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Crónicas desde el Sur: Queridos amigos, queridas amigas

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Buenos Aires, Argentina.

Buenos Aires, Argentina.

La explicación del título es rápida y leve: con esas palabras he comenzado durante casi dos décadas cada concierto, evento, exposición, actividad (como llamamos en Cuba, generalizando, a casi todo acontecimiento público), coloquio, discurso… en el Centro Pablo –y aún en otros espacios donde estuviéramos presentes. Quiero titular así esta crónica desde el Sur porque es la última (por ahora, como diría el maestro Chávez) de esta serie iniciada en noviembre del pasado año en Argentina.

Estoy escribiendo esta crónica semi-final en la mañanita lluviosa de este lunes en La Habana, a donde regresé ayer desde Buenos Aires. Y como cierre (o continuación) de esta serie quiero dedicarla a la gente del título: amigos y amigas de Argentina (y otros lugares) a quienes volví a ver, o conocí, o mantuvimos comunicación a través de las nuevas tecnologías, especialmente entre ellas y ellos a quienes contribuyeron al desarrollo tan exitoso de la gira Por nuestra voz para vos junto al dúo Cofradía por 7 provincias argentinas: La Plata, Azul, Mendoza, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán, y la capital de la república, entre el 2 de noviembre y el 5 de diciembre del pasado año, y a la realización del Festival del monte tucumano. Voces y memoria, el 28 de noviembre, en Santa Lucía.

La crónica encuentra, de entrada, este reto invencible: no es posible mencionarlos a todas y todos. Por ello lanzo primero este agradecimiento global a la gente con las que estuve comunicándome en estos meses y comparto con ustedes los apuntes que siguen: botones de muestra, amorosos y solidarios, de lo que venía diciendo.

Puedo incluso –ahora me doy cuenta—dar testimonio rápido de quienes participaron más directamente en la organización de esas presentaciones. Así podría mencionar, en La Plata, a las incansables y talentosas muchachas de Fulanas Trío; en Azul, a la amorosa y diligente Stella Maris Taverna; en Mendoza, a la ágil y juvenil Violeta Ayles; en Santiago del Estero, a Francisco Santucho y su librería Dimensión y a Dafne Usorach y Vicky Gallegos, amigas de paso por allí, guitarra en ristre; en Córdoba, a Liliana Herrero y Julio Rudman que abrieron espacio para el Centro Pablo en su homenaje en el Centro Cultural Julio Leparc; en Santa Lucía, a Delia, la directora de la Biblioteca Popular de Santa Lucía, Tucumán. En la capital la lista sería interminable (como algunas giras) pero lanzo este pequeño (y sé que muy incompleto) grupo de gentes queridas: la gran cantora Teresa Parodi, Horacio González, lúcido y agudo, Flor y Eloy, Martín y Hernán, amigos del alma, Consoli, Cristian Madia, Cote, Carlos Alvarez, Gabo Sequeira, Paula Ferré, Fabián Matus, trovadores y trovadictos incesantes; Mariana y Jorgelina y todos los nuevos hermanos que encontré o re-encontré en la olla popular de la Asamblea de San Telmo, en capital.

De casi todos ellos podría escribir, con más tiempo mío y mucha más paciencia de ustedes, una crónica desde el Sur. Pero me detengo solamente en los apuntes que siguen.

Estuve, con María Santucho, en la casa de Rosnery González y Juan José Velázquez, en Caseros, a donde se han movido en busca de más espacio para ellos y sus dos hijos. Hace ya algunos (casi muchos) años, Rosnery –a quien no conocía– me sorprendió con una noticia feliz: había realizado un espectáculo danzario en Buenos Aires, a partir de mi poema “Mientras cae la lluvia”. Agradecido, me comuniqué entonces con ella y la conocimos junto a Juan José, su esposo, en alguna actividad que hice en la Facultad de Sociales de la UBA.

Rosnery nació y estudió en Cuba y fue bailarina principal en el grupo Retazos, de nuestra amiga Isabel Bustos. Juan José, que nació en Argentina, estudió música en Cuba, se conocieron en Retazos y fundaron poco después esta familia a la que ahora visitamos en Caseros. Allí les dejamos el dossier de documentos, libros, carteles, materiales audiovisuales del Centro Pablo (un “paquete” cultural de 190 GB que donamos a instituciones y gentes amigas en los lugares por donde pasamos) y copiamos el video de aquella puesta iniciática de “Mientras cae la lluvia”, música del folklore argentino y del grupo Murumba de música cubana y latinoamericana, que dirige Juan José. Ese grupo fue el que antecedió la presentación de Silvio en su concierto en los barrios argentinos, en Lugano, en mayo del pasado año.

Traté de combinar esa visita con otra, invitando a la trovadora Paula Ferré, que lleva adelante un hermoso proyecto llamado Mujertrova y vive también en Caseros, pero los horarios no lo permitieron ese día. Por suerte, estuve con Paula en diversas y disímiles ocasiones: en el encuentro que organizó nuestro amigo Martín Consoli en su casa para ver (y escuchar) a gentes de Segunda Cita, el blog que anima desde hace cinco años nuestro hermano Silvio; por casualidad, en la llegada tumultuosa a Plaza de Mayo el día de la despedida a Cristina que reunió 800 mil personas; y en la presentación, junto a nuestro amigo el trovador Gabo Sequeira, el hermanito Eloy López y la sobrina Aurorita Feliú, del CD Amar sin papeles en la Fundación Mercedes Sosa.

El encuentro en la casa de Rosnery y Juan José, además de los intercambios y el almuerzo, trajo muchas conversaciones de ida y vuelta: sus vidas en la Argentina, muchos recuerdos de Cuba, donde Juan José se relacionó con muchos músicos de la Isla, como hace ahora en la Argentina, trabajando como bajista con varios grupos muy reconocidos. Esta cubana-argentina y este argentino-cubano son gentes muy queridas “mientras cae la lluvia” e, incluso, cuando escampa.

En otro tren suburbano, en otro camino, llegué a la casa de Sergio Daniel Giménez, en Lavallol, perteneciente al municipio de Lomas de Zamora, uno de los lugares donde hice presentaciones en Argentina durante el primer recorrido por el país, en el lejano 1986. Sergio Daniel pertenece al amplio universo de l@s segundaciter@s, gentes que frecuentan, para compartir y debatir, ese blog que Silvio fundó cinco años atrás. Días después, Sergio Daniel me comentó que usaba el segundo nombre para escribir en el blog para no coincidir con otro Sergio también miembro de esa activa cofradía mediática. Por lo tanto, será Sergio, a secas, en el resto de esta crónica desde el Sur.

Sergio me fue a buscar al mediodía a la estación de Lavallol y nos agarró casi la noche, junto a su esposa y sus dos hijos, conversando, empanadas mediante, sobre muchas cosas divinas y humanas, entre ellas –como en casi todos los lugares por donde pasamos– sobre la situación actual en el país, que empeora paso a paso, en diversos terrenos esenciales como la economía familiar, la represión social y política, los derechos humanos, desde que asumió el nuevo gobierno que durante su campaña electoral había anunciado alegría, mucha alegría, globos de colores, comprensión y diálogo, pero transita los caminos opuestos, a punta de decretazos presidenciales y aprovechando la inactividad del Congreso fijada hasta el próximo marzo.

Supe de Sergio, como les decía, por las páginas electrónicas de Segunda Cita y quería conocerlo por los textos tuyos que había leído allí, incluyendo aquellos en que brindaba, solidariamente, como otr@s segundaciter@s (Ariel Till, Patricia Modarelli, la Tucu…) su apoyo o ayuda al Centro Pablo en aquellos oscuros momentos en que vimos reducida, de un plumazo, el 80% de la ayuda que recibíamos de una de las instituciones del MINCULT, el Instituto de la Música. Esa crítica situación económica se alivió cuando, 7 meses después, se restituyó la ayuda anterior –aunque sin explicación por tan dura y repentina medida ni recuperación de la cifra correspondiente a aquellos meses transcurridos.

Pero más allá de esos datos puntuales –que conservan su importancia y su vigencia–, encontré esperándome allí, a la salida del tren en Lavallol, a un hombre en el buen sentido de la palabra bueno, para recordar al maestro Antonio Machado. En el corto trayecto hasta su casa intercambiamos noticias de las vidas, elogios para Segunda Cita, admiraciones compartidas, opiniones sobre las realidades de Argentina y de Cuba, y llegamos –ya más amigos que simples conocidos– a continuar esas rondas de solidaridad recíproca durante toda la tarde. Sergio escribió después un comentario un tanto ruborizante para mí en Segunda Cita, que le agradezco a él y a su familia –aun cuando pueda contener exageraciones amables, dictadas por la amistad y el cariño.

Por cosas como esas no quería dejar de escribir esta crónica desde el Sur dedicada a la gente amiga que volví a ver o conocí en estas jornadas hermosas.

Aquí está, ya terminada y lista para azotar a los amigos y las amigas que la recibirán. Lleva implícita una amenaza final. Al terminar de releerla ahora, escuché la voz inconfundible de Pepito Grillo diciendo: ¿y por qué no escribes una Crónica de crónicas, con una síntesis de esos temas que te asaltaron en estas semanas (exposiciones, eventos, grafittis, frases en la calle o en el subte) y para los cuales no alcanzaste a encontrar espacio entre ciertas crónicas del Sur?

En este momento no sé si hacerle caso a ese consejero intrigante.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Sergio Gimenez dijo:

    Víctor es una persona sencilla, más allá de ser un intelectual conocido. Y lleva la bandera de Cuba a donde camina en lo más alto, con una integridad prodigiosa. Un verdadero embajador de la cultura cubana y muy querido en Argentina.

  • marylia maciel dijo:

    Por supuesto, ganaron los dos al conocerse, Victor y Sergio. Cuando se conoce una persona hay tres posibilidades: 1- cambio de una de las dos; 2- cambio de las dos o 3-no hay cambios, hay crecimiento de las dos… marylia

  • Antonia Sakuy dijo:

    ¡ Qué rico!!!! Marylia por acá alabando nuestro poeta mayor .
    Los argentinos son maravillosos, así que muchos abrazos a Sergio Gimenez. Toña

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Víctor Casaus

Víctor Casaus

Poeta, cineasta, narrador y periodista cubano. Es el director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en La Habana.

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