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Un nuevo jefe del FBI para Miami

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John Gillies, jefe del FBI de St. Louis (Missouri), especialista anti-corrupción y de contrainteligencia, acaba de ser designado jefe del FBI de Miami y del Sur de la Florida, territorio caliente no solo por su clima tropical, sino por ser el refugio de predilección de una sórdida colección de terroristas, torturadores y asesinos de todo el continente cuya presencia, a menudo inspirada por la CIA, ha sido favorecida desde siempre por sus predecesores.

Nacido en Chicago, la ciudad del mítico mafioso Al Capone, Gillies se graduó de contador en la Universidad de Illinois en 1982 y se incorporó al año siguiente al cuerpo de policía federal, como analista financiero. Después de un riguroso entrenamiento en la academia del FBI de Quantico, Virginia, paso a ser Agente Especial en 1983.

Gillies ocupó luego, sucesivamente, distintos puestos en el enorme aparato represivo del FBI, desde Nueva York, donde se consagró a la contrainteligencia hasta las islas Hawaï y el territorio ocupado de Samoa, donde investigo casos de corrupción.

Su particular experiencia lo llevo a enseñar en Bangkok, Tailandia, y en el Centro de Entrenamiento policiaco para el Medio Oriente de Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

A partir del 2004, pasó sucesivamente de “número dos” en la División de Detroit, al Cuartel General de Washington como Jefe de los Crímenes violentos para luego aterrizar en el 2007 en St. Louis que ya abandona.

En Miami, Gillies retoma la herencia pestilente de Jonathan I. Solomon y de Héctor Pesquera, ambos cómplices de la mafia terrorista cubanoamericana del lugar, el primero por su complacencia ciega y el segundo por su colaboración tan alegre como escandalosa.

Solomon es quién tuvo el poco envidiable privilegio de acoger en Miami a Luis Posada Carriles. Dejo a los servicios de inmigración la tarea de manipular la papa caliente, sin nunca considerar el estatuto de terrorista del septuagenario ex agente de la CIA, responsable de 73 homicidios por haber organizado la destrucción en  pleno vuelo de un avión civil cubano.

El 22 de junio del 2006, cuando el terrorista José Antonio Llama, ex directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) reveló al Miami Herald como entrego 1,4 millones de dólares para la compra, entre otras cosas, de aviones teleguiados para bombardear a grandes concentraciones de personas en Cuba, Solomon, no valoró importante inculparlo e investigar la trayectoria terrorista de la FNCA.

Gillies podrá intentar de saber – aunque fuera solo para saber quién lo rodea –  como el expediente de Posada ha sido destruido por el hijo de su predecesor Héctor Pesquera, el también agente Ed Pesquera.

Y cómo el propio Héctor Pesquera arrestó, el 12 de septiembre de 1998 a cinco antiterroristas cubanos infiltrados en las filas de las organizaciones que patrocinaban y siguen apadrinando a Posada.

Se pudiera creer que con una nueva administración en la Casa Blanca, se acercó el momento de la limpieza general en la ciudad dominada por la mafia terrorista cubanoamericana y donde han encontrado desde años un refugio seguro conspiradores latinoamericanos tales como la venezolana Patricia Poleo, buscada en su país por el asesinato del Fiscal Danilo Anderson, el abogado torturador de la DISIP Joaquín Chaffardet o el boliviano Hugo Achá, financiero de un intento de magnicidio contra Evo Morales.

Se pudiera pensar que Miami es parte de los Estados Unidos y no una ciudad controlada por el hampa y que alguien en la Administración del Cambio se da cuenta que el lugar se ha convertido escandalosamente en un santuario donde cientos de prófugos, mandatarios y esbirros de regímenes dictatoriales, han encontrado un paraíso y que le toca al FBI de limpiar el nido.

La realidad es bien distinta. Ocho meses después del cambio de gobierno en Washington, el Jefe del FBI sigue siendo Robert Mueller, hombre de confianza de George W. Bush.

Mueller, un soldado condecorado de Vietnam convertido en fiscal federal, fue jefe de los Asuntos Criminales bajo George Bush padre y se distinguió por el tratamiento particular que reservó al ex presidente panameño Manuel Noriega. Fue también él con quién confió Papa Bush para orientar la investigación del vuelo 103 de Pan Am en Lockerbie.

Al ocupar su puesto, en Miami, Gillies descubrirá poco a poco la fauna terrorista cubanoamericana que lo rodea, desde Posada y su tropa, los obsesionados de Alpha 66, los histéricos de Vigilia Mambisa, así como la Ninoska Pérez Castellón, del Cuban Liberty Council y su cohorte de mafiosos recalcitrantes, lo que queda de la FNCA y los honorables congresistas que encabezan este coro heteroclito.

Vera de sus propios ojos como el terrorista, asesino y torturador más conocido del hemisferio se exhibe en asambleas públicas.

El Agente Especial Gillies ya anunció que estará en Miami a principios de octubre para dirigir a los 460 agentes del Sur de la Florida

Según su página web, el FBI gasta anualmente 6 800 millones de dólares del dinero del contribuyente con sus 32 709 funcionarios, sus 56 divisiones territoriales, y sus 60 oficinas en embajadas de Estados Unidos en el mundo.

Se han publicado 1 comentarios



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  • JUAN MANUEL CARRERA/ ING ESPAÑOL dijo:

    MI EXPERIENCIA CON BARIOS MIEMBRTOS DEL F.B.I, PRTECISA,ENTE DE MIAMI, FUERON NEGATIVOS, DESTRTUYENDO LA IMAGEN QUE DEUSTEDES TENÓIA FORMADA, EM MISAÑOS DE COLABORACIÓN FECVTIVA.

    RESPERO TENGAS SUERTE Y DESCUBRAS LOS VARIOS CORRUOPTOS DENYTRTO DE LA ORGANIZACIÓN.

    PUEDO SER PERSONA 100% EFECTIVA.

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro “Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras”.

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