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Lectura más que feria

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deborah

Déborah, la niña de la foto, tiene cinco años. No lee, juega con los libros. En sus dos casas (de la abuela y la de los padres) tiene muchos libros que le han guardado para cuando ella entienda y se recree con la palabra escrita. Especialmente, su tía abuela Irma se encargó de formarle una minibiblioteca.

Pero Déborah puede pasarse tres horas viendo muñequitos y otras tantas jugando en la computadora. ¿Cómo hacer para que el libro sea un juego instructivo siempre? En la época de las nuevas tecnologías (que ya no son tan nuevas) es difícil educar a niñas y niños en hábitos de lectura.

Estudios realizados en diversas latitudes, especialmente en EE.UU., apuntan a la preocupación de los pedagogos debido a que mientras sus alumnos engordan (con los videojuegos y el paquete de galleticas al lado), a los ocho años tartamudean o apenas pueden sostener un dialogo coherente, porque sus interlocutores habituales son los violentos muñecos de los juegos digitales.

La familia puede estar pendiente del más mínimo malestar del menor, pero se estila cada vez con mayor frecuencia dejar a los niños frente a las pantallas de las computadoras o los televisores, pues mientras estén tranquilos, no hay problema. Así no se educa a un infante.

Esto me hace recordar a Carmela, la maestra del filme Conducta, recientemente estrenado en las salas de cine de la capital cubana, cuando habla de lo que le toca a la escuela y lo que se encuentran niños y niñas fuera del aula, principalmente en sus entornos familiares y que tanto influye en su formación.

En estos días de Feria del libro (lástima que el embullo no dure mucho más tiempo) se ven contentos los padres, tíos, abuelos, que llevan a sus pequeños a comprar libros a San Carlos de La Cabaña o a otros sitios más céntricos. Gastan cualquier cantidad de dinero ¡bendito sea ese acto! en libros, incluso en moneda libremente convertible (CUC), porque son lindos o sencillamente los niños los señalan.

Pero, ¿y el resto del año? ¿Cuántos tienen (tenemos) paciencia para leerle despacio a los chicos cuando van a la cama o cuando sencillamente dicen: “Hazme un cuento”? Esa petición se puede aprovechar para que acaricien los libros y traten “de leer” con lo poco que han aprendido en el preescolar.

Entre los cuatro y ocho años es imprescindible que los adultos les lean a los niños o lo hagan junto con ellos. Jenny de Westfalia, la esposa de Karl Marx, refiriéndose a su hija Eleanor, le contaba a un amigo: “Es un encanto oírla hablar y contar cuentos. Esto lo ha aprendido de sus hermanos Grimm, que no se apartan de ella de día ni de noche. Todos tenemos que leerle, hasta cansarnos, del libro de cuentos, pero ¡ay! de nosotros si nos comemos una sola sílaba de la Caperucita, del Rey Barba de Estopa o de Copito de Nieve. Gracias a estos cuentos, la niña ha aprendido, además del inglés, que flota en el ambiente, el alemán, que habla con toda corrección”.

Eleanor, la hija más pequeña de Marx, a su vez contó lo que le narraba su padre: “En cuanto a mí, de todas estas maravillosas e innumerables historias que me contaba la que más me gustaba era la historia de Hans Rockle. Duraba meses y meses; se componía de toda una serie de historias. Lo único de lamentar es que no hubo nadie para poner sobre papel estas historias tan llenas de poesía, de ingenio y de humor. Hans Rockle era un mago a lo Hoffman, con una tienda de juguetes y siempre con los bolsillos vacíos. En su juguetería se hallaban los objetos más extraordinarios: hombres y mujeres de madera, gigantes y enanos, reyes y reinas, amos y compañeros, bestias a cuatro patas y pájaros tan numerosos como en el arca de Noé; y mesas y sillas, equipajes y cajas pequeñas y grandes. Aunque fuera un mago, Hans no podía pagar nunca sus deudas al diablo ni al carnicero, de modo que contra su voluntad debía vender al diablo todas aquellas preciosidades, pieza por pieza. Tras muchas, muchas aventuras y confusiones, las cosas volvían siempre a la juguetería de Hans Rockle. Algunas de estas aventuras estremecían o erizaban como en los cuentos de Hoffman; otras eran cómicas, más todas eran contadas con un vuelo, un ingenio y un humor inagotables”.

Me dirán que no había cine, radio, televisión, y mucho menos internet, pero creo que no es esa la justificación para dejar de realizar un mayor esfuerzo para que nuestros descendientes tengan siempre un nuevo amigo: el libro.

Esa tarea no la puede cumplir una feria —¡que tiene todo mi aplauso!—, pero le toca la sociedad, empezando por los padres, pasando por el maestro y terminando por los vecinos. Todos somos responsables de que haya cubanos y cubanas amantes de cuentos, novelas, poesías, de autores nacionales o extranjeros, que estén llenos de imaginación y sabiduría. Claro, se puede leer también en la computadora, pero ese hábito de caminar con un libro en las manos para aprovechar el tiempo en la cola o en el ómnibus, tenemos que trasmitirlo a los más jóvenes para que ellos vean en la lectura de un libro una feria permanente.

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 18 comentarios



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  • Luis dijo:

    Excelente comentario, preocupante situación en Cuba donde este hábito lo han desplazado los paquetes de series o los juegos en ordenador, pronto llegará la era wiffi o la conexión 3g o 4g, con aplicaciones de todos tipos para entonces acabar de enterrar la lectura en nuestro país, responsabilidad total de los padres reconquistar esta imprescindible herramienta de la vida.
    Vivo en Barcelona desde hace 3 años, mi principal motivo fue intentar rescatar aquí la educación y cultura de mi hija, que en Cuba corría mucho peligro.
    saludos

    • Rami 87 dijo:

      Luis …Que te pasa? Vives en EUROPA.. Crees que por estar ahi te vas a escapar de lo que planteas? ….Iluso!!!!

  • Maurice dijo:

    Luis, la Educacion no se perdera, el problema es el tipo de educacion que le dan a cada niño los padres entiendes, la escuela no es donde unico se educa el niño, tambien en el hogar, te lo aseguro yo, pues aqui podemos tener el mayor adelanto del mundo que sin educacion por parte los formadores de los niños, no hay pa nadie, saludos….

  • István Ojeda Bello dijo:

    Sin temor a equivocarme digo que una de las cosas que me une a mi Isa (tiene 5 años así que todavía no sabe leer) son justamente los libros y mi persistente manía de leerle… y que conste ya juega con videojuegos de pantalla táctil y sabe usar el mouse de una PC.
    Saludos a todos…

  • los carlos. dijo:

    A luis : no entiendo su comentario, en Barcelona se pondra a salvo de los videojuegos violentos,la violencia, la video pornografia infantil etc, etc, etc,???????????? por favorrrrrrrr……

  • del Centro dijo:

    mis padres desde temprana edad me leían, mi mamá todas las semanas me compraba un libro, y después era yo quien siempre estaba en las librerías buscando nuevos títulos pq descubrí “lo real maravilloso” de la lectura; así trate de incentivar a mi hija, me ha costado trabajo, siempre le gusto mas que le leyera, hoy en la universidad lee, quizás no todo lo que yo quisiera; pero ese habito se enseña desde temprano. Aquí donde estoy ahora nunca veo a un joven leer, eso si, colgados de internet el día entero, ¿pero instruyéndose?, no, nada de eso, se la pasan en Facebook, mirando películas, videos, videojuegos, mandándose correos, etc, los ves en la calle, los café, en cualquier parte con la cabeza baja en ese mundo aislado,,, y si logras hablar con ellos no saben ni quien es el ministro de defensa. Cuba, cuida lo que tienes, sin negar el desarrollo tecnológico, el progreso, hay cosas que deben ser bien utilizadas pq de lo contrario formaras una generación de personas con el cerebro en blanco.

  • Atenea dijo:

    Muy bueno este artículo y muy oportuno,pero según mi experiencia como madre de un varón, que juega fútbol,tiene computadora y lee les digo que yo nunca llevo a mi casa juegos tontos, nosotros (mi esposo y yo), utilizamos la computadora para estudiar,comunicarnos y leer libros en formato digital. Acaso una vez le llevé un juego porque era muy útil, desarrollaba la inteligencia, pero nos cansamos y lo borramos.Les sugiero a los padres que hagan más o menos lo mismo.En cuanto a la TV, mantiene estáticos a los muchachos demasiado tiempo, prefiero que juegue algo físico, aunque sea esquinas.No se desesperen,algún golpecito se dan,pero uno debe saber “soltarlos” para la calle.Igual las niñas, ponerlas en gimnasia o baile.
    Y por supuesto a odos los niños leerles primero y ponerle a su alcance libros agradables, por ejemplo los de Alejandro Dumas, que agarran a uno y no lo sueltas hasta terminarlos. Estos son pequeños consejos que me han dado buenos resultados con mi niño,ya es un jovencito y es bastante integral,sale,comparte tiene novias ,juega fútbol y sigue leyendo siempre, empata un libro con otro. Se puede lograr esto.Adoré ver a Carmela la maestra de Conducta con su cojin literario, ojalá muchas maestras hagan esto en sus clases.La verdadera Carmela lo hace,lo leí en una entrevista de ella. Hay que aprender mucho de Carmela.

  • Pinar del Rio dijo:

    Mi Amalia Fernanda, sobrina nieta es un compendio de Isa y Débora, hace lo mismo que ellas dos, pero los libros de cuentos lo que hace como que no los lee todavía pues se dedica a pintar cuanto muñeco hay en los mismos, eso es sinónimo de la edad, aunque Amalia Fernanda ya eta en preescolar.

  • Elaine dijo:

    Pienso que la cultura va de la mano con los valores que inculcamos desde la cuna. Tengo dos hijas de diez y once años, respectivamente. Mi esposo y yo somos médicos, jóvenes, modernos,que nos gusta jugar uno que otro juego en la PC o disfrutar de un video, un serial, etc. Pero también nos preocupamos y ocupamos de que nuestras pequeñas sepan de la historia de Cuba, de las capitales de los países y sus presidentes, que asistan a talleres literarios en el municipio, etc. Estamos seguros que un día lo agradecerán.

  • fidel dijo:

    la verdad que estoy muy decepcionado es la primera vez que asisto a la feria y fue un desastres todos los libros que vi en cuc podias pagarlo en cup pero al cambio de 25 x 1 habia tanto asinamiento que era imposible caminar ademas de las colas inmensas en todos lados los organizadores de la feria debian darse cuenta que ya no caben en la cabaña quizas debian trasladar el evento para el resinto ferial de expocuba, a la entrada de un pabellon fue el primero a la izquierda un corte circuito que los que estabamos alli brincamos no se como los bomberos no serraron el lugar por peligro de incendio en resumen quede atascado mentalmente y al final no compre nada todo muy caro fue la primera visita y la ultima

  • Bocudo dijo:

    En la foto, vemos a una niña bajo pleno sol, mirando tal vez a la camara o esperando ansiosamente que termirara la foto para salir con urgencia de la quemazón.
    Mejor, que se lea un libro electrónico bajo la sombra de un frondoso parque, o que busque lectura a travez de Internet en casa, así se sentira más comoda.

  • Una lectora de verdad dijo:

    Perdón… Lo que se necesita es que la Feria vuelva a ser un evento literario, que promueva la literatura y no el circo medieval en que se ha convertido, con el consabido slogan de recaudar. Luego enarbolamos las banderas del país que más lee, cuando la inmensa mayoría de los que asisten, lo que menos buscan es libros. Este año quedé totalmente traumatizada cuando encontré innumerables personas (mujeres incluidas) con canecas y botellas de ron, dientes de oro y un ambiente extremadamente marginal que no se corresponde con el público que años ha, asistía con la expectativa de conocer propuestas editoriales de Cuba y el mundo. Por cierto, cada vez es menor la asistencia de verdaderas editoriales extranjeras que han sido sustituidas por mercachifles de pacotillas. Pienso que el Instituto Cubano del Libro lo que debe es replantearse el giro que ha tomado uno de los eventos más importantes de las letras cubanas, más que el recinto. Si lo que se quiere es brindar ofertas también a ese “otro” público que no lee, ni leerá, y recaudar dinero (una vez más el dinero y el consumo lastrando la cultura), pues que se organicen estas ferias medievales dos o tres veces en el año, pero que no la liguen, por favor, con el libro, para que no huela a fritanga.

  • Katniss dijo:

    Hola, es dificil inculcar el habito de la lectura a un muchacho que cuando sale de la escuela tiene que seguir para el repasador porque faltan maestros adecuados en las escuelas… Cuando solo una vez al año se venden libros a precios acordes a los ingresos reales de un ciudadano… Cuando hay que escoger en que empleamos el tiempo: en llevar al niño a la biblioteca -guagua mediante- o en salir a montear la comida del hogar. Es mas facil sentar al muchacho frente a un computador. Yo conserve para mis hijos mis amarillentos libros de Julio Verne, las viejas aventuras de piratas, etc porque gracias a Dios mi casa es grande y no me falta el espacio, que se hacen los que tienen que seguirse reproduciendo en un apartamento de dos cuartos?????

    • PEETAH dijo:

      katniss. q razón tienes, t contagiaste de tu tocaya de “The Hunger games”¿?

      • Katniss dijo:

        Si, hahaha… Hunger Games es un ejemplo, solo lo tengo en formato electronico, mis hijos se van a tener que sentar en la compu para leerlo.

      • MSM dijo:

        The Hunger Games es una copia -casi un plagio- de Battle Royale. Si ya estaba decepcionada con sus siguientes dos partes, la idea de que la primera se salvaba se me esfumó al notar que la autora copió descaradamente.

  • Peña dijo:

    Es cierto que las computadoras y los videos-juegos están interfiriendo en el desarrollo físico de nuestros niños y los ya no tanto, pero realmente me parece que no existe otro modo de escaparce de lo contidiano ya que no hay un lugar que sin gastar el dinero que no tienes pueda llevarte al interés de visitar un buen libro o una biblioteca con el fin de adquirir o ampliar tus conocimiento en cualquier materia.

  • lala dijo:

    yo creo que la feria del libro se ha combertido más en una feria de artesanía que de libros

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