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El país que somos y lo que se puede para recolectar la caña de azúcar

Por: Luis A. Montero Cabrera, Raúl M. Atá Villegas
En este artículo: Azúcar, Cuba, Economía, Industria
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combinada_caneraEl dulce azúcar fue un tesoro que los cruzados llevaron a Europa en el siglo XII desde las para ellos llamadas “tierras santas”. Esas eran entonces y ahora las “santas tierras” de árabes mayoritariamente musulmanes, laboriosos y emprendedores. El tipo de caña de la que se podía obtener el azúcar la habían traído estos de la India, sobre todo saccharum oficinarum, que procedía a su vez de Nueva Guinea. Este cultivo y su tránsito por muchos entornos es una muestra del histórico desenfado con la que los humanos usamos la naturaleza a nuestro servicio. Hemos alterado a conveniencia los endemismos hasta nuestros días en los que ya sabemos lo que puede costar. Unas veces ha salido mejor, como es este caso, y otras peor.

Las cañas habían servido primero para masticar algo que proporcionaba un jugo dulce y energético. Luego se cayó en cuenta de que al secar esos jugos se podía obtener un sólido cristalino, de apariencia similar a la de la sal. Resultó muy dulce para las personas al ser añadidos y disueltos en el agua y otros jugos. El interés en el nuevo producto y la gestión de su mercado devinieron en el proceso de prueba y error global, viajes de Colón mediantes, que condujo a que nuestras islas del Gran Caribe aparecieran durante los más recientes siglos como privilegiadas para el cultivo de esa planta y la producción de azúcar.

Este producto natural, “orgánico” por definición, es una sustancia química absolutamente afín a la composición química de la vida y los que la consumen. Se puede preservar sin una descomposición indeseable aún en condiciones de ambientes tropicales y al usarse como alimento, el humano la convierte casi inmediatamente en moléculas asimilables directamente por el torrente sanguíneo. Así llega rápidamente a células que pueden estar ávidas y urgidas de la energía que portan. Además de que la obtienen en la forma más natural y conveniente posible.

La especie vegetal es genéticamente maravillosa de origen, pues siendo esencialmente una hierba, llega a generar una masa viva muy abundante con respecto a otras especies y en un tiempo relativamente muy corto, si tiene buen sol y humedad. Es además tan vital que ella misma se cultiva, pues las hojas que van muriendo con el crecimiento de su tronco, cubren con eficiencia el suelo aledaño no dando oportunidad a otras plantas para la competencia por sus nutrientes. Tiene asociados también algunos microorganismos que le suministran nitrógeno asimilable, minimizando sus necesidades de esa fertilización artificial para bien crecer.

Cuando hubo esclavos o asalariados hambrientos y urgidos, se trataba de una producción muy barata y autosustentable energéticamente. Su ciclo agroindustrial predominante en Cuba desde el siglo XVII hasta la primera mitad del XX es un monumento a la eficiencia y la autosustentación natural, aunque sobre la base del sacrificio humano. La máquina de vapor llegó a ser un componente esencial, desde su transporte a las fábricas por el ferrocarril hasta la producción de los cristales de azúcar, porque la abundante fuente de energía eran los propios residuos leñosos de la molida: el bagazo que se quema en las calderas.

Después de la Revolución Cubana, la humanización de los procesos y el indispensable mejoramiento de las condiciones de los que cultivan la caña y producen el azúcar y sus derivados cambió dramáticamente la condición de autosustentabilidad energética del proceso. Esto era una necesidad elemental, pero también representó, sigue y seguirá representando un reto tecnológico para los cubanos.

En el día de hoy existen y diariamente se generan en el mundo nuevas tecnologías para todos los pasos de obtención del azúcar y otros derivados de la caña. La sustentación energética se debe poder seguir logrando, pero con muchas menos personas interviniendo y en posiciones de trabajo mucho más confortables. Esto debe ser posible en todos los procesos, desde que se siembra en el suelo la caña hasta que se obtiene el azúcar y los derivados en la fábrica.

La producción y almacenamiento de portadores energéticos a partir de los residuos de la propia caña siguen siendo una condición importante. Pero ahora puede ser para producir electricidad que se utilice o negocie sistémicamente en un país socialista de forma que pueda estar presente siempre y en las cantidades necesarias para casi todo el proceso, hasta para mover los medios de transporte de la planta del campo a la industria. También puede realizarse produciendo combustibles fluidos como el alcohol, el biodiesel o el hidrógeno.

La situación de nuestra Patria y su tecnología merece una reflexión. Durante décadas recientes dispusimos de considerables recursos humanos de buena calificación para el diseño y la experimentación. También existió una infraestructura considerable de producción de maquinarias, componentes y dispositivos, y un interés económico primordial.

Desde principios de la Revolución Cubana, la mecanización de la cosecha de la caña de azúcar fue una tarea prioritaria. La recogida o alza de la caña cortada a la carreta para su traslado hasta el central azucarero se mecanizó y ya desde la temprana fecha de 1964 se comenzaron a importar las alzadoras soviéticas, que todavía se pueden encontrar en nuestros campos cañeros junto con otros modelos más avanzados.

Similar situación nos encontramos en relación con la cosecha mecanizada de caña verde, pues desde 1962 se probó la cosechadora INCA fabricada en África del Sur y en el 1963 se fabricaron casi 700 unidades de la cortadora tipo ECEA-MC-1, diseñada a partir de modelos existentes entonces en el mercado internacional.  Desde ese mismo año comenzó una colaboración cubana con diversas instituciones y fábricas de la URSS que desarrollaron distintos modelos de combinadas cosechadoras de caña de azúcar. Estas eran ya máquinas de arrastre o autopropulsadas que cortaban, limpiaban, trozaban y enviaban los trozos de caña a la carreta.

En 1970 se desarrolla por especialistas cubanos la máquina Libertadora 1400 que se fabricó en la RFA. En 1973 diseñamos conjuntamente con especialistas soviéticos la combinada autopropulsada KTP-1, la que se construyó en serie desde 1977 en la fábrica “60 Aniversario de la Revolución de Octubre” de Holguín con una capacidad anual de 600 unidades.

Estas combinadas, aunque con los esperables problemas de diseño y fabricación de cualquier versión inicial masiva, comenzaron a poblar nuestros campos cañeros llegando a contabilizar varios miles de unidades. En 1986 se sustituyó el diseño de la KTP-1 por el modelo KTP-2 con mejores prestaciones, que a la vez se sustituyó posteriormente por el modelo KTP-2M en 1995, estando todavía una parte de ellas en explotación. Estas tuvieron mejores prestaciones y se realizaron reconstruyendo las KTP-2 existentes con diversos componentes nuevos, lo que permitió incrementar la fiabilidad técnica y la productividad de las máquinas.

Ya a principios de la segunda década de este siglo hubo condiciones para continuar este desarrollo y por decisión del SIME y AZCUBA se logró el modelo CCA-5000, cuyo primer prototipo se fabricó en China con la participación activa de diseñadores y productores cubanos, sobre la base de un modelo protegido por patente. Esta variante está a la altura de las mejores del mundo en este momento y ya se planea su producción como debe ser.

La caña de azúcar es uno de los cultivos más baratos, eficientes energéticamente, sanos y con amplia capacidad de producción de derivados para múltiples usos. Demostradamente puede ser sostén alimentario para otras especies animales y vegetales de importancia económica. Además, es muy conocida por los cubanos. Forma parte de nuestra cultura y razones de ser nacionales. ¿Cuáles tecnologías serán de las más favorables a desarrollar? ¿Podrían ser aquéllas relacionadas con todo lo que tenga que ver con la caña, desde la recolección hasta la venta de azúcar en las tiendas?

¿Podemos lograr combinadas con varias computadoras o sensores para cortes eficientes y casi perfectos? ¿Podemos crear máquinas autónomas, cuyos operarios directos sean circuitos inteligentes debidamente programados para trabajar sin fatiga y sin errores durante mucho tiempo, bajo la supervisión de especialistas calificados? ¿Sería una dirección de trabajo que nos permitiera regresar a ser de las primeras potencias del mundo en una industria cañera que sea amiga del ambiente y proveedora de riqueza y bienestar para un socialismo próspero, sabio y sostenible? La respuesta a todas estas preguntas puede ser positiva. Solo quedaría enfrentarlas con audacia y sabiduría, desde la ciencia y la tecnología endógenas y haciendo uso de todo el saber universal que hoy podríamos conocer fácilmente si tuviéramos un acceso a la red informática mundial a la altura de los tiempos.

Se han publicado 25 comentarios



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  • sachiel dijo:

    Doctor, agregar a este articulo lo siguiente: Cuba ya tiene una alta prevalencia en pacienets diabeticos, ¿se podria aumentar la proeducción de edulcorantes y destinar la mayor parte del azucar a exportaciones, que beneficios o contradicciones tendria esto?

    • Pioneer dijo:

      Sachiel ¿Sabías que las dietas emitidas son sustancialmente menos que los pacientes diabéticos reportados por el MINSAP? , se me ocurre preguntarte dos cosas después de este dato que te doy , ¿Existirá un diabético en Cuba que no tenga dieta? , ¿Qué garantía tiene el dato de diabéticos emitido por el MINSAP? , Sabias que a pesar de esto según la OMS http://www.who.int/diabetes/country-profiles/es/ cuba esta dentro de los estándares mundiales de la diabetes, los análisis y comprobaciones se los dejo de tarea.

  • IVM dijo:

    muy buen articulo. vale reconocer las potencialidades de la caña de azucar.

  • Jose R Oro dijo:

    Esencialísimo y fundamental artículo del científico cubano Luis A. Montero Cabrera. Lo apoyo 100%. Solo quisiera comentar que a mi juicio el problema principal no es el corte o recolección (que si es primordial desde el punto de vista de la eficiencia económica), sino la cuantía de caña disponible y su arrobaje por caballería. No se puede hacer chocolate sin cacao, ni azúcar sin caña.

    • Luis A. Montero Cabrera dijo:

      Muchas gracias. Vale adicionar que el problema de la disponibilidad de caña probablemente no tiene su solución en el surco, ni en las variedades, sino en la organización económica del país, en las oficina de los que diseñan nuestra economía. Si una gran extensión de caña rinde menos dinero que un cuartoncito de cebolla para un productor, nunca tendremos suficiente caña.

      • Jose R Oro dijo:

        Muy estimado Dr Luis A. Montero Cabrera. Completamente de acuerdo con usted. Si usted on tiene con un montoncito de cebolla lo que paga una hectarea de cana, nunca tendremos suficiente cana

    • Pioneer dijo:

      Coincido con el profesor Montero es un problema de visión no del proceso en si o sus partes , no coincido para nada con la “visión” que propone “H &H” si cuando tienes solo 10 pesos juegas a bolita que es el símil de invertir dentro de una economía centralizada lo que un “grupo” de burócratas decide que es factible o no , la probabilidad es de 99% para que pierdas también los 10 pesos sin embrago si se hacen 10 pequeños intentos de un peso las probabilidades aumentan de mediante pequeños éxitos ir armando la escalera económica del éxito, lástima que esta máxima sea un adefesio dentro del arsenal de nuestros decisores.

  • rccc dijo:

    Profesor: Acumulo cinco y medio años jubilado, precisamente de técnico cañero, desempeñado por 47 años. El pasado 22 de noviembre se cumplieron 53 años que “me casé” con la caña de azúcar con 15 años de edad casi sin saberlo entonces, y un día 19 de diciembre como el de hoy, pero hace 42 años me casé con mi esposa y madre de nuestros dos hijos.
    He leído con especial entusiasmo las consideraciones expuestas por Ud. porque es un respetado y reconocido científico cubano; por cierto, con perfil químico y académico, como nuestro sabio Reynoso. Una indudable clase, donde cada juicio expuesto confirma la profundidad del proceso de razonamiento del que emana y el marcado carácter holístico de su pensamiento, tal como lo es TODO en nuestro planeta. Ud. termina expresando: “La respuesta a todas estas preguntas puede ser positiva. Solo quedaría enfrentarlas con audacia y sabiduría, desde la ciencia y la tecnología endógenas y haciendo uso de todo el saber universal que hoy podríamos conocer fácilmente si tuviéramos un acceso a la red informática mundial a la altura de los tiempos”.
    Creo firmemente que Ud. lo ha resumido con precisión magistral.
    Hace unos tres años que intento apropiarme del pasamiento de Reynoso, como no lo hice nunca a lo largo de tantísimos años y le confieso que lo lamento muchísimo. Si ello hubiese constituido una asignatura del plan de estudios en el tecnológico y luego en la universidad, seguramente tan apasionado interés hubiera sido emprendido desde mucho antes y entonces el desempeño profesional de todos nosotros hubiese sido infinitamente mayor e infinitamente más eficaz. Se lo suscribo con bochorno. Las respuestas, TODAS (estas formuladas por Ud. y todas las demás) efectivamente tendrán asidero y Cuba sería ahora otra, como tan pronto sean aplicados integradamente los legados de Reynoso y de Eliseo Acosta Pérez (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Camagüey) aportando acerca del manejo de la cosecha en la contemporaneidad. “Zafrero” fue como se autotituló en un encuentro de investigadores y productores cañeros cubanos efectuado hace algunos años.
    El insuperable libro biográfico escrito por Francisco Díaz Barreiro es la indispensable vía de familiarización con la personalidad de ese cubano llamado Álvaro Reynoso Valdés y para también poder llegar a comprender su pensamiento, sus aptitudes y entender entonces su espléndido legado. Del extremadamente cuidadoso estudio de los juicios expuestos en su Ensayo _que es condición insoslayable_ dependerá descubrir el descomunal impacto que tendría sobre la producción lucrativa de caña ahora mismo, con absoluta vigencia no obstante lo haya escrito durante la Cuba de hace 155 años, a partir del 4 de diciembre de 1858 que emprendió sus estudios cañeros, apenas a diez meses de su primer regreso a la patria después de once años en Europa, básicamente en la Universidad de la Sorbona en París donde obtuvo el título de Doctor en Ciencias en 1856 con 26 años.
    Solo un dato, de los innumerables registrados en su ensayo; todos con la precisa y exquisita redacción del sabio: “Las caobas de cuatro varas de diámetro no nos asombran, porque juzgamos que han necesitado numerosos años para alcanzar ese desarrollo. Más no nos acontece lo mismo con un campo de frio de tumba…. En tan corto tiempo parece cosa de encantamiento. Es imposible penetrar en el cañaveral ni aun siguiendo la dirección de la siembra. Parte de la caña está tendida y otra, a pesar de las grandes dimensiones que ostenta, permanece derecha: los tallos se sostienen mutuamente. El que no haya visto semejante campo jamás comprenderá lo que en este clima realiza la naturaleza”. (Fin de la cita)
    (N del A) Ha de tenerse muy presente que Reynoso solo conoció y trabajo con cañas nobles o líneas puras de Saccharum officinarum: Criolla o de la Tierra (1511 a 1830, 309 años); Blanca o Caña de Otahití (1780 a 1835, 55 años); Cristalina (1830 a 1944, 114 años); Cinta o Caña listada de Batavia (1830 a 1931, 101 años). En su ensayo menciona la cinta morada y la caña completamente morada. Treinta y seis años después de su deceso entró a Cuba la primera variedad híbrida, procedente de la India que fue la Co 213 en 1924.
    Propuse a la dirección de la empresa provincial efectuar un ejercicio aritmético interactivo, utilizando exclusivamente los números expuestos por Reynoso en su obra, porque percibo la extraordinaria utilidad cognoscitiva y el fuerte impacto que supuestamente tendría sobre los procedimientos agronómicos actuales.
    Gracias profe y disculpe la extensión.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Un buen articulo para el debate sobre un sector de nuestra economía, que fue el principal rubro, y desde hace unos cuantos años ha perdido protagonismo en la economía del pais, tendencia que continua, a tono con las realidades de nuestro contexto y las del mundo actual.
    El artículo insiste inteligentemente en mostrar una arista más, de aquellas fortalezas con las que contamos como pais, que potencialmente pueden hacer saltar la producción de azúcar en Cuba, con sus sólidos argumentos el profesor nos enfoca en algo particular y nos presenta esas fortalezas y posibilidad que tenemos como pais que construye el socialismo. Lo reducido del espacio en esta publicación sin dudas limita al autor a abrir el análisis de forma integral en este complejo tema, al abordar una sola de las tantas variables, eso al lector no familiarizado con el tema lo puede confundir.
    Estoy de acuerdo con lo planteado por el artículo, se trata de que reflexionemos sobre la propuesta del profesor partiendo primero de la integralidad, como se hace para cualquier producción, y en especial para las relacionadas con la agricultura, considerando los factores que determinan el desarrollo y éxito de esa producción, en este caso la producción de caña de azúcar, al igual que cualquier producción agrícola, en nuestras condiciones de isla alargada y estrecha, con notables efectos derivados del cambio climático, donde hacen de los factores climatológicos y en particular de la irregular y baja pluviometría que recibimos, el factor determinante para alcanzar altos rendimientos, este factor define el techo tecnológico del diseño productivo actual, y hacen que esta producción de azúcar de caña dependa en cuanto a su rendimiento y productividad directamente del comportamiento climático, dejando sin protagonismo al factor tecnológico, al depender exclusivamente de las lluvias. Partiendo de esto, invertir, desarrollar, innovar, e investigar fuera del factor principal que hoy determina elevar las producciones y sus rendimientos en este actual diseño, es correr demasiados riesgos, es botar el dinero, al no estar concentrado en lo principal que hoy limita, el riego.
    Es importante la mecanización y su perfeccionamiento, pero ese esfuerzo necesita mirarse integralmente dentro del diseño que se propone, en relación directa con el resto de sus componentes, donde se jerarquice la prioridad que exige cada momento, siempre atacando lo más importante primero, en un orden de prioridad dentro del sistema, disciplinadamente en un proceso dialectico de superación. Lo primero es ver la integralidad, concentrando los recursos y esfuerzos, desechando acciones asiladas fuera del conjunto, esa cultura de abordar el proceso de producción partiendo de la integralidad, donde se define la prioridad, es vital en las actuales condiciones de escasez de recursos financieros, ahora hay que poner el dinero donde rinda mas, donde se multipliquen los resultados, partiendo primero del conjunto o paquete de aquellas cosas que pueden por su interrelación y sinergismo hacer el milagro productivo, aunque sea a un nivel más bajo tecnológicamente, porque la integralidad es más importante que una acción tecnológica alta pero asilada, lograr poner al mismo nivel tecnológico la mayoría de los puntos del sistema , aunque sea a un nivel más bajo de tecnológica rinde mejores resultados, productivos y económicos, que poner uno de los puntos del sistema al máximo nivel tecnológico, es como una nube puntos, donde lo importante es mover como un todo la nube de puntos a un estadio superior, no uno o dos puntos, el conjunto, que todos estén a una misma altura tecnológica y económicamente. El hecho de creer que porque se potencie un solo factor de forma aislada por encima del resto de la nube, con notables avances tecnológicos con respecto al resto del sistema, nos puede hacer creer que con ello incrementamos la producción, eso es un eufemismo, lo único que se incrementa en esos casos son los costos, creer que ese punto por si solo determinara el salto en los resultados es un error, el nivel alcanzado por la sumatoria del conjunto de los puntos del sistema es lo que determina el incremento en la producción, una acción aislada sobre uno de los puntos del sistema productivo no resuelve nada, a no ser que esa acción se haga en el punto crítico y/o principal del sistema en ese momento, en este caso que nos ocupa de la caña de azúcar, el suministro de agua a la planta, el riego.
    Brasil es líder en esa producción y cuenta con una pluviometría promedio en las zonas productoras de más 2000 mm, sin mucho análisis esta planta en las condiciones de Brasil es muy competitiva y superior a esa misma gramínea en nuestras condiciones que recibe el 50% de las precipitaciones, de forma irregular, lo que encarece notablemente los costos en nuestras condiciones. En la producción después de enfocarnos en el conjunto, debemos invertir y priorizar el punto que definamos como principal o punto crítico para el salto productivo de esa integralidad o sistema, mirar de forma parcial una acción tecnológica fuera del nivel tecnológico del conjunto solo se justifica en el punto crítico o principal de ese estadio de producción para ese momento.
    En la producción agrícola en Cuba, o Israel, o cualquier pais que no cuente con el adecuado suministro de agua para esas plantas, ese reto define el techo tecnológico, esa es la prioridad o punto crítico en tecnología en cuanto a agricultura o producción cañera, es vital acercarnos lo más posible a imitar ese equilibrio de la naturaleza, para que esos seres vivos expresen su potencialidad económicamente.
    La realidad en la producción azucarera en la búsqueda de ese techo tecnológico, nos enfrentamos a serias limitantes como pais, de disponibilidades de agua, fuerza de trabajo y adecuadas medidas estructurales y organizativas en esas unidades productivas, que hacen suponer también la posibilidad de emplear mejor esos mismos recursos y dinero en otras ramas de la economía donde se multiplicaran con mayor rapidez y eficiencia, o dentro de esta producción mirando más el valor agregado que el commodity como tal.

  • mauricigo dijo:

    Dr. Montero, se ha metido en el horno donde se hacen incineraciones y es imposible salir con vida de él, al tratar el tema de la agroindustria azucarera cubana que existió y que ahora quedan sólo reminiscencias. Saludos de un viejo azucarero, es usted muy valiente.

  • Pioneer dijo:

    La agricultura en general tiene un desarrollo enorme al día de hoy en el mundo, ha llovido bastante en este campo desde la revolución agrícola británica de 1700 y desde el uso masivo de la modificación genética que se reconoce a partir del 2000, en la agricultura inciden todas o casi todas las esferas de la ciencia desde el estudio y selección y preparación de los suelos pasando por la semilla y por la mecanización hasta la producción industrial de los productos su terminación almacenado y comercialización en todos estos pasos hay ciencia y los logros actuales son espectaculares , hace poco viendo un video de la cosecha de tomate de Rio Negro en argentina y una maquina alemana para la cosecha y procesamiento del maíz in situ y muchos otros que pululan en YouTube divagaba sombríamente sobre que tendría que hacerse en Cuba para lograr tener una agricultura medianamente prospera y sostenible y dentro de ella uno de los eslabones mas fuertes de nuestra agricultura la caña de azúcar y en ninguno de los eslabones encontré a mi modo de ver solución a corto o mediano plazo con la visión actual del fenómeno, me acusé a mi mismo de pesimista y traté de hacer otro ejercicio las perspectivas no cambiaron a pesar del ahínco, los suelos, las semillas, la mecanización , la industrialización de la cosecha y la profesionalización en el acabado y el comercio del producto son universos de necesidades y de limitantes , cada vez que compro un Kg de azúcar donde vivo , empaquetado en Nylon de cristal uniforme en color y tamaño sin resto alguno de impureza y con un secado perfecto, recuerdo las muchas veces en que agarro un cuchillo y me como un caguaso donde nací y el camino entre un punto y otro me parece infinito e intransitable para industria del azúcar en Cuba, dejo sin tocar los derivados un tema aún más escabroso.

  • alz dijo:

    Por el aporte brinda y por tradición nuestro país seguirá siendo productor de azúcar y otros importantes derivados de la caña de azúcar. Vale la pena este artículo que refleja la importancia de las necesarias inversiones en el sector, renovar las tecnologías en esta industria resultaría en procesos más eficientes y mayores resultados económicos.

  • Zidy dijo:

    Muy explicativo este artículo e interesante.

  • Criz dijo:

    Muy interesante este artículo con él aprendimos y movió el pensamiento a muchos ya que motiva una reflexión sobre la importancia de las inversiones, la introducción de nuevas tecnologías en esta industria para lograr un proceso más eficientes y con mayores resultados económicos.

  • Rogelio dijo:

    La caña ha sido la mayor riqueza de esta isla, sus potencialidades son infinitas, hay que leer más a Reynoso y buscar los mecanismos que impulsen y estimulen la producción de caña, sobre todo intensiva. Acabemos de resolver el problema de los rendimientos, demostrado esta que cuando se siembra bien, se dan las atenciones requeridas y se cosecha bien la caña, los rendimientos cañeros son altos. Demostrado esta, aquí en esta isla, no hay que ir a ninguna parte, en nuestro país hay excelentes productores de caña con más de 70 toneladas por hectárea.

  • Zenia dijo:

    Gracias por publicar artículos que propician al debate y la reflexión de los lectores, aún más de la industria azucarera que es historia, tradición y cultura para cada cubano.

  • Zilda dijo:

    Interesante Artículo sobre la historia de la caña de azúcar, su marcada importancia en la economía del país no hace elevarla a la cúspide de las gramíneas, se encuentra entre los principales renglones comerciables de nuestro país, y en un futuro no muy lejano aportará al sistema electro energético un sustentable incremento logrando sustituir combustibles fósiles contaminantes para nuestro planeta.

  • Franz dijo:

    Interesante artículo y muy instructivo para todos

  • zaza dijo:

    Buen artículo relacionado con tan importante tema: la caña de azúcar (tradición en nuestro país de ser
    productor así como sus derivados). Hacer inversiones en en el sector azucarero con nuevas tecnologías nos permite ser eficientes y obtener mejores resultados económicos y hacia ese camino nos dirigimos.

  • zuh dijo:

    Muy buen artículo, refleja detalles que no todos conocemos, sería útil tenerlo a mano no solo para los azucareros sino también para aquellos fuera del sector que se interesan por nuestros temas.

  • rccc dijo:

    Profesor: En primer lugar felicitarlo en su día.
    Mis opiniones parten de haber dedicado mi vida a este perfil de la caña de azúcar; creo que con abnegación y compromiso, desde el INRA que fue estupenda escuela en nuestra formación.
    “A ras del suelo” es el punto correcto para cortar y aprovechar entonces la parte del tallo de la caña en los procesos consiguientes. Es la única forma de asegurar que la otra, mucho más importante parte del mismo tallo oculta en el suelo y denominada rizoma, quede intacta, y obligada por “la poda” (propiamente dicha) a desarrollar vástagos (primarios) desde las yemas de una parte de los ocho a doce canutos que conforman cada rizoma, sabiéndose que los dos primeros son ciegos o carentes de yema. Lograr eso, precisamente, con plena eficacia en el universo poblacional del cañaveral ha sido, es y será el gran desafío de la mecanización de la cosecha, o recolección como se le dice en otros cultivos; pero que lamentablemente ha sido y es la operación más vulnerada, hasta de forma negligente. En este preciso punto es donde se concentra la principal diferencia entre el corte manual y el mecanizado en el orden tecnológico, aunque la productividad entre ambos sea lo que siempre se roba el show.
    Pero, ¿qué afecta si la poda no es a ras del suelo? La dominancia apical de las yemas superiores sobre las inferiores es característica de la caña de azúcar. Entonces cuando hay tronquitos de caña visibles en el campo recién cortado, estas yemas separadas de la tierra son las que primero germinan emitiendo un vástago que termina muriendo porque no emite raíces que lo sustente, mientras se va nutriendo a expensas del conjunto de rizomas que actuan armónicamente como un cuerpo, llamado plantón o cepa de caña, incluso con vitalidad más allá del nuevo plantón que surge. Se pierde el tiempo correspondiente a esa fase llamado periodo heterogónico y la energía biológica que debieron utilizar los vástagos que sí vienen del rizoma se perdieron en desarrollar aquella que no llegarían a ninguna parte. Imaginemos eso en el universo poblacional de un campo que negligentemente este cortado por encima de la tierra y lo que predomine y se observe en todo su esplendor sea una soberana tronconera. Tal cosa acelera la declinación productiva de la plantación y conduce abruptamente a diferencias, a veces abismales, de los rendimientos agrícolas entre una cosecha de planta y la siguiente de soca solo por esa razón, si netamente pudiésemos en verdad deslindarla de los otros factores que interactúan, como los es el “determinante momento de la cosecha” que ya complicaría mucho más el entendimiento de este muy puntual asunto, puesto que se conecta a otros factores cruciales como la interacción genotipo-ambiente, características del terreno, etc.
    Si importante es recolectar la mayor cantidad posible de tallos molibles para el procesamiento industrial, mucho más importante es hacerlo “correctamente” para asegurar el carácter permanente del cañaveral evitando a toda costa ocasionar daños irreversibles a la cepa de la cual emergerán los nuevos vástagos cuyos tallos se cortarán varios meses después, en la sucesiva zafra. Quién no observe con prioridad tal cuestión poco eficaz será el proyecto o diseño que salga de su cabeza.
    Pero hay que percatarse de la conflictividad que impone la densidad de masa vegetal en el logro de tal propósito. De manera que entonces puede afirmarse que la complejidad de podar correctamente es directamente proporcional al rendimiento agrícola alcanzado por el cañaveral. En consecuencia, dos cañaverales con iguales condiciones de acondicionamiento y la misma combinada pero uno con bajo rendimiento y el otro con cuatro o más veces de rendimiento agrícola, el de mayor puede presentar una tronconera inaceptable luego del corte. Incluso podría afirmarse que los diferentes modelos de combinada tienen un límite de rendimiento agrícola pasado el cual su efectividad decae. Son los desafíos típicos de la maquinización de la cosecha de la caña de azúcar que es realmente complejo.
    Sin embargo es rarísimo o exótico discutir en nuestro medio, tareas técnicas para combinadas que contemplen valores de rendimientos agrícolas superiores a las trescientas mil arrobas por caballería como si esos números fueran ensoñaciones o ilusiones quiméricas. Ya doscientas mil arrobas por caballería es un número descartable para una gran mayoría de decisores hoy día. Y si se le agrega el tremendo conflicto que se crea cuando una combinada, moderna incluso, tiene que “pechar contra un monte de caña” como esa entonces se sabrá la falta de estimulo que tiene obtener cañaverales que emulen con los obtenidos por nuestros ancestros en las tumbas de los bosques vírgenes que convirtieron, a fuego limpio, en sus extraordinarios cañaverales con trabajo esclavo en un sistema absolutamente extensivo.

    En el comentario anterior le expresé que hace unos tres años, cuando sobrepasaba ya los 65 años, e inmerso en numerosos proyectos para hacer aquí en la casa tareas pendientes de toda una vida, es que intento apropiarme del pensamiento de Reynoso (que no es leerlo simplemente) como no lo hice nunca antes a lo largo de tantísimos años, y le confieso que lamento muchísimo haya sido tan tarde. Ahora siento que debió constituir una asignatura y seguramente tan apasionado interés y cautivante propósito hubiera sido emprendido desde muchos años antes, y entonces, el desempeño profesional de todos mis condiscípulos y profesores hubiese sido infinitamente mayor e infinitamente más eficaz en el mismo escenario en que hemos hecho intervenciones pero que habrían estado signadas por su magisterio. Lo admito y lo suscribo con sentido bochorno.
    Creo que Cuba sería otra, con tan pronto sean aplicados integradamente, a plenitud, los legados de Reynoso y de Eliseo Acosta Pérez (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Camagüey) con sus aportes acerca del manejo de la cosecha. “Zafrero” fue como se autotituló este humildísimo sabio cañero.
    Estudiar el libro de Francisco Díaz Barreiro es indispensable para llegar a la personalidad de Álvaro Reynoso Valdés, y captar el contexto que le tocó vivir, comprender su pensamiento, sus aptitudes y entender a cabalidad su legado hasta apropiárnoslo.
    Es condición sine qua non hacer cuidadoso estudio de los juicios expuestos por Reynoso en su Ensayo para descubrir el impacto que tendría sobre la producción de caña en Cuba y en el mundo, con absoluta vigencia no obstante escrito hace siglo y medio; precisamente a partir del 4 de diciembre de 1858 con 28 años que es la fecha reconocida de cuando emprendió sus estudios cañeros, contando ya con un aval científico sobresaliente, reconocido por las Academias de Ciencias de París y de Madrid, a diez meses de su primer regreso a la patria después de once años en Europa, básicamente en la Universidad de la Sorbona en París donde matriculó en 1848 con 18 años y obtuvo el título de Doctor en Ciencias el 8 de septiembre de 1856 con su tesis química titulada: INVESTIGACIONES SOBRE LA FORMACIÓN DEL ÉTER.
    Reynoso (4/11/1829 – 11/8/1888; 6:30 pm) solo conoció y trabajó con las llamadas cañas o variedades nobles que son realmente líneas puras de Saccharum officinarum Linn.: Criolla o de la Tierra (1511 a 1830, 309 años); Blanca o Caña de Otahití (1780 a 1835, 55 años); Cristalina (1830 a 1944, 114 años); Cinta o Caña listada de Batavia (1830 a 1931, 101 años). En el Ensayo menciona también haber trabajado en sus experimentos con la cinta morada y la caña completamente morada. Es en 1924, treinta y seis años después de su deceso que entró a Cuba el primer genotipo híbrido de caña de azúcar, procedente de la India: Co 213
    Propuse efectuar un ejercicio aritmético interactivo utilizando exclusivamente unos muy puntuales números expuestos por Reynoso en el Ensayo, dado por el presumible impacto sobre la visión actual acerca de las mejoras agronómicas.
    Conseguir coherencia al comparar contextos distantes por varias generaciones es un gran desafío, pero que el propio Reynoso reduce con sus aun más desafiantes juicios. Por ejemplo: Relevante es su concepto de “tumba artificial” tomando como “modelo” los increíbles rendimientos cañeros obtenidos en las “tumbas” sobre bosques vírgenes sustentando la creciente y rudimentaria industria azucarera de entonces; que si bien le hizo abundante argumentación con rigor científico en su momento, es aplicable a nuestra cotidianidad con más urgencia y ahínco, dado por la intensa degradación de los mismos Agroecosistemas, más las urgidas prácticas agroecológicas que nos provean real sostenibilidad. Tales juicios del sabio cambian en 180º la aguja de la visión actual. No debemos perder de vista la diferencia abismal de los campos conocidos y trabajados por Reynoso, con los campos de ahora sobresaturados de agrotóxicos.

    Suficientes razones como para dejar las ramas a un lado e ir directo al tronco del asunto. Lo pertinente sería imitarlo como corresponde a los auténticos émulos del paradigma y entonces aplicar todos los saberes endógenos en pequeñas extensiones como lo hizo Reynoso hasta volver a obtener en ellas las 487060 @/cab (cuatrocientas ochenta y siete mil sesenta arrobas por caballería), que él reportó en su Ensayo en la forma de 417,377 toneladas de caña/ha obtenidas con “su cultivo perfeccionado en tumba artificial”, e inscribiendo además que: admitiendo 16% de azúcar en la caña, ese estudio aportaría 66,78 toneladas de azúcar/ha, que en último resultado provienen de 103,098 toneladas de ácido carbónico y de 38,661 toneladas de agua.
    Y expresa finalmente: “Pero nos place suponer que cuantas razones venimos expresando sean calificadas de erróneas y soñadas imaginaciones. Por fortuna, o mejor dicho, por desgracia, basta considerar que Cuba es el primer país productor en punto a cantidad y el último relativamente a la cosecha por hectárea, para no conservar duda alguna acerca de nuestros juicio. Sólo nosotros gozamos del tristísimo privilegio de producir, por gran término medio, ¡1900 kilogramos de azúcar por hectárea!”
    Gracias de nuevo profesor y disculpe la extensión que otra vez no logré controlar.

  • deborah dijo:

    Hola. Por favor podria alguien decirme cuantas toneladas de azucar esta produciendo nuestro pais al año y cuantos centrales azucareros estan hoy en dia en funcionamiento?.Necesito esa informacion. Muchas gracias de antemano.

  • rccc dijo:

    Profesor: El pasado día 22 día de los educadores le envié este comentario con datos más específicos y también felicitándolo por ese día que también es suyo y sin embargo no lo veo publicado y me preocupa que no haya llegado después de esforzarme en redactarlo. Cierto es que resultó largo pero no más que muchos que he visto publicado en este sitio, ya que por lo general los leo casi todos de todos los temas porque busco el tiempo para hacerlo a veces quitándoselo al descanso. Además de que cumple con las regulaciones de estilo del sitio. Por ello se lo reenviaré ahora con la esperanza de que lo reciba que solo lo que aspiro y que ojalá resulte útil. No es preciso que de acuse de recibo, pues solo con publicarlo es suficiente para saber que le llegó a Ud..
    Mis opiniones parten de haber dedicado mi vida a este perfil de la caña de azúcar; creo que con abnegación y compromiso, desde el INRA que fue estupenda escuela en nuestra formación.
    “A ras del suelo” es el punto correcto para cortar y aprovechar entonces la parte del tallo de la caña en los procesos consiguientes. Es la única forma de asegurar que la otra, mucho más importante parte del mismo tallo oculta en el suelo y denominada rizoma, quede intacta, y obligada por “la poda” (propiamente dicha) a desarrollar vástagos (primarios) desde las yemas de una parte de los ocho a doce canutos que conforman cada rizoma, sabiéndose que los dos primeros son ciegos o carentes de yema. Lograr eso, precisamente, con plena eficacia en el universo poblacional del cañaveral ha sido, es y será el gran desafío de la mecanización de la cosecha, o recolección como se le dice en otros cultivos; pero que lamentablemente ha sido y es la operación más vulnerada, hasta de forma negligente. En este preciso punto es donde se concentra la principal diferencia entre el corte manual y el mecanizado en el orden tecnológico, aunque la productividad entre ambos sea lo que siempre se roba el show.
    Pero, ¿qué afecta si la poda no es a ras del suelo? La dominancia apical de las yemas superiores sobre las inferiores es característica de la caña de azúcar. Entonces cuando hay tronquitos de caña visibles en el campo recién cortado, estas yemas separadas de la tierra son las que primero germinan emitiendo un vástago que termina muriendo porque no emite raíces que lo sustente, mientras se va nutriendo a expensas del conjunto de rizomas que actuan armónicamente como un cuerpo, llamado plantón o cepa de caña, incluso con vitalidad más allá del nuevo plantón que surge. Se pierde el tiempo correspondiente a esa fase llamado periodo heterogónico y la energía biológica que debieron utilizar los vástagos que sí vienen del rizoma se perdieron en desarrollar aquella que no llegarían a ninguna parte. Imaginemos eso en el universo poblacional de un campo que negligentemente este cortado por encima de la tierra y lo que predomine y se observe en todo su esplendor sea una soberana tronconera. Tal cosa acelera la declinación productiva de la plantación y conduce abruptamente a diferencias, a veces abismales, de los rendimientos agrícolas entre una cosecha de planta y la siguiente de soca solo por esa razón, si netamente pudiésemos en verdad deslindarla de los otros factores que interactúan, como los es el “determinante momento de la cosecha”, que ya complicaría mucho más el entendimiento de este muy puntual asunto puesto que se conecta a otros factores cruciales como la interacción genotipo-ambiente, características del terreno, etc.
    Si importante es recolectar la mayor cantidad posible de tallos molibles para el procesamiento industrial, mucho más importante es hacerlo “correctamente” para asegurar el carácter permanente del cañaveral evitando a toda costa ocasionar daños irreversibles a la cepa de la cual emergerán los nuevos vástagos cuyos tallos se cortarán varios meses después, en la sucesiva zafra. Quién no observe con prioridad tal cuestión poco eficaz será el proyecto o diseño que salga de su cabeza.
    Pero hay que percatarse de la conflictividad que impone la densidad de masa vegetal en el logro de tal propósito. De manera que entonces puede afirmarse que la complejidad de podar correctamente es directamente proporcional al rendimiento agrícola alcanzado por el cañaveral. En consecuencia, dos cañaverales con iguales condiciones de acondicionamiento y la misma combinada pero uno con bajo rendimiento y el otro con cuatro o más veces de rendimiento agrícola, el de mayor puede presentar una tronconera inaceptable luego del corte. De hecho los diferentes modelos de combinada tienen un límite de rendimiento agrícola pasado el cual su efectividad a ese respecto decae estrepitosamente. Son los desafíos típicos de la maquinización de la cosecha de la caña de azúcar que es realmente un desafío bien complicado.
    Sin embargo es rarísimo o exótico discutir en nuestro medio, tareas técnicas para diseños de combinadas que contemplen valores de rendimientos agrícolas superiores a las trescientas mil arrobas por caballería como si tales cifras fueran ensoñaciones o ilusiones quiméricas. Ya doscientas mil arrobas por caballería es un número descartable para numeroso involucrado, hoy día. Y si se le agrega el tremendo conflicto que se crea cuando una combinada, moderna incluso, tiene que “pechar contra un monte de caña” como esos entonces se sabrá la falta de estimulo que tiene obtener cañaverales que emulen con los obtenidos por nuestros ancestros en las tumbas de los bosques vírgenes que convirtieron, a fuego limpio, en sus extraordinarios cañaverales con trabajo esclavo en un sistema absolutamente extensivo.

    En el comentario anterior le expresé que hace unos tres años, cuando sobrepasaba ya los 65 años, e inmerso en numerosos proyectos para hacer aquí en la casa tareas pendientes de toda una vida, es que intento apropiarme del pensamiento de Reynoso (que no es leerlo simplemente) como no lo hice nunca antes a lo largo de tantísimos años, y le confieso que lamento muchísimo haya sido tan tarde. Ahora siento que debió constituir una asignatura y seguramente tan apasionado interés y cautivante propósito hubiera sido emprendido desde muchos años antes, y entonces, el desempeño profesional de todos mis condiscípulos y profesores hubiese sido infinitamente mayor e infinitamente más eficaz en el mismo escenario en que hemos hecho intervenciones pero que habrían estado signadas por su magisterio. Lo admito y lo suscribo con sentido bochorno.
    Creo que Cuba sería otra, con tan pronto sean aplicados integradamente, a plenitud, los legados de Reynoso y de Eliseo Acosta Pérez (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Camagüey) con sus aportes acerca del manejo de la cosecha. “Zafrero” fue como se autotituló este humildísimo sabio cañero.
    Estudiar el libro de Francisco Díaz Barreiro es indispensable para llegar a la personalidad de Álvaro Reynoso Valdés, y captar el contexto que le tocó vivir, comprender su pensamiento, sus aptitudes y entender a cabalidad su legado hasta apropiárnoslo.
    Es condición sine qua non hacer cuidadoso estudio de los juicios expuestos por Reynoso en su Ensayo para descubrir el impacto que tendría sobre la producción de caña en Cuba y en el mundo, con absoluta vigencia no obstante escrito hace siglo y medio; precisamente a partir del 4 de diciembre de 1858 con 28 años que es la fecha reconocida de cuando emprendió sus estudios cañeros, contando ya con un aval científico sobresaliente, reconocido por las Academias de Ciencias de París y de Madrid, a diez meses de su primer regreso a la patria después de once años en Europa, básicamente en la Universidad de la Sorbona en París donde matriculó en 1848 con 18 años y obtuvo el título de Doctor en Ciencias el 8 de septiembre de 1856 con su tesis química titulada: INVESTIGACIONES SOBRE LA FORMACIÓN DEL ÉTER.
    Reynoso (4/11/1829 – 11/8/1888; 6:30 pm) solo conoció y trabajó con las llamadas cañas o variedades nobles que son realmente líneas puras de Saccharum officinarum Linn.: Criolla o de la Tierra (1511 a 1830, 309 años); Blanca o Caña de Otahití (1780 a 1835, 55 años); Cristalina (1830 a 1944, 114 años); Cinta o Caña listada de Batavia (1830 a 1931, 101 años). En el Ensayo menciona también haber trabajado en sus experimentos con la cinta morada y la caña completamente morada. Es en 1924, treinta y seis años después de su deceso, que entró a Cuba el primer genotipo híbrido de caña de azúcar procedente de la India: Co 213
    Propuse efectuar un ejercicio aritmético interactivo utilizando exclusivamente unos muy puntuales números expuestos por Reynoso en el Ensayo, dado por el presumible impacto sobre la visión actual acerca de las mejoras agronómicas.
    Conseguir coherencia al comparar contextos distantes por varias generaciones es un gran desafío, pero que el propio Reynoso reduce con sus aun más desafiantes juicios. Por ejemplo: Relevante es su concepto de “tumba artificial” tomando como “modelo” los increíbles rendimientos cañeros obtenidos en las “tumbas” sobre bosques vírgenes sustentando la creciente y rudimentaria industria azucarera de entonces; que si bien le hizo abundante argumentación con rigor científico en su momento, es aplicable a nuestra cotidianidad con más urgencia y ahínco, dado por la intensa degradación de los mismos Agroecosistemas, más las urgidas prácticas agroecológicas que nos provean real sostenibilidad. Tales juicios del sabio cambian en 180º la aguja de la visión actual. No debemos perder de vista la diferencia abismal de los campos conocidos y trabajados por Reynoso, con los campos de ahora sobresaturados de agrotóxicos.

    Suficientes razones como para dejar las ramas a un lado e ir directo al tronco del asunto. Lo pertinente sería imitarlo como corresponde a los auténticos émulos del paradigma y entonces aplicar todos los saberes endógenos en pequeñas extensiones como lo hizo Reynoso hasta volver a obtener en ellas las 487060 @/cab (cuatrocientas ochenta y siete mil sesenta arrobas por caballería), que él reportó en su Ensayo en la forma de 417,377 toneladas de caña/ha obtenidas con “su cultivo perfeccionado en tumba artificial”, e inscribiendo además que: admitiendo 16% de azúcar en la caña, ese estudio aportaría 66,78 toneladas de azúcar/ha, que en último resultado provienen de 103,098 toneladas de ácido carbónico y de 38,661 toneladas de agua.
    Y expresa finalmente: “Pero nos place suponer que cuantas razones venimos expresando sean calificadas de erróneas y soñadas imaginaciones. Por fortuna, o mejor dicho, por desgracia, basta considerar que Cuba es el primer país productor en punto a cantidad y el último relativamente a la cosecha por hectárea, para no conservar duda alguna acerca de nuestros juicios. Sólo nosotros gozamos del tristísimo privilegio de producir, por gran término medio, ¡1900 kilogramos de azúcar por hectárea!”
    Gracias de nuevo profesor y disculpe la extensión que otra vez no logré controlar.

  • galileo dijo:

    un articulo muy interesante y necesario para toda Cuba, muchas gracias a su redactor y a Cubadebate por su publicación. Impresionante el nivel de conocimientos y experiencia de los lectores que han publicado sus consideraciones. Hay toda una cultura de la caña y del azúcar en Cuba y no podemos dejarla perder .Desde el punto de vista agrotecnico Alvaro Reinoso, Acosta junto con otros valiosos y desde el punto de vista socioetnografico hombres como Frenando Ortiz, expusieron que es y que podia ser la caña para Cuba y para los cubanos. Es imprescindible revitalizar esta agroindustria, con todos los adelantos científicos y tecnológicos que demanda. Los centros insignias de la innovación e investigación cañera distan mucho de lo que deberían ser, el ICIDCA, el CICA, el de mecanización solo son reductos de lo que fueron. El Polo científico del Oeste ( dedicado esencialmente a la BIOTECNOLOGIA) es un claro ejemplo de lo que pudiera ser un POLO CIENTIFICO del ESte ( dedicado a la caña y al azúcar), prácticamente ya establecido , incluso desde varios años antes que el de la Biotecnologica, en las inmediaciones de la Virgen del Camino, en la Habana. Muchos de sus investigadores y sus técnicos se han desplazado a otras esferas menos productivas y útiles, algunas de sus intalaciones y areas están en franco deterioro. Un simple ejemplo de que La realidad no es de oro para nuestros azucareros es el siguiente: vas a una tienda ( de las recaudadores en divisas) y hay 20 tipos de golosinas y caramelos ninguno es cubano, y otro mas con un toque mas de anécdota familiar, mi abuela , fallecida recientemente tubo por mas de un año un deseo que no pudo cumplir, comerse una RASPADURA, de esas de las que se vendían en cualquier bodega, tienda, timbiriche, del pais………..HUBIESE SIDO UN TEMA MUY IMPORTANTE PARA ANALIZAR , DEBATIR Y LEGISLAR EN NUESTRA ASAMBLEA NACIONAL, AL IGUAL QUE LA SERIE DEPELOTA Y QUE LA CREACION D EUN TECNICO MEDIO EN DERECHO…..YO CREO QUE INCLUSO UN POQUITO MAS

Se han publicado 25 comentarios



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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

“Es Doctor en Ciencias. Preside el Consejo Científico de la Universidad de La Habana. Miembro de mérito y coordinador de ciencias naturales y exactas de la Academia de Ciencias de Cuba.”

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