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A propósito de la crítica revolucionaria

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Segunda Cita: Ni Ubieta ni Isbel y Algo más sobre la crítica revolucionaria y sus enemigos

Rodríguez Rivera en el concierto de Silvio en La Timba /Foto: KaloianNi Ubieta ni Isbel

por Guillermo Rodríguez Rivera

Los antiguos filósofos pitagóricos desarrollaron la idea de la importancia de “lo medio”. La verdad -creía el viejo filósofo y matemático Pitágoras- está en el equilibrio, que al ser humano le cuesta mucho trabajo alcanzar y todavía más mantener. Los antiguos creían en lo que denominaban la aurea mediocritas, que no es (un parón en seco para los malos traductores) la áurea mediocridad, sino la dorada medianía.

El bienestar físico está (el pitagorismo está en los fundamentos de la ciencia médica: Hipócrates era un pitagórico) en conciliar los extremos: ni muy seco ni muy húmedo, ni muy frío ni muy caliente. Es una garantía de la salud del cuerpo humano y de la estabilidad de la propia naturaleza.

El mundo está lleno de extremos, y la sociedad no es la excepción: el neoliberalismo ha pretendido erigir al mercado en árbitro absoluto que no necesita ser regulado, pero cuando la irresponsabilidad y el afán de lucro del mercado bancario provocaron en 2008 la brutal crisis de la que el capitalismo aún no sale, el inepto e inútil estado, representado nada menos que por el propio George W, Bush, vino a rescatar a los bancos con los millones aportados por los contribuyentes norteamericanos.

El socialismo a veces procedió del mismo modo pero al revés: en Cuba estatalizamos el lustrado de zapatos y la venta de granizado, en un alarde socializador que ha terminado como sabemos.

En Observatorio Crítico se ha desatado una polémica entre Enrique Ubieta e Isbel Díaz Torres. Digo, todavía no es polémica: Isbel responde a un artículo de Enrique, y la emprende contra sus puntos de vista, pero Ubieta no ha respondido.

Isbel parece un crítico “a rajatabla” de casi todo lo que haga el gobierno; la emprende contra los proyectos de inversión en Cuba de países extranjeros amigos, como Brasil y China. Ubieta se identifica con todo lo que provenga de cualquiera de los niveles de la administración estatal, con una fe que me parece digna de mejor causa porque, a pesar de lo que dice, gobierno y revolución no son sinónimos.

Cuando apareció La calle del medio, bajo la dirección de Enrique Ubieta, le mandé un artículo proponiendo crear una Comisión de Protección al Consumidor, porque en casi todas las tiendas que venden alimentos no procesados, como queso, jamón, salame (todas son estatales) le roban en el peso al consumidor, quien no tiene a quién reclamarle. Son innumerables las ocasiones en las que el cubano es defraudado por quienes le venden algún objeto o servicio y ya casi ha sido obligado a resignarse, porque no encuentra a dónde acudir.

Todas las tiendas de alguna jerarquía tienen esa comisión de protección al consumidor, pero la preside su administrador, que sería como que el jefe de un organismo fuera a la vez el secretario del sindicato. Como repudiamos el “consumismo” hemos llegado a repeler al ciudadano que consume.

Muchas veces, desde hace mucho tiempo, se incita a los cubanos a tener mentalidad de productores y no de consumidores, pero producir y consumir son las dos caras de una misma moneda.

El consumo es una actividad imprescindible: el hombre tiene que tener una casa donde tener su familia; precisa de los alimentos para mantenerse y del vestido para acudir a su trabajo y mandar sus hijos a la escuela. El consumismo es la patología de esa necesidad: es una manipulación que incita al ser humano a aumentar irracionalmente su consumo, para beneficiar a los que producen y quieren vender. No hay producción sin consumo: el ser humano puede trabajar sin consumir, pero ese sacrificio tiene un límite. Si no hay consumo, en un momento dado el deseo de producir caerá, se detendrá.

Ubieta no publicó mi artículo y ni siquiera me llamó o me escribió para acusar recibo y explicarme por qué no lo editaba. Estuvo entre esos jefes de periódicos que caracteriza el doctor Esteban Morales, que defienden sin tasa a la administración incluso cuando se la critica para mejorarla y no aumentar la muchas veces justa irritación popular.

Perdóneme Ubieta, pero debe precisar su concepto de “anticapitalismo”.

Mi amigo, el grande y desaparecido pintor que fue Raúl Martínez, me dijo una vez, socarronamente, mientras miraba una de las buenas revistas de diseño: “El capitalismo hay que destruirlo, pero con mucho cuidado”. Tenía razón. Los logros del capitalismo que significan progreso y bienestar para el ser humano, no deben de ser rechazados por una sociedad que pretenda desarrollar el socialismo: no son obra de la burguesía, sino del esfuerzo histórico de los trabajadores. Por algo Lenin hablaba de la “herencia cultural”, que no es únicamente el respeto a las grandes obras de arte: la nueva sociedad debe heredar todo lo bueno que se ha hecho por la humanidad en el pasado, porque cultura es energía, comida, vivienda, educación.

Porque, además de uno ser anticapitalista, hay que estar a favor de algo. El complemento del “anti” es el “pro”.

El filósofo y politólogo portugués Buenaventura de Sousa Santos, uno de los animadores del foro del Porto Alegre, escribió que “una sociedad socialista no es aquella donde todas sus instituciones son socialistas, sino donde todas las instituciones están dirigidas a conseguir el desarrollo socialista”.

La equivocada ofensiva anticapitalista de marzo de 1968 en Cuba, le hizo un daño a nuestra sociedad socialista que todavía no hemos conseguido sanar. El estado socialista tenía en sus manos las grandes, industrias, el 70% de las tierras del país, la banca, el comercio exterior y las grandes tiendas, los grandes hoteles, el transporte, la educación, los medios informativos, pero quiso tener también las medianas y pequeñas empresas y las estatalizó. Llegó a socializar el puesto de fritas, pero no fue más que para asumir lo que no podía manejar. No hemos conseguido restaurar esa zona de la economía, esencial para el equilibrio económico de la nación.

Así que, contra el capitalismo, “pero con mucho cuidado”, porque, por lo menos a mí, me interesan la soberanía nacional, la independencia cubana y su antiimperialismo, pero creo que, dentro de esos principios inclaudicables, se puede alcanzar no “el individualismo consumista” que Ubieta con razón rechaza, pero sí un mayor bienestar para el pueblo cubano, que lo merece de sobra.

Con el dominio de la pobreza no se consigue eso que Martí llamaba “el respeto a la dignidad plena del hombre”. La revolución y el socialismo no pueden tener otra misión que no sea conseguir la felicidad del ser humano.

Algo más sobre la crítica revolucionaria y sus enemigos

A propósito de la polémica con Observatorio Crítico y las valoraciones de Guillermo Rodríguez Rivera

por Enrique Ubieta Gómez

Guillermo Rodríguez Rivera, el admirado autor de Por los caminos de la mar o Nosotros los cubanos (2005), intercede en la polémica que todavía no es -dice, porque no he respondido-, entre Isbel y yo, con un rotundo “ni, ni”. Alguna vez conversamos personalmente y compartimos, creo, en viaje a la Venezuela bolivariana, pero no nos une amistad alguna. Estoy seguro que he sido un lector más constante de sus textos que él de los míos, y eso no me ofende, como autor me lleva bastante camino andado. Pero puedo asegurar que me conoce poco. Aclaro esto, porque me atribuye una forma de pensar que no aparece en mis textos, ni se insinúa en el que motiva la “polémica”, que no empezó ahora, ni es específicamente con Isbel (aunque por lo que dice en su texto, también es con él).

Todos los que defendemos la Revolución cubana somos estigmatizados como extremistas, dogmáticos u oficialistas. Guillermo sabe de lo que hablo, porque también él ha sufrido esos ataques. La más común e insólita victoria de tales ataques es hacer que los compañeros de ideas se distancien de uno, hacer que participen de la creencia de que somos así. Guillermo al parecer ha sacado sus propias conclusiones sobre mí de la no publicación de un artículo suyo (hace casi tres años) en el mensuario que dirijo. No cometeré el error de suponer que ese es el hecho que motiva a estas alturas su réplica. Respeto su obra escrita y pedagógica, y por tanto respeto al hombre. Pero sus argumentos se distancian notablemente de la esencia de lo discutido en mi texto y se acercan al tema tratado por él en el suyo no publicado entonces. De hecho, aún cuando desde el título establece el veredicto mediador y reclama un punto medio, ignora las opiniones de Isbel -solo le dedica tres líneas-, e ignora las mías, que ni siquiera se comentan, aún cuando soy el objeto más visible de su discrepancia.

Digamos que Guillermo ha tomado de pretexto un encontronazo mayor para opinar de asuntos colaterales a él sobre los que no tenemos, en realidad, grandes diferencias. Pero ya que se ha traído a este venerado espacio mi polémica con Observatorio Crítico (y no con Isbel, ni con nadie en particular) creo que es imprescindible que exponga su esencia. Apoyo la crítica revolucionaria, y es absurdo lo que dice Guillermo de mí: “Ubieta se identifica con todo lo que provenga de cualquiera de los niveles de la administración estatal, con una fe que me parece digna de mejor causa porque, a pesar de lo que dice, gobierno y revolución no son sinónimos.” ¿De dónde sacó semejante dislate? Lo invito a leer con calma mi más reciente libro Cuba ¿revolución o reforma? (2012), o a recorrer mi blog o las páginas de La calle del medio, para que descubra que esa afirmación es un estereotipo. En muchos textos míos he diferenciado con meticulosidad los conceptos de consumo y consumismo (sobre esto discuto en mi libro con Dieterich, páginas 175 y 176). En mi artículo “Ser o tener, ¿cuál es tu prioridad?” que puede leerse en mi blog la-ísla-desconocida.blogspot.com (13 de septiembre de 2012) digo: “Cuando una persona que es, y tiene, llega, nadie nota lo segundo. Por lo común, aquel que necesita mostrar que tiene, no está seguro de lo que es o no le importa. Es un problema de prioridades. No rechazo la ropa que está de moda, cara y de marca; si es cómoda y bella para quien la usa, es perfecta. Para gustos, colores. El dilema es otro: hacernos servir por los objetos que adquirimos, o servir a los objetos; que ellos existan para hacernos la vida más cómoda y bella, o vivir para ellos, lo que implica vivir para mostrar lo que tenemos. Que una sonrisa inteligente diga más de nosotros que una cadena de oro. Esa es la verdadera batalla, sutil, encubierta, definitoria, entre el socialismo y el capitalismo.”

Guillermo añade, con justicia, que gobierno y revolución no son sinónimos. Es por eso que mi artículo habla de una identidad histórica -sin dudas precaria, pero real, si entendemos que hablamos de una Revolución que ha tomado el poder-, entre ambos términos, con todas las contradicciones propias que genera el estar en el poder, con todos los errores y aciertos que puedan cometerse desde allí. Si el título de mi artículo anuncia la defensa de “la crítica revolucionaria”, y advierte sobre el intento de contaminarla, es precisamente porque reconoce su necesidad. Digámoslo así: que la crítica revolucionaria contribuya a fortalecer la identidad históricamente limitada entre gobierno y revolución, y no a quebrarla; que trabaje por sostener a la Revolución en el poder -que debe ser escrito en minúsculas, porque existe otro Poder, con mayúsculas, global, que lo domina casi todo-, y no por distanciarnos del poder en nombre de la Revolución, ¿para dejárselo a quién?

En esto, como en muchas cosas, el ejemplo de Silvio es aleccionador. Creo que la izquierda revolucionaria, hoy, es antimperialista, como afirma Silvio -que es la forma actual del capitalismo-, o no es y esa afirmación no reivindica, por favor, la validez de una medida concreta, como lo fue la Ofensiva Revolucionaria de 1968. Solo una sociedad alternativa a la que promueve el consumismo, a la que deshumaniza el trabajo, a la que prioriza el tener sobre el ser; solo una sociedad que convierta a las masas en colectivos de individualidades, y los haga protagonistas de su vida y de su tiempo, es viable para la Humanidad; yo la llamo socialismo y en ella debe primar la más democrática de las aspiraciones posibles hoy: “de cada quien según su capacidad, a cada quién según su trabajo”. Si alguien entendiera que la oposición entre capitalismo y socialismo son los puntos extremos referidos, aún cuando éste tome de aquel lo que sirva, que es mucho, no lo dudo, para el momento histórico -el socialismo no es un lugar de llegada, sino un camino-, pues sí, estoy en el extremo del socialismo. Como no creo que Guillermo se refiera a esto, no acabo de ver mi posición extrema.

Hay dos párrafos, uno en mi texto y otro en el de Isbel, que en mi opinión expresan como ninguno la esencia de lo que discutimos.

Digo yo:
-“resulta incomprensible desde la buena fe, que algunas personas que se definen en la super izquierda defiendan -desde categorías francamente burguesas-, el “derecho” político de los propugnadores, pagados o no, del capitalismo neocolonial. El abrazo nacional no puede producirse en la orilla capitalista. La aceptación de lo diverso parte de reconocer que el socialismo (no el socialdemócrata, hablo del anticapitalista) es la plataforma nacional. La necesaria unidad de la nación no presupone la homogeneidad del pensamiento, ni la unanimidad de criterios, debe estimular el debate y la crítica revolucionarias, siempre en oposición a las de la contrarrevolución; pero la unidad de la nación la proporciona el proyecto colectivo de justicia social, anticapitalista, que garantiza y es garantizado por la soberanía nacional.”

Dice Isbel, que califica de “tiránico” al Gobierno cubano:
– “Pero si vamos un poco más allá, solo podemos sonreírnos ante la ‘ingenuidad’ del autor, cuando miramos y vemos que los capitalistas hace rato están en el poder, protegidos bajo las casacas empresariales, militaristas, etc. Ubieta finaliza su texto con una parrafada tan esquizo, que no resiste el más elemental análisis. Acepta lo diverso, pero no lo acepta; no desea la homogeneidad del pensamiento, pero excluye a los procapitalistas; habla de unidad nacional, pero no en ‘la orilla capitalista’.”

No son supuestos. En los últimos meses, Observatorio Crítico ha reivindicado la presencia en sus espacios digitales de Yoani Sánchez y del proyecto Estado de SATS, explícitamente liberales y procapitalistas. La contrarrevolución de Miami, por su parte, hace lo mismo: elogia y publicita el “trabajo” que hace Observatorio Crítico desde “la izquierda”. La fórmula de los super izquierdistas es esta: el Gobierno cubano es capitalista, unámonos a los capitalistas para derrocarlo. Extraña fórmula. ¿No sería más sensato decir, si es que hay capitalistas en el poder, unámonos a los revolucionarios en el poder para barrer a los capitalistas en el poder y fuera de él? Recuerden la trágica experiencia de Granada, donde una fracción supuestamente más radical traicionó a Maurice Bishop y propició la invasión militar del imperialismo estadounidense.

Cualquier texto medianamente complejo propicia múltiples lecturas e interpretaciones. No me siento traicionado por otras lecturas ajenas a mis intenciones, más parecidas a las experiencias y preocupaciones vitales de esos lectores. Me siento sin embargo reivindicado y halagado por la lectura de Silvio, y quiero finalizar citándolo, para hacer mío su criterio:

“Recomiendo, sobre todo a los adictos a los temas ideológicos, este interesante artículo de Enrique Ubieta. Como todo escrito de ideas, puede llevarnos a varias conclusiones. Por mi parte no lo interpreto como un veto a la diversidad de ideas que puede existir –y existe– en la comunidad revolucionaria; y creo que tampoco signifique que para ser revolucionario hay que callarse ante todo lo dispuesto por un gobierno, por muy revolucionario que sea. Toda gestión rectora necesita distintos puntos de referencia para tener una visión tridimensional de la realidad. La diversidad es más revolucionaria que contrarrevolucionaria. En definitiva el mismísimo Marx dijo que su divisa era dudar de todo.”

(Tomado de SegundaCita)

Enrique Ubieta. Al fondo: portada de su más reciente libro

Enrique Ubieta. Al fondo: portada de su más reciente libro

Se han publicado 13 comentarios



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  • LAZARO RAMIREZ. dijo:

    POR FAVOR SOY UN SIMPLE CIUDADANO,QUE RADICO AQUI DESDE MI NACIMIENTO QUE TENGO SANGRE ESPANHOLA PARA LLENAR UN CUBO Y NO E CAMBIADO O DUPLICADO MI CIUDADANIA,QUE E PICADO CANHA,QUE RECORRI EL AFRICA CUANDO HABIAN CENTENARES DE CUBANOS QUE LA DESCONOCIAN,QUE SIGO AQUI A PESAR DE LOS MUCHOS PESARES,QUE NO ROBO NI DESVIO Y QUE TRABAJO A PESAR DE LOS PESARES,ES DECIR PARA QUE NO EXISTA DUDA CON RESPECTO AL SER ONO SER Y QUISIERA QUE ALGUNO DE LOS COMPANHEROS UBIETA ,ISBEL O EL PROFE RODRIGUEZ ME EXPLICARAN PARA MI EN QUE SISTEMA YO VIVO,AQUI.
    GRACIAS COMPANHEROS.

  • Jesús Rosado dijo:

    Gracias a Cubadebate por reproducir esta interesante polémica.
    La polémica o lucha real creo es entre Revolución socialista y contrarrevolución. La extrema izquierda no es tal cuando asume posiciones contrarrevolucionarias, eso es ya conocido y no es más que una forma de oportunismo. Si algo debemos aprender de la Perestroika es a desenmascarar las posiciones antisocialistas y procapitalistas disfrazadas y no temer al enfrentamiento ideológico preclaro. Como dice Ubieta y creo que comparte el prof. Rivera, la unidad nacional debe construirse en la orilla socialista o no será unidad y mucho menos nacional.

  • Ernesto González dijo:

    A Ubieta y Guillermo, al otro no lo conozco.

    A veces me parece que la confrontación de ideas y proyectos es rebasada por las ansias de reconocimiento y búsqueda personal de notoriedad.

    Olvídense de sus nombres, publiquen sin firmar o utilizen seudónimos.

    Hablen de temas no de personas. No nos califiquemos. Leánse, estudiénse.

    Dejen las anecdotas personales, las ironías hirientes.

    Utilicen su intelecto contra los enemigos reales que no son pocos.

    La batalla no es entre nosotros.

    No hagamos nada que pueda ser utilizado contra si mismo.

    ¡¡¡Unámosnos!!!, cada vez que nos separemos aunque sea un milímetro mas nos acercamos a nuestros enemigos.

    Me dan tristeza estas peleas callejeras.

  • Luis Raimund dijo:

    Pido me disculpen por herir con mi criterio sencillo y popular, lo que parece ser una disputa filosófica entre escritores con sus coronas de laureles en el frente de las letras, pero la esencia de la polémica no es sobre personajes o procesos ficticios, sino, sobre la razón de ser de mi país, mi pueblo, mi familia y yo. Los planteamientos de Isbel, son precisos y claramente neoanexionista, (palabra para ser criticada, entre otras) plantea cosas que ocurren y de las cuales no estamos exentos, pero no con el fin de superarlas y fortalecer nuestro socialismo, mas bien, dando la brecha al enemigo, capitalismo (fase imperialista muy desarrollada y agresiva hoy) para que ofrezca sus “buenos oficios” a nuestro desarrollo. Uds. eruditas personas, perdonen, pero para mi modesto criterio, es una forma de expresarse literariamente clara a favor del enemigo, de ahí lo pernicioso para tantos y tantos cubanos que de acuerdo con su revolución, toman cada vez que deben su amargo vino, sin decir que es dulce, pero siempre Isbel, en nuestra bella orilla cubana. El escrito del Dr. Enrique, con derroche de conceptos filosóficos, se entiende poco, no hay filosofía al margen de política y nuestra revolución tiene, no desde el 1968, sino desde 1953, un marcado y claro derrotero político que nos ha determinado vivir como los espartanos, con el escudo o sobre el escudo. Creo que cualquier verdad por grande que sea debe ser expresada y clara en sus fines, sin soberbia, con nuestra revolución socialista o contra ella, Estimados compañeros, la dorada medianía, en ocasiones es la forma que se utiliza para enmascarar las verdaderas intenciones, apelando a niveles de cultura y educación obtenida. A Ubieta, lo leo, en estos criterios expresados, mas preciso y con mayor definición en sus criterios sobre nuestro proceso socialista, lo que para mi permite valorar sus opiniones y estar o no de acuerdo con ellas. Creo, además, que en esta polémica filosófica no se ha puesto de manifiesto la famosa, dorado medianía, no lleguen, por favor, a la esclarecida, dorada mediocridad. Reitero mis disculpas a los hombres de las letras, pero así lo veo. Gracias Cubadebate

  • vicente dijo:

    Esto comenzó en segunda cita y ahora trasciende en Cubadebate, realmente no se para que darle tanto cordel, todos conocen a Ubieta y sus posiciones así como las de Guillermo, la otra persona no se quien es, pero si lei su escrito, lleno de impresiciones y mas que nada abiertamente contrarrevolucionario ya que emplea el mismo lenguaje de nuestros enemigos para desacreditar sobre todo a nuestros principales dirigentes. Si vamos a hablar de critica revolucionaria seria muy provechoso partir de en que condiciones se gesto y desarrollo la revolución y quienes fueron los que la fortalecieron mas que debilitarla a pesar que de socialismo solo conocian lo que leyeron en los clasicos, hay que tener mucho coraje y mucho patriotismo para mantener una revolucion antimperialista a solo 90 millas del principal enemigo de la humanidad. Y esta revolución se ha hecho con el pueblo y para el, que tiene muchas cosas que mejorar es verdad, pero Cuba es ejemplo no solo para America sino para el mundo y eso no es obra de la casualidad. Si la revolución no tuviera el apoyo que tiene hace rato que no existiera. Dejemonos de tanta filosofía y pongamonos a trabajar en bien del pueblo del que somos parte que detrás de todas estas supuestas criticas siempre esta la mano de un oportunista y no lo digo por Ubieta ni por Guillermo. Un abrazo vicente

  • luisnuñez dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con todo lo escrito aqui, fundamentalmente con la idea de cuidarnos de los “superrevolucionarios”,estuve como medico casi 7 años en venezuela y vi como muchos militantes del Partido Comunista de Venezuela estan en contra de muchas de las ideas de Chavez incluso su secretario general lo ofendio publicamente en una oportunidad,dichen que Chavez es un capitalista ,que en Venezuela lo que hace falta es un Comunismo.No se alinearon al proyecto del Partido Socialista unido de Venezuela y aunque votan por Chavez siembran desunion en las filas del chavismo,tuve grandes discusiones con ellos .
    Aqui en Cuba tambien los hay ,repito, hay que tener cuidado con ellos ,bien por recordar lo de Granada.

  • Antonio dijo:

    Mi modestísima opinión. La fata de cultura política, genera “confusiones”. Entiéndase cultura por dominio de la teoría política que sustenta un proyecto político, como es la Cuba revolucionaria. Vicente ud tiene razón las condiciones del país generaron cierta toma de decisiones, eso requirió coraje e inteligencia ante el peligro que siempre ha significado tener al centro del imperialismo mundial a 90 millas, pero la vida es “dialéctica”. Nunca olvidaré cuando el Dr. Eusebio Leal en la Asamblea Nacional del Poder Popular del año 1991 dijo que cuando fuimos colonia de Españla queríamos parecernos a España; cuando fuimos neocolonia norteamericana queríamos parecernos a Estados Unidos; (cuando durante 30 años nuestras relaciones comerciales “dependieron” del CAME, muchos de nuestros deseos y aspiraciones y decisiones, con contadas excepciones giraron en esa órbita) y ahora se rompieron los espejos, tenemos que mirarnos en nosotros mismos…hasta aquí la idea de las palabras de Eusebio.
    ¿Se cometieron excesos en estos años de revolución? Por supuesto que sí y afectaron a todas las esferas de nuestra sociedad, nos inculcaron el pensamiento único, las decisiones únicas, en una época tener relaciones con el extranjero era pecado capital, ahora no, durante mucho tiempo pertenecer a organiazaciones confesionales era impedimento para muchas cosas en la vida política y social, ahora afortunadamente no porque la vida es “dialéctica” y la cultura política es otra.
    Ser una plaza sitiada ha condicionado muchas cosas, positivas y negativas. ¿Donde veo el peligro? La generación histórica que hizo la revolución no estará muchos años más dirigiendo el país y la población no tiene percepción de “ejemplarida, sacrificio y consagración” en muchos de los cuadros políticos que vienen detrás. Cuando la extinta URSS desató la Perestroika, la Glasnot y compañía desató una caja de pandora porque fueron muchos años de secretismo y distanciamiento con el pueblo y sus opiniones. Las revoluciones las hacen los pueblos pero las conducen los “intelectuales” y ahí está el peligro y la salvación. La lucha de ideas es necesaria y hacia lo interno también. Todavía hay muchas “confusiones intelectuales” y conceptuales del mundo de hoy tan complejo, interconectado y que cambia vertiginosamente y de lo cual Cuba no es ajena. Al imperialismo le quedan muchos años haciendo daño, nosotros no podermos darnos el lujo de no “conocer” sus herramientas ideológicas por eso la información es tan importante en el mundo actual porque es el arma fundamental que emplean contra nosotros y aún hay mucha información de la realidad cubana que no llega a todos más aún a los más jóvenes..

  • Marelis dijo:

    http://sociologiac.net/2012/08/20/zygmunt-bauman-ahora-se-que-el-exceso-de-informacion-es-peor-que-su-escasez/

    El articulo que posteo es un analisis que considero de lo mas honesto. Lo que pude interpretar del mismo es que los sistemas se pueden definir como resultados o procesos. Este articulo claramente indica que no hay sistemas perfectos, por lo que siempre estaran presentes los a favor y en contra. El error esta en pensar el sistema como un resultado final. Cuando el capitalismo o socialismo dicen aceptame como soy pq no voy a cambiar. Segun el articulo, cuando los sistemas se dan la oportunidad de verse como procesos, simplemente muestran la capacidad que tiene el ser humano (sociedad/gobierno) de mejorar.

  • Manolo dijo:

    Si Marx encontró insuficientes las libertades “formales” del liberalismo, fue para completarlas, para ir más allá, no “más atrás” de ellas, y para advertir: el completamiento de esas libertades supone instaurar las condiciones reales en las cuales los ciudadanos puedan hacer ejercicio efectivo de tales derechos. Junto a Engels, el joven Marx aseguraba: “No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo […] nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad”.
    La democracia socialista, o la democracia radical, a diferencia de la liberal, trata de viceversas: de la reciprocidad entre libertad e igualdad, de la correspondencia entre derechos individuales y derechos sociales, de la co-fundación de la autonomía de una colectividad sobre la autonomía de sus individuos y, al mismo tiempo, cómo esta solo puede fundarse de vuelta sobre la autonomía de la colectividad; trata sobre la autoconstitución, por individuos libres e iguales, de instituciones dependientes de una colectividad concreta.
    Por tanto, el ejercicio de la crítica y la autocrítica en el socialismo es un derecho individual y social fundamental que no es posible limitar a los que se autodenominen “revolucionarios”. La crítica sectaria no tributa a la democracia socialista. Coincido con Antonio: de los enemigos ideológicos del socialismo también se aprende en el debate de ideas. Existe una antigua conquista democrática, llamada isegoría, que hoy ha sido diluida globalmente en la libertad de expresión, sin ser lo mismo. Significa la igualdad universal en el uso de la palabra, hagamos de esa conquista una herramienta que tribute a un socialismo mejor y posible.

  • yaismel dijo:

    hola, es bueno encontrarce con debates como este, lástima que considero que aun es insuficiente pues solo se dan en la wed y muy pocos somos los que tenemos esta oportunidad, de hecho la tengo hoy por encontrarme cumpliendo misión en Venezuela, lo que me ha permitido aumentar mi visión de estos temas. La crítica siempre ha sido un arma útil para el desarrollo de cualquier sociedad, lo que como toda arma es peligrosa y hay que saber usarla, lo que no debe suceder es dar imagen de posiciones antagónicas, por eso sigo la idea de criticar los errores o malas decisiones, no ir tanto a las concepciones filosoficas, de esas debemos estar claros, recuerden “al imperialismo ni un tantico así”. llevemos estas discuciones a lugares que más personas podamos leer.

  • Candela dijo:

    No sé si me publicarán mi comentario. Escribo más que todo para hacerlo llegar a los editores con la esperanza de que lleguen a su vez, a quienes tienen la responsabilidad en sus manos de mejorar nuestra sociedad.

    Tampoco soy filósofa; mi formación en este terreno es elemental, de ahí que mi discurso no tendrá el vuelo intelectual de Ubieta y ni del profesor Guillermo Rodríguez Rivera. Escribo sin creer que tengo toda la razón, pero alguna sí que quiero compartir.

    Hay algo que me pregunto respecto a las izquierdas y las derechas porque no las veo como segmentos definidos que puedan “contaminarse”, ni por condición de clase social, ni siquiera desde una bancada en un parlamento, o una militancia de carné, porque se puede llegar desde abajo y de la llamada izquierda y replicar desde el poder, lo mismo que se combatió y apelar al pasado para seguirse presentando como lo que ya no es.

    Cómo explicar masas populares votando y aplaudiendo masivamente a favor de políticas que terminarán enajenándolas y hasta hundiéndolas como lo fue el nacional-socialismo de Hitler ¿Eran esas grandes masas desposeídas formalmente de izquierda aplaudiendo la más aberrante política conocida hasta hoy?

    ¿Está de verdad la inteligencia en las masas enardecidas o en los líderes que las conducen? ¿Es de verdad la clase obrera la más revolucionaria o la más manipulable precisamente por no tener nada?

    ¿Cómo entender entonces el surgimiento dentro de sectores clasificados como de derecha por tenencia de riquezas, dueño de medios de producción y demás, intelectuales capaces de hacer causa común y darlo todo por una vida mejor para los demás como fueron, por ejemplo, Engels, un poco menos Marx y hasta el propio Fidel Castro o Ernesto Che Guevara ?

    En nuestro caso concreto, ¿es de izquierda y revolucionario el hombre o la mujer humilde que vive en condiciones pésimas y que no trabaja ni aporta a la sociedad, que vive esperándolo todo del Estado, desdeñando oportunidades abiertas para todos y aplaude los beneficios que el Estado le pone en la boca y en consecuencia asiste a las grandes movilizaciones de apoyo al gobierno, pero pasa de largo ante un llamado a trabajar y prefiere vivir de la “lucha” cerrando los ojos a los desvíos de recursos del propio Estado que los bneficia y viviendo del sudor del pueblo que sí trabaja pero no gana en consecuencia para que ellos tengan aquello que no sudaron?

    ¿Es de derecha quien busca prosperidad, satisfacer necesidades y hasta darse gustos quizás considerados como superfluos (viajar, tener un auto, una casa, un televisor con pantalla plana y no sé cuántas pulgadas, unas vacaciones en una playa…) con el resultado de su trabajo?

    ¿Es de izquierda aquel que llega a desempeñar una responsabilidad encomendada por el Partido o el gobierno y con tal de mantener un discurso aceptado cierra los ojos ante la realidad, la distorsiona ante los superiores y no se juega su cargo, su puesto, los beneficios familiares que le reporta el cargo en la opinión encontrada a favor del pueblo trabajador?

    ¿Es de izquierda aquel que busca soluciones globales en la improvisación y la falta de rigor en el trabajo con afectaciones al colectivo y a la sociedad? Esos que fueron los que conscientes o inconcientemente entregaron en bandeja de plata la URSS a sus enemigos.

    ¿No es realmente ilustrativa la historia reciente de que los presidentes de las repúblicas desintegradas de la URSS que llevaron a sus respectivos países al capitalismo bestial fueran precisamente miembros del Politburó? Porque vamos a estar claros: los llamados comunistas no entregaron el poder, sino que se mimetizaron en él.

    ¿Fue realmente revolucionaria la llamada ofensiva revolucionaria con toda su argumentación desde la izquierda?

    Son lecciones que se aprenden en el camino, que para entenderlas hay que ubicarlas en las condiciones concretas del momento porque desde la perspectiva del tiempo con que la evalúan nuestros hijos es muy difícil entenderlas , lo cual a mi juicio, es la tarea más dura en el terreno político e ideológico que enfrento con la generación de mis hijos que no aceptan la pirámide invertida tanto tiempo mantenida, ni que se siga aplazando por las razones que sean, que los ingresos de un trabajador estatal o un jubilado no se corresponda con la sociedad que vivimos.

    ¿Cómo pueden tener familias a su vez y mantenerlas sin caer en la ilegalidad incluso hasta para poner un negocio por cuenta propia si todo se tiene que adquirir a los precios sobredimensionados del llamado mercado paralelo que ya no es tan paralelo, sino esencial?

    ¿Dónde están realmente la izquierda y la derecha?

    Con perdón de Ubieta, creo en la filosofía que errada o no, quiso encontrar el Che en su camino por la construcción de un futuro mejor poniendo su pellejo para probarla, dejando a un lado comodidades y privilegios y por eso trascendió a la inmortalidad con la camisa desgarrada y los pies casi desnudos; como creo en la idea martiana de buscar el consenso social entre las cosas que unen a la nación, para poder levantarla, que al final, nuestro proyecto independentista no terminado aún porque necesita sustentarse económicamente.

    Creo que la prioridad está en no perderse en las disquisiciones filosóficas que a mi juicio, para que estén a tono con la vida y los tiempos, tienen que refundarse dialécticamente, en el debate y sin los esquemas de manuales.

    Una última cuestión para Ubieta y el Profesor: EN ESTE MINUTO DE LA NACIÓN LA PALABRA MENOS IMPORTANTE ES EL YO MEDIÁTICO, sino el NOSOTROS LOS CUBANOS (como reza el título de ese hermosísimo libro del Profesor) y vistos como una multitud heterogénea, con ROSTROS DIFERENCIADOS que hay que sumar en el respeto, el diálogo, la oportunidad y sobre todo, en el trabajo.

  • mauricio go dijo:

    No había visto este artículo, he opinado en los dos de Silvio: “Materialmente pobres” y “Resonancias de Materialmente Pobres”.

    Soy un cubano nacido en 1953, que he vivido y construido esta sociedad en la que nos encontramos. No pretendo, como dice Candela, ponerme a la altura intelectual de los que han dado pie al artículo en cuestión.

    Soy un hombre pragmático, martiano por sobre todas las cosas, enemigo de la mentira, de la traición y del lenguaje “Cantinflesco” que utilizan muchos para lograr sus propósitos.

    Las interrogantes de Candela son las mías también y ello me lleva a dudar de casi todo y; veo en el pensamiento del Profesor Guillermo Rodríguez Rivera mayor coherencia en el debate actual.

  • Pla dijo:

    Yo estoy de acuerdo en Cuba hay que producir mas e importar menos, pero para eso necesitamos:
    1-De verdad priorizar las inversiones extranjeras, porque hoy se están demorando demasiado, porque el mecanismo esta muy complicado y muy dilatado.
    2- En las fabricas que tenemos debemos pagar de acuerdo a lo que se produce con un sistema sencillo que el trabajador entienda, no con un sistema hecho por un grupo de master en economía que tiene mas condiciones y peros para no poder cobrar que lo que provoca es desestimulo en los trabajadores.
    3- Las fabricas tienen que tener el dinero en cuenta para disponer de el para comprar los insumos que les hacen falta y darle mas importancia a la dirección colectiva de forma tal que no puedan tomarse decisiones incorrectas con el uso del dinero disponible, esto es primordial porque si una fabrica tiene que esperar que le asignen un dinero para un resolver un problema estos nunca se resolverán en tiempo y esto afecta a los trabajadores que cobran según producen.
    En sentido general para lograr algo hay que dar facilidades, poniendo obstáculos o procedimientos complejos solo propicia la corrupción de aquellos que tienen el peso en las decisiones, hay facilitar las cosas, hoy los mecanismos de hacer cualquier cosa o gestión están muy complejos.

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