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Nada salvará a Bush del Infierno

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Nadie duda de que el lugar al que irá a parar Bush, el psicópata de la Casa Blanca, post mortem, será el infierno porque se ha ganado ya un lugar cimero entre los más grandes asesinos de la historia de la humanidad. No se salva del destino reservado a los réprobos y mucho menos ahora cuando algunos dicen que la Iglesia Católica ha añadido nuevos pecados a los siete existentes desde hace 1 500 años. Parece que más bien ajusta algunos criterios o posiciones acorde a los tiempos catastróficos en que vivimos. O como ha dicho el obispo Regente del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica, Gianfranco Girotti en entrevista a L'Osservatore Romano el 9 de marzo: "Hay varias áreas dentro de las cuales hoy percibimos actitudes pecaminosas en relación con los derechos individuales y sociales.".

No se salvará de las calderas del diablo quien enriquezca hasta límites obscenos a expensas del bien común. El actual presidente yanqui y su camarilla de millonarios se solazan en asesinar y torturar a miles y miles de seres humanos con  armas e instrumentos de  torturas de las más modernas tecnologías, compradas a los grandes consorcios del complejo industrial militar mientras se enriquecen con toda impudicia sin importarles un bledo las consecuencias que abarcan desde la masacre hasta la destrucción de ciudades e invaluables bienes culturales que jamás se podrán recuperar.

La forma desmedida e inmoral de enriquecerse unos pocos aplasta hasta límites inferiores de pobreza desnutrición y enfermedades a millones de niños y adultos en el mundo.

Provocar injusticias sociales y causar pobreza, así como consumir drogas son otros entre los señalamientos imperdonables mencionados por un representante del Vaticano. Se podrían escribir volúmenes sobre estos temas que se denuncian a diario hasta en los más reaccionarios medios de comunicación porque son tan espectaculares y cotidianos que no se pueden ignorar. La desigualdad  galopa tanto a escala planetaria como local, tanto en los países pobres como en los ricos. Según artículo de estudiosos del tema publicado en El País  el 16 de noviembre del 2002, "hace ya tiempo que ha rebasado el nivel de lo social, lo ética y lo estéticamente tolerable. La extrema desigualdad está haciendo de este mundo nuestro un lugar inestable, reprobable y feo. Los 84 individuos más ricos del mundo poseen una riqueza que excede el PIB de China con sus 1.300 millones de habitantes. En 1998, Michael Eisner, director general de Disney, cobraba 576,6 millones de dólares, lo que representaba 25.070 veces el ingreso medio de los trabajadores de esta misma empresa. Ese mismo año, un solo ciudadano de Estados Unidos, Bill Gates, disponía de más riqueza que la del 45% de los hogares de aquel país (Too Much, invierno 1999, y The Nation del 19 de julio de 1999). A fecha de hoy, el 5% de los hogares con mayor poder adquisitivo de Estados Unidos dispone de casi el 50% de la renta nacional. Mientras tanto, 80 países en el mundo tienen una renta per cápita menor que hace una década.  Nunca en la historia de la humanidad -comenta- hubo tan pocos ricos tan ricos ni tantísimos pobres tan pobres."

Los responsables de la contaminación ambiental irán también al infierno. En eso, los campeones son Estados Unidos bajo la égida de éste no elegido ocupante de la Casa Blanca con la total despreocupación por el tema. Se niega, por ejemplo, a firmar, junto a otros pocos países industrializados como Australia,  El Protocolo de Kyoto que constituye  el instrumento más importante destinado a luchar contra el cambio climático. Contiene el compromiso asumido por la mayoría de los países industrializados de reducir sus emisiones de algunos gases de efecto invernadero, responsables del recalentamiento del planeta, en una media de un 5 %.

En lo que respecta al ocupante de la mansión presidencial de la Avenida Pennsylvania, los clásicos siete pecados capitales vigentes hasta ahora en  los que más incurre es en la avaricia y la pereza, porque cara de lujurioso no tiene, más bien se le refleja en su faz una especie de debilidad mental y de aberrado guerrerista. En cuanto a su ociosidad y holgazanería, no cabe la menor duda .En cuanto tiene una oportunidad sale con su perrito para el rancho tejano. En lo único que no escatima tiempo es en tocar los tambores de la guerra y de instigar conflictos entre países .Ahora se propone no abandonar la oficina Oval sin atacar a Irán. No sólo la Iglesia Católica, a no dudarlo, la humanidad y el propio pueblo norteamericano ya le están pasando la cuenta.

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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