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Hackers vengadores y espías en diligencia

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El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es más que un escándalo aparente, un escándalo que sólo parece tal por la hipocresía que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresión.

Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmación del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier país) está compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las “extraordinarias” revelaciones americanas sobre los hábitos sexuales de Berlusconi no hacen más que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier periódico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

La regla según la cual los dossiers secretos no deben contener más que noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no únicamente los de este siglo. Si va usted a una librería consagrada a publicaciones esotéricas, verá que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Château, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata únicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dónde buscar información sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo sólo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les habían dicho.

Mucho ruido y pocas nueces

Es el mismo mecanismo que explica el éxito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y también es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podría ser, pongamos, redactor de Libération) que sólo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek había publicado la semana anterior.

Pero entonces, ¿por qué han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, sólo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para almorzar juntos, han perdido su función diplomática y que a excepción de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las películas policiales lo sabe perfectamente, y sólo por hipocresía se hace ver que no se sabe.

Sin embargo, el hecho de repetirlo públicamente viola el deber de la hipocresía y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos más secretos del país más poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escándalo no pone tanto en crisis a las víctimas como a los “verdugos”.

El Gran Hermano es parte del pasado

Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder podía ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus súbditos. La profecía orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pasó a ser la víctima total del ojo del poder, que ahora podía controlar gracias al teléfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que había tomado y así sucesivamente.

Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker -elegido como vengador del ciudadano- puede conocer todos los secretos del poder.

¿Cómo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya decía que un auténtico secreto es un secreto vacío (el secreto vacío nunca podrá ser desvelado); es verdad, también, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vacío de todo secreto, pues es de dominio público; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacíos es robarle todo su poder.

Volver al espionaje a la antigua

WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y sí en cambio a Clinton y a Obama. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrán poner online ninguna información reservada, pues eso sería como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero también es evidente que con las tecnologías actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por teléfono. Nada más fácil que descubrir si y cuándo un jefe de Estado se ha desplazado en avión y ha contactado con alguno de sus colegas.

¿Cómo podrán mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? Sé bien que por el momento mi previsión no parece más que ciencia-ficción y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opción que imaginar a los agentes del gobierno desplazándose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando únicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el talón del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarán en copia única en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos éxito que WikiLeaks.

¿Quién informa a quién?

Ya había tenido ocasión de escribir antes que la tecnología avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrás. Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones.

Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Milán en tres horas, mientras que en avión, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la política y las técnicas de comunicación vuelvan a los carruajes.

Una última observación. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.

(Tomado de Libération)

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Cristo Maestro Andar dijo:

    Hola amigos.
    Estoy de acuerdo con la opinión de Umberto Eco. Y, sobre todo, recalco eso de la regresión, de que quieren que, los medios tecnológicos, sociales, políticos, religiosos, económicos, etc., y sobre todo, los ciudadanos retrocedan en toda clase de derechos sociales, políticos, económicos, etc., puesto, que, esta es la única manera de que el capitalismo irracional (Aunque todo capitalismo es irracional, ya que estos sistemas políticos, sociales, económicos, religiosos, etc., están basados en los sentimientos y emociones egoístas que parten de la animalidad de nuestros cuerpos físicos, y, por lo tanto son discriminadores, e injustos, por naturaleza básica animal, que, involuciona y degrada al ser humano, devolviéndole a unos estados mentales, cada vez más irracionales y jerarquizados o socialmente injustos, asesinos, ladrones, mentirosos, hipócritas, maliciosos, egoístas, etc.) funcione y no se extinga, etc. Puesto, que para que el capitalismo exista y funcione, tiene que haber grandes e injustas diferencias sociales, económicas, etc., y tiene que existir pobreza y riqueza, y tiene que existir riqueza y miseria extrema, y tiene que existir guerra y paz, y tiene que existir egoísmo, caridad, piedad hipócrita, religiones al servicio de los injustos y opresores de turno, políticos al servicio de delincuentes y ladrones, etc. Pero, tan claro, como el cielo azul y la noche estrellada, que, no lo conseguirán esta vez, por todo esto, he nacido a este mundo y el cambio hacia un mundo mejor y justo, ya nadie, ni ninguna fuerza o poder podrá detener.
    Un cordial saludo de Cristo.

  • el don apacible dijo:

    JJAJAJAJA…UMBERTO ECO, SIGUE SIENDO TODA UNA SORPRESA AL ESCRIBIR, SU ESTILO Y SU IRONIA SON UNICAS, BRAVO…

  • nacho dijo:

    En Wikileaks solo se han publicado informaciones que todos sabíamos.
    ¿Se publicarán las que no sabemos? Me temo que no.
    Un saludo revolucionario

  • juan santos dijo:

    creo que se le ha dado demasiada importancia a esa noticia , e incluso no creo que sea tan importante como para dedicar un programa de la mesa rendonda a este tema , creo hay muchos temas más importante para los cubanos que dedicarse hablar sobre la suerte de un ex hackers , dedicando tiempo , periodistas y recursosque siempre han dicho son muy costosos, como horas de navegación en internet detras de las noticias, creo sea más prudente aprovechar esos espacios para defender la causa de los 5 ,condenados injustamente , ó a explicar los temas que se debatiran en el próximo abril y que marcarán o servirá para decidir el futuro de la rev cubana , o se le habrá dado tanta importancia a esa notici por el simple echo de que el govierno de los EUA está detras de esa acusación ,como muchas tantas que hacen y no pasa nada
    por que no dedicar a estos talentosos de la mesa redonda en buscar salidas o indagar sobre los problemas que afectan hoy nustra económia
    saludos
    juan

  • Yuniel Santos dijo:

    Yo opino que debemos de tener mas conciencia en el uso de la informatización como medio de recopilación de las noticias, dado al amplio espectro y flujo de las mismas a lo largo de las miles de redes que conforman el planeta, no es secreto que un jaker cualquiera tome esa información clasificada y la convierta en la realidad, pero es preciso que tengamos en cuenta que las informaciones que son de alto secreto de diferentes potencias no se encuentran en la red, son guardas a la antigua en cajones llenos de polvo, solo salen a relucir cuando son desclasificadas quien sabe por quien. El mundo esta plagado de secretos confidenciales que abogan por la destrucción del estado que los posee, las verdades de las cosas que pasan en lo interno de un gobierno son paradojas que no son de importancia sino para los chismosos y enredadores de los medios de comunicación, los cuales toman una noticia y la transforman para dar un enfoque diferente en la interpretación de los lectores y así provocar diferentes disyuntivas en el medio popular, este articulo está elaborado de forma brillante, y espero que se retome el tema, lo cual no quiere decir que soy un chismoso, sino un consumidor de noticias que valen la pena.

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Umberto Eco

Umberto Eco

Crítico literario, semiólogo y comunicólogo italiano. Autor de “El nombre de la rosa”.

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