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Dinero maldito, el asalto al Royal Bank of Canada

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Escrito por el historiador Newton Briones Montoto (La Habana, 1941), y gracias a Ediciones Caserón (Ruth Casa Editorial), está disponible el libro Dinero Maldito. Asalto a un banco. Con el atractivo que despierta toda narración basada en hechos reales, la novela, estructurada a manera de descripciones intercaladas, permite revisitar un importante período de la Historia de Cuba.

Escrito por el historiador Newton Briones Montoto (La Habana, 1941), y gracias a Ediciones Caserón (Ruth Casa Editorial), el libro “Dinero Maldito. Asalto a un banco”, está basado en hechos reales.

Hablamos de un medio de intercambio común, generalmente aceptado por la sociedad, usado para la adquisición de bienes, mercancías y servicios de cualquier tipo; es una obligación que aparece en el Neolítico, con el desarrollo de la agricultura, la ganadería, la excedencia de la producción y la primera economía de producción, ese es el dinero.

Pero su “maldición” no comienza al engendrarse el excedente de la producción, que da lugar a la posibilidad de alimentar a personas que no necesitaban trabajar ni en la agricultura ni en la ganadería, y que podían dedicarse a hacer otros quehaceres como la cerámica, por ejemplo. El cazador tenía pieles, pero necesitaba madera, comenzó el trueque, pero hacía falta alguien dispuesto a cambiar las pieles y la carne por la madera, el colector de frutas necesitaba también cosas y entonces a alguien se le ocurrió hacer una nota equivalente al valor (de las pieles, de las frutas o de la madera); y luego pudo haber ido con esta nota a ver al ceramista, pidiendo que le cambiara ese documento por la madera o por las pieles o por la carne, y más tarde se le podría reclamar un artículo al emisor de la nota; en esta situación hipotética aún no hay maldición, la maldición la origina la codicia y la vanidad, entre otras cosas.

“Dinero maldito. Asalto a un banco”, de Newton Briones Montoto (La Habana, de 1941), es fruto de una alianza entre “Ruth”, casa editorial de Panamá y ediciones “Caserón” de Santiago de Cuba, 356, págs. Su autor es graduado de Licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana (1975) y se dedicó, tras ser diplomático y hacer otras cosas durante varios años, a investigar y reconstruir el pasado de Cuba durante el período comprendido entre 1925 y 1958. Newton es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Sus artículos han sido publicados en varias revistas (Verde Olivo, Bibliotecas y en el periódico Granma, entre otras publicaciones seriadas). Entre sus libros, publicados, se encuentran: Aquella decisión callada (1998); Acción directa (1999); General regreso (Premio de la Crítica en el 2005), Esperanzas y desilusiones: Una historia de los años 30 (2008).

“Dinero Maldito…” cuenta el asalto a un banco, a la filia del Royal Bank of Canada, situado en la calle Prado entre Virtudes y Ánimas, en el año 1948. Es un libro histórico, narra un hecho real y ya había visto la luz, en una edición digital, hace aproximadamente más de un año; pero ahora lo hace en papel. “Dinero Maldito…” cuenta los avatares de los delincuentes que sustrajeron la mayor suma robada en el país en el asalto a un banco, 1 124 296.00 pesos.

Un Representante a la Cámara que ha sido electo 2 veces pide dinero prestado para la campaña política; se llamaba Armando Fernández Jorva, se postuló por el Partido Democrático y no puede pagar el préstamo, por lo que organiza el asalto a un banco. Este político que viene descrito con colorido por el autor, fue alcalde de Guines y se dice que en su persona se inspiró el escritor Carballido Rey para hacer su famoso personaje de “El Alcalde” en la gustada serie televisiva de “San Nicolás del Peladero”.

Como historia colateral, “Dinero maldito…” arroja luz sobre la “desaparición” del brillante del Capitolio y su entrega, por el entonces Presidente Ramón Grau San Martín, al juez que llevaba la causa. Aún se sigue sin conocer quién se llevó el brillante, aunque se sabe que la persona que lo robó aceptó dinero y devolvió la joya. Fue Miguel Suárez Fernández, en el momento senador de la República del Partido Autentico e íntimo amigo de Eduardo Chibás, quien medió en el trámite de la devolución; pero una crónica escrita por el periodista Enrique de la Osa da pie, por razones e intereses de la política, a decir que el brillante apareció en la gaveta del escritorio de Grau, porque lo contó de forma que da lugar a la confusión. Ese, según Briones Montoto, es el origen del generalizado comentario de que Grau había tenido participación en el robo del “brillante del Capitolio”.

“Dinero maldito…”, se lee solo, fluye como el agua y tal vez el personaje de Nilson Arauz y su vida “privada”, como elemento guía e hilo conductor de la narración, enrede un poco la historia, aunque es cuestión de gustos del lector obviar las trampas de un escritor.

La trama en la que Jesús Rivero Prendes, “el chino Prendes”; Enrique Dobarganes Jorrín, “Guarina”; Rolando Martínez Torres, “Tata el flaco”; Jorge Nayor Nasser, “El Sirio”; del representante Fernández Jorva y de los demás implicados, queda suficientemente bien contada y el lector se trasladará sin muchos contratiempos a los interesantes años cuarenta del pasado siglo en La Habana.

Newton escribe por curiosidad, ese es su motor, en ella encuentra su impulso. “Esa curiosidad surgió de las conversaciones de mi padre con mi abuelo y sus amigos. Desde pequeño oía en la mesa las controversias de mi padre con el suyo. Al principio me resultaban ininteligibles y hasta molestas, al no entender los temas. En ocasiones eran sobre la actualidad nacional, en otras, recuerdo las aseveraciones de mi padre sobre la crueldad de Stalin, al cual mi abuelo defendía. Todo esto despertaba mi curiosidad…” ; y fue también la curiosidad la que me hizo leer el libro de un tirón, pero la historia comenzó realmente un domingo cualquiera, hace varios años, en la cocina de la casa, donde el escritor llegó para tras tomarse una limonada fría, deglutir dos o tres galletas panaderas, y contar lo que tenía a mano del asalto a un banco en La Habana en 1948.

De acuerdo con Heródoto, fueron los lidios, oriundos en la actual provincia turca de Izmir, los primeros en introducir el uso de monedas de oro y plata en la segunda mitad del siglo VII a.n.e. La evolución del respaldo del papel moneda ocurre entre los siglos XVIII, XIX y XX, cuando muchos países adoptan el Patrón oro, de forma que cualquier ciudadano podría transformar el papel moneda en una cantidad de oro equivalente o viceversa.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los vencedores establecieron un nuevo sistema financiero en los acuerdos de Bretton Woods, en los cuales todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y sólo el dólar de ese país sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onza para los gobiernos extranjeros.

Las políticas fiscales de los EE.UU., motivadas por el gasto bélico en Vietnam, provocaron la sobreimpresión de dólares, planteándose dudas acerca de su convertibilidad en oro; los bancos europeos intentaron convertir sus reservas de dólares en oro, y se creó una situación insostenible para los EE.UU; el entonces presidente de EE.UU., Richard Nixon, en diciembre de 1971, suspendió unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro para el público y devaluó el dólar; y en 1973 se termina con la convertibilidad del dólar en oro, planteándonos una de las preguntas más difícil de responder de nuestros días, ¿cuál es el valor real de un necesario dólar?

Desde 1973 hasta nuestros días, el dinero tiene un valor que reside en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás como forma de intercambio. El dinero ayuda, lo compra casi todo, voluntades, poder, belleza e incluso hasta ciertas almas, desata guerras; pero no compra lo principal, la felicidad.

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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