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¿Qué confirma el patán Donald?

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A punto de cumplirse un año de su elección como presidente estadunidense, Donald Trump registró sus peores números de aprobación. Foto: Getty Images.

A punto de cumplirse un año de su elección como presidente estadunidense, Donald Trump registró sus peores números de aprobación. Foto: Getty Images.

El patán del título no es una errática suplantación de pato, ni un intento de simplificar lo que representa el actual césar estadounidense. Su prestigio de supuesto enfermo mental no debe llevar a considerarlo, ni de lejos, un accidente, un mero demonio de paso por la monstruosa política de aquella nación, que los ha tenido. Entre otras muchas de las acciones criminales —que no cesan— de esa potencia cuentan el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y en Nagasaki, y la guerra impuesta a Vietnam.

Señales sobran para un artículo que no aspira a ser exhaustivo, ni a lastimar a quienes pudieran creer impropio comparar al atroz presidente con un tierno personaje de factura artística destinado a influir, especialmente, en el público infantil. Pero tampoco aspira a comentar juicios acerca del poco inocente universo Disney. Apenas rozará con pulso telegráfico algunos de los hechos confirmados por la ejecutoria de Donald Trump.

Como potencia hegemónica, los Estados Unidos se muestran en decadencia, pero tiene reservas para sobrevivir quién sabe hasta cuándo. Cabe conjeturar que en la Casa Blanca pueden seguir alternando inquilinos con prestigio de estúpidos, con ventaja para George W. Bush; de astutos, en lo que ganó palmas Barack Obama; de sicópatas, como el actual, que ha dado tema a expertos en la materia y hace recordar algo dicho por Lenin: el monstruo puede ser más peligroso en sus estertores que en sus años de “esplendor”.

En la Casa Blanca se aloja el presidente de turno, pero el poder real permanece en manos de las fuerzas que dominan la nación. El imperialismo sigue siendo en esencia el mismo, por encima de ajustes evolutivos y gestos oportunistas. Su continuidad tiene peligrosas implicaciones para el planeta. En particular los tiene para Cuba, resuelta a seguir siendo independiente, libre, digna, contra los designios de los Estados Unidos, cuyos gobernantes cifraron sobre ella ambiciones geopolíticas y económicas desde que ese país emergió de las antiguas Trece Colonias británicas.

Cuba —y reconózcase que en eso tuvo el auxilio del propio Obama, aunque algunos prefirieron ignorarlo olímpicamente, y aún haya quienes se esfuercen en no verlo— debe saber que el imperio no regala nada. Un cambio de táctica con que aquel gobierno parezca favorecerla estará pensado para conseguir por otros caminos lo que no ha logrado con una abierta política de hostilidad: someterla. Por ello, con todo el daño que el bloqueo le había hecho ya a Cuba, aquel presidente lo calificó de política fallida.

Cuba necesita, y sería un acto de justicia, el levantamiento del bloqueo que el imperio le ha impuesto. Pero nada debe llevarla a la ingenuidad de suponer que sea difícil revertir una táctica como la ensayada por Obama en un camino que —después de 1959— viene gestándose, aunque haya sido secretamente, con John F. Kennedy. Antes del triunfo de la Revolución por entre el intervencionismo desembozado hubo embustes del presunto Buen Vecino, interesado en apaciguar a las fuerzas revolucionarias.

Durante más de cincuenta años el rostro desnudo de las ambiciones de los Estados Unidos por dominar a Cuba —que han transitado ya por cuatro siglos desde finales del XVIII—, han sido agresiones armadas y terroristas, y el bloqueo. Ahora a la nación caribeña le toca enfrentar el regreso, con reforzamiento, de esa política, azuzado por un presidente que encarna la línea que Obama intentó sustituir, aunque lo hizo hacia el final de su mandando —cuando los presidentes de su país suelen permitirse ciertos alardes para mejorar su imagen—, y con pasos dados muy a medias, vacilantes, salvo al propagar ideas contrarias a la Revolución Cubana y ratificar el afán de destruirla.

Así y todo, alguien como Trump muestra que pasos como los dados por Obama —que en medio de una historia de tensiones violentas hasta pudieron prestigiarse con la entusiasta calificación de positivos— pueden ser revertidos, como quien dice, de un plumazo. Y eso, aunque el elegante césar remataba sus anuncios “bondadosos” devaluando la Revolución y llamando a destruirla, aunque no fuera más, ni menos, que invitando a la ciudadanía a tomar otro camino y olvidar la historia de la cual vienen el proyecto revolucionario y su fuerza.

El triunfo que Cuba merece alcanzar contra el bloqueo sería fruto, en lo fundamental, de la resistencia de su pueblo, y en el terreno moral lleva veintiséis votaciones de rotundo apoyo en la Asamblea General de la ONU, y el permanente respaldo de los pueblos. Pero nada —ni triunfalismo colectivo ni sentido de éxito alguno, por brillantemente que el país actúe en las negociaciones, guiado por la política de principios que trazó su líder, Fidel Castro— debe animar a Cuba a desconocer que nada bueno para los pueblos está seguro si depende de la política imperial.

El desprecio de esa política hacia los pueblos y hacia los gobiernos que contradigan sus designios se ha corroborado en las veintiséis votaciones internacionales aludidas. En la  vigésima quinta, la abstención de los Estados Unidos y de su cómplice Israel —que antes y después han votado siempre contra Cuba— quedó como un rejuego al servicio de la estratagema de Obama, quien, por otra parte, no hizo todo lo que estaba a su alcance hacer para ir desmontando de veras el bloqueo.

Hasta ahora en baja con respecto a la dominante en su país, la línea fina que le permitió a Obama mostrar su astucia no impidió que la ancha representada por Trump ratificara un hecho: aunque se normalizaran las relaciones diplomáticas entre los dos países, mientras a los Estados Unidos los rijan los intereses imperialistas que los caracterizan, Cuba no tendrá allí un vecino normal, sino un enemigo de su independencia.

Esa no es una realidad fabricada por supuestos ideólogos o funcionarios que intentan medrar con un diferendo impuesto por la nación poderosa, y dañino para el pueblo de Cuba, y aun para el estadounidense: es, para decirlo pleonásticamente, una realidad real. Si hubiera ideólogos y funcionarios tales, merecerían ser descubiertos por el pueblo que sufre en grande el bloqueo, y juzgados como cómplices del crimen.

Las confusiones pueden tener motivos variopintos, y ni con mucho se intenta aquí calar aquí en ellas. Pero, al parecer, hay quienes creen que el diferendo es una mera fantasmagoría manejada oportunistamente, y se han ilusionado con una supuesta buena vecindad iniciada el 14 de diciembre de 2014. Si solo de buenas intenciones se tratara, vale recordar que no por gusto el idioma, además del adjetivo sano, conserva derivados de este tan expresivos y diferentes entre sí como sanote y sanaco. Pero ¿andarán solo por esos terrenos las confusiones? ¿No habrá confundidos voluntarios?

La “bondad” del vecino que el 17 de diciembre de 2014 hizo un anuncio alentador,  correspondido por la clara posición cubana, y del que también se valió para tratar de revertir el aislamiento en que lo ponía ante los pueblos de nuestra América y de todo el mundo su hostilidad contra Cuba, es inseparable de los recursos de ese imperio para capitalizar una guerra cultural cuyo mayor éxito —después del daño que hace— radica en parecer que no existe. En eso lo ayudan dos de sus grandes conquistas: la división de las izquierdas y lo que alguien ha llamado los pobres de derecha.

No es precisamente que el imperio procure que el pueblo cubano cambie el son y el puerco asado, o el carnaval y el universo de la rumba, por la comida chatarra —que tanta obesidad genera en la ciudadanía estadounidense—, y por melodías y fiestas características de aquella nación, a la que tampoco es aconsejable olvidar que ni en eso le faltan aliados insulares. Lo que el imperio procura con respecto a Cuba, y a todo el mundo, es imponer su estilo de vida, sus “valores” políticos y morales, para tener más caminos por donde imponer su poderío.

Para no hablar de otros países, cuesta imaginar que en Cuba haya quienes, siendo cultos y revolucionarios, ignoren la realidad que Obama representó al ofrecerle a Cuba un garrote envuelto en zanahoria y llamarla a olvidar el pasado, y que Trump también representa al reclamar que esta nación acate las exigencias del imperio. Pero ya se lo dijo un torero a José Ortega y Gasset: “Hay gente pa to”. Hasta para hacer el ridículo.

Si la maniobra de Obama pudo darles a algunos —¿solo algunos?— supuestas razones para ostentar de distintos modos por calles de Cuba la bandera estadounidense, Trump, actor e instrumento de una vertiente política mucho más grosera, viene a ratificar el bloqueo, a endurecerlo. Pero a esa vertiente —que es más fácil desenmascarar— quita asideros a quienes puedan haber querido tenerlos amparados por una real o pretensa ingenuidad. Aunque el asunto está muy lejos de ser nuevo, cabe una pregunta: ¿puede portarse e exhibirse ahora en Cuba la bandera de la potencia imperialista como si fuera un mero pañuelo más, un objeto sin los significados que ella tiene?

A trumpada sucia el gobierno de los Estados Unidos corrobora su afán de sojuzgar a todo el mundo, incluida la vetusta y civilizada Europa, que no fue capaz de aprovechar —para ganar al menos un poco más de independencia frente a los dominios y rejuegos de la OTAN— la extinción del campo socialista y de la Unión Soviética. Tan grotesco es Trump al mostrar la soberbia imperial, que hasta entre sus más consabidos lacayos europeos asoman gestos de desobediencia hacia el mandón. Son aún gestos muy vacilantes, sí, y en otras tierras sigue causando espanto la alianza de intereses por la que los sucesores de quienes causaron el genocidio de Hiroshima y Nagasaki siguen teniendo aliados en el país donde aún se sufren secuelas de aquella monstruosidad.

Si Trump es grosero con sus aliados europeos, ¿cómo esperar que sea con los pueblos que el mesianismo imperialista ha hecho a los intereses dominantes de los Estados Unidos tildar crudamente de inferiores? Y no menos que incauto sería esperar que el imperio hiciera lo que nunca ha hecho: respetar la voluntad de países cuyos pueblos y gobiernos defienden su soberanía, su independencia, su dignidad, sus recursos naturales. Ahí están las amenazas y las calumnias contra Venezuela y otras naciones de nuestra América, no solo contra Cuba.

También se ratifica la desfachatez con que el imperio se hace servir de los gobiernos dispuestos a ofrecerle su territorio para bases militares contra pueblos, a ir de piezas arrastradas en maniobras de fuerzas armadas que ratifican, más allá de lo simbólico, la voluntad de intervenir donde le venga en gana para derrocar gobiernos que le son molestos o contrarios, y poner en su lugar a gorilas uniformados o sin uniforme militar. El imperio no renuncia a humillar ni siquiera a gobiernos que le son dóciles y afines. Lo ratifican sus proyectos de muros y otras maneras de insultar a pueblos y naciones.

En cuanto al interior de los Estados Unidos, en el triunfo electoral de Trump lo más grave no fueron los rejuegos aplicados para desconocer el llamado voto popular—, ni que, de hecho, se privilegiara a un hombre sobre la que pudo haber sido —como Obama el primer “negro”— la primera mujer en llegar a la presidencia. Poca diferencia hay entre un asesino y una asesina, tengan las características étnicas que tengan.

En eso lo peor es el papel reservado al propio pueblo estadounidense. Siguen actuando con impunidad aquellos a quienes en crónica del 19 de enero de 1883, publicada en La Nación bonaerense el 18 de marzo de ese año, José Martí definió como “los que creen que el sufragio popular, y el pueblo que sufraga, no son corcel de raza buena, que echa abajo de un bote del dorso al jinete imprudente que le oprime, sino gran mula mansa y bellaca que no está bien sino cuando muy cargada y gorda y que deja que el arriero cabalgue a más sobre la carga”. Pero, ¿se podrá seguir engañando a una gran parte del pueblo gran parte del tiempo? ¿No crecerán las muestras de rebeldía que ya hay?

En vísperas de su caída en combate, ratificó Martí lo que de varios modos había dicho antes: luchaba para impedir la expansión de los Estados Unidos. Abogaba por salvar el equilibrio del mundo y, con ello, el honor dudoso y lastimado de la América inglesa, como se lee en “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, de abril de 1894, y en la carta del 25 de marzo de 1895 a Federico Henríquez y Carvajal. Al proponerse poner freno a la voracidad de la potencia imperialista que emergía, también buscaba que no siguiera afianzándose allí la política inmoral que, hacia el exterior y hacia el seno de aquella sociedad, confirma hoy el patán Donald, pero no solamente él.

Se han publicado 25 comentarios



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  • El peseta dijo:

    wuaaa!! wuaaaa!!! wuaaaa!!! dale llora eso es lo único que te falta

    • Raúl Javier dijo:

      Espero q ese comentario de el “peseta” no sea ofensivo contra el autor. Eso sería desconocer sus méritos intelectuales, y el profundo análisis que ha realizado. Quizás si lo lees con clama te des cuenta de que nos defieinde a los cubanos, ilustrándoles a los incautos la verdad de EE.UU, no sólo de sus intenciones sino también de cómo funciona.

    • Jesus dijo:

      Si t crees q el huracan solo moja no t quejes ante San Pedro si t ahogas…..

    • humano dijo:

      Eso es lo que vales y por lo que seguro te vendes.

      Saludos, pesetero.

    • rcp dijo:

      Sulacrán, lamebotas, …. no vale la pena continuar

    • Roberto dijo:

      por que todavia existe en cuba la mentalidad que un comentario discrepante ya se le califica como vendido o lamebotas segun leo aqui, al parecer no se puede discrepar.

      • CAVAFY dijo:

        …discrepar es util y necesario, lo que pasa que hay criterios de alma tan pobre, de miserable condición que no permite un acercamiento con profundidad, y creo que si …que como dicen algunos foristas, son palabras, no criterios (pues los criterios llevan inteligencia) .. de un lamebotas de mediocre pensamiento

      • humano dijo:

        Sí,pero en este caso el que discrepa, debe ser un tipo vestido de pies a cabeza con la bandera de algún imperio opresor, probablemente del que le puso el cuño Made in USA en sus nalgas. Evidentemnete debe ser un tipo bien “pesetero”. Por cierto ¿a usted también lo acuñaron?

        El tipo que escribe el artículo, es un tipo muy bien preparado y con gran capacidad analítica. Nos está alertando, abriendo los ojos. Nada de subterfugios. Directo al grano. Al pan pan ……………….

        Saludos.

      • rcp dijo:

        Discrepar argumentada y seriamente es beneficioso para todos, pero discrepar a ciegas voluntariamente es realmente bochornoso, deja mucho que desear de ese pensamiento ¨ingenuo¨, pero peligroso.

    • RBA dijo:

      Confirmado: Es uno de los ultimos primates heridos y eso es peligroso, pues lanzan al final sus garras hacia cualquier parte: En la ONU, “amamos al pueblo de Corea del Norte y queremos lo mejor para ese pueblo” , dos parrafos amas abajo, ” a Corea del Norte la vamos adesaparecer del Mapa” ¿y al pueblo coreano lo va sacar en naves espaciales porque dice arriba que los ama?, pone en el mapa un nuevo país “Gambia es un país …….” , otra; los EEUU es espejo de derechos humanos, ” la policia de EEUU mata a un negro cada 12 horas”, ” somos un pais pacífico amante de la democracia ¿cuantos niños han llegado a sus aulas y ametralladoa sus compañeros y prefesores?, ¿democraticos?, gana las elecciones con menos de 3 millones de votos que su contrincante, ” A Cuba le mantendremos el Boqueo ( 191 a favor y dos en contra) ” dos lineas arriba, “amamos y queremos al desarrollo del pueblo cubano, “ahora extenderemos el bloqueo al refresco Tropicola, Cachito y a servicio de fotos PHOTO SERVICE, en cualquie escuela cubana de primaria, lo confirmarían, ESTA CONFIRMADO EL PATAN DONALD, ES MENOS MUCHO MENOS QUE UN PATAN, ES OBSOLETO, BIODEGRADABLE Y ABSURDO, PARA CUBA UNO MAS.

    • victor manuel dijo:

      Peseta, ese será tú precio? o fue que el artículo no estuvo a tú alcance y quedaste domirdo, o eres de los equivocados conciente.

  • sachiel dijo:

    Donald Trump-Deliriums Tremens…

    • ernesto dijo:

      sachiel, habría que consultar con Fito Páez que le parece tu analogía

  • Arnold August dijo:

    Toledo, es lo mejor artículo de Cuba sobre Obama/Trump desde el triunfo electoral de Trump.

  • taba dijo:

    No creo justo llamarle patán a ese señor, creo que es una falta de respeto a los patanes y al lenguaje. Debemos llamarle lo que es:SONOFABITCHO:

  • María Victoria Valdés Rodda dijo:

    Totalmente de acuerdo con Toledo. Este presidente de Estados Unidos sigue siendo viva estampa del Imperialismo, disfrazado en un personaje que se ha montado Trump con mucho ingenio, o como diríamos los cubanos y cubanas, con “mala leche” para confundir a su pueblo con el populismo, mientras que para el mundo da su peor cara; la prepotencia, el desprecio, el odio. Nuestra revolución vencerá, como anticipó Fidel. Y yo digo ahora con mi Comandante y con Raúl: ¡SI SE PUEDE!. Abajo el Bloqueo.

  • Roberto dijo:

    cada vez mas me sorprenden nuestros academicos.

  • micky dijo:

    NOSTRADAMUS DEBIERA TENER ALGUNA PREDICCION PARA SALIR DE ESA EPIDEMIA. DEBE EXISTIR ALGO.

  • rodisnel dijo:

    Gracias por el artículo, pero en honor a la verdad lo que deberían darle es una sonora patada en el trasero y sacarlo de la Casa Negra (perdón Blanca) en la que ha convertido al gobierno de los Estados Unidos y tanto daño le está haciendo a hermano pueblo estadounidense. Sin contar todo el que esta añadiendo a nuestro país con las nuevas viejas medidas que está añadiendo.

  • Elizabethcuba dijo:

    Muy buen artículo, claríiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo para los que queremos ver y además tenemos un mínimo de cultura política, todo esta manida maniobra está diseñada desde tiempos remotos y es el calco para todos los países que nos oponemos a la potencia imperialista, lo conocemos, qué pasa con Cuba? Que estamos atragantados en las fauces del imperio antes del triunfo de la Revolución, Por qué? Porque tenemos una revolución y un pueblo aguerrido, inteligente, humanitario, internacionalista y eternamente agradecidos de haber tenido un Comandante en jefe que nos enseñara lo que es el verbo amar a la patria que nos vió nacer.
    Allá con su condena los mercenarios que ensucian nuestro suelo y nuestra bandera y que todos desprecian hasta sus propios financistas. Para estos Cuba será (y no me canso de decirlo) UN ETERNO BARAGUÁ Y ADEMÁS PARA ELLOS; SI SE SIENTEN ALCÓN QUE VUELEN, SI SE SIENTEN SERPIENTES QUE SE ARRASTREN PERO QUE DESPUÉS NO GRITEN CUANDO LO PISAN.
    VIVA CUBA, VIVA FIDEL Y RAÚL.

  • LOS FLOJOS RESPETEN, LOS GRANDES ADELANTE. ESTO ES TAREA DE GRANDES dijo:

    Tremendo artículo. Muy bueno, objetivo, amplio y profundo. Esclarece para los que pudieran no descrifrar los modos de comportarse de uno u otro de turno por ese imperio. Lo mejor de todo lo dice el que escribió: solamente el pueblo cubano se llevará el reconocimiento por seguir venciendo que es lo que vamos a hacer, para los incrédulos y los que no crean que llegamos hasta aquí por nuestra convicción. No le hagan caso a los que escriban tratando de denigrar, esos no tienen corazón para entender la actualidad y se dejan llevar por la corriente: ¿qué otra cosa le puedes pedir, si bastante hacen con arratarse?. A esos les digo: LOS FLOJOS RESPETEN, LOS GRANDES ADELANTE. ESTO ES TAREA DE GRANDES.

    • alexander rosa granado dijo:

      El discurso panfletario nos ha hecho perder muchos seguidores de la nueva generación sobre todo. Estos no son tiempo de consignas, nuestra verdad debe traducirse en hechos, en ejemplos y eso a nosotros no nos faltan, agarremonos a las cosas que se han hecho bien, miremonos en los cincos y veremos como esta tarea de grandes, la lograremos los grandes y los flojos también ¿porqué no?

  • Luis dijo:

    Los aires de poder dominar al mundo lleva a los presidentes de turno de los EEUU a seguir equivoandose con Cuba siendo un pais pequeño y bloqueado por mas de medio siglo. Somos lo que somos y seremos lo que Marti soño y Fidel ratifico. Pero nunca la colonia del Imperio. Vean el sufrimiento del Hermano pueblo de Puerto Rico.

  • Beniro dijo:

    El Patán Donald confirma q no se puede confiar en el imperialismo Yankee ni un tantito a sí, como lo expresó el Che.

  • Omar Pozo Crespo dijo:

    Por favor, por qué no emplear el tiempo que gastemos en ese “‘ cochino vómito” en aras de trazar estrategias para ser mucho mejores? Allá ellos con su eterna desmoralización ante Cuba.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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