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Para evitar un nuevo desastre en Haití

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Semanas después del terremoto que mató a más de 220 000 personas en Haití, una nueva tragedia acecha a los haitianos a menos que haya ayuda inmediata. El daño

físico es inmediatamente visible.

Menos obvia, pero igual de real, es la amenaza de una crisis de alimentos causada por el colapso del sector agrícola.

El Director General de la FAO, Jacques Diouf, durante su reciente visita a Haití.

Por lo tanto, la prioridad absoluta hoy es ayudar a los agricultores haitianos a que produzcan sus propios alimentos, equipando al menos 100 000 familias rurales con semillas, herramientas y otros insumos para la temporada de siembra que comienza este mes y genera el 60 % de la producción nacional de alimentos. Otras 100 000 familias urbanas deben recibir ayuda para que produzcan vegetales frescos para su propio consumo.

Pero de los USD 70 millones que el Flash Appeal de las Naciones Unidas busca para las necesidades agrícolas inmediatas de Haití, sólo se ha recibido el 7% de los fondos.

Si los agricultores no pueden sembrar sus campos puede ser que abandonen sus granjas y se sumen a las filas de desempleados y desposeídos que se acumulan en la ciudad y en el campo, hacia donde ya han huido 500 000 personas.

Inmediatamente después del terremoto, la atención se centró -correctamente‐ en la ayuda alimentaria, el agua, la sanidad, los servicios médicos y en el abrigo. Pero al ignorar la agricultura hoy ponemos en peligro la capacidad de los haitianos de alimentarse por si mismos el día de mañana.

Lo trágico es que la agricultura representa la mayor esperanza para un mejor futuro para el país.

Haití tiene un enorme potencial, como lo demostró en el siglo 18 cuando exportaba azúcar, café y otras cosechas.

Ese potencial se puede realizar una vez más y traer un renacimiento haitiano nacido de las ruinas del terremoto. De acuerdo al Banco Mundial, el crecimiento del PIB liderado por la agricultura es cuatro veces más efectivo a la hora de aumentar los ingresos de los extremadamente pobres que cualquier otro tipo de crecimiento.

El gobierno de Haití, junto con sus compañeros en las Naciones Unidas y en otras agencias, ha preparado un plan de USD 700 millones para impulsar la producción agrícola y los ingresos rurales, reparar la infraestructura y comenzar a rehabilitar un medio ambiente gravemente degradado.

Se requiere de un apoyo significativo de parte de los donantes de manera urgente para implementar este plan. De lo contrario, el país perderá una gran oportunidad para reconstruir su 4 agricultura, la cual en 2009 creció en cuánto a sus cereales en 14 % con respecto a 2008, bajo el liderazgo del gobierno de Haití apoyado por la FAO.

Las agencias de la ONU basadas en Roma (FAO, PMA y FIDA) han establecido un Grupo de Trabajo Conjunto sobre Haití para entregar una respuesta fuerte y coordinada para ayudar al gobierno haitiano a restablecer la seguridad alimentaria. Pero Haití necesita un compromiso fuerte de los donantes para poner el plan en acción.

El camino hacia la seguridad alimentaria sostenible requerirá de una compleja combinación de esfuerzos regionales, multilaterales y de gobierno, con la participación necesaria de todos los actores, incluido el sector privado y la sociedad civil. Yo creo firmemente que un esfuerzo coordinado de todas las partes interesadas en invertir en la agricultura haitiana durante los próximos meses y años reducirá la pobreza y la inseguridad alimentaria.

(*) Jacques Diouf es Director General de la FAO

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Jacques Diouf

Es el Director general de la FAO.

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