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Después de El Paso, ¿qué?

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Por José Luis Méndez Méndez*

*Profesor e Investigador Titular

Estaremos en mayo del 2010, estarán frescos los momentos patrióticos de la fiesta de los trabajadores el día 1ero, habremos recordado, el 19, la muerte en Dos Ríos del Héroe Nacional, José Martí. Los cables internacionales traerán la noticia de que el 20 de mayo se habrá efectuado o no una nueva audiencia para determinar si y cuándo el terrorista Luis Posada Carriles, será sometido a un juicio baladí del cual saldrá exonerado o sancionado a insignificantes condenas por faltas menores de perjurio en un amañado proceso donde la CIA  y la Fiscalía de común acuerdo evitarán que se filtren en boca, del ahora desmemoriado terrorista, algunas de sus más comprometedoras operaciones en que participó uno de sus mimados “chicos dorados”. Una vez más el chantaje ha sido utilizado por la defensa.

Se considerará su “buena conducta”, su avanzada edad, la esgrimida demencia senil o el tiempo que pasó en prisión en espera de su dilatado proceso por más de un lustro, para adecuar la aplicación de la simbólica pena, que puede ser conmutada por prisión domiciliaria y podría repetirse hasta un indulto presidencial en reconocimiento a los servicios prestados a los Estados Unidos en su lucha por la “democracia” versión Made in USA, pudiera aparecer, como sucedió con su íntimo compinche de fechorías Orlando Bosch, proscrito delincuente, que recibió el perdón de su jefe en la CIA, cuando éste devino en presidente de los Estados Unidos.

La llamada Ley de Ajuste Cubano podrá proteger al terrorista, quien sería convertido en un “pies seco”, al ingresar al territorio norteamericano desde México, y darle los beneficios de un inmigrante privilegiado.

No importa los delitos de lesa humanidad imprescriptibles cometidos por el criminal en Venezuela, en varios países de Centroamérica, ni las decenas de actos terroristas concebidos, organizados, financiados, ordenados a ejecutar por él y que aún están impunes como la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano en Barbados en octubre de 1976 y los otros doce intentos similares urdidos antes y después de este terrible hecho.

Es irrelevante que haya utilizado un pasaporte norteamericano falso para salir de Panamá el 26 de agosto de 2004, cuando fue indultado, antes de concluir el proceso jurídico, por la mano dadivada de la saliente presidenta Mireya Moscoso a exigencia del Embajador norteamericano en el país istmeño, a la sazón norteamericano de origen cubano y militante demócrata.

Tampoco importarán los reiterados y fundados pedidos de extradición solicitados por Venezuela para juzgar los delitos cometidos por el delincuente en ese país, que terminaron en su tercer intento de fuga violenta en agosto de 1985, de este ciudadano venezolano por naturalización.

Solicitudes similares, con sólidos fundamentos, pudieran promoverse por las autoridades o ciudadanos de Italia, Guyana, Corea del Norte, El Salvador, Honduras por los delitos cometidos por Posada Carriles en esos países y contra ciudadanos e intereses de sus nacionales.

El terrorista será recibido con jolgorios y vítores en Miami, donde se organizan los festejos al seguro vencedor en El Paso, tendrá asegurado un cargo de consultante en el flamante Proyecto Político de la Rosa Blanca, engendro batistiano que lleva adelante Lincoln Díaz Balart, quien ante la inminente y segura derrota en las urnas ha decidido tomar las esparcidas cenizas de esa organización terrorista, creada por su padre un funcionario corrupto y malversador en enero de 1959, y que tuvo un fugaz tránsito en la industria de la contrarrevolución cubana.

Es tema de debate y encuesta es el futuro de una maquinación de este tipo en el seno de los cubanos residentes en los Estados Unidos de todas las edades y generaciones. La pregunta es: “¿Es viable como opción política, para alcanzar el poder en una Cuba futura, el legado batistiano convertido en proyecto con todos y para el bien de todos?”.

Este modesto observador estima, que si fracasaron en 1959, ahora menos podrán prosperar los neo anexionistas y batistianos al comenzar la segunda década del siglo XXI con los mismos cantos de sirena de aquellos tiempos.

Posada seguirá haciendo “buen uso de las sombras”, en su obra pictórica según su curador el terrorista Enrique Encinosa Canto, este manejo le es válido para toda la faena de su vida.

Los grupos terroristas anticubanos en los Estados Unidos, proseguirán actuando con toda impunidad, estarán estimulados por el fin de la farsa, que culminará en Texas, donde el clan Bush tiene raíces e influencias seculares. Este caso de terrorismo doméstico continuará como amenaza tolerada contra millones de estadounidenses, que poco conocen que el enemigo terrorista no está a miles de millas de sus costas a donde van a parar sus impuestos dilapidados en agresiones que su gobierno invoca para supuestamente combatir al terrorismo, mientras lo tienen dentro en el sur de la Florida.

Se han publicado 1 comentarios



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  • nelson valderrama dijo:

    Despues lo que falta es que le den el “nobel de la paz” al pobre viejito.

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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