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A 35 años del crimen en la “Avenida de las Embajadas”

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“En los diez años que he servido en esta sala, nunca había presidido un juicio de asesinato tan monstruoso como este.” Juez Barrington Parker Jr. 23 de marzo de 1979

Orlando Letelier y Ronnie Moffitt son asesinados cuando su auto iba por la avenida Massachusetts en Washington DC

Orlando Letelier y Ronnie Moffitt son asesinados cuando su auto iba por la avenida Massachusetts en Washington DC

Así expresó su sentimiento consternado el severo juez norteamericano al sentenciar a los terroristas de origen cubano Guillermo Novo Sampoll y Alvin Ross Díaz a cadena perpetua por el asesinato, en el mismo acto terrorista, del chileno Orlando Letelier del Solar, de la norteamericana Ronnie Moffitt y las secuelas dejadas a su esposo el norteamericano Michael Moffitt como resultado del atentado ejecutado por sicarios de origen cubano radicados en Estados Unidos contratados por la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile, la tenebrosa DINA

El 21 de septiembre se cumplirán 35 años de tan horrendo crimen ejecutado en la llamada “Avenida de las Embajadas”, en Washington, muy cerca de la Casa Blanca, que ultimó al  luchador contra el fascismo impuesto en Chile por los militares golpistas y quien  además había sido embajador de ese país en Estados Unidos, así como a su asistente norteamericana de 26 años y al esposo de esta que sobrevivió,  como consecuencia de la explosión de la bomba colocada debajo del auto que  los trasladaba al trabajo.

El abogado chileno Orlando Letelier, tenía 44 años al morir, su destacada trayectoria política y profesional internacional lo avalaron para ser nombrado por Salvador Allende presidente del gobierno de la Unidad Popular  en enero de 1971, como embajador extraordinario y plenipotenciario de Chile ante los Estados Unidos, correspondiéndole la misión histórica de representar las decisiones del Gobierno chileno en el proceso la nacionalización del cobre. Hasta el momento del golpe militar 11 de septiembre de 1973, fue ministro de Relaciones Exteriores, Interior, y Defensa en distintos momentos.

Letelier es detenido y torturado inmediatamente después de la asonada castrense, primero en el Regimiento Tacna y en la Escuela Militar, y luego es recluido por los fascistas en la prisión de la Isla Dawson, en el Estrecho de Magallanes por ocho meses en severas condiciones de confinamiento. Después se le internó en el subterráneo de la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea y el Campamento de Ritoque, en Valparaíso. Las presiones internacionales lograron que fuese liberado en 1974. Se trasladó a Venezuela, cuyo gobierno le dio refugio. Meses después se traslada a Estados Unidos donde intensifica su lucha contra los fascistas.

El luchador valeroso continuó su carrera prestigiosa, fue  investigador del Institute for Policy Studies, IPS, un instituto independiente radicado en Washington dedicado al estudio de políticas internacionales. También fue nombrado director del Transnational Institute, un centro de investigación con sede en Amsterdam, que estaba vinculado estrechamente al  IPS, y trabajó como profesor en la Escuela de Servicios Internacionales de la American University, en Washington.

Se dedicó de lleno a escribir, dar conferencias y hacer presión en el Congreso estadounidense y ante los gobiernos europeos, en contra de la dictadura de Augusto Pinochet, y pronto se convirtió en la voz más destacada de la oposición chilena a los golpistas, al divulgar la realidad de la situación de Chile y denunciar la intensa represión contra los opositores a la dictadura.

Logró el reconocimiento internacional de la lucha de los chilenos, y evitó la entrega de préstamos pedidos por la junta fascista a gobiernos de países europeos para restaurar la economía. Se convirtió en un objetivo priorizado de las misiones de exterminio de la tenebrosa Dirección de Inteligencia Nacional en el exterior. La orden de su muerte fue emitida a la Sección Exterior y los operativos de la Operación Cóndor se encargaron de ponerla en curso y ejecutarla.

Cuando la fase ejecutiva de su eliminación física estaba en pleno desarrollo, fueron convocados los terroristas de Miami pertenecientes al Movimiento Nacionalista Cubano, que desde el 11 de septiembre de 1973 ya tenían relaciones con los militares chilenos. Estos estaban entrenados, experimentados y probados en decenas de actos de terror realizados, motivados y además contratados para estos servicios por encargo.

Los golpistas dieron luz verde a la ejecución, pero previamente, el 10 de septiembre de 1976, emiten un decreto que retiró la nacionalidad chilena a Orlando Letelier, pretendían, que al morir, fuese apátrida. Al conocer la sentencia expresó su claro pensamiento político: “Se me ha privado de mi dignidad de chileno, pero yo quiero que ustedes sepan que yo soy chileno, nací chileno y moriré chileno. Ellos los fascistas, nacieron traidores, viven como traidores y serán recordados siempre como fascistas traidores.”

El asesinato

El martes 21 de septiembre de 1976, cerca de las nueve de la mañana el terrorista José Dionisio Suárez Esquivel, en su auto, se colocó muy cerca del guiado por Letelier y accionó por control remoto la bomba preparada por él y el terrorista Virgilio Paz Romero con la asesoría del agente de la DINA Michael Townley, norteamericano residente en Chile y enviado a Estados Unidos como verdugo para cumplir la orden de asesinato. Townley la había colocado el sábado 18 debajo del asiento del chofer del auto del condenado a muerte.

La explosión elevó y desplazó el auto varios metros y causó heridas mortales irreversibles a sus ocupantes. En la autopsia se consignó como la causa de muerte de Orlando Letelier: desangramiento, amputación traumática de las extremidades inferiores, lesiones sufridas en explosión. El cuerpo de Orlando Letelier fue sepultado en Venezuela, el dictador Augusto  Pinochet no permitió enterrarlo en Chile por temor a las seguras manifestaciones de rechazo y condena al crimen. Sus restos fueron repatriados en 1994.

El juicio, la condena

Tras un dilatado proceso judicial, el 9 de enero de 1979 comenzó el juicio contra parte de los inculpados en el asesinato de la Avenida de las Embajadas, la vista la presidió el juez Parker, conocido por haber participado en juicios complejos como el caso del ex director de la CIA, Richard Helms, acusado de mentir a un Comité del Senado acerca de la participación de la CIA en la acción encubierta en Chile para el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Finalmente el 23 de marzo de 1979, Parker emitió su condena después que un jurado había declarado culpables de los cargos por los que se inculpaban a los terroristas de origen cubano participantes en el complot asesino.

Los principales ejecutores estaban prófugos, los cubanos Suárez Esquivel y Paz Romero, estuvieron ocultos por casi dos décadas, aunque eran “buscados” por varias agencias norteamericanas encargadas de velar por hacer cumplir la ley estadounidense. Irónicamente, los dos fueron “encontrados” en Estados Unidos, juzgados, sentenciados y liberados a pocos días del 11 de septiembre de 2001. Al salir en libertad declararon que seguirían empleando la violencia por alcanzar sus objetivos.

El horrorizado juez Parker ante el abominable crimen, quedaría decepcionado meses después al ser revocada su sentencia como resultado de un proceso de apelación que se inclinó a favor de los terroristas. Estos siguieron involucrados en nuevas fechorías. Durante el proceso del juicio, otros miembros del Movimiento Nacionalista Cubano, al cual pertenecían,  asesinaron con total impunidad a dos emigrados cubanos en Estados Unidos y meses después a un diplomático cubano acreditado ante la ONU precisamente el 11 de septiembre de 1980.

La organización terrorista anti cubana Omega-7, que se acreditó estos actos de terror había sido constituida el 11 de septiembre de 1974 al cumplirse el primer año del golpe fascista en Chile y en su honor.

Guillermo Novo Sampoll, uno de los sentenciados por Parker, fue detenido el 17 de noviembre del año 2000, cuando formaba parte de un comando terrorista que intentó asesinar al líder histórico de la Revolución Cubana durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá. Tras otro prolongado, amañado y dilatado proceso judicial fue indultado el 23 de agosto de 2004 por la saliente presidenta de ese país por solicitud, presiones y dádivas de funcionarios de Estados Unidos y organizaciones terroristas radicadas en ese país. Novo Sampoll continúa refugiado en territorio norteamericano y activo en sus planes e intenciones criminales.

Así de impunes son los terroristas de origen cubano protegidos por administraciones estadounidenses durante más de cinco décadas. Al ser detenido en Venezuela el criminal internacional Luis Posada Carriles por ser uno de los autores intelectuales del sabotaje al avión civil cubano en Barbados el 6 de octubre de 1976, apenas dos semanas después del asesinato del opositor chileno, se le ocupó en su oficina un mapa, que describía el recorrido que haría Letelier el siniestro 21 de septiembre.

Al cumplirse 35 años de tan vil acto terrorista la injusticia en Estados Unidos sigue a favor de los criminales.

21 de septiembre de 2011

Se han publicado 4 comentarios



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  • vicente dijo:

    Y la justicia queda en manos del destino porque aunque jusgados algunos se burlaron de las leyes que el mismo imperio destina al terrorismo, nuestros cinco hermanos protegian a su pueblo y sin embargo llevan mas de 13 años cumpliendo condenas que nunca debieron ser impuestas

  • Javy dijo:

    Buen artículo, Letelier era un hombre extraordinario.

  • ulises dijo:

    No es de extrañar que cosas como estas sucedan en las entrañas del moustro,que los terroristas vivan libremente y caminen por sus calles en una vieja practica muy al estilo Made in USA.

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    Tuve la dolorosa fortuna, allá por mayo de 1991, de pararme y fotografiar el lugar en que Orlando Letelier murió despedazado en Washington, D.C., por una bomba accionada desde bien al sur, desde Santiago de Chile….

    ¿ Y ahora que dice el “gangster” que oficia de Presidente de la República, en la sede de las Naciones Unidas ? ¿ Se referirá a ese criminal hecho ?

    No.
    Burda y grotescamente , expresa que los jóvenes estudiantes en su país…”luchan por la noble y hermosa CAUSA de la Educación de calidad, Gratuita, A LA MISMA CAUSA QUE NOSOTROS, COMO GOBIERNO, ADHERIMOS….”

    Preciera que estuviéramos en presencia de un ” caradura” de marca mayor….

    Desde el paraíso del neoliberalismo salvaje a ultranza,

    Juan Gatica Amengual

    Santiago de Chile

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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