo de rentabilidad con el que se trabaja, los problemas para hallar financiación y las barreras comerciales.
    Hay que trasladar un mensaje diferenciado sobre el valor de la ciencia, tanto a escala social y económica como sanitaria, poniendo en valor la innovación en todas sus áreas, hay muchos controles solo por el hecho de controlar, muchas firmas pedidas solo por el hecho de justificar procedimientos, mucho caos oculto detrás de reuniones y protocolos inconmensurables, muchos despropósitos justificados con presentaciones de PowerPoint, mucha contabilidad errática respaldada por hojas de Excel…. Hacen falta procedimientos de gestión modernos y eficaces, libres en gran medida de la burocracia para que los científicos tengan capacidad de gestionar proyectos competitivos.
    Los científicos no son un grupo al margen de la sociedad, a la que sirven y en la que están imbricados directamente. Así la mayoría han soportado solidariamente los sacrificios, pero algunos se han marchado in/out en busca de mejores oportunidades y eso aunque nos duela reconocerlo, nos afecta. Hay cosas urgentes por ejemplo la recuperación del salario real, apuntar a una visión del desarrollo que tome en cuenta de manera más balanceada las exigencias intertemporales, es un imperativo. Las gratificaciones son agradables, pero no pagan las cuentas.
    El deterioro de las infraestructuras, la falta de acceso a intercambios con el exterior, las limitaciones para la adquisición de literatura científica, equipos, reactivos, la falta de investigación básica, etc también afectan la producción científica.
    Para publicar en revistas de impacto que son arbitradas, el articulo tiene que tener novedad científica y basarse en el estado del arte, maravillas hechas con tecnología obsoleta, a pesar de su valor en la solución de problemas, solo pueden ir al Forum de Ciencia y Técnica .
    Con respecto a la cierta desaceleración observada en el sector, la interpreto “como una prueba más de la necesidad de que las empresas aceleren precisamente más su cambio en todo lo referente a los modelos de negocio, hasta ahora basados en el precio del producto, por otros en los que prime el valor del producto e incluso, mejor, del servicio obtenido”.

    http://www.aquami.com/modelos-de-gestion-de-exito-en-companias-de-biotecnologia/

    Modelos de gestión de éxito en compañías de biotecnología

    La biotecnología es uno de los sectores líderes de crecimiento y dadas sus características especiales en cuanto a las grandes inversiones económicas y el mayor riesgo inherente al sector hace que el modelo de gestión se convierta en pieza fundamental para el éxito del proyecto.
    Según unos de los últimos informes sectoriales elaborado por Harvard, menos de un 1% de las ideas de productos o servicios relacionados con biotecnología tienen éxito. Ese producto de éxito necesita entre 8 y 12 años para desarrollarse, y los costes de investigación, desarrollo y pre-producción son enormes. (En la industria farmacéutica la media está en 500M$)
    El sector de la biotecnología es tremendamente retador, aunque como decía los costes de investigación y desarrollo son enormes, estos serían manejables si tuviéramos información suficiente para poder tomar una decisión. Es decir, serían perfectamente manejables si supiéramos cuál de las líneas investigadoras es la que va a funcionar. La realidad es que no lo sabemos, y que no tenemos más remedio que afrontar esos costes con un grado de incertidumbre elevado. Es decir, que el método, es el de prueba y error. Estructurado e inteligente, pero prueba y error al fin y al cabo.
    En sus 40 años de vida, la industria ha atraído más de 400 billones en capital. La mayor parte bajo la creencia de que la biotecnología puede cambiar el sector de la salud.
    ¿Pueden las organizaciones motivadas por la necesidad de realizar beneficios y agradar a los accionistas vivir de su actividad principal como investigadores? Los modelos que han funcionado en la industria del software, hardware, semiconductores y otras industrias similares no sirven para la anatomía del sector de la biotecnología.
    Para que el modelo de gestión del sector funcione plenamente los involucrados (compañías, universidades, laboratorios, inversores) deben trabajar colectivamente en 3 áreas: gestión y recompensa del riesgo, integración de las capacidades que hay en cada una de las disciplinas y funciones y conseguir lanzar el conocimiento crítico a niveles de empresa e industrias.
    Esto no quiere decir que la ciencia no pueda ser un negocio. Significa que es un negocio con unos parámetros distintos y que debemos cambiar parte de su anatomía, y estos cambios deberían afectar, sobre todo la manera de gestionar, la relación de inversiones gubernamentales, universidades y centros de investigación.
    El sector de la biotecnología fusiona los dos modelos, creando un modelo ciencia-negocio que industrias como la nanotecnología, o la genética han adoptado. Las empresas ya invierten en investigación, y las universidades se han convertido en actores activos. Ellos patentan sus descubrimientos, sus oficinas de transferencia tecnológica buscan activamente partners comerciales para licenciar las patentes y el capital de riesgo ayuda a invertir en el proceso de comercialización a gran escala.
    La anatomía de las industria biotecnológica se parece a otras de sectores de alta tecnología, lo que algunos llaman el modelo de Silicon Valley, y que verdaderamente, para esos sectores ha funcionado de maravillas. El modelo de la industria biotecnológica se basó en la premisa de que sería muy parecido, pero cuando estamos hablando de investigación y desarrollo en el mundo de la salud la realidad es radicalmente diferente.
    • Una profunda persistente incertidumbre arraigada en el limitado conocimiento del sistema biológico humano, hace que tanto el desarrollo de nuevos fármacos, como el de nuevos tratamientos y servicios alrededor de la salud sea tremendamente arriesgado.
    • El proceso de desarrollo de los productos y servicios difícilmente se puede descomponer en piezas más pequeñas comercializables, esto significa que todas las disciplinas implicadas deben trabajar de forma integrada.
    • Gran parte del conocimiento en las diversas disciplinas que conforman el sector de la biotecnología y la biofarmacia tiene un componente intuitivo haciendo que muchas veces la tarea de conducir el aprendizaje colectivo hacia descubrimientos sea especialmente desalentadora.
    Para poder manejarse en un entorno con un nivel de incertidumbre tan elevado, alto riesgo, necesidad de alta interacción para resolver problemas y aprovechar la experiencia colectiva de las distintas experiencias necesarias para desarrollar I+D en el sector, se necesita una nueva anatomía que combine distintos modelos de negocio, formas organizacionales y acuerdos institucionales. Lógicamente, el enfoque depende mucho de lo que se quiera desarrollar, una nueva y compleja medicación, un instrumento de diagnóstico, una mejora en un proceso existente.
    En cualquier caso, parece claro que el sector debe tender a una anatomía más adecuada que podría, o probablemente, debería, incluir los siguientes elementos:
    • Mayor integración vertical en las compañías del sector. Esto es especialmente importante a lo hora de desarrollar nuevos fármacos y lógicamente requiere de tamaño por lo que las grandes farmacéuticas son las mejor posicionadas para convertirse en integradores. Eso sí, tendrían que cambiar sus estructuras internas y sus procesos para conectar mejor técnica y funcionalmente con dominios de expertos e investigación que funcionan bajo parámetros distintos a los que están acostumbrados.
    • Menos, más cercanas y más largas colaboraciones. Las alianzas van a continuar siendo críticas para el desarrollo del sector. Dada la amplitud y la velocidad de los cambios tecnológicos ni siquiera las más importantes compañías pueden explorar todas las facetas del I+D necesarias sin ayuda del exterior como por ejemplo compañías biotecnológicas más pequeñas y universidades. Eso sí, los modelos colaborativos serán, seguramente, bastante distintos.
    • Menor número de firmas de biotecnología totalmente independientes. Las pequeñas empresas biotecnológicas van a continuar siendo importantes en el desarrollo de la industria, pero van a tener que pasar dos cosas: o bien la compañía es totalmente independiente pero es capaz de generar beneficios, o bien, debe perder parte de su independencia que les permita garantizar las inyecciones de capital a largo plazo.
    • Además, creo en el cambio del papel que juegan las universidades. En vez de preguntarse si deben patentar o no un determinado descubrimiento o lo mejor la cuestión debe centrarse en qué descubrimientos y estudios merecen la pena que tenga una licencia abierta con unas condiciones económicas razonables y cuáles no. En general, esto ayudaría a avanzar más rápido. En mi opinión, el modelo de funcionamiento de las universidades en la investigación biotecnológica ha hecho que esta se desarrolle más despacio de lo que hubiera podido hacerlo y que sea el sector privado el que de alguna forma haya ido tirando del carro, eso sí, imprimiendo un enfoque transaccional, algo totalmente necesario para ir demostrando resultados al mercado.

    Siguiendo el hilo vamos a identificar algunos modelos y lecciones imprescindibles que han seguido con éxito ejecutivos de compañías de biotecnología de primer nivel.
    Lecciones de los principales CEO de compañías de biotecnología y salud
    Se identifican, algunos modeles y lecciones que han seguido con éxito ejecutivos de compañías de biotecnología de primer nivel.
    1. Enfóquese al valor, no al beneficio
    En una industria en la que nadie, excepto unos pocos, tiene beneficios operativos, parece lógico pensar que el énfasis hay que ponerlo en generar beneficios lo antes posible para soportar las altas inversiones en I+D.
    En realidad, el factor crítico de éxito en una compañía biotecnológica está, fundamentalmente, en su capacidad de generación de valor y conocimiento. ¿Somos capaces de progresar, de crecer, solo generando valor?
    Para aquellas empresas que necesitan años, o incluso décadas para crear productos y servicios biotecnológicos viables, la clave esté en demostrar capacidad de progresar. Biotecnología es el contraejemplo para los que se quejan de la típica perspectiva cortoplacista de los inversores en bolsa. Nunca antes una industria se ha sostenido fundamentalmente en las expectativas de descubrimientos futuros.
    De hecho, en los primeros años de vida de una compañía de biotecnología, la credibilidad del equipo directivo y principales científicos es mucho más importante que la cuenta de resultados.

    2. Reduzca el riesgo diversificando el esfuerzo
    Con los costes de desarrollo tan desorbitantes, parece prudente conservar la caja dedicando recursos sólo a uno o dos productos o servicios prometedores. Según los expertos de BCG, ese es precisamente el enfoque erróneo en biotecnología.
    La incertidumbre naturaleza de los descubrimientos hace que sea importante mantener varias pelotas en el aire. Si has hecho un concienzudo trabajo en una determinada investigación puedes pensar que lo estás haciendo bien, pero la presión que vas a tener es enorme si esos productos no funcionan como debieran. La eficacia económica de un determinado descubrimiento puede ser mucho menor de los que aparente.
    No importa lo tentador que pueda ser reducir gastos después de haber identificado unos pocos ganadores potenciales, es esencial seguir alimentando el flujo del I+D en la compañía, incluso cuando los proyectos han comenzado a dar sus frutos. Una actividad crucial en cualquier industria investigadora es mantener llena la cartera de productos. Multitud de compañías del sector se han encontrado con problemas cuando les ha expirado una patente sin otro producto o servicio que rellene el hueco. Es crítico mantener la actividad investigadora.

    3. Contrata los mejores, más inteligentes, nútrelos, escúchalos y déjales trabajar
    Está claro que es un cliché, pero en una industria que se ha construido con relativamente recientes avances en conocimiento, contratar a los mejores científicos y gestores puede ser el factor clave de éxito. Hay que atraer el talento, hay que cuidarlo y hay que pagarlo.
    Es una realidad, que a mayores dificultades presenta el sector, más importante es tener un equipo directivo preparado.
    En segundo lugar en importancia está crear una organización que fomente creatividad y, digamos, la aventura intelectual. Crear un entorno en el que los empleados puedan sobresalir es una absoluta necesidad.
    La creatividad requiere algo más una reunión regular con el jefe. Precisamente por su importancia, las empresas centradas en biotecnología tienden a descentralizar sus procesos de decisión. Si contratas gente excepcional debes de darles autoridad. De alguna forma, los empleados con una excelente formación y altamente motivados en un negocio como el de la biotecnología son fáciles de manejar. Motivación, apetito, y energía están ahí. El reto está en combinar esos empleados y su motivación hacía una visión orientada a resultados. ¿Cómo combinamos motivación y misión? En mi opinión, se requiere de una estrategia troncal pero operaciones descentralizadas.

    4. Busca tu lugar en la cadena de valor
    En la industria de la biotecnología, todas las compañías tienen su propio laboratorio, y su propio departamento de desarrollo de productos o servicios. Según ha ido madurando la industria y se reflejado el riesgo inherente en las empresas de biotecnología, el perfil de la industria se ha especializado aún, si cabe, más. Cada uno ha buscado su hueco en la cadena de valor. Por ejemplo, en el caso de las farmacéuticas, algunas compañías han limitado su esfuerzo a sólo una parte del proceso investigador, aislar un gen, identificar el target y crear el proceso, luego se lo licencia a una empresa de mayor tamaña especializada en la segunda parte de la cadena de valor, el proceso completo de pruebas clínicas, la fabricación y comercialización del producto.
    El sector es una excelente oportunidad de negocio, eso sí, evolucionando, inventando nuevos modelos de gestión en vez de copiando los existentes, y con una máxima permanente en la mente de los investigadores y empresarios: La unión, inteligente, hace la fuerza.

    • Fernando dijo:

      Estimada,
      Desgraciadamente no podemos catalogar de “algunos” a los que han decidido irse a otras áreas o países y/o han abandonado el área de la ciencia. Creernos o intentar creernos que solo son “algunos” es también parte del problema, porque se ignora la magnitud del mismo.
      saludos

  • Carlos Rodríguez dijo:

    Amigo jesus fuentes aguila,CHUCH. Eso que ud. dice no es cierto. Si ud. tiene un trabajo científico de calidad y lo escribe de acuerdo a las normas de una de las muchas revistas internacionales existentes en cualquier especialidad, no necesita de magia ni relaciones para publicarlo. Seguramente los arbitros le harán objeciones que ud. deberá atender cortesmente y realizar correcciones, pero al final el articulo habrá mejorado y será publicado. Puede que tenga que discutir un poco con el editor o con los árbitros, puede haber incomprensiones, pueden existir sesgos cuando uno es un autor poco conocido o trabaja en una institución poco conocida, pero al final se publica. Algunas revistas cobran, pero la mayoría no lo hace, porque ud. les cede sus derechos de autor. Lo esencial es la calidad científica del trabajo. Si lo tiene, anímese. Así podrá difundirlo y contar con la evaluación de expertos independientes que le ayudarán a mejorarlo.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Importante alerta. La producción de documentos científicos está en caída libre como consecuencia del estancamiento conceptual que padece el desarrollo de la ciencia actualmente en nuestro pais. Anteriores artículos a este, unido a las opiniones en este sitio, lo han analizado reiteradamente. Estamos aferrados a antiguos esquemas y enfoques de organización y desarrollo de la ciencia, que ya no se ajustan al momento de desarrollo actual en la construcción de nuestro socialismo, son un freno cada vez mayor, no solo para los artículos, sino para encaminar y generalizar los nuevos y necesarios estudios que el pais necesita. Se exige otra nueva mirada, diferente, sobre el desarrollo y organización de la ciencia en el pais. Sin un cambio significativo en lo estructural y organizativo del sistema de la ciencia, que responda a nuevos conceptos más modernos, de lo contrario, es imposible asociar cambios profundos en el pensamiento y la acción de los activos humanos del sistema de la ciencia. Esos nuevos conceptos en la organización, permitirán conceptualizar el sistema de la ciencia en las nuevas condiciones de desarrollo de nuestro socialismo, necesitamos mutaciones, cambios y perfeccionamiento en todo el sistema de la ciencia. Sobre estos asuntos, vengo insistiendo que para poder abordar con éxito estos complejos y cambiantes contextos de desarrollo, debemos partir y emplear más como una nueva herramienta la cultura de los conceptos. La ciencia en el socialismo es un concepto totalmente diferente al concepto de la Ciencia en el capitalismo, mucho más ahora, que enfrentamos un proceso de perfeccionamiento de nuestra sociedad socialista, que estremece todo nuestro andamiaje estructural, eso exige una conceptualización del sistema de la ciencia a tono con ese perfeccionamiento socialista, ese es un proceso diferente al que se realiza en el capitalismo, es algo nuevo, un reto a la inteligencia de nuestro capital humano.
    Partiendo de conceptos, el científico es un creador, al igual que el artista, ambos son creadores, son la expresión máxima del desarrollo intelectual de un individuo, la creación, bien en el sistema de la cultura en nuestro pais, o en el sistema de la ciencia, ambos agrupan a creadores, con las mismas complejidades y expectativas que el propio desarrollo de estos activos humanos genera, formando parte de lo más avanzado de las fuerzas vivas de la sociedad. Mientras en el sistema de la ciencia este activo está estancado, por su parte el sistema de la cultura lo potencia al máximo, tenemos la suerte de tener a la vez en nuestra experiencia socialista los resultados de los dos procesos, uno triunfando y el otro estancado, los creadores en la cultura tienen otra motivación, debemos mirar más los conceptos que ha aplicado el sistema de la cultura que ha descentralizado el proceso de desarrollo de la creación, repito la idea por su importancia, ha descentralizado notablemente el proceso de creación, organizándolo de forma diferente, multiplicándolo, empleando nuevas figuras de organización con autonomía económica, cientos de entidades bajo políticas que el ministerio de la cultura ha venido perfeccionando, nada es perfecto, pero nuestro artistas e intelectuales en un alto porciento están mas amarrados a los intereses del pais que lo que viene sucediendo en el actual sistema de la ciencia. Siguiendo en el camino de los conceptos la creación como proceso fructífero donde abundan los resultados, es un proceso corto e intenso en el tiempo, de máximo rendimiento, no es un don eterno en el tiempo, es algo corto, breve en la vida de un activo humano, entonces la cuestión es, cómo organizar a los creadores en la ciencia para que en ese breve plazo de tiempo útil, exprese el máximo rendimiento de su potencialidad, y segundo evitar que después que pasa esa etapa fructífera de creación, ellos se vuelvan un freno a lo nuevo, al cambio, al relevo lógico-generacional que lo debe sustituir. El error en mi opinión, esta en organizar ese proceso de creación científica como una institución, con cuatro paredes y una plantilla fija de empleados, que en el primer día al inaugurar la estación de investigación todo es perfecto y soñador, para esos jóvenes, porque siempre inauguramos con jóvenes, pero a los 5, 10 o 20 años esos primeros jóvenes se vuelven viejos, algunos han perdió hace algún tiempo el combustible, la energía y se vuelve un freno. El sistema de la ciencia en el socialismo debe partir de la idoneidad, y organizar el proceso de creación e investigación por proyectos financiados por el estado o las empresas , que pueden tener diferentes orígenes, bajo la tutela de una entidad facilitadora que canaliza estos miles de proyectos dentro del sistema de la ciencia, puede salir formado desde las aulas de la universidad , proyectos que tienen un periodo de tiempo corto en el que deben dar las respuestas que defendieron y por lo cual fueron aprobadas, al término del cual se evalúan y pueden o no continuar, ampliándose en unos casos. Deben existir miles de proyectos con autonomía económica, dentro del sistema de la ciencia donde los facilitadores y empresas de prestación de servicios, con los laboratorios y tecnologías de última generación prestan sus servicios a esos proyectos de investigación. Haciendo una analogía, la orquesta los van van, como entidad económica que agrupa a creadores, está obligada a perfeccionarse constantemente, incorporando gente joven, para asegurar su proceso de creció y calidad del producto que vende, de lo contrario desaparece del mercado y de la aceptación popular, en el caso de la ciencia, esos proyectos se venderían al estado y el sistema empresarial cubano, incluido las nuevas figuras emergentes, como comprador, que al igual que los VanVan que viven de esos ingresos que generan, estos científicos que han logrado un resultado exitoso en puedan recibir también por ello ingresos adicionales de por vida.
    El sistema de la cultura cubana, construido bajo las ideas de Fidel, y avalada por sus resultados, es una escuela que debemos mirar cuando se trata de organizar activos humanos de una gran complejidad y un alto potencial creativo en un proceso socialista, esa experiencia la tenemos cerca, solo falta cambiar de espejuelos para poder relacionarla con el sistema de la ciencia. Al usar los conceptos como punto de partida nos apoyamos en una nueva herramienta que nos permite mirar diferente todo el fenómeno y mucho más, fuera de estructuras, niveles y divisiones mentales que el hombre ha creado.

  • Eduardo Ortega dijo:

    El tema que aborda el Prof Montero es importante y actual.
    Los comentarios excelentes; muchos dicen realidades.
    Los organismos responsables deben usar los análisis ya hechos y consensuados y actuar. No podemos permitir que cuando llegue el sombre ya no haya cabeza para llevarlo.
    Los jóvenes están dejando las universidades y los centros de investigación y van hacia otros países o hacia otras actividades mejor remuneradas. Solo no lo ve quien no lo quiere ver.
    Un salario acorde con el trabajo realizado es importante y necesario, apoyo el Sistema que propone Montero; pero hay otras cosas. Los jóvenes tienen que ver su futuro en la actividad que realizan, en el país donde viven. Por cada profesional joven que perdemos, además perdemos a una madre o a un padre de un futuro niño cubano. Muchos se casan, tienen parejas, y los niños nacidos engrosan las poblaciones de otros países, pero no del nuestro.
    Con el nivel de equipamiento y medios y la falta de flexibilidad para la logística en varios lugares, no es posible hacer ciencia de punta para publicar en revistas de impacto. Hay una espiral descendente que arrastra al sistema científico.
    SALUDOS!

  • José Román dijo:

    Publicamos más de lo que aplicamos, y refritamos más todavía..porque todavía tenemos científicos nuestros descubriendo el agua tibia, que no quieren sentarse en Internet a ver por donde va la ciencia..Cada vez que veo otra tesis sobre “formación de valores” me dan ganas de llorar. Porque las siguen escribiendo pero no avanzamos en el tema.
    Y cada vez que oigo hablar de “inteligencia artificial”…miro para la agricultura. Mas seriedad, por favor, y mas vinculación con las necesidades reales de nuestro país

    • Rodney dijo:

      Eso tambien es culpa de la actual Política y Legislación sobre Ciencia y Técnica… Que establce como indicador de ¨calidad¨ cuantos años ud. lleva en un puesto (en este caso de investigador)

    • Rodney dijo:

      Si Fidel hubiese seguido sus consejos hoy aun estariamos muriendonos de Hepatitis B, por citar solo un ejemplo de la Biotecnología.

  • cesar dijo:

    Excelente artículo profesor Montero, en el cual estoy totalmente de acuerdo con usted, y puedo dar fe del SNI de México para incentivar el trabajo científico. Sin embargo, considero que desde la formación de maestría y doctorado en nuestro país, sobre todo en esta última, se debe aumentar la exigencia en la calidad de las publicaciones a presentar. Existen varios tribunales, donde artículos publicados en revistas consideradas del grupo 1 por el MES y que no está indexadas por SCOPUS y/o WoS (e.g., RCCI), se aceptan para presentar pre-defensa y defensa, y por lo tanto la visibilidad que usted aborda se ve afectada a mediano y largo. Como consecuencia posterior, los jóvenes doctores que durante su formación no publicaron en revistas de primer nivel mundial, es casi un hecho que no lo harán después. Como un primer paso se debería revisar a fondo las revistas permitidas por cada tribunal de doctorado, y luego, acorde a la posibilidad económica se implementaría un mecanismo como el SNI Mexicano.

    • anny dijo:

      Estoy totalmente de acuerdo con usted. Debería exigirse mayor calidad en las publicaciones para las defensas de maestría y doctorado

  • Alberto Sauri dijo:

    Tampoco florecen los estímulos y convocatorias para realizar y dar a conocer las investigaciones.
    ¿Dónde se puede obtener las bases del IV Programa de Historia?

  • Gail Reed dijo:

    La revista MEDICC Review, disponible en http://www.medicc.org/mediccreview , invita a todos los profesionales cubanos de la salud y campos afines a enviar sus manuscritos a nuestra redacción. Nuestra revista, indexada en MEDLINE, SciELO y otros servicios, es publicada por MEDICC, ONG norteamericana sin fines de lucro. Revista arbitrada open-access, los manuscritos se reciben en español, y para su publicación en inglés realizamos la traducción de los mismos. Se consideran manuscritos de investigación, revisión y opinión.

  • Lector13 dijo:

    La falta de acceso en muchas ocaciones a la mayor fuente de información y conocimiento que ha existido en toda la historia de la humanidad de seguro es una de las causas.

    • José Román dijo:

      Lector, en prácticamente todas las universidades cubanas hay ya Internet por encima de los 10 Mb, fácilmente, y además wifi gratis, para todo el personal universitario. Para no hablar de que el MES compra el acceso varias bases de datos internacionales y las pone en su Intranet para que todos las puedan acceder.

      • Lector13 dijo:

        @José Román y para los que ya se graduan? Si no los ubican en un centro en que cuenten con acceso a internet? Los estudiantes universitarios no son los que más publican y los profesores universitarios no son los unicos con capacidad para publicar. Aplaudo los esfuerzos del MES para hacer cada vez más accesible el uso de la red de redes en sus centros, pero muchas veces parece ser el unico que entiende la necesidad.

Se han publicado 57 comentarios



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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside el Consejo Científico de la Universidad de La Habana y es expresidente la Sociedad Cubana de Química (2012 – 2016).

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