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Cuba frente a la cruzada del neoliberalismo

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Banderas cubanas. Foto: Archivo.

Banderas cubanas. Foto: Archivo.

En el verano de 1989 Francis Fukuyama divulgó en The National Interest la versión de su ponencia «The End of History?» («¿El fin de la Historia?»), impartida en el Centro John M. Olin de la Universidad de Chicago —una de las plataformas del pensamiento neoconservador—, que dirigía Samuel P. Huntington. Estados Unidos y sus aliados derrotaban al socialismo, y la evolución ideológica del mundo parecía culminar en la universalización de la democracia occidental; vencido el socialismo real, no existía ninguna alternativa de modelo de desarrollo viable que prometiera mejores resultados, apuntaba Fukuyama, con cierta duda expresada mediante el signo de interrogación.

Una élite transnacional que concentró el capital y el poder económico tras controlar la tecnología, la información y los servicios, convertía la Tierra en una fábrica global; la fase de trabajo intensivo de la producción internacional era desplazada al Sur, donde estaba la mano de obra barata. Con la desintegración del campo socialista, desde Europa del Este hasta América Latina, los Estados, las economías y los procesos políticos se integraban bajo su égida. Esa élite no quería intervención estatal: ¡había llegado la era del neoliberalismo!

Doctorado en la Universidad de Harvard con una tesis sobre la política exterior de la URSS, Fukuyama se había formado como sovietólogo en la Corporación RAND —organización de estudios consultivos que trabaja para el Pentágono— y en el área de Planeamiento Político del Departamento de Estado, con el neoconservador Paul D. Wolfowitz, quien lo convocó a su staff en 1981. En 1983 volvió a la RAND y allí permaneció hasta que en febrero de 1989 retornó al Departamento de Estado como subdirector de Planeamiento Político. Más que un axioma teórico, su «tesis» respondía al eufórico anuncio con que la Administración Bush (padre) se proclamaba vencedora de la Guerra Fría. Y el escenario escogido para hacerlo no podía resultar mejor: Samuel P. Huntington propugnaba que el modelo neoliberal constituía un requisito previo para la democracia, por lo que cuestionar el modelo significaba cuestionar la democracia misma. «El mantenimiento de políticas democráticas y la reconstrucción del orden social son fundamentalmente incompatibles» —aseveró en un artículo ese propio año (Huntington, 1989: 24).

Fukuyama relató que la idea del fin de la Historia le vino a la mente en el curso de los años 1988-1989, mientras leía publicaciones soviéticas en las que se trataba el tema de la legitimidad de la propiedad privada. Al escuchar a Gorbachov manifestar que el verdadero significado del socialismo consiste en que el débil ha de apartarse del camino del fuerte y productivo, comprendió que la estructura ya no podría mantenerse intacta; de alguna manera empezaría a desplomarse.

Derrumbado el Muro de Berlín y desintegrada la URSS, Fukuyama volvió en 1992 sobre esta «tesis», con El fin de la Historia y el último hombre, pero ya no se la planteó como una interrogante. El libro fue traducido a más de 20 idiomas y generó gran revuelo en los círculos académicos internacionales. Seminarios, debates y artículos se dedicaron a polemizar acerca de la teoría de que la Historia habría acabado porque el capitalismo neoliberal era irreversible. Una descomunal campaña mediática se encargó de someter al mundo a la creencia de que no sería posible construir una vida diferente; era un llamado a la más absoluta apatía —empleada como arma, o como droga—, para ahogar el espíritu de los pueblos. «Mucha gente pensó que la crisis del sistema soviético significaba la crisis del marxismo […] un error garrafal; sin embargo, eso confundió a mucha gente» —testimonió en La Habana Atilio Borón (Borón, 2007: 31).

Fue la época en que una puesta en escena del historiador y dramaturgo Howard Zinn llevó hasta el Soho de Nueva York a Carlos Marx y lo puso a hablar con los estadounidenses para explicarles que el de la URSS no era realmente un Estado marxista y que las ideas marxistas sobre el capitalismo conservaban plena vigencia «…porque ahora estoy en Nueva York, y veo gente viviendo en la calle y veo cómo las compañías controlan el Gobierno, y veo cómo la gente está absolutamente controlada por la televisión y la propaganda del Gobierno, y cómo todavía hay diferencias de clases. Sí, las ideas marxistas están vivas aún» (Zinn, 2007: 80).

Los círculos de poder en Washington no cabían de regocijo. Dos proyectos neoliberales: la Iniciativa de Empresa para las Américas, anunciada por George H. Bush en 1990, y la batalla por un Tratado de Libre Comercio de la América del Norte con México y Canadá, firmado por Bill Clinton en 1993, eran comunicados como la política norteamericana más innovadora hacia América Latina en toda la historia. En 1994, en La diplomacia, el ex secretario de Estado Henry Kissinger abundó al respecto: «La única dictadura que subsiste en el continente es la de Cuba. En el resto del hemisferio, los métodos nacionalistas y proteccionistas de la administración económica están siendo reemplazados por economías libres […] el último y dramático objetivo es la creación de una zona de libre comercio que llegue de Alaska al Cabo de Hornos: concepto que hasta hace poco tiempo se habría considerado irremediablemente utópico» (Kissinger, 2004: 830).

Con la mayoría de los Estados a sus pies, la élite transnacional no conseguía, sin embargo, someter a los pueblos. El 1.º de enero de 1994 Latinoamérica despertó con la insurrección zapatista, lo que, al decir de Atilio Borón, provocó que los pensadores del Continente repararan en que había otra realidad; que estaban en medio de una crisis, frente a un proceso de reconstrucción (Borón, 2007: 31).

Se impuso en Washington una interrogante: ¿cómo derrotar la resistencia a la homogeneización cultural? El propio Fukuyama salió del Departamento de Estado y fue a la Universidad George Manson, en Virginia, a estudiar el rol de la cultura en la sociedad neoliberal. Allí apreció que la mayoría de los estadounidenses creía que la privatización era la futura tendencia en las políticas públicas y que un examen más cerrado de las redes sociales revelaba que la verdadera energía emprendedora —en materia de propiedad privada— se encontraba en los estratos más bajos, razón por la cual el Banco Mundial, que antes solo prestaba a bancos y grandes empresas, estaba abogando por multiplicar los micropréstamos, en una política tendente a universalizar ese espíritu emprendedor.

También propugnó Fukuyama que el nivel de desarrollo económico resultante de la globalización neoliberal conducía a la creación de sociedades complejas con una poderosa clase media, factor que creía determinante para facilitar la democracia neoliberal. Llegó a plantear que el término globalización es un eufemismo de «americanización», porque Estados Unidos es la sociedad capitalista más avanzada y sus instituciones representan el desarrollo de las fuerzas del mercado. Y en el verano de 1989, en el décimo aniversario de su estrellato, publicó un nuevo artículo en The National Interest: «Second Thoughts: The Last Man in a Bottle» («Reconsiderando: El último hombre en la botella»), cuyas conclusiones no debemos perder de vista: «El período que comenzó con la Revolución Francesa ha visto el ascenso de diferentes doctrinas que esperaban superar los límites de la naturaleza humana por medio de la creación de una nueva clase de ser humano, uno que no estaría sujeto a los prejuicios y limitaciones del pasado. El fracaso de esos experimentos a finales del siglo xx nos enseñó los límites del constructivismo social y refrendó un orden liberal basado en el mercado» (Fukuyama, 1999: 33).

En 2005 en Mar del Plata, Argentina, Latinoamérica derrotó el Tratado de Libre Comercio para las Américas (ALCA) —instrumento con el que Estados Unidos anunció que integraría a toda la región al modelo neoliberal. Pero a la altura de hoy se ha producido una reacción de la derecha, que Barack Obama adelantó durante su discurso anual sobre el estado de la Unión en 2013, cuando anunció que su país elevaría las exportaciones y garantizaría su «igualdad de oportunidades» mediante una Alianza Transpacífica —a la que se sumaron Chile, Perú y México en la región— y una Alianza Transatlántica con la Unión Europea: ¡el mundo a sus pies!

El periodista Vicenç Navarro comenta que en Cataluña resulta «…casi imposible leer los diarios, oír la radio o ver la televisión, sin que este mensaje de superioridad de lo privado sobre lo público se repita constantemente con una frecuencia machacona digna del mejor lavado de cerebro». Académicos neoliberales copan los medios «…acentuando el valor de la genialidad de los grandes emprendedores, y atribuyendo el éxito de las empresas más conocidas a la libertad que favorece el capitalismo». Navarro contrapone a este mito el libro The Entrepreneurial State, con el que Mariana Mazzucato, profesora de economía e innovación en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, prueba que las compañías Apple y Google —dos casos emblemáticos— y toda la industria electrónica no hubiesen existido sin la activa intervención del Estado federal y de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que financiaron gran parte de los «descubrimientos» atribuidos a los más importantes emprendedores privados, incluido Steve Jobs, cofundador y presidente ejecutivo de Apple Inc. (Navarro, 2016).

Este fenómeno, que no se circunscribe a Cataluña o Europa, constituye un patrón repetido en Asia, África y América Latina, respaldado por la revolución en la tecnología de la información que ha llevado el teléfono, la radio, la televisión e Internet a los rincones más remotos de la Tierra. Hoy Google, Facebook, Amazon, Apple y Microsoft son las multinacionales que más dinero mueven en los lobbies del Capitolio, por encima de General Electric, los gigantes de la defensa Boeing y Lockheed Martin o la petrolera ExxonMobil; mientras la inversión publicitaria de las transnacionales crece a nivel global hasta superar la inaudita cifra de 400 000 millones de dólares.

Otro dato: las películas, series y espectáculos televisivos, videojuegos, videoclips y anuncios publicitarios de la industria del entretenimiento estadounidense tienen copado el planeta y gozan de preferencia en públicos de las más diversas culturas; pero esa rama está controlada por seis corporaciones: Comcast, Viacom, Time Warner, CBS, The News Corporation y Disney, dueñas, en su conjunto, de más del 90% de los medios de difusión impresos y electrónicos de Estados Unidos, incluidos la televisión por cable y por ondas aéreas, la radio, los periódicos, las editoriales, las productoras cinematográficas, de comics y de videojuegos, y han diversificado sus inversiones hasta llegar al complejo militar industrial. Lo más importante: «…las grandes corporaciones no son solo los principales productores de los medios de difusión de masas y comerciales de los Estados Unidos; también constituyen su principal mercado, lo cual profundiza el cautiverio de dichos medios, supuestamente democráticos e independientes, respecto al gran capital» —asevera el periodista estadounidense Paul Louis Street (Street, 2015).

Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía y profesor en la Universidad de Columbia, arroja luz sobre el mundo que oculta este gran negocio, en su libro El precio de la desigualdad: los mercados por sí solos no son eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en las manos de unos pocos, mientras los Estados y gobiernos que siguen los dictados neoliberales dan ventaja solo a los más ricos. El «sueño americano» es un mito: el 1% de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida. Stiglitz se plantea el problema en términos éticos:

«¿Nuestro sistema de mercado está erosionando los valores básicos? […]. Un sistema básico de valores tendría que haber generado, por ejemplo, sentimientos de culpa por parte de quienes se dedicaron a los préstamos abusivos, de quienes proporcionaron hipotecas a personas pobres que eran como bombas de relojería o de quienes diseñaban los «programas» que daban lugar a comisiones excesivas […] unas comisiones por valor de miles de millones de dólares. Lo que resulta asombroso es que pocas personas parecían —y siguen pareciendo— sentirse culpables, y que muy pocas dieron la voz de alarma. Algo ha pasado con nuestro sentido de los valores cuando el fin de ganar más dinero justifica los medios […].

«Gran parte de todo lo que ha estado ocurriendo solo puede describirse en términos de «penuria moral». Algo malo le ha sucedido a la brújula moral de muchísima gente que trabaja en el sector financiero y en otros ámbitos. Que las normas de una sociedad cambien de forma que tanta gente llegue a perder el norte moral dice algo significativo acerca de esa sociedad. Parece que el capitalismo ha transformado a las personas que cayeron en su trampa» (Stiglitz, 2012: 21-22).

Stiglitz no es la única personalidad estadounidense en abordar el problema desde este punto de vista. El 29 de junio el candidato presidencial demócrata Bernie Sanders publicó un artículo en The New York Times, que vale la pena citar en extenso:

«Increíblemente, las 62 personas más ricas de este planeta poseen tanta riqueza como la mitad inferior de la población del mundo —alrededor de 3,6 mil millones de personas. El 1% posee ahora más riqueza que la totalidad del 99% restante. Los muy, muy ricos, disfrutan de un lujo inimaginable; mientras que miles de millones de personas sufren pobreza extrema, desempleo y reciben inadecuados servicios como atención médica, educación, vivienda y agua potable.

«En los últimos 15 años, han cerrado cerca de 60 000 fábricas en este país y más de 4,8 millones de bien remunerados empleos en la manufactura han desaparecido. Gran parte de esto está relacionado con los desastrosos acuerdos comerciales que alientan a las empresas a trasladarse a países con salarios bajos. A pesar de importantes incrementos en la productividad, el trabajador masculino promedio en Estados Unidos está ganando hoy $726 dólares menos de lo que ganaba en 1973, mientras que la mujer trabajadora promedio gana $1 154 menos de lo que ganaba en 2007, después de ajustar las cifras a la inflación.

«Casi 47 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Se estima que 28 millones no tienen seguro médico, mientras que muchos otros no poseen seguro suficiente. Millones de personas están luchando con niveles escandalosos de deuda estudiantil. Tal vez por primera vez en la historia moderna, nuestra generación más joven probablemente tendrá un nivel de vida menor que el de sus padres. Es alarmante que millones de estadounidenses pobremente educados tendrán una expectativa de vida menor que la de la generación anterior, a medida que sucumben a la desesperación, las drogas y el alcohol.

«Mientras tanto, en nuestro país la décima parte del 1% más rico ahora posee casi tanta riqueza como el 90% más bajo. Cincuenta y ocho por ciento de todos los nuevos ingresos va a las manos del 1% superior. Wall Street y los multimillonarios, a través de sus «súper PACs», tienen la oportunidad de comprar las elecciones» (Sanders, 2016).

Este es el paradigma que nos intentan vender en una desenfrenada guerra de símbolos; pero necesitan antes vaciar nuestros cerebros de la memoria histórica. Henry Kissinger explica por qué: «El rechazo a la Historia eleva la imagen de un hombre universal que vive ateniéndose a máximas universales, cualesquiera que sean el pasado, la geografía y otras circunstancias inmutables» (Kissinger, 2004: 832).

En tan compleja coyuntura, el Gobierno Revolucionario cubano ha debido ponderar el papel complementario de la propiedad privada sobre algunos medios de producción y reconocer el mercado. No pocos teóricos especializados en el tema Cuba en Estados Unidos aprecian que a mediano plazo ello generará cambios estructurales en nuestra economía, tendentes al neoliberalismo. De acuerdo con esa lógica, un ser obnubilado por el consumo querrá saltar de las micro y pequeñas empresas privadas a las medianas y grandes.

Esta tendencia aboga por fórmulas que favorezcan al sector privado en nuestro país, con base en la experiencia de la «Ley para respaldar la democracia en Europa Oriental» aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 1989. En su discurso a los cubanos en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, Obama quiso dar un empujoncito a ese curso: «…Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del Estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales» —apuntó antes de generar un contraste simbólico: «En una economía global potenciada por ideas e información, el valor más importante de un país es su gente. En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en cuentapropistas, cooperativas y autos viejos que aún funcionan: el cubano inventa del aire» (Obama, 2016).

La «cultura de masas» fabricada en los laboratorios financiados por la élite transnacional cuenta ya con público en Cuba y se observan manifestaciones de idiotez, «…en el sentido original griego y ateniense: no de estupidez, sino de egoísmo infantil e indiferencia deliberada respecto a las preocupaciones y los asuntos públicos» (Street, 2015). Consciente de ello, en el Informe Central al 7mo Congreso del Partido, su primer secretario hizo un llamado esencial: «…debemos afianzar entre nosotros la cultura anticapitalista y antiimperialista, combatiendo con argumentos, convicción y firmeza las pretensiones de establecer patrones de la ideología pequeño burguesa caracterizados por el individualismo, el egoísmo, el afán de lucro, la banalidad y la exacerbación del consumismo» (Raúl Castro, 2016: 8).

En esta batalla Cuba lleva las de ganar, como resultado de la profunda revolución cultural con que se edificó la nación a partir de 1959. Los hechos confirman que el pensamiento transformador revolucionario, con el progreso de la ciencia y la técnica, y la evolución de las ciencias sociales y políticas, generó —al margen de las lógicas imperfecciones terrenales— los hombres y mujeres nuevos que el Che anunció en El Socialismo y el hombre en Cuba, capaces de entregarlo todo por su tierra y también de practicar el internacionalismo.

No valen, sin embargo, a esta altura, los discursos triunfalistas. No nos haríamos el menor favor. En una reciente intervención en la Sociedad Cultural José Martí, que tituló: «Notas para comentar en el foro Cultura y nación: el misterio de Cuba», Abel Prieto hizo referencia a estos retos, para los que no existen soluciones simples. En el propio sector cultural «…han surgido tendencias entre artistas y promotores que se cuestionan el papel de las instituciones y consideran que a través de formas no estatales podría lograrse una promoción nacional e internacional más eficiente». No existe basamento político en ese interés, pero pareciera aflorar ya de cierta forma el influjo neoliberal. En su intervención, Abel dejó claro el insustituible papel en la Revolución de esa institucionalidad:

«Desmantelarla equivaldría a liquidar la política cultural y a dejar en manos del mercado el establecimiento de jerarquías y modelos. Esto nos obliga a seguir trabajando para hacer más competentes y creativas a nuestras instituciones y reforzar su vínculo con la vanguardia artística e intelectual. Sin sus instituciones, el ámbito cultural se convertiría en una jungla y la mediocridad ganaría una preponderancia irreversible. Hay aspectos objetivos que no nos favorecen: las instituciones no han contado a veces con los recursos necesarios para promover el talento que crece inagotablemente en este país, y los creadores buscan apoyo en entidades extranjeras, algunas bienintencionadas y otras no tanto. Son problemas que no tienen soluciones fáciles y que deben ser abordados crudamente» (Prieto, 2016).

La verdad sea dicha: ¿a cuántos beneficia la ayuda de las organizaciones no gubernamentales y entidades gubernamentales extranjeras que actúan en nuestros ámbitos culturales?, ¿sostienen el gigantesco movimiento cultural cubano y su inclusivo sistema de enseñanza artística representado en todo el país? Algunas de esas instituciones cooperan con propósitos loables, pero su alcance financiero es limitado y solo irradian sobre un círculo mínimo, en la mayoría de las ocasiones de valores ya establecidos. También es cierto que no pocas forman parte del canal empleado por la USAID y la NED para proveer fondos a los programas de cambio de régimen.

Extendida a cada rincón del país con esencia de pueblo, la cultura cubana constituye uno de los principales baluartes de la Revolución. Su vanguardia está consciente de esa responsabilidad y ha hecho de una frase axiomática de Fernando Ortiz una máxima: «La cultura es la Patria»; trabaja para el presente, pero es capaz de advertir que resulta primordial para el futuro de la nación convocar a través de su obra a la gran masa, en especial a los jóvenes, cimiento de nuestros destinos. Ello requiere de instituciones lúcidas, vigorosas, capaces de fomentar y liderar los esfuerzos. En la hora presente hay que encarar el desafío, multiplicar los espacios de debate y la polémica con sentido crítico, inclusivo, sin retórica; al decir de Armando Hart, «…afrontar la historia haciéndola, y no simplemente escribiéndola» (Hart, 2016: 67).

Los errores cometidos en los procesos docentes y educativos, sin embargo, generan presión. Como plantea el poeta y ensayista Juan Nicolás Padrón, «…los conocimientos se simplificaron, el enfoque de la Historia y de las disciplinas de las ciencias sociales no se actualizó a la luz de las nuevas condiciones, y se produjo un ambiente de deterioro educativo y ético» (Padrón, 2016: 195).  Urge reconectar el sistema de enseñanza con nuestro movimiento cultural, vincular el arte con la escuela y los centros universitarios, con particular énfasis en las facultades pedagógicas —en las que se forman los maestros de nuestros hijos y nietos—, y, de consuno, participar en la formación de ese ser integral y humanista que demanda la construcción del socialismo; sensible, culto, capaz, como define Abel, de «…descifrar los códigos de la seducción, de la hipnosis, del show» con que intenta consumirnos la llevada y traída «cultura de masas» (Prieto, 2016), y, también radical y consecuente con la defensa de nuestros valores.

El problema que afrontamos tiene una dimensión política, pero es en esencia un problema cultural. En ese empeño me sumo a quienes llaman a refundar nuestras instituciones, para proveerlas de una visión integradora de los universos culturales, educacionales y científicos del país, lo que impone también encontrar nuevas fórmulas y actores financieros —incluido sostener la subvención estatal orientada como inversión a futuro y la gestión responsable de fuentes quizás no exploradas— que las pongan en condiciones de cumplir su encargo social (cine, libro, danza, teatro, escuelas de arte…) y no queden indefensas ante la avalancha que llega por los diversos canales que están poniendo a funcionar los veinte millones de dólares aprobados por el presidente Obama para subvertir nuestra Revolución.

No alcanzaremos la eficacia requerida en las transformaciones económicas en curso, si no promovemos entre los hombres y mujeres encargados de construir el socialismo próspero y sostenible que nos hemos propuesto un cambio cultural, capaz de desterrar tendencias portadoras de gérmenes autodestructivos como la corrupción y la doble moral, la visión tecnocrática de los problemas sociales, las desviaciones burocráticas y la indolencia, la desidia y la falta de sensibilidad. Los tiempos que corren —y la indetenible revolución en las nuevas tecnologías de las comunicaciones— demandan actualizar la política cultural, para articular en la más estrecha relación con la sociedad los esfuerzos que se generan desde la vanguardia artística e intelectual cubana e insertarla en las prioridades del combate político e ideológico que libra la nación. Y, ahora que a sus 55 años estamos releyendo las «Palabras a los intelectuales», no olvidar nunca un concepto medular expresado por Fidel en la Biblioteca Nacional: «El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria» (Fidel Castro, 2016: 19).

Se han publicado 23 comentarios



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  • Cuco dijo:

    ¿Y el salario qué? A mi juicio nunca llegaremos a ningún lugar manteniendo el foco de atención exclusivamente en lo subjetivo y eso es lo que está sucediendo.

    “No alcanzaremos la eficacia requerida en las transformaciones económicas en curso, si no promovemos entre los hombres y mujeres encargados de construir el socialismo próspero y sostenible que nos hemos propuesto un cambio cultural, capaz de desterrar tendencias portadoras de gérmenes autodestructivos como la corrupción y la doble moral, la visión tecnocrática de los problemas sociales, las desviaciones burocráticas y la indolencia, la desidia y la falta de sensibilidad.”

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      Correcto mientras la sociedad carezca de la suficiente autonomía económica será complejo afirmar que esta es dueña del poder político y las decisiones… es decir no creo que sea secreto para muchos que; para poder tomar decisiones de manera plenamente libre debemos contar 1ro con poder económico que permita satisfacer nuestras necesidades por medio del fruto, resultado de los esfuerzos y conocimientos y no por medio de regalías o de incluso eterna dependencia del subsidio… puesto que, la dependencia económica de un factor o sector puede terminar sometiéndose a los mismos a los intereses políticos de quienes les sostienen o subsidian…!!! Si a ello le agregamos el tema medios de comunicación y su realidad o sea el poco sentido critico denunciante, etc y las dificultades que persistentemente coexisten en contra del ejercicio protestante pueden ser sin dudas herramientas de sometimiento muy bien usadas por sectores realmente neoliberales…!

    • Carlos de New York City dijo:

      RESPUESTA (no) COMENTARIO ! RESPUESTA a este Iluso ignorante de la VIDA y de los salaries en el MUNDO comparado con mi Patria de CUBA y nuestro Gobierno Cubano !
      ? CUCO ..de que salario tu hablas y CRiticas ?
      ? Cuco aqui las gentes cobran el salario MINIMO de 6 (o) 7 dollars la HORA y es FANTASIA al lado de el salario de un CUBANO en CUBA ”
      ! Si esta Bien , Quizas no Podamops comprarnos con el salario en mi Cuba querida un Litro de aceite o un Jabon , te apoyo en esta ” Pero No en la que UTDS en mi Cuba no saben ” Tu cobraras quizas un salario de $145 pesos Cubanos ” ! Pero Cuco ! no Pagas en Cuba un Alquiler de mas de $ 1.000 mil dollars que los esclavos MODERNOS ganando ese salario minimo no les alcanza ni Para poder pagar el alquiler del MES ? Cuco ? supomgamos de $7.00 dollars la Hora ? No ? por 40 Horas en la semana ? Cuco si llegan a TRABAJARLAS Porque nunca es asi ni se LLEGAN a las 40 Horas pero digamos que si ” 40 x 7 dollars serian $280.00 y ahora CUCO vamos a QUITARLE por LEY los impuestos a ese Dinero…medicai , socio security y Tax pongamos si eres casado $280.00 MENOS $56.00 se quedan en $224.00 Ahora Cuco por 4 semas esos $224.00 ? cuanto suman ? ? cuco $ 826.00 dollars ? ? ya ves cuco que no alcanzan ni p[ara pagar el alquiler ni la comidad ni la luz , telefono , deudas de tarjetas y el COJO…n bandito / cuco ? ! caballeros , despierten en mi Cuba querida y bajrse de esas nubes y Fantasias que a sido Mucho la propagandas anticubanas , las mentiras de los mismos Cubanos mentirosos EMIGRANTES ECONOMICOS Todos ellos que van a Cuba y dicen MENTIRAS y fabulas de sus VIDAS y no tienen el Coraje , el decoro Humano , la sencillez , la Humil;dad de Decirle a sus Familias y amigos que se estan COMIENDO un CABLE Peor que tu mismo CUCO en mi Cuba querida del Alma >
      ! NO le muerdan mas la MANO a la REVOLUCION Cubana del 1959 ni le MUERDAN mas la MANO al GOBIERNO de CUBA que UTDS ni pagan alquiler NI tienen que PAGAR seguro medico y Muchos menos Pagar $ 6.000 seis mil dollars para poder ser ENTERRADO como un ser Humano con Respeto y Conscieeracion !

  • bufalito dijo:

    la estrategia yankee es asfixiar a venezuela hasta ahogarla y que cuba se vea obligada a acercarse a los imperialistas.la revolucion cubana camina por la cornisa

  • AdolfoC dijo:

    Muy buen artículo, hay que desde ahora prevenir cualquier manifestación contraria al socialismo, pongo un ejemplo, en el sector privado se está violando diariamente el código del trabajo, existe una explotación enorme a los trabajadores contratados, al menos en el sector de la gastronomía, paladares donde no se gana salario, el salario es la propina, trabajos entre 15 y 17 horas en un día por salarios entre 50 pesos y 5 cuc, no otorgamiento de vacaciones, o de licencias por maternidad y nadie lo denuncia, hayque perseguir este tipo de problema.

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      El socialismo real es ó a de ser plenamente incluyente, democrático, pues solo la plena democracia podría garantizar la evolución sociopolítica de toda la sociedad pero sobre todo la real, profunda y palapable eficiencia económica que pueda generar al sostenimiento de sus logros, la satisfacción de sus necesidades así como la inclusión de la misma en el entorno sociopolítico y económico mundial!
      esto que ud nos expone algunos lo llaman “s… sustentable”

  • el socialismo real dijo:

    La respuesta está en el “ser humano” y la influencia que sobre y dentro de esta especie ejerce el poder del capital. Poder que los anexionistas de dentro y los anexionistas de fuera podrán en relevancia y en circulación para destruir la Patria, la Revolución y el Socialismo. Cuba tiene creada asociaciones de masas, instituciones políticas y demás recursos de expresión democrática y revolucionaria que si nó se ponen en práctica, si nó se ponen a la ofensiva irán quedando en el letargo y la pasividad ante los y las que poco a poco están ocupando y ocuparán su lugar para entregar al país a los designios nuevamente de la clase burguesa y al vasallaje ante potencias extranjeras.

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      1ro estas organizaciones necesitan autonomía para incluso en caso de ser necesario defender a sus electores estar al lado de las mayorías y divergir con quienes “tienen el poder”. La realidad es que lamentablemente en no pocas ocasiones los elegidos por la sociedad pareciere que terminan siendo representantes del gobierno ante sus electores y no representantes de quienes les eligieron ante el gobierno…!! Lo 2do es que, necesitamos crear con necearía urgencia las reglas que consigan adelentarse una realidad que, “por su propio peso se nos va viniendo encima” y para ello habrá que contar con lo 1ro plena autonomía para debatir y tomar decisiones propias… es decir poco a poco el sector privado va ganando espacio político y por consiguiente ganando cierto nivel de impunidad que por el momento les va permitiendo imponer los precios que estimen justos, obteniendo así los % de utilidades que a cada quien le sea concedido por la ley oferta y demanda… pagar a sus trabajadores cuando, como y cuanto estime justo o incluso expulsarlos sin necesidad alguna de demostrar causas etc etc etc en fin pareciere que; “el sector privado en Cuba esta destinado por la providencia para imponerle a las mayorías mayores niveles de desigualdad en nombre del S.Sustentable”

  • lili dijo:

    Solo con conceptos no podrán refundar las instituciones culturales, falta la base económica q otorga el estado, Todos los años se achica más el presupuesto para ellas.
    Las transformaciones deben venir con cambios económicos, porque influyen en la forma de pensar y actuar en la sociedad. Sería positivo que usted conviviera en el llamado interior del país un tiempo para que comprobara como transforma la realidad.

  • Sophie dijo:

    Muy interesante artículo, pero no se encuentran las referencias bibliográficas al final del mismo. Recomiendo que se adjunten. Saludos.

    • Luis G dijo:

      El autor agrega en cada caso el nombre del emisor y fecha correspondiente, esa es la causa de que no encuentre un compendio bibliográfico.

  • empe dijo:

    Ojalá Cuba consiga no caer en las garras del neoliberalismo atroz que vivimos nosotros. Por aquí germina la semilla de las colectividades (y no me refiero a Podemos). Nosotros no llegaremos a verlo. Ni posiblemente en dos generaciones se consiga. Pero ahí estamos. Pensando y conectándonos para transmitir nuestra inquietud y deseo de cambio real. El capitalismo es inhumano.

  • Julio dijo:

    “El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria” Esa es la esencia del cambio cultural que se necesita. Pero el cambio cultural requiere de una empresa estatal socialista capaz de competir con el llamado sector no estatal. Ser el dueño de los medios fundamentales de producción no será suficiente para construir un socialismo próspero y sostenible, es una premisa insoslayable para demostrar desde la práctica que se puede producir o prestar un servicio con mayor eficiencia, eficacia y efectividad que el sector no estatal. Ese es el desafío del socialismo contemporáneo, y, no es un desafío teórico es eminentemente práctico transformador. El pueblo tiene que apreciar resultados interactuando con las empresas e instituciones estatales porque es la meta principal. Las proyecciones son un medio pero no el fin.

  • Digno dijo:

    Este es de los artículos que espero encontrar todos los días en CUBADEBATE y muchas veces no encuentro: con profundidad en el análisis del tema y referencias bien definidas.
    Ya está dicho, la cultura es mucho más que el arte, este sólo es uno de sus emergentes visibles, por tanto se necesita estudiar científicamente la cultura con una mirada marxista, es decir, histórica, dialéctica, integradora, holística. Lo digo porque cuando se analiza con un poco de profundidad lo realizado por muchas de las instituciones estatales es fácil observar que están basadas en el empirismo. Cualquier acción planificada o ejecutada debe ser consecuente con la cultura , y no sólo con la cultura del país sino con las particularidades de ámbito social concreto a que vaya dirigido. A mi modo de ver muchas de las grandes y pequeñas inversiones se han ido por la borda porque no han tenido en cuenta este principio: la cultura debe ser el principio y la meta.

  • Cubanito dijo:

    Es por eso que mi comentario fue fuerte con respecto a la telenovela la sal de la tierra, estoy seguro que donde haya una chapucería, un mal trato una mala respuesta o respuestas que no se dan, va a existir una brecha para estimular las corrientes contra los pilares escenciales de nuestra revolución; queremos Socialismo, queremos un Partido que nos represente y nos defienda como lo es nuestro PCC, queremos una juventud bien arraigada a su bandera y a toda Cuba. no se pude admitir continuar cometiendo errores.

  • Itachi U dijo:

    el hombre piensa como vive… y en mi pueblo hoy la constante es una “la necesidad” les recomiendo si quieren hacer escritos de verdad que se paren de sus silla y escritorios y vayan a provincia a los barrios apartados donde las calles son de tierra y las casas de madera… la juventud no se interesa ni se preocupa por trabajar ni producir… sencillamente no es rentable para ellos… por lo tanto ni les interesa estudiar ni las organizaciones de masa ni culturales, el trabajador solo piensa en… que invento… para comer, para comprarle ropa a la niña, o a que hora llegaré hoy a mi casa y en qué? mientras no exista un cambio económico que realmente ponga a producir y a crear y poder verdaderamente beneficiarse de los resultados del trabajo, todo será palabras y conceptos vacíos desde una silla o un escritorio…

  • venezolano dijo:

    ideas vanas.

  • medardo m rivero p dijo:

    MUY BUENO EL ARTICULO POR EL RECONOCIMIENTO QUE HACE DE QUERER APLICAR EN NUESTRO SISTEMA EDUCACIONAL CONCEPCIONES EDUCATIVAS QUE PROMOVIERON LOS PROBLEMAS QUE SE DIERON CON EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE CUBA Y OTROS QUE MAGNIFICABAN EXPERIENCIAS DE OTROS EN VEZ DE LA NUESTRA; TODA ESA SITUACION, SE HA SUPERADO.
    EL DESMERENGAMIENTO DEL SOCIALISMO ESTE-EUROPEO INFLUYO EN EL SISTEMA EDUCATIVO, PERO LA TOMA DE MEDIDAS SISTEMATICA EN LA FORMACION, ASI COMO LA CORRECTA ORIENTACION POLITICA Y EL TRABAJO CON LOS VALORES, FORTALECIO EL TRABAJO Y ORIENTACION DE ESTUDIANTES Y POBLACION.
    LA FORMACION DE VALORES OCUPO UN LUGAR DETERMINANTE DURANTE EL PERIODO ESPECIAL DE TIEMPOS DE PAZ Y LOS RESULTADOS PUDIERON Y PUEDEN VERSE REFLEJADOS EN EL SURGIMIENTO DEL CONCEPTO REVOLUCION DADO POR FIDEL, LO CUAL MULTIPLICO NUESTROS ESFUERZOS.

  • Patricia Lagunas dijo:

    CUBA no necesita neoliberalismo, al reves el neoliberalismo destruiria a CUBA y al pueblo CUBANO, por favor sigan con la economia que tienen, yo conozco el neoliberalismo es destructivo.

  • jorgitin dijo:

    Saludos, ayer emití un criterio y hoy no amaneció.
    Seguimos olvidando las bases del marxismo y queremos construir un socialismo próspero y sostenible, entonces me pregunto ¿Como?. Antes se mencionaba mucho, la frase del Che “No se puede construir el socialismo con las armas melladas del capitalismo”, parece hoy una frase ya olvidada.
    El mayor aporte del marxismo esta en lo escrito en contribucion a la critica a la Economía Política y cito “El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura [518] jurídica y palítica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.
    Nuestros problemas fundamentales no están en la política, ni su solución esta en la cultura, un planteamiento así iría en contra de las bases del marxismo. Las causas de nuestros problemas fundamentales están en la base económica, que comprende el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas que trae aparejada una gran deformación estructural y no es capaz de producir de manera ampliada, y en las relaciones de producción que no logran que el verdadero dueño de los medios de producción.El pueblo . se sienta como tal.
    Una transformación cultural, amplia e inclusiva, necesita una base económica solida y sostenible. La élite cultural cubana por si solo no podrá nunca construir el socialismo. Los problemas de la cultura y su solución, tienen que lograr una verdadera revolución cultural inclusiva desde abajo.Por ultimo me pregunto ¿Cuales son los niveles de cultura que puedan tener aquellos que apenas sobreviven con su salario? o aquellos que por razones de “accesibilidad geográfica o económica” no logran participar en los circuitos culturales que le ofrecen las instituciones culturales, llamase en la mayoría de los municipios del país..Las casas de la cultura.
    Gracias

  • Eduardo Ortega dijo:

    Basta moverse un poco por La Habana para ver cómo la cultura por lo superfluo y por los símbolos del capitalismo cuenta con un gran público; número muy superior al que soñamos hace 40 años que íbamos a tener en el siglo XXI. Es cierto que debemos afianzar entre nosotros la cultura anticapitalista y antiimperialista combatiendo patrones de la ideología pequeño burguesa; pero lograr que los jóvenes y niños reales –los Pepitos, los Juanitos– miren con mayor admiración al socialismo que al capitalismo, no se logra solo con clases de historia. Nuestro socialismo tiene necesidad vital de ser eficiente y atractivo; pero eficiente y atractivo de verdad. Hay que trabajar en eso con la mayor velocidad posible para que los trabajadores socialistas tengan bienestar a partir del trabajo honrado. Menciono la rapidez, porque cuantos niños que tenían 6 o 7 años hace 10 años, son hoy jóvenes de 16 o 17 años y se formaron mirando la pirámide socioeconómica cubana totalmente deformada. Mientras un dependiente de paladar (que se deja explotar contento) gane en un día de trabajo lo que un médico o un profesor universitario en un mes, no le estaremos mostrando nada atractivo a los niños y jóvenes que rodean al dependiente, al médico y al profesor. El estado tiene que romper el círculo “el salario o la productividad”. Tiene que mejorarse el reconocimiento social real (no estereotipado) a los trabajadores del socialismo. Haremos muy buen trabajo político ideológico cuando los que trabajan por el bienestar social constituyan, para los jóvenes y niños, ejemplos de personas prósperas y felices. Mientras, estaremos en desventaja con los patrones del capitalismo a los cuales hoy muchos solo le ven la parte graciosa. Esa es una de las cartas de triunfo que hasta ahora tienen los asesores del gobierno de Obama. SALUDOS!

  • Maria dijo:

    Muy bueno su artículo, profundo y analítico como acostumbra.
    Leerlo varias veces es recomendable, al menos una segunda lectura vendría muy bien a muchos, ya lo creo!
    Porque ud no niega nada del necesario desarrollo económico que debemos impulsar con el trabajo de todos, en cambio nos alerta que de nada valdrá un gran desarrollo económico sin valores humanos que sustenten las relaciones entre los hombres que participan de esa construcción .Lo ilustra tan bien, con muchos ejemplos de lo que sucede actualmente en el mundo capitalista, que solo un ciego no puede verlo. Porque las miserias humanas que se dan en ese caldo de cultivo donde se cocinan mejor los intereses individuales que los colectivos o donde estos últimos se sacan del caldo como ingredientes no necesarios, todo el mundo las conoce. Se envilecen los hombres detrás del dinero y el egoísmo de tener cada vez más, al punto de no importarle el cómo lo logran ni a cuantos aplastan para ello.¿ qué, que no conozcamos ya como conclusión del decursar histórico puede decirse?
    La escuela , bueno ,debe cumplir la misión de formar un sujeto crítico, capaz de analizar los materiales de estudio que tiene delante ,pero además la realidad social que vive, y pensar sobre ella , un estudiante preparado para escuchar la voz del maestro y no repetir lo que dice, sino sacar sus propias conclusiones. La escuela lleva hoy Limia, desde mi punto de vista, un estudio a todos los niveles de qué pasa con ese encargo. Por ahí anda el problema de la enseñanza de la Historia y de casi todo.
    Así que menos bla ,bla ,bla y más resultados económicos dicen algunos ,pues miren que los dos, el cachumbambé tiene que buscar su equilibrio en esto. En las dos primeras décadas del proceso revolucionario, arriba estaba la conciencia, ahora andamos buscando desarrollo económico y el otro lado del cachumbambé cada vez más para abajo. No!, tenemos que ser capaces de avanzar sin descuidar ni lo uno ni lo otro .
    Bueno pues yo quiero prosperidad y bienestar, pero no concibo mi bienestar si es a cambio de no luchar porque todos lo alcancen. Ese es mi concepto de prosperidad.

  • Luis G dijo:

    Observo que hay quienes se quejan de los sueldos que perciben, de lo caro de algunos insumos,Etc. Dejen que les cuente de lo que es el neoliberalismo, al menos en mi México.

    En este país contamos con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y con la Secretaría de Salud que cubre a otros sectores; deficientes pero sin duda los prefiero a la pretención de privatizar los servicios de salud que desde hace mas 30 años empezaron a implementar con el entronamiento del neoliberalismo.

    Del sueldo de cada trabajador se descuenta una cuota para pagar esos servicios; en la ley original del IMSS se repartia entre empresa, estado y trabajador -por partes iguales- el costo total; se suponia que era sustentable pero desde hace algunos años dicen que el aumento de jubilados y pensionados ya lo hace insostenible; hace unos años leí que al IMSS le hacian falta unos 30,000 empleados, ignoro si se subsano. En sus inicios el IMSS cubria las necesidades de salud a travéz de servicios médicos y áreas de recreación -deportes, cultura, cursos diversos- lo cual se ha limitado o privatizado Ej.: guarderias; lo referente a la cobertura médica igualmente se ha reducido, el equipamiento médico no se ha renovado, Etc.

    En este país existe un porcentaje de analfabetismo y los gobernantes nos dicen que lo eliminarán (6.9 en 2010 http://www.educacionyculturaaz.com/educacion/porcentajes-de-en-mexico-analfabetismo), https://www.google.com.mx/search?q=analfabetismo+en+mexico+2016&client=firefox-b-ab&tbm=isch&imgil=R0fXFQ4yMWquCM%253A%253BiJ3pLKjcX-iXhM%253Bhttp%25253A%25252F%25252Fwww.vertigopolitico.com%25252Farticulo%25252F29110%25252FAnalfabetismo-en-Mexico-reto-educativo-para-el-INEA&source=iu&pf=m&fir=R0fXFQ4yMWquCM%253A%252CiJ3pLKjcX-iXhM%252C_&usg=__RIa_yxNNa1QusZ7C0kocIn5pFOo%3D&biw=1366&bih=635&ved=0ahUKEwi64aiWr9HOAhVEzmMKHZowAJ0QyjcILw&ei=aAW5V7qNMMScjwOa4YDoCQ#imgrc=R0fXFQ4yMWquCM%3A

    En cuanto a pobreza en el 2014 era de 55.3 Mll. aproximadamente un 48% de la pablación EzmMKHZowAJ0QyjcILw&ei=aAW5V7qNMMScjwOa4YDoCQ#imgrc=R0fXFQ4yMWquCM%3A.
    Infinidad de empresas han sido privatizadas sin conseguir los mejores beneficios debido a la corrupción, las enormes sumas no parece que llegaran a la hacienda pública; mucho de la infraestructura está en manos de la inicaitiva privada por lo que se debe pagar por su uso; somos un importante productor de hidrocarburos, sin embargo la gasolina -de la que 50% se compra a EE. UU. producida a partir del petróleo que nos compra ese país a bajo precio- la pagamos a mayor precio que en ese país. Bueno, creo que esos suficientes ejemplos de la voracidad de los capitalistas.

    La iniciativa privada es buena siempre que no supere al poder del estado; en todas partes donde domina el capital los gobernantes están a su servicio, son meros empleados, tan desechables como otros -los asesinan, los envian al ostracismo, Etc. así que procuran no contrariar a su amo.

    Creo que lo expuesto ilustra lo referente sueldo y beneficios que se pueden obtener con el mismo; quienes tenemos o tuvimos el privilegio de lograr ingresos medianamente aceptables y pertenecemos a la clase media no tenemos o tuvimos una vida desahogada. En lo personal logré deshacerme de mis deudas unos años despues de que mis hijos empezaron a valerse por si mismos y hubo momentos en que no tenía para alimentarlos, situación en la que mi padre, igual que muchos otros jefes de familia se vió, imaginen a los que pertenecen al estrato de pobreza extrema.

    Ustedes tienen un muy aceptable sistema de salud, un nivel cultural elevado, producto del casi nulo analfabetismo, unos científicos del más alto nivel, Etc. trabajen para que las futuras generaciones no lo tiren a la basura embaucadas por los cantos de sirena.

    Espero sirva esto para que los que miran hacia el norte ponderen si el “sueño americano” es real.

Se han publicado 23 comentarios



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Ernesto Limia Díaz

Ernesto Limia Díaz

Historiador y Licenciado en Derecho. Autor de los libros “Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural” y “Cuba Libre: la utopía secuestrada”.

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