La crisis de inmigracion en EE.UU.
MIENTRAS el Senado norteamericano vota por la inmediata expulsión de los inmigrantes ilegales culpables de crímenes y millones de inmigrantes indocumentados viven con el terror de ser víctimas de una redada de ICE, la policía migratoria de Bush, decenas de cubanos con pasado terrorista siguen paseando libremente por la calles de Miami, sin siquiera poseer la nacionalidad norteamericana o permiso de residencia.
Orlando Bosch Avila es el ejemplo más flagrante de los delincuentes de esa fauna miamense que se aprovecha de la criminal "exclusividad" otorgada por el klan de los Bush. Confortablemente instalado en su bungalow miamense, el viejo asesino, autor intelectual confeso del atentado contra el avión de Cubana con 73 persona en 1976, nunca ha tenido la ciudadanía de su país de adopción.
El 28 de julio de 1960, Bosch, nacido en Cuba, había sido admitido en EE.UU. con el estatuto de visitante, con la autorización de quedarse en el país no más de 30 días.
Luego, durante ocho años, a pesar de encontrarse en la más completa ilegalidad, Bosch predicó abiertamente el uso de la violencia contra Cuba y ocupó el liderazgo del terrorista Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria (MIRR).
El 15 de noviembre de 1968, fue condenado a 10 años de cárcel por la Corte Federal del Distrito de South Florida, por haber disparado contra un barco polaco con una bazooka, y paralelamente, por haber dirigido amenazas escritas al presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, al jefe de Estado español, general Francisco Franco, y al primer ministro británico, Harold Wilson.
En 1972, Bosch es liberado condicionalmente. Sin embargo, el 12 de abril de 1974, abandona ilegalmente el territorio norteamericano cuando se le busca por ser sindicado de ultimar al corrupto José Elías de la Torriente Ajuria, quien se robó los fondos del llamado Plan Torriente. Elías de la Torriente había sido asesinado en su casa de Miami ese mismo día 12 de abril.
Bosch siguió entonces, más que nunca, con sus actividades de terrorismo, esta vez en distintos países de América Latina y del Caribe.
Regresa -procedente de Venezuela- el 17 de mayo de 1988 y es detenido por los servicios de Inmigración, entonces el INS. En aquel momento, el Director de Distrito del INS decreta que Bosch es excluible de los EE.UU.
En su libro Los Cuervos del Imperio (Editoria Política 2003), el investigador cubano José Luis Méndez Ménder recuerda cómo Bosch trató de entrar en dos ocasiones anteriores sin éxito, en este mismo período. Logró finalmente hacerlo después de negociarse el apoyo de Ileana Ros-Lehtinen y Díaz Balart: se presentó en el aeropuerto de Miami, lo retuvieron en Krome, lo sancionaron a 9 meses de cárcel, que no cumplió, le pusieron un anillo electrónico de control y lo dejaron en libertad después de una teatral "huelga de hambre".
Después de un largo proceso ante un tribunal de Inmigración -donde el fiscal federal, Whitley, hara de él un retrato devastador- y una ruidosa campaña a su favor, liderada por Ros-Lehtinen y su director de campaña, Jeb Bush, el entonces presidente George Bush padre obligó a la corte a poner fin de inmediato a los procedimientos, resolver su liberación hasta una eventual deportación bajo condiciones que nunca respetará. George Bush padre era quien ocupaba la dirección de la CIA cuando explotó el avión cubano.
Dieciséis años después, Bosch sigue ahora en libertad condicional, sin ciudadanía norteamericana, libre y predicando el terror desde el 20 de julio de 1990.
BOSCH, POSADA Y MUCHOS OTROS MAS
Luis Posada Carriles, el viejo socio de Bosch, también se mantiene bajo la extraordinaria sombra de los Bush al quedarse en Estados Unidos para celebrar el primer aniversario de su entrada ilegal.
Agente de la CIA durante décadas, Posada no ha podido hacerse gratificar por el aparato de inteligencia que sirvió tan febrilmente, con la ciudadanía y un pasaporte legal. El connotado asesino, cómplice de Bosch en el crimen de Barbados, solicita ahora, a pesar de su amplia trayectoria terrorista, esa ciudadanía estadounidense, basándose en una cláusula migratoria que establece la naturalización para los ex militares. Posada aprendió el uso de explosivos en Fort Bennings donde terminó de segundo teniente.
Pero además de Posada, y Bosch a parte, hay muchos otros beneficiarios de la "enmienda" Bush en materia de inmigración, recuerda el especialista José Luis Méndez.
Decenas de terroristas, colaboradores de la CIA en la "época dorada" cuando la estación JM-WAVE regaba a sus mercenarios de Miami con sus millones, se quedaron sin la recompensa de un pasaporte imperial.
Entre los más famosos nombres de tales matones, el investigador Méndez cita a Rolando Otero Hernández, Humberto López Núñez, José Dionisio Suárez Esquivel, Virgilio Pablo Paz Romero, Valentín Hernández Ramírez, Jesús Lazo Jiménez, Eduardo Arocena, todos convictos por actos de terror.
Quiénes son, en pocas palabras:
ATENTADOS Y BOMBAS EN EL PROPIO ESTADOS UNIDOS, MEXICO
El 29 de diciembre de 1975, Rolando Otero Hernández colocó una bomba en el americanísimo aeropuerto neoyorquino de La Guardia, provocando la muerte de 13 personas y heridas a más de 75 otras. Poco antes, en octubre, había provocado una explosión en el aeropuerto internacional de la ciudad de Miami. Colmo de lo absurdo, fue condenado a solo ocho años de prisión. Trabajó de torturador en la policía política venezolana, la DISIP, junto con Luis Posada Carriles.
Humberto López Núñez, miembro del llamado Frente de Liberación Nacional de Cuba, fue implicado en decenas de atentados ocurridos en los años 1970, varios en la propia ciudad de Miami. López Núñez fue extraditado de República Dominicana y su juicio fue uno de los que la Fiscalía pidió que se trasladara de sede por ser un peligro para la seguridad de la Fiscalía, los testigos y el jurado por el ambiente hostil creado por los terroristas en Miami.
José Dionisio "Charco de Sangre" Suárez Esquivel fue liberado de una cárcel de Florida, unas pocas semanas antes del 11 de septiembre, por el presidente George W. Bush, después de cumplir unos años de cárcel por haber participado en el asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier y su colaboradora Ronnie Moffit, en Washington, el 21 de septiembre de 1976.
Valentín Hernández Ramírez y Jesús Lazo Jiménez, de la organización terrorista Los Pragmatistas, asesinan al emigrado Luciano Nieves Mestre, en Miami, el 13 de abril de 1976.
El 11 de septiembre de 1974, Eduardo Arocena fundó la organización terrorista Omega-7, calificada luego por el FBI como la más peligrosa dentro de Estados Unidos. Eulalio Negrín, cubano emigrado residente en Nueva Jersey, asesinado en noviembre del 1979, y Félix García Rodríguez, diplomático de la Misión Cubana ante Naciones Unidas, ejecutado en pleno Nueva York el 11 de septiembre de 1980, son dos de las víctimas de su organización.
En realidad, este último delincuente es el único de esa tropa que está donde tiene que estar: detrás de los barrotes. Los ficheros del Buró federal de prisiones de Estados Unidos indican que está detenido bajo el numeró 12573-004 en la cárcel de Bennettsville , Carolina del Sur, con fecha 'proyectada' de salida para el 2050 (sic).
Sin embargo, varios de los que ejecutaron sus planes criminales están más libre que el viento y gozan de la cobertura de protección más amplia de la Miami mafiosa.
Tal es el caso del pistolero Pedro Remón Rodríguez, asesino de Félix García Rodríguez y de José Eulalio Negrín, y condenado con Posada en Panamá por actividades terroristas. A su regreso a EE.UU. atravesó los puestos de control de inmigración con una impresionante facilidad.
Lo mismo ocurrió con su cómplice Gaspar Jiménez Escobedo, que llegó a entrar sin papel alguno, a pesar de ser un cómplice de Orlando Bosch Avila y Luis Posada Carriles en el crimen de Barbados y un prófugo de la justicia mexicana, por el asesinato del técnico cubano Artaigñan Díaz Díaz, ocurrido en Mérida, Yucatán, el 23 de julio de 1976.
EL SUSTO DE "RAMONCITO" FUE BREVISIMO
Pero el caso migratorio más escandaloso de esa última tropa es sin duda el de Ramón "Ramoncito" Sánchez Rizo, quien fue sucesivamente de Alpha 66, de la llamada Organización para la liberación de Cuba y de Omega 7, entre otros grupos terroristas. Después de decenas de atentados, fue finalmente arrestado por el FBI en 1982 por haber colocado una bomba debajo del carro del embajador cubano ante la ONU, Raúl Roa Kourí, y fue condenado a 10 años de cárcel.
El 23 de septiembre del 2003, algún oscuro funcionario de inmigración convocó a este connotado terrorista ahora disfrazado de activista para señalarle que se encontraba ilegal en Estados Unidos sin ciudadanía y tampoco residencia temporal desde hacía casi 40 años!
Según las nuevas leyes antiterroristas, teniendo en cuenta su pasado criminal, quedaba expulsarlo.
Pero no fue gran cosa para la mafia poderosa de Miami resolver el problemita de Ramoncito: el susto fue breve, una corte complaciente emitió rápidamente, unas semanas después, una decisión reconociendo el 'derecho' del terrorista de quedarse en el país.
Mientras tanto, organizaciones de inmigrantes en Estados Unidos denuncian las duras redadas desplegadas que siembran un verdadero terror en barrios donde viven ilegales.
Y el miércoles pasado, en el marco de la votación sobre el proyecto de ley de reforma al sistema de inmigración, el Senado de Estados Unidos votó excluir a los inmigrantes ilegales con trayectoria criminal del derecho de permanecer en el territorio nacional y solicitar la ciudadanía del país.
"Si alguien está en el país ilegalmente que no se sorprenda si es arrestado", dijo la vocera de ICE, Bárbara González, en declaraciones al diario El Nuevo Herald.
Sin embargo, añadió que "los operativos no se realizan al azar sino en base a los resultados de un trabajo de inteligencia".
Todo indica que la "inteligencia" tiene identificados a los socios del klan Bush.
Pero


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