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¿Y ahora para qué sirve la embajada de Estados Unidos en La Habana?

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Expertos de varias partes del mundo han desestimado la ocurrencia de ataques sónicos en la embajada de los Estados Unidos en Cuba. Foto: Alexandre Meneghini/ Reuters.

Por lo general, las embajadas norteamericanas en el mundo semejan grandes fortalezas. Cinturones de seguridad con vallas alambradas, obstáculos al tránsito, detectores de armas y explosivos, así como garitas con marines portando sofisticados fusiles de guerra, sirven de antesala al ingreso en estos recintos diplomáticos.

En Cuba no es así, apenas ha sufrido cambios el edificio de seis plantas con grandes ventanales de cristal inaugurado en 1953. Está ubicado en pleno Malecón habanero, una de las zonas más concurridas de la ciudad. El acceso es directo desde la calle y de la seguridad física se ocupan fuerzas policiales cubanas, apostadas en las aceras que la rodean. Es común encontrarse a diplomáticos y marines corriendo frente al mar. Ni en Washington parecen sentirse más seguros.

Sin embargo, el gobierno norteamericano acaba de oficializar la decisión de reducir un 60% su personal y prohibir la compañía de sus familiares, en el entendido de que corren grandes peligros debido a unos supuestos “ataques sónicos” que ni ellos mismos pueden explicar y que, al parecer solo ocurren en Cuba, aunque tampoco culpan al gobierno cubano de provocarlos. La decisión incluye la exigencia de una reducción similar en la embajada de Cuba en Washington.

Montones de fábulas se han tejido alrededor de estos ataques. La parte cubana, que ha realizado sus propias investigaciones y cooperado con el gobierno estadounidense, lo considera una “fabricación política”, sin ningún fundamento en la realidad. Lo único claro es que han servido de excusa para reducir al mínimo las relaciones entre los dos países.

Con este argumento, Estados Unidos cerró su consulado en La Habana. Esto hace impracticable el cumplimiento de las 20 000 visas anuales establecidas en el acuerdo migratorio de 1994, lo cual ya fue comunicado oficialmente al gobierno cubano. Ahora, esta gestión transita por un complejo y costoso proceso que termina en Colombia, donde los solicitantes deben hacer los trámites.

Peor ocurre con los que deseen solicitar visas para viajar temporalmente a Estados Unidos, con el objetivo de visitar a sus familiares residentes en ese país. Debido a la existencia de la política de pie seco/pie mojado, el argumento de “potencial migrante” había reducido significativamente la concesión de estas visas en los últimos años, hasta el punto que más de 80% eran negadas, lo que colocó a los cubanos entre los visitantes menos aceptados en el mundo.

Eliminada la política de pie seco/pie mojado por Barack Obama en enero de 2017, se suponía una mayor apertura, pero entonces llegaron los ataques sónicos y ahora los cubanos tienen que hacer esta solicitud desde algún consulado en el exterior, sin ninguna garantía de que serán aceptados, lo que prácticamente ha eliminado esta posibilidad.

En resumen, los que hasta ayer fueron “migrantes excepcionales”, debido a la supuesta voluntad norteamericana de contribuir a la reunificación familiar y ayudar a los cubanos a “escapar del infierno comunista”, hoy día están entre los más restringidos de acceder al territorio norteamericano. Aunque Cuba no aparece entre los países vetados por la política migratoria de Donald Trump, el resultado es el mismo.

Algo muy similar ocurre con los contactos académicos y culturales, ya que un cubano invitado por una contraparte norteamericana tampoco puede gestionar su visa en Cuba, agregando gastos e inconvenientes a esta gestión. A ello se agrega la alerta de peligrosidad emitida por el Departamento de Estado, lo que ha reducido a la mitad los viajes universitarios y los contactos “pueblo a pueblo”, durante años un reclamo de Estados Unidos, bajo el supuesto de que el contacto con los norteamericanos inocularía a los cubanos con las virtudes del American Way of Life y sería un incentivo para el desarrollo de los negocios privados en la Isla.

Hasta los llamados “grupos disidentes”, que antes gozaban de acceso especial a la embajada, ahora se quejan de haber perdido el contacto con los funcionarios norteamericanos y no poder gestionar sus visas para viajar a Estados Unidos.

Cabe entonces preguntarse, si la embajada norteamericana actúa bajo una premisa que dificulta las relaciones con su contraparte cubana, no brinda servicios consulares, incumple los acuerdos migratorios, limita los contactos pueblo a pueblo, obstaculiza las escasas relaciones económicas existentes e incluso perjudica el desarrollo de sus propias líneas de influencia respecto a Cuba, ¿a qué se dedica ahora la embajada de Estados Unidos en La Habana?

Lo que prima es un gran desconcierto, a tono con lo que está pasando en el servicio exterior estadounidense. La CIA, al igual que el FBI y otros órganos de seguridad, han sido objeto del cuestionamiento y las críticas del presidente, estableciendo una relación explosiva, cuyas consecuencias resultan impredecibles. El Departamento de Estado, por su parte, está en franca bancarrota, lo que se refleja en la falta de nombramientos y la renuncia de algunos de sus funcionarios más experimentados, especialmente en el área de América Latina.

Como “a río revuelto ganancia de pescadores”, estos espacios los está llenando la vieja guardia de halcones conservadores que una vez “cubanizaron” la política hacia América Latina, estableciendo la prioridad del derrocamiento del gobierno cubano en sus directrices, y ahora también la “venezolanizan”, aprovechando sus contactos históricos con la extrema derecha latinoamericana. El llamado lobby cubanoamericano desempeñó y aún desempeña un papel clave en esta corriente, que ahora vuelve a jugar un papel muy activo en la política contra Cuba.

Las decisiones de Obama encaminadas “hacia la normalización de relaciones con Cuba” fueron recibidas con satisfacción por los funcionarios norteamericanos encargados de aplicar esta política, incluyendo los establecidos en Cuba que, según reportes de prensa, han manifestado el interés de permanecer en el país. No por gusto Marco Rubio declaró que, para avanzar sus posiciones contra Cuba, tuvo que vencer la resistencia de la “burocracia” gubernamental.

Si los ataques sónicos producidos por armas secretas son cuestionables, de lo que no cabe duda es que los diplomáticos norteamericanos establecidos en la embajada habanera, ahora se ven realmente afectados por los ruidos provenientes de Washington. Al menos, para atenuar el estrés, podrán continuar corriendo por el Malecón.

(Tomado de El Progreso Semanal)

Se han publicado 28 comentarios



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  • MFM dijo:

    Muy buen artículo, pero no creo que permanezca así por mucho tiempo, éso no le conviene a nadie en los EEUU, solo a la fauna ya conocida, la política de Obama era la más inteligente para ellos que llevan el mismo tiempo que nosotros resistiendo, desprestigiandose ante el mundo, sus ciudadanos y hasta con los propios cubanos residentes allí y que estimularon anteriormente su migración sin lograr nada esperado y, sí, nuestras unidad y fortaleza ideológica así como continuar violando los derechos de sus ciudadanos a visitarnos. Por otra parte no sólo la embajada está vacía, igual le está pasando a la Casa Blanca.

  • del Centro dijo:

    Que de retiren incluido el edificio y ahí construir un hotel.

    • Rogelio dijo:

      UN HOTEL NO, VIVIENDAS QUE VASTANTE FALTA HACEN EN LA HABANA

  • Daniel Cruz dijo:

    Evidentemente hay una inconsistencia a nivel de gobierno en las más altas esferas norteamericanas que dan al traste con el normal funcionamiento de sus políticas exteriores e interiores. De ahí que no cesan los despidos de altos funcionarios o sus renuencias como los fue la Embajadora de Estados Unidos en México, el Director y Subdirector del Buró Federal de Investigación y el Secretario de Estados. En el caso de los despidos fueron en su mayoría por motivos futiles.Esto sin contar los asesores y asistentes que han solicitado renuencia.

  • Pedro Adolfo dijo:

    Deben de tener un aburrimiento los que han quedado. Estoy seguro que deben de estar extrañando los escandalos de los cubanos en las colas por entrar a las entrevistas. Se van a estresar y…qué no nos echen la culpa.

  • Raúl dijo:

    Esta embajada hoy solo sirve para refugio de los detractores de nuestro proceso. El señor Trump esta cumpliendo con la derecha americana y la despretigiada disidencia cubana. Creo que debe analizarse si es factible o no seguir con el funcionamiento de esta embajada, porque lo que si queda claro es que no cumple con la funsión para lo que fue creada.

  • Cubanisimo dijo:

    Pues nada estaría muy a gusto si sacarán la embajada de eeuu y en ella se hiciera un hotel …..la verdad el dia que quieran relaciones que busque otro sitio….

  • Claudio Mikos dijo:

    Yo me hago la misma pregunta de Jesús Arboleya Cervera…
    ¿Y ahora para qué sirve la embajada de Estados Unidos en La Habana?

    • OBSERVADOR dijo:

      Sirve para seguir espiando, para seguir introduciendo en Cuba materiales prohibidos a través de su valija diplomática, sirve para seguir monitoreando sus intereses, sirve de enlace con sus agentes infiltrados en Cuba, sirve para cualquier cosa menos para lo que tiene que servir.

      • ROSI dijo:

        Estoy muy de acuerdo contigo. PARA CUALQUIER COSA MENOS PARA LO QUE TIENE QUE SERVIR

  • guillermo dijo:

    Sin mucho protocolo..lo que tiene que hacer el gobierno yanki es llenarse de valentía, ponerse bien los pantalones y plantear claramente que no quieren saber mas nada de nosotros y recoger sus bultos y tecnología y largarse pal ……diablo.(bueno ese lugar no está tan lejos para ellos)..estoy seguro de que nos harán un gran favor si tomamos en consideración que el mundo está plagado de subversión y golpes de estados porque existen embajadas yankis. Vivimos mas de 50 años si embajadas yanki y aquí estamos…..señal de que no nos hacen falta…solavaya

  • guillermo dijo:

    ..lo que tiene que hacer el gobierno yanki es llenarse de valentía, ponerse bien los pantalones y plantear claramente que no quieren saber mas nada de nosotros y recoger sus bultos y tecnología y largarse pal ……diablo.(bueno ese lugar no está tan lejos para ellos)..estoy seguro de que nos harán un gran favor si tomamos en consideración que el mundo está plagado de subversión y golpes de estados porque existen embajadas yankis. Vivimos mas de 50 años si embajadas yanki y aquí estamos…..señal de que no nos hacen falta…solavaya

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    ¿Que para qué sirve la embajada norteamericana en la Habana?

    Menos mal que este señor no dirige la política exterior cubana

    • EL MIO dijo:

      Y menos mal que tampoco el del Centro ni el Cubanisimo. La mayoria de los cubanos tenemos familiares muy queridos del otro lado y queremos tener la facilidad de tramitar las visas para visitas, aqui en nuestro pais, como debe ser, quitar la Embajada no es la solucion

  • El buril dijo:

    Periodista, gracias por su artículo, mas su pregunta es abrumadoramente una incógnita para todo ciudadano cubano y norteamericano, lo cierto en esto es que ningún ciudadano cubano, ni norteamericano ha tenido en lo absoluto algo que ver con este asunto.

  • Julio Cesar Garrido Alvarez dijo:

    …estimado del Centro, tu falta de realidad objetiva y extremismo es inaudito y preocupante…yo digo ,¡que no se retiren!…¡que se retiren otros!…

  • Francesco Monterisi (Italia) dijo:

    Estos ataques sonicos son un … montones de fábulas!
    articulo traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=30576

  • Adrián dijo:

    en realidad uno de los mayores dolientes..deben ser los organismos de espionaje contra Cuba, que se han quedado sin oficiales en el terreno. Es posible que aun queden algunos bajo fachada diplomática..
    Por demás, que hagan lo que quieran. Es su embajada, no la nuestra. Solo lamentable por los cubanos que tienen familia en USA.

  • SERGIO dijo:

    Se han fijado que en el entornmo rejuvenecido del Malecon, la Embajada Americana esta acorde con su politica envejecida y maltratada, no existe nada de renovacion ni de actual;izacion ambiental, ni en su jardineria al menos. Considero que al menos en contra de su politica deberian mostrar su filosofia de Gran Desarrollo con uina instalacion engalanada y atendida.
    De paso nosotros debemos renovar la Tribuna Antimperialista como nuetro Comandante la concibio. Esta oxidada sin banderas y tarimas de escenarios usadas que al paso por la avenida se ven podridas. Alguien puede haber tenido una vision mas hermosa que esta Tribuna llena de banderas cubanas ondeando, dando imagen de plena libertad y belleza. No sigamos el ejemplo de la vetusta embajada. !!!!!!

  • Jorge R 09 dijo:

    Supongo que el título del artículo en forma de pregunta es tan solo un sarcasmo del autor. A Cuba no le interesa sacarlos de allí,eso quisiera el gobierno de Trump porque todo lo que han hecho hasta ahora es para provocarnos.Sin embargo hay otras muchas fuerzas en los Estados Unidos que pueden revertir la situación actual que solo es coyuntural. Los dinosaurios cubano-americanos de Miami han presionado a la administración estadounidense en base al chantaje y eso no se sostiene por mucho tiempo.

  • Circe dijo:

    Bueno pregunta periodista. De difícil respuesta.

  • Mimisma dijo:

    Julio Cesar Garrido yo sé que usted tampoco quiere retirarse, veo que seguirá así pinchando y pinchando eh?

  • Mimisma dijo:

    Ah y la embajada debe quedarse ahí, por los mios y los de otros que deben tener allá

  • Blankita dijo:

    Nosotros no estamos acostumbrados a tener embajada americana, asi que no hay mal que por bien no venga, porque por donde quiera que los mire son conflictivos.

    • Jorge R 09 dijo:

      Para Blankita. Respecto a la presencia de la embajada estadounidense, te digo como dicen nuestros campesinos: “Con esos bueyes hay que arar”. Es mejor dirimir las diferencias y llegar a acuerdos directamente a través de una embajada con todos los contratiempos que pueda traer. Nosotros también podemos influir con nuestra embajada en Washington. Como decía la Cancillería cubana cuando se llegó a acuerdos con EEUU el 17 de diciembre: “Se puede llegar a un civilizado entendimiento”.

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Jesús Arboleya Cervera

Jesús Arboleya Cervera

Investigador cubano, especialista en relaciones Cuba-EEUU. Doctor en Ciencias Históricas con una decena de libros publicados.

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