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El terreno de juego

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Kaepernick de rodillas mientras suena el himno de los Estados Unidos. Foto: AP

Kaepernick de rodillas mientras suena el himno de los Estados Unidos. Foto: AP

Desde los palacios del fútbol americano, del fut de verdad, béisbol, básquetbol y tenis, a campos deportivos de grandes universidades y preparatorias públicas, millones han visto y escuchado un mensaje a favor de la justicia, los derechos humanos y la paz.

Vale recordar que los coliseos deportivos tanto profesionales como de instituciones académicas suelen ser monumentos patrióticos, o por lo menos, donde se intenta promover el patriotismo y festejar el militarismo. Al inicio de cada partido profesional y muchos de los amateurs se entona el himno nacional, a veces hay ceremonias para dar gracias a las fuerzas armadas y siempre hay muchas, pero muchas, banderas nacionales (en este país parece que tienen que estar porque aparentemente a mucha gente se le olvida en que país está, o quién sabe por qué).

Pero desde algunos de estos terrenos de juego están brotando expresiones de otro tipo de amor por este país y su pueblo, expresiones de solidaridad con movimientos en las calles. Son actos atrevidos e inesperados justo por realizarse dentro del terreno de juego en coliseos patrioteros, casi siempre en contra de los deseos y posiciones de los dueños o autoridades académicas y hasta de los compañeros de equipo, y ante los ojos de miles y a veces millones (cuando el evento es transmitido por televisión).

Colin Kaepernick, mariscal del equipo de futbol americano de San Francisco, empezó a mediados de agosto a hincarse al inicio de cada partido ante el tradicional toque del himno nacional, como expresión de protesta. Explicó: no me voy a poner de pie y mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a personas negras y personas de color. Su acto, sin declararlo explícitamente, es en solidaridad con el nuevo movimiento nacional de derechos civiles Black Lives Matter, que nació con las protestas por la muerte a balazos de un joven afroestadunidense en Ferguson, Misuri, hace un par de años. Pero Kaepernick, quien sigue expresando su acto de protesta en cada partido, ya no está solo.

Poco a poco, algunos de sus colegas se han sumado a su acto de desafío, tanto en su equipo como en otros de la liga profesional del país. Algunos jugadores de los equipos de Seattle, Miami, Denver, San Luis, entre otros, se hincan, se sientan o levantan el puño o las manos (en símbolo de protesta) durante la interpretación del himno. De repente estos actos se repitieron en partidos entre equipos en universidades y después en los campos de juego de preparatorias en Nueva Jersey, Illinois, Virginia, Nebraska, Ohio y más. Hasta integrantes de la banda musical del equipo de la Universidad Howard –institución afroestadunidense– se hincaron mientras tocaban el himno.

Fue notable el impacto cuando la rubia Megan Rapinoe, estrella del futbol soccer femenil de Estados Unidos, se empezó a hincar en solidaridad, afirmando que los blancos necesitan apoyar a la gente de color en estos momentos.

Estos actos detonaron denuncias por las autoridades, gremios de policía, agrupaciones de veteranos militares, algunos dueños y empresarios del deporte y todo un coro de políticos que acusaron que era una falta de respeto a la bandera o incluso que era casi traición.

Pero los atletas –entre ellos algunos de los más famosos hoy día– han continuado. Hace meses, superestrellas de basquetbol profesional, incluido el que es considerado el mejor en ese deporte, LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland, y Dwayne Wade, del Heat de Miami, entre otros, habían declarado que no podían mantener el silencio ante la violencia e impunidad policiaca contra la comunidad afroestadunidense.

Esta semana pasada la superestrella del tenis, Serena Williams, transmitió un mensaje en el cual citó a Martin Luther King: “llega un momento en que el silencio se convierte en traición… no me quedaré en silencio más”, y expresó su preocupación por su sobrino de 18 años y otros jóvenes ante la brutalidad policiaca contra los afroestadunidenses.

Cuando el equipo olímpico estadunidense que participó en los juegos en Río este verano fue invitado a la Casa Blanca, la semana pasada, entre ellos también estaban dos atletas viejos: John Carlos y Tommie Smith. Fueron reconocidos por el presidente Barack Obama, quien declaró que su poderosa protesta silenciosa en los juegos de 1968 fue controvertida, pero despertó a la gente y creó mayor oportunidad para aquellos que siguieron. En los Juegos Olímpicos de 1968 en México, ambos, al ser galardonados con las medallas de oro y bronce, y al entonarse el himno nacional de su país, levantaron el puño en lo que definieron como un saludo de derechos humanos durante una de las coyunturas mas difíciles del movimiento de derechos civiles. Fueron expulsados del equipo nacional en otras Olimpiadas. Smith expresó apoyo a las protestas de los atletas hoy día, e indicó que son actos valientes, pero cuando uno hace algo en que realmente cree, uno verdaderamente no piensa en el costo, nada más lo hace.

La semana pasada Joakim Noah, el centro del equipo de basquetbol profesional Knicks de Nueva York, decidió no aceptar una invitación al equipo a la academia militar West Point, por su oposición a las guerra. “Es difícil para mí entender por qué tenemos que ir a las guerras, por qué los jóvenes tienen que matar a otros jóvenes por el mundo… Estoy muy orgulloso de este país, amo a Estados Unidos, pero sencillamente no entiendo que jóvenes maten a jóvenes por todo el mundo” declaró, de acuerdo con The Guardian. Agregó que apoya lo que hacen Kaepernick y otros atletas al usar sus perfiles públicos para enfocar su atención sobre asuntos graves. “Pero tiene que ser más que eso: este país está fuera de control, los jóvenes matan jóvenes… el himno no es el punto; hay cosas que se necesitan componer”.

Algunos atletas y equipos llegan a ser heroicos en el imaginario popular en todas partes del mundo. Aquí, ante la carencia de héroes en el ámbito político, ofrecen una referencia moral en un momento en que está en juego el futuro de este país.

Jeremy Lane también se sentó durante el mommento del himno. Foto: AP

Jeremy Lane también se sentó durante el mommento del himno. Foto: AP

Se han publicado 3 comentarios



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  • Rubén Mujica dijo:

    Larga, ¿ eterna?, la lucha por la igualdad en el,país que se dice ejemplo de democracia en el mundo. Pero que a pueblos inermes que sobreviven a miles de kilómetros de EUA y que no significan peligro alguno para su seguridad, son masacrados mediante computadoras y drones. EUA cumple la Profesia de Simón Bolívar pero no sólo en América latina sino en todo el mundo. ¡Es el auténtico peligro para la tierra,

  • Patricio dijo:

    Claro caso de “disonancia cognitiva” al cuadrado. Aunque la propuesta del artículo apunte a una supuesta identidad (o moralidad) nacional decantada en, y, por medio del deporte, (qué hay de Cuba?), deriva a una oposición entre un supuesto fenómeno (político-)social contra uno geopolítico.
    Osea, nadie opina porque no se entiende la naturaleza del discurso transmitido: No trata Cuba de “vender” (prestaciones en el plano deportivo) precisamente mediante la exportación de deportistas al extranjero, individuos que ponen su talento en manos del mejor impostor?

    • tdl dijo:

      Estimado Patricio:
      aunque coincido son usted en que se trata de un caso de disonancia cognitiva, discrepo en cuanto a los ejemplos que usted menciona. Estamos en presencia de personas que hasta el momento en que aflora un detonante social, habían tenido una actitud expectativa ante el medio y solo ante la aparición del detonante, tienen un cambio de conducta, donde otros han optado por la reducción de la disonancia. Los ejemplos del artículo son claros. Todas las peronas han reaccionado ante ese detonante. Estamos en presencia de figuras públicas, que conocen que desde su posición “pueden hacer algo” por el cambio en las actitudes contemplativas de una buena parte de la sociedad estadounidense en cuanto al tema de la violencia racial desde posiciones de poder.
      Lo que usted menciona de Cuba de “renta” (no de venta o exportación) de deportistas al extranjero, no considero que tanga nada que ver con el artículo en cuestión. Esos deportistas no abandonan los valores que tienen desde la infancia, no abandonan sus símbolos ni sus compromisos con el deporte en el país y su talento sigue estando activo por más tiempo. Como toda actividad, el deporte necesita descanso, pero cuando es en exceso puede llevar a pérdida de aptitudes, díficiles de recuperar sin valorar otras ventajas de los contratos.
      Por otra parte no hay que menospreciar a las personas que acceden a Cubadebate por la falta de opinión. Le recomiendo que valore los distintos tipos de falacia, pues pudiera incurrir en algunas de ellas.
      El artículo me parece muy bueno, aunque para una parte de nosotros no tenga significado y aparentemente “no nos toca”, pero si es interesante para el análisis de la polarización de las sociedades ante determinadas situaciones, sobre todo extremas.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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