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Rodar “horizontal”

En este artículo: bicicleta, Cuba, Sociedad
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Foto tomada de Trabajadores.

Foto tomada de Trabajadores.

Perdonen por echar mano a una meta que encierra directriz tan importante para el devenir de las sociedades: acabar con el verticalismo, lograr que cada vez menos las decisiones se impongan de arriba a abajo y, por el contrario, sean el resultado de un ejercicio de análisis horizontal, es decir, con todos a la misma altura. De igual a igual.

Pero no voy a hablar de política. Estoy pensando en prácticas que se han entronizado en la sociedad y mediante las cuales otras decisiones, esas que no tienen que ver con el devenir del país sino con la vida rutinaria de cada cual, exhiben un “verticalismo” que transita al revés: de abajo a arriba. Hablo de “disposiciones” anárquicas que alguien no indicado impuso, con toda la verticalidad que un acto así de inconsulto encierra.

Pongo un ejemplo: puede que no le vaya muy bien si anda en bicicleta. No puede dejarla en la puerta y tampoco pasarla. Ni los parqueadores le permitirán separarse de ella. Ellos “no están autorizados” a que coloquen bicicletas en su pequeño y momentáneo territorio. Ni siquiera si usted lo exime de responsabilidades, y le explica que asume la culpa si alguien logra quitar la cadena y se la lleva. Al fin usted está apurada, necesita entrar a equis lugar y por supuesto: confía en su gruesa cadena.

Ocurre que apenas hay parqueos para ciclos en toda la capital, y aunque muchísimas veces aparece un CVP, un responsable, o un compañero de parqueo público caritativo y amable que le permite atarla a un árbol, un poste o una reja, la mayoría no la deja.

No se puede entrar con la bici a casi ningún inmueble por ancho que sea su portal y hasta jardín posea: la persona de la puerta posiblemente le dirá que la Dirección no lo permite. Que “me botan” si me sorprenden dejándola entrar “con ella”.

Pero como usted es persistente y, sobre todo, está necesitada, quizá se le ocurra hablar con la Dirección. Y se sorprenderá porque la directora del sitio sí es comprensiva y flexible, y halló un huequito en el patio para su transporte… ¡Al fin, usted entra!

Pero ocurre que tampoco hay ya ciclovías, ni siquiera se puede transitar dando pedales por una avenida tan amplia y expedita como el Malecón… A propósito: creo que en todo este asunto también faltan decisiones en el sentido contrario. Desde arriba.

Porque es poco entendible que en una nación donde la bicicleta se popularizó y sobrevivió al período especial entre los afortunados que descubrimos sus facilitaciones y no motivos de queja, hayan desaparecido los parqueos de ciclos, y no existan siquiera aquellos aditamentos en que se podía colocar la bici cómodamente atada —siempre candado mediante— de la rueda delantera.

Ni vías más seguras en las cuales usted no constituya un “estorbo”, como a veces se siente ante ciertos choferes que quisieran que su bicicleta se esfumara, aunque usted transite como manda la lógica: por la derecha.

Y conste que no padecemos solo los “testarudos” habituados a ella pues preferimos hacer ejercicio mejor que disgustarse porque la frecuencia del transporte público no concuerda con el reloj y las tareas. Muchos jóvenes que no vivieron aquellos años, hoy también se transportan en ella.

Ojalá se abstuvieran de condicionar quienes no están facultados para imponer directrices, y lleguen las necesarias decisiones que pueden resolver pequeños dilemas y allanarnos —o digámoslo con teoría— “horizontalizarnos” el tránsito en bicicleta.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Mario dijo:

    Muy simple el artículo, maquillaje periodístico , no aspiramos a esto

  • Marvin dijo:

    Con ese titular pensé q el artículo era d otro tema y no del parqueo d las bicicletas. Q las aten con candados o cadenas a las señales d tránsitos q estén cercas d los lugares d gestión momentáneas, como igual se hacen en cualquier país del mundo.

  • Arturo Ramos dijo:

    A partir de ya estoy sintiendo más simpatía por esta competente periodista, y Patriota.

  • Irma Nadel dijo:

    Mientras este articulo defiende el derecho de via para ciclistas, el verticalismo pone mas restricciones a las “primas” las motorinas.

    Para saber mas de estos acertijos y de como “resolver” entender el “verticalismo” seria bueno remontarse a una de las interrogantes mayor: “que nacio primero el huevo o la gallina” . Llevado a este contexto: que vale mas las regulaciones/decretos/burocracia /bloqueo interno o que la gente pueda tener motorinas /bicicletas y por su supuesto tener el derecho a poder rodarlas en nuestras calles. ?

  • CARIBE dijo:

    De acuerdo con usted y a veces creo que es en cierta medida esta discriminacion da a entender que no nos tienen en cuenta, porque para los autos si hay parqueos y sin embargo hay mas bicicleteros que personas con autos.
    Otro caso y le escribo desde Guantánamo, en esta ciudad se transporta una enorme cantidad de personas en coches tirados por caballos, que son problemáticos por las heces, por lo incomodo y por lo que sea, pero no hay otra solución, sin embargo nadie se preocupa por reparar las calles por donde transitan y la población de poco recursos hace un viaje infernal, pero en caso que se repare la vía le cambian el itinerario, a mi me da la impresión que los organizadores del trafico nunca utilizan este transporte o piensan que nunca lo van a utilizar.

  • yoe dijo:

    Me ha decepcionado el artículo, pensé que era al estilo de Hablando Claro de Radio REbelde. Creo que ud es otra de las que no quiere buscarse problemas.

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Marina Menéndez

Marina Menéndez

Periodista y analista cubana especializada en temas internacionales. Entre 2013 y 2016 fue directora del diario Juventud Rebelde.

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