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América Latina: ¿Lecciones que se olvidan?

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Cristina Fernández de Kirchner, al frente del movimiento Unidad Ciudadana, intenta recuperar el terreno perdido por la izquierda en Argentina. Foto: Kaloian/ Cubadebate.

Cristina Fernández de Kirchner, al frente del movimiento Unidad Ciudadana, intenta recuperar el terreno perdido por la izquierda en Argentina. Foto: Kaloian/ Cubadebate.

Cuesta trabajo entender que a menos de 20 años del marasmo, a América Latina se le fuera a hacer tocar otra vez el fondo. Que de nuevo transitáramos por otra década perdida, cuando se supone que los resortes de la más reciente se aprendieran.

Pero lo más ininteligible para algunos de quienes observamos el devenir de la región puede que no sean los deseos de los ayer vencidos de imponer las mismas recetas, sino que los vencedores fueran a arriar bandera no por cansados, pienso, sino por confundidos; o porque en la búsqueda del ideal dejaran sola a la fuerza política factible ahora apenas para salvar lo ganado e impedir que el enemigo pueda avanzar.

¡Enemigo! Hasta es probable que en algunos círculos cuestionen el vocablo. Así de avanzada anda también la desideologización, extendida por la derecha en medio de esto que analistas han identificado como restauración conservadora jalonada por una ofensiva imperial, justamente para eso, para que los hombres y las mujeres no piensen más.

Lo doloroso, digo, no es solo que los otros quieran hacer valer las mismas medidas de los 80 y los 90, que en tantos lugares empobrecieron a los vecinos y convirtieron en algo usual la “salvación” de la olla común. Que unieron en el reclamo en las calles a tanta gente… A veces, incluso, sin motor político, y resultaran la chispa para los cambios y la emergencia de nuevos líderes.

Lo difícil de comprender no es que los otros quieran, repito: es que puedan.

Vuelven en más de un lugar las promesas de crecimiento económico colgadas del ajuste, que nuevamente se hace “entallándole” el consumo a la gente gracias a la elevación de los precios, como en Argentina, y —¡otra vez!— se entroniza la privatización, que abre la puerta al poder transnacional donde se asientan, precisamente, los intereses de quienes fueron llevados de vuelta al gobierno por el voto de estos mismos que sufren.

Y se ponen cada vez más al uso las truculencias de sistemas judiciales dudosos que hasta golpes de Estado sin armas permiten, como ha sido el caso de Brasil, donde la corrupción, sin embargo, sigue planeando sobre y alrededor de la presidencia, en tanto la lucha contra este flagelo, usada a fines del siglo pasado por los organismos financieros internacionales para condicionar los préstamos, hoy se utiliza para descabezar a líderes políticos y sociales.

Manipulación mediática es otro término acuñado que algunos rechazan, pero imprescindible para entender lo que pasa; y hace falta la conciencia, si no, que lo digan los bolivarianos en Venezuela.

En ese entorno pareciera que hay organizaciones sociales y populares centradas únicamente en su reclamo sectorial; desencantada alguna, tal vez, por el quehacer insuficientemente explicado o sencillamente errado de un gobierno de nuevo cuño. Pero quizá sin las letras ideológicas que les permitan leer dónde está la verdad.

Habría muchos elementos para explicar cómo las derechas, al socaire de las fuerzas imperiales del Norte, materializan la vuelta de tuerca que se quiere extender, no por gusto, en Latinoamérica: la primera región que inició una integración real basada en la complementariedad económica y comercial, en la soberanía, y en la sensata y entusiasta validación de nuestras propias fuerzas, que mostró las potencialidades del Sur.

Hace falta articulación entre todos los sujetos sociales y políticos opuestos al modelo neoliberal, y una memoria a prueba del más potente y sostenido bombardeo mediático.

Se extrañan las campañas continentales que tanto camino desbrozaron. Sí, porque la lucha de clases pervive y también la ideología, por más que la realidad obligue a un pragmatismo que no la soslaye.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 5 comentarios



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  • ManuelB dijo:

    Cambiaron los pobres que empezaron a vivir mejor ,a comer carne todos los dìas y no una vez al mes( El Dìa del salario), a mejorar sus viviendas, a comprar un carro y cambiarlo todos los años, que empezaron a luchar por parecerse a la clase media( Algunos o batante Personas, lo logaron) y soñaron con pasar a ser millonarios . Siguiò pasando el tiempo y empezaron a rechazar de donde venìan o procedìan como clase ,tuvieron negocios y con el tiempo empezaron a hablar como los que alguna vez fueron sus explotadores y al final , TERMINAN EN CONTRA DE LOS GOBIERNOS O FUERZAS POLÌTICAS QUE LE FAVORECIERON LLEGAR A DONDE ESTÀN ,PORQUE YA NO SON LOS MISMOS NI SOCIAL,NI ECONÓMICA Y MENOS POLÌTICAMENTE. LOS QUE SI NUNCA CAMBIARON SON LOS QUE ELLOS LES PERMITIERON VOLVER AL PODER HOY . ASÍ DE FÀCIL LOS POBRES COMIENZAN A DEFENDER A LOS MISMOS QUE LOS EXPLOTARON TODA LA VIDA. A LA OLIGARQUÌA Y A LA BURGUESÌA. ES LO QUE PIENSO DE ESTE FENÓMENO.

  • Revenge dijo:

    Estimada Marina. Que usted y otros no comprendan por que la izquierda ha perdido terreno no quiere decir que los pueblos sean tontos. Las izquierdas en America Latina decepcionaron tanto como lo hicieron originalmente los partidos tradicionales. Se apoltronaron en el discurso y el hacer populista. Se aferraron al poder, desarrollando estilos de direccion vertical, dando un margen minimo a las oportunidades de coalicion politica. No le dieron campo de accion a lideres alternativos, como elemento renovador, de apoyo, y necesario relevo de los gobernantes. Desdeñaron los beneficios practicos de las iniciativas nacionales, la cooperacion y las alianzas estrategicas regionales, para utilizarlas como mera propaganda politica o de desafio en la confrontacion con USA. Sublimaron la figura del “humilde”, favoreciendo el crecimiento de los indices de delincuencia y subsidio social. La corrupcion y la mala administracion se mantuvo y se desarrollo aun mas, al amparo de la excesivo estatizacion, el compadrismo ideologico, el nepotismo y los favoritismos regionales y de clase. Al mismo tiempo, falto el elemento de formacion de conciencia ideologica y de responsabilidad colectiva, tanto hacia las clases pudientes como entre los beneficiados por la inversion social, y a este efecto hay un muy buen articulo de Elias Jagua que fue publicado en este mismo CD. No podemos culpar al enemigo de recoger las armas que dejamos caer.

    • Sergio dijo:

      Imposible agregar tan sólo una coma a su comentario.

      Tal cual.

      Saludos,

  • Consulta dijo:

    Hola Marina, por qué identificás al partido de la foto (Unidad Ciudadana) como un partido de izquierda de argentina. Nada más alejado de la realidad, quizas en pequeños discursos sea un partido de izquierda, aunque una declaracion la condena: “los empresarios la juntaron con pala”. Podras responderme al email? Muchas gracias

  • lorca dijo:

    unidad ciudadana no tiene NADA que ver copn los partidos de izquierda argentina,ademas Bodou y De Vido ex compañeros de CFK,estan hoy en dia respondiendo a la justicia por graves hechos de corrupcion.no seria descabellado que la justicia fuera a por CFK,pues demasiada corrupcion durante sus gestiones.

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Marina Menéndez

Marina Menéndez

Periodista y analista cubana especializada en temas internacionales. Entre 2013 y 2016 fue directora del diario Juventud Rebelde.

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