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Cuba es humanidad

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Entre los muchos problemas que enfrentamos a nivel mundial se encuentra el fin del cruel bloqueo de Cuba por Estados Unidos –un bloqueo que duró más de cincuenta años-. La reanudación de relaciones diplomáticas, familiares, turísticas, comerciales, culturales y financieras entre ambos países nos provoca una mezcla de júbilo por el cese de la agresiva medida y una natural preocupación sobre la mejor forma de seguir construyendo y luchando por la libertad, el socialismo y la emancipación.

Los avances de Cuba durante estos cincuenta años son por todo el mundo reconocidos. En medio del cerco y los incesantes asedios del imperio, la pequeña Isla del Caribe logró uno de los primeros lugares en la lucha contra la desigualdad y por la seguridad social; alcanzó los más altos índices de alfabetización y escolaridad, realizó la más profunda reforma agraria y dio uno de los más fuertes apoyos económicos y técnicos a los agricultores y trabajadores del campo; consiguió una reducción óptima del desempleo; redujo la criminalidad de delitos del orden común y dio un grado de seguridad interna a sus habitantes, poco común en otros países; alcanzó altos niveles en la educación universitaria así como en la preparación de técnicos, ingenieros, médicos y otros profesionales; impulsó las artes y las ciencias y realizó numerosos descubrimientos científicos reconocidos a nivel internacional, sobre todo en el terreno biológico y en la medicina. Música, ballet, teatro, cine y otras bellas artes, así como innumerables deportes, merecieron un fuerte impulso del Estado.

Pero si todos esos logros son innegables y realmente impresionantes, desde el punto de vista de la emancipación humana, para muchos no son de creer.

Hoy, en Cuba vive un pueblo cuya conciencia se ha convertido en voluntad, su voluntad en inteligencia y su inteligencia en organización. Y si semejante afirmación parece exagerada piénsese por qué Cuba, no sólo ha logrado resistir durante más de medio siglo el bloqueo y las numerosas agresiones de que ha sido objeto, sino en este año de 2015 en que todos los países del mundo son capitalistas, y en que ya todos los que fueron o se dijeron socialistas han restaurado abierta y hasta agresivamente el capitalismo, Cuba es el único que sobrevive en medio de esa tragedia humana. Y es que la Revolución Cubana, lejos de ser la última marxista-leninista (ya debemos acostumbrarnos) es la primera de un nuevo tipo de revoluciones que inició el “26 de Julio”. En ella, no fue sólo un decir que José Martí es el autor intelectual de la Revolución Cubana; es el impulsor histórico de la actual moral de lucha y cooperación, y de coherencia impresionante entre lo que se dice y se hace.

La moral fuerza es, además, una fuente motriz que a partir del pensar de los actores, en lucha por su propio país, los lleva a seguir aquel otro precepto de inmenso valor: el de “Patria es Humanidad”. Al postularlo enriquece el enlace del internacionalismo proletario y la inmensa cultura en que destacan Marx, Lenin, el Che y, a la cabeza ayer y hoy, el propio Fidel.

De la junta de humanismos surge una manifestación Latinoamericana del socialismo, que entre sus variadas fuentes cuenta con el liberalismo radical y otros humanismos que incluyen al Padre Varela y al humanismo cristiano que más tarde, y por su parte, se expresa en la teología de la liberación. Esa es la realidad, si nos dejamos de mitos y de dogmas; esa es la esperanza, si ahora repensamos lo que pasó y por lo que se luchó y consideramos lo que puede pasar, y por lo que se debe luchar.

Los hechos son ciertos y las propuestas vienen de un futuro que ya llegó. El futuro que entrevemos nos permite explorar el qué hacer y el cómo hacerlo. Primero nos lleva a fijarnos en el momento que vivimos y a reparar en la política que sigue el complejo empresarial-militar-político y mediático de Estados Unidos de Norteamérica. De inmediato advertimos que en este mismo momento Estados Unidos está pasando más y más a la ofensiva en su proyecto globalizador neoliberal. Sus triunfos son innegables en la Unión Europea, donde ya es el jefe militar de la OTAN y en que con la lógica de “la eficiencia” hace que los Jefes de Estado impulsen por sentido común las empresas de la paz y la guerra, e impongan más y más la política neoliberal de la “acumulación por desposesión” o saqueo, que Estados Unidos encabeza.

Día a día más obsecuentes y sujetos a Estados Unidos. Los países dominantes en la Unión Europea no sólo se pliegan a su creciente fuerza financiera, militar, política y mediática, sino que destruyen su propio proyecto de una Europa Unida con sus presiones sobre Italia y España y su cruel maltrato de Grecia.

Desconocimiento y descalificación de la democracia en Grecia, acaban de convalidar su inexorable imperio financiero sobre los países endeudados a quienes habían ya impuesto una política fiscal, financiera y monetaria que los llevaba al abismo de la deuda pública y a romper el compromiso de mantener un equilibrio presupuestal. Su creciente asedio a los partidos que proponen una política socialdemócrata está desprestigiando a éstos de tal manera que al “fin de las ideologías” se añade cada vez más el fin de los partidos que luchan por resolver los problemas sociales y nacionales y no cumplen en nada. Que esa responsabilidad es atribuible a la propia Europa y a sus clases dominantes, desde la tristemente famosa Thatcher mal llamada dama de hierro, no cabe duda, pero que seguir esa política primero impulsada por Estados Unidos con Pinochet en Chile, nos presenta un panorama en que el predominio de Estados Unidos es cada vez mayor, y en que ante el desprestigio de los partidos con membrete de izquierda tiende a suceder –entre los desheredados, los pequeños propietarios y el “Lumpen”–el predominio de nuevos lideres y clientelas neofascistas, como ya ocurre en Francia y se manifiesta cada vez más en Estados Unidos.

En medio de una crisis a la vez financiera, económica, ideológica y política –en que no deja de tener un peso inmenso la restauración del capitalismo en Rusia y China, los demás países gran “campo socialista” y los gobiernos de la Trilateral y de Bandung-, los proyectos globalizadores adquieren un carácter particularmente violento con la resistencia que muestra Rusia a ser tratada como si fuera una república bananera y hace alarde para ello de su inmenso poderío nuclear.

Lejos de detenerse, la política de la globalización continúa y juega con el individualismo y con la lucha de clases para su cosecha. El “individualismo”, el clientelismo, el particularismo, el sectarismo constituyen un arma de muchos filos capaz de destruir las luchas de liberación y las de la clase obrera y los pueblos despojados y oprimidos o, las más amplias de los pueblos por sus soberanía y las de los trabajadores que se limitan a la defensa de sus derechos, o las de las de las comunidades por sus territorios y su autonomía, o las más antiguas por la Patria Chica, la Patria Grande y la Humanidad, a las que dividen y enfrentan para vencerlas.

Parecida fuerza a la del individualismo tiene otra arma que en términos genéricos es la corrupción. En ella destacan la colusión, la cooptación, el soborno, el cohecho, el mercado negro y sus mercaderes de mayoreo, y hasta llega a quienes usan la economía informal para resolver problemas apremiantes que los llevan a ceder y comprar artículos de primera necesidad y que no por ello dejan de desmoralizar a una parte de la población que tiene parecidas carencias y menos o ningún recurso. La profusa y seductora publicidad que al mismo tiempo hace la sociedad de consumo –sin aclarar que del mismo sólo goza una mínima parte de la población- llega a despertar sueños ilusos sobre todo entre los jóvenes que no vieron ni vivieron la inmensa miseria en que estaba Cuba antes de la Revolución, y la que vive la inmensa mayoría de la humanidad. La publicidad -con el individualismo y la corrupción-, es la mejor arma del Complejo empresarial militar.

Allí no queda todo. La globalización neoliberal está extendiendo y acentuando el uso de otra de sus armas principales: la privatización.

La privatización es −como el individualismo y la corrupción− un arma de muchos filos que se utiliza en formas abiertas y encubiertas, legales e ilegales, y en este momento hegemónicas entre los dirigentes de los complejos y corporaciones dominantes, y en los asociados a ellos y sus subalternos, o que dependen de ellos y dominan en todos los continentes del mundo.

Los promotores y protectores de la privatización, en este mismo momento, están proyectando −con los gobiernos de cincuenta países− aumentar todavía más el poder y la propiedad de los señores y dueños que tienen como móvil la maximización de utilidades y riquezas. Según la prensa, los gobiernos de cincuenta países se están reuniendo en secreto para elaborar un plan de privatización de todas las actividades económicas a su alcance. Quieren llevar al máximo y a la organización global un proyecto de por sí ya muy avanzado: que las corporaciones tengan a su cargo toda la producción, la distribución, el intercambio, los servicios y el consumo que en el mundo existe.

Imaginar cómo sería un mundo así sería pensar en un inmenso quiebre histórico en que sobre la contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción se montaría la contradicción entre las fuerzas de represión y las relaciones de represión, fenómeno que de por sí ya se está dando con la construcción de soldados que son robots y que tienen capacidad de distinguir (eso piensan sus productores) a quienes deben eliminar y a quienes deben respetar e incluso defender.

Pero no es necesario imaginar semejantes peligros para reconocer aquéllos a que ya nos enfrentamos y de que hay amplias y repetidas pruebas. No me refiero sólo al cambio climático y sus consecuencias para la vida en la Tierra, ni sólo me refiero a la gran cantidad de bombas nucleares y sistemas de lanzamiento que numerosos países tienen con muchos de sus gobernantes y ayudantes que rezuman una creciente cultura del odio, del sectarismo racial, religioso, machista, sádico, xenófobo, por lo demás bien armado y bien provisto de municiones y sustancias letales cuyos productores y proveedores gozan de buena salud y bella vida.

Todo ocurre en medio de supuestas religiones que ni sus rituales cumplen ni sus sagrarios dejan a salvo. Se da con un terrorismo natural y comercial que al amparo de las corporaciones y gobiernos rinde beneficios billonarios de que las huestes no gozan, empeñadas como están en destruirse unas a otras y en destruir sobre todo pueblos, presas, calles, casas, ciudades y zonas arqueológicas de sus propios antepasados.

Esos horrores acostumbrados, y muchos más, que hasta los científicos y especialistas de las comisiones intergubernamentales convalidan, son mirados e incluso negados, de la manera más irresponsable que quepa imaginar, por los ideólogos y apologistas del sistema y por sus víctimas subalternas en quienes también domina una especie de patología cognitiva, que hasta los lleva a perseguir, con todos los descalificativos, y por todos los medios a su alcance a quienes no ven como inevitable el ecocidio antropogénico que amenaza la vida en la Tierra.

Crisis ecológica y crisis social plantean la inminente necesidad de otra organización del trabajo y de la vida en el mundo, en que no predomine la lógica y la cultura de la maximización de utilidades y riquezas sino la que en busca de la libertad humana se desarrolló desde los inicios del capitalismo mercantil y usurario, y en la cultura, desde el Renacimiento y la Ilustración hasta el nuevo pensamiento revolucionario, que con Cuba y los Zapatistas, encabeza hoy en Roma el Papa Francisco, y que es cultivada cada vez más por esa juventud que empezó a andar en l968 y a la que hereda la que hoy no sólo va a prever el futuro sino va a vivir el futuro.

Es en estas condiciones como se advierte que Cuba no debe limitarse a una cultura de la resistencia, sino desempeñar como Estado Nación, un doble papel mundial que ningún otro país puede realizar, y es, en primer lugar, el de ser la sede de encuentros entre las fuerzas que luchan en su tierra por un mundo mejor y que no por haber recurrido a las formas violentas porque les niegan el derecho de luchar en formas pacíficas, dejan de estar dispuestas a negociar y a defender en formas pacíficas el interés general de comunidades, ciudadanos, pueblos y trabajadores. La experiencia cubana en ese terreno –así como en la resistencia y construcción del socialismo y sobre todo la verdadera democracia y soberanía de esa nación- hace de ella la Isla de la Tierra más adecuada para dar hospitalidad a semejantes tareas.

A la enorme capacidad que tiene Cuba para contribuir a resolver ese proyecto se añade otro no menos sino igual o más importante. En Cuba puede darse la última tabla de salvación para la vida humana y emprender la creación de un organismo autónomo mundial en que los expertos más destacados y responsables de las variadas posiciones críticas y científicas que existen en el mundo diseñen los modelos de una transición pacífica a un modelo de organización de la vida y el trabajo que asegure la vida en la tierra y aleje los actuales peligros de destrucción de la biósfera y del ecocidio.

Que semejantes proyectos suenen a pura ilusión, ingenuidad y utopía es un juicio digno de reconsiderar ahora que se acaba un cruel bloqueo que duró más de medio siglo y más de veinte años de la restauración mundial de países que se decían socialistas y cuyos dirigentes han llevado a cabo la acumulación primitiva más cuantiosa de toda la historia.

Que la revolución cubana es del todo diferente es algo que no se necesita probar porque ya se probó. Sus nuevas relaciones con Estados Unidos se dan sin que la doblaran ni la quebraran.
Es hora de la utopía, del proyecto que no parece realista y que es el único que puede salvar –con la libertad– la vida en nuestro planeta. Toda la historia de la emancipación y de la humanidad ha empezado con utopías. Esta no será la excepción.

Las utopías abrieron metas sin saber cómo seguir. Por eso y para pensar qué hacer y cómo hacer es necesario por lo pronto luchar por la paz y prepararse para la guerra defensiva, por si acaso. Y hacerlo sin esas divisiones de intereses que hicieron perder a Espartaco.

(Tomado de ALAI)

Se han publicado 10 comentarios



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  • cas dijo:

    Excelente articulo, gracias Pablo, si, tenemos que unirnos y luchar, saludos cas.

  • lcb dijo:

    Magnífico artículo. Ejemplo de lo que puede ser la fuerza de las ideas en este mundo de hoy.

    Sería recomendable su publicación en nuestra presa. Quizás una versión adecuada al espacio disponible. Nuestro pueblo debe conocer, hoy más que nunca, las formas de creación de antivalores que emplean las transnacionales del ocio y la información. Un pueblo unido, culto e informado es invencible.

  • sachiel dijo:

    REPETIR ES LA MADRE DE LA SABIDURIA. Estos articulos deben ser reiterados, debatidos y muy comentados.

    • Cofresi Ramirez dijo:

      Seria interesante que las prensas de nuestros paises lo publicaran,pero eso es imposible,casi todos los medios escritosradiales y televisados,responden a los intereses que jamas quieran ver este articulo,ni en un callejon de barrio.Saben la fuerza de razon que tiene y el efecto que causaria si el pueblo lo leyera,asi que no soñemos con toronjas,si las matas son de sisañas.Si fuera un articulo basura,si le digo que fuera publicado,por que solo las basuras de las grandes cadenas que monopolizan la desinformacion,tienen cabida en estos circulos.

  • rccc dijo:

    Muy directo, útil y claro es la percepción primera del análisis formulado por este mexicano, también como Juárez, indiscutible admirador y protector a ultranza de la revolución y pueblo cubanos. ¿Cuánto hemos de agradecerle siempre, a este pensador profundo que no pierde espacio, ni tiempo, en una sola palabra innecesaria? Los que aspiramos a construir un mundo mejor, porque lo visionamos posible, podemos encontrar aquí las más concentradas esencias de pro y contra. Es lo que se llama un invaluable material de estudio situado en el contexto en tiempo real. La parte que lo desestimará, entonces mirará hacia otra parte y se harán los suecos. Lamentablemente siempre estuvieron presentes a lo largo de la historia. Quizás hayan incentivado al apóstol a dejar escrito aquello sobre los hombres que llevan la dignidad y el decoro de muchos hombres. Hay sí, en nuestra patria, un concepto bien enraizado en el ser de los cubanos, que en mayoría nacieron luego del triunfo revolucionario, que el 1º de enero de 1959 derrocó la oprobiosa tiranía aprobada y apoyada por el gobierno estadounidense de entonces y es que saben cómo se ejerce la crítica y la autocrítica, y en consecuencia saben perfectamente cuando actúan bien y cuando mal. Los que se están dejando arrastrar por el consumismo y ven en el dinero la solución, de poco servirán para defender lo que con tantos sacrificios se ha edificado; aunque, pienso, que tampoco lo destruirían porque no saben, o no pueden, o hasta quizás, no quieran hacerlo.

  • ElQbanolibre dijo:

    La premisa de Cuba en la actualidad y en lo adelante tendrá que ser inteligencia mucha inteligencia

  • Heriberto dijo:

    La calidad y los valores del articulo, están en que refleja la realidad de la política internacional y las relaciones de Cuba, con en el mundo y el hemisferio, desde la optica del mundo contemporaneo.
    Claro que los reos del pasado, que viven en MARTE, no pueden sinceramente valorar estos puntos de vista y mucho menos aceptarla.
    Viva Cuba Solidaria, humana y nuestra.

  • romelia pino freyre dijo:

    La entrada de la humanidad en el siglo XXI fue del brazo de dos conceptos distales y aparentemente excluyentes: crisis y desarrollo. Y allá vamos los seres humanos entre estertores civilizatorios o triunfalismos tecnológicos, a veces sin tener clara conciencia de la situación, sin saber a dónde vamos… o nos llevan las políticas de los centros de poder del capitalismo mundial. Por ello, en la advertencia que hace González Casanova en este artículo sobre la ofensiva cada vez mayor de los Estados Unidos en su proyecto globalizador neoliberal y la presión que hacen sobre los gobiernos europeos para que impongan de manera creciente la política neoliberal de enriquecimiento por saqueo, vemos una nítida expresión de los “procesos entrópicos que amenazan al sistema-mundo como sistema de dominación, depredación y acumulación capitalista” advertidos por él hace una década en su libro Las Nuevas Ciencias y las Humanidades. De la academia a la política.
    Relacionado con ese enfoque del sistema-mundo, el conjunto de acciones y procesos en desarrollo entre Cuba y EEUU hacia unas relaciones que nunca hubo y que avanzan en sentido contrario al curso de las acciones de agresión política, económica, financiera y comercial de EEUU contra Cuba durante más de medio siglo, constituye una suerte de fluctuación en el contexto de las regularidades del sistema-mundo, de la “acumulación por desposesión” o saqueo que con toda razón subraya González Casanova. Fluctuación positiva, en el sentido de presagiar para el sistema-mundo la posibilidad de un curso favorable ante una bifurcación en la que el sistema tenga que elegir entre socialismo o barbarie.
    Claro está que el imperio no cejará en su empeño por doblegar a Cuba por otros medios. Por eso, bienvenida la natural preocupación de González Casanova “sobre la mejor forma de seguir construyendo y luchando por la libertad, el socialismo y la emancipación” en la Cuba de hoy y de mañana, que quiere decir seguir avanzando en el rumbo trazado por Martí y Fidel. Los cubanos no tenemos otra opción que continuar por los derroteros sembrados de héroes y mártires en los más de cien años de lucha por la independencia, la emancipación social y humana, con toda la justicia conquistada bajo las banderas del socialismo. Mil gracias Pablo González Casanova amigo de Cuba y de las causas más nobles..
    Romelia y Edwin

  • AnaMaria Cassata dijo:

    ‘Cuba es Humanidad’ me llamò la atencion porqué hace un tiempo lo puse como letrero en un pulover solidario de la Asociacion de Amistad parafrasando el lema martiano ‘Patria es Humanidad.
    Asì que comparto el titulo y el contenido también. Dentro la jaula europea nos estamos sofocando pero lo que queda de izquierda no encuentra camino, el unico que habla claro y fuerte en contra del dominio y trata de construir algo que lo rompa es Francisco.
    AnaMaria Cassata ANAIC

  • Sebastian dijo:

    ¿Habrá visitado este señor Cuba alguna vez? Debería leer El hombre que amaba los perros, la novela de Padura.

Se han publicado 10 comentarios



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Pablo González Casanova

Pablo González Casanova

Sociólogo y crítico mexicano condecorado por la Unesco en 2003 con el Premio Internacional José Martí por su defensa de la identidad de los pueblos indígenas de América Latina.

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