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BOSCH Y POSADA EN VENEZUELA.

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CARACAS - Todo la maquinaria terrorista de la mafia cubanoamericana de Miami, constituida a lo largo de 46 años de conspiraciones contra la Revolución Cubana, está hoy a completa disposición de la extrema derecha venezolana con la cual, siempre, mantuvo vinculaciones. Más aún, la tolerancia del gobierno de Estados Unidos hacia el terrorismo de extrema derecha en el sur de la Florida, ilustrada por la protección oficial otorgada al terrorista internacional Luis Posada Carriles y su red, confirma que Miami se ha convertido una vez más en capital del terror continental.

 Muchos documentos han demostrado en el pasado la actividad en territorio venezolano, desde ya décadas, de terroristas cubanoamericanos que la CIA reclutó, preparó, orientó y financió, en su guerra sucia contra Cuba.

 Se conoce cómo la CIA introdujo, ya en 1967, al propio Posada Carriles como comisario de la DIGEPOL (antecesora de la DISIP). Muchas otras de las criaturas de esa misma CIA han aparecido sucesivamente en Caracas, en el curso de los años, siempre con el objetivo de perfeccionar la presencia de la inteligencia norteamericana en los órganos de seguridad de Venezuela, orientar las operaciones de contrainsurgencia y garantizar una base segura a sus llamadas "operaciones autónomas" que alentaba contra la Revolución Cubana.

 Personajes tales como:

- Orlando García Vázquez, que encabezó sucesivamente la DIGEPOL y la DISIP y luego se convirtió en consejero de asuntos de seguridad de Carlos Andrés Pérez.

- Orlando Bosch, fundador de la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) que dirigía una enorme operación de terrorismo contra Cuba que se extendió a todo el continente, del norte al sur, y a un número impresionante de otras naciones, prácticamente del mundo entero.

- Ricardo "El Mono" Morales Navarrete, Frank Castro y muchos otros, todos connotados torturadores, matones y expertos en explosivos cuya trayectoria se vincula a toda una serie de actos de terrorismo a lo largo de América.

CUANDO CARLOS ANDRÉS PÉREZ LE PROPONE UN CONVENIO A ORLANDO BOSCH

 Varias fuentes confirman la complicidad criminal de la DISIP de aquella época y del propio (ex Presidente) Carlos Andrés Pérez, con la mafia terrorista de Miami y sus amos de la CIA. Varias fuentes, ciertas anónimas, han permitido reconstituir las circunstancias y el contenido de estas bochornosas negociaciones.

 Se sabe ahora que en junio de 1974, Orlando Bosch viajó a Venezuela, con pasaporte dominicano a nombre de Pedro Peña. Entró clandestinamente por Maiquetía y se estableció en Caracas, siempre bajo su falsa identidad.

 Desde esa ciudad, dirige las operaciones del CORU, su "coordinación" de grupos y elementos terroristas durante meses.

 El 12 de octubre de es año, unos comandos realizaron un atentado dinamitero, en Caracas, en contra del Instituto Cubano Venezolano de la Amistad (ICVA) cuando iba a efectuar un discurso el Secretario General de la Central de
Trabajadores de Cuba ( CTC). 

 Se sabe ahora que, unos días después, la DISIP, por orden del gobierno de Carlos Andrés Pérez, trató de hacer contacto con Bosch a través de unos cubanos. Sin embargo, Bosch estará apresado entretanto. Lo divulgará la prensa mientras el entonces Ministro del Interior, Luis Piñerua Ordaz, lo negaba.

 Estando detenido, Bosch negociará con el gobierno por el intermediario de Orlando García, cubano de origen, agente de la CIA, y Jefe de la DISIP.

 A cambio de no actuar en Venezuela, Bosch no será acusado de un atentado realizado poco antes contra la embajada cubana en Caracas, tampoco lo será para este último atentado contra el ICVA y no se lo deportará a Miami, donde   lo reclaman, autoridades judiciales por violación de libertad condicional.

 Bosch sale entonces de Venezuela, desde Maiquetía, donde lo acompaña el propio Orlando García que le entregará un pasaje para Curazao además de dinero.

 Sin embargo, diez días después, Bosch pasa por Caracas rumbo a Chile, donde va a visitar a sus socios de la policía secreta de Pinochet,   y entonces es de nuevo atendido por Orlando García.

 Dos años después, en agosto de 1976, Bosch se encuentra en Santo Domingo cuando recibe dos llamadas de Orlando García.

 Éste le pide que se traslade a Venezuela porque Carlos Andrés Pérez "tiene necesidad urgente de hablar con él".

 Bosch sale para Venezuela en los primeros días del mes de septiembre, vía Nicaragua donde permanece dos días. Allí recibe dos llamadas más de Orlando García donde éste insiste sobre la urgencia de su viaje a Caracas.

 El día 8 de septiembre llega un cable de Caracas al Consulado de Venezuela en Nicaragua autorizando una visa de turista a nombre de Carlos Luis Paniagua.

 Bosch llega este mismo día a Caracas, a las diez de la noche. En el aeropuerto lo esperan sus socios cubanos Luis Posada, Orlando García y Ricardo "El Mono" Morales Navarrete, todos de la DISIP, que lo llevan a cenar al restaurante La Hacienda.

  El 11 de septiembre se alojará en la habitación 12S del Arauco Hilton mientras Morales Navarrete está en la 8N y Orlando García en la 5Q.

 A cambio de varias facilidades en territorio venezolano, incluso garantizar su permanencia en Venezuela, proveerlo de protección por la DISIP, entregarle armamento y la promesa de una entrevista personal con Carlos Andrés Pérez, Bosch se comprometió a no realizar actos bélicos en Venezuela, Costa Rica y Colombia.

 Increíblemente, Carlos Andrés Pérez, siempre por mediación de Orlando García, insistió en que se incluyeran en los ataques terroristas a Guyana.

 En aquellas singulares circunstancias, a menos de un mes del funesto atentado contra el avión de Cubana, es Hernán Ricardo, quien será cómplice de este crimen, que Posada asignará como escolta a su amigo Bosch.

UN DOCUMENTO QUE LO CONFIRMA TODO

 Acaba de aparecer un documento que confirma y amplia de manera impresionante muchas informaciones ya conocidas sobre esa complicidad del gobierno de Carlos Andrés Pérez con la CIA y el terrorismo cubanoamericano.

 Este texto -que nos fue entregado en Caracas por vía anónima- es la trascripción de un interrogatorio del venezolano Hernán Ricardo, realizado por un comisario de la DISIP que usa el seudónimo FRANCISCO, el 26 de octubre de 1976.

 El 6 de octubre, había ocurrido la destrucción en pleno vuelo del DC-8 de Cubana de Aviación, que provocó la muerte de 73 personas. Por la repercusión internacional que tuvo entonces el atentado, la DISIP no tuvo otro remedio que proceder al arresto de los responsables directos, Hernán Ricardo y Freddy Lugo, así como de los autores intelectuales públicamente identificados, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

 Ese interrogatorio de Ricardo se caracteriza por el tono amistoso que usa el Comisario Francisco y el ambiente de complicidad que existe entre los dos hombres que se conocían desde mucho antes.

 Ricardo cuenta entonces cómo había ido a buscar los explosivos de este atentado "en el Club Patriótico" y explica que lo hizo "para que Luis no se quemara porque él no podía quemarse en este trabajo".

 El arsenal descrito confirma cómo la CIA y los cubanoamericanos dirigidos por Orlando Bosch usaban a Venezuela como base de operaciones contra Cuba.

 En el lugar, cuenta, había cartones de detonadores de todos tipo con mechas, 'booby trapas', Petrolita C-4 y dinamita.

 Luego explica que "iba a venir un armamento de Inglaterra que lo iba a recoger "El Mono" Morales".

 Más tarde, el preso nombra a un cómplice, "El Gallego López", que es encargado de guardar varias cajas de explosivos: "los íbamos a utilizar cuando viniera Fidel Castro para volarlo", dice.

"hay gente, pero gente… ¡pero gente! usted sabe cómo es la cosa"

 El Comisario Francisco le subraya entonces: "Yo, lo que necesito saber, es precisamente por dónde yo tengo que cortar esto para que no caiga la gente esta".

 Ricardo contesta: "Pero imagínese que hay gente, pero gente… ¡pero gente! Usted sabe cómo es la cosa".

 Más tarde Francisco precisa: "Tengo la intención de cortar una serie de vinculaciones comprometedoras. A mi me hacía falta extraoficialmente no allanar sino recuperar algunos explosivos y armamentos y decir que los conseguí en cualquier otra parte".

 El Comisario explica: "Cuando Bosch cayó la otra vez, me permitió entregar dinamita militar, plástico, cordones, detonantes, detonadores eléctricos y mechas que estaban encaletadas cerca de la pensión donde estaba viviendo y con eso 'finito' la investigación".

 Refiriéndose a un pacto entre Bosch y el propio gobierno venezolano, Ricardo indica: "Tenían ametralladoras por allá, pero no era para operar por aquí porque ya todo está hablado es decir que aquí no se iba a hacer nada".

 Hay "metralletas, hay Madsen, Beretta, ZK, M-1, M-3 con silenciador hay varios bichos de esos…" añade.

 En el curso del intercambio, Ricardo revela la amplitud de las operaciones terroristas dirigidas por Bosch.

 "Había un viaje (previsto) para Hong Kong,  porque hay una embajada que está jamón y le íbamos a dar", dijo.

 "Teníamos dividido todo por áreas pero el área que más se presta es ésta porque se mueven muchos venezolanos", dijo, señalando que "el C-4 lo dejaron aquí para esta área, para el Cono sur, para que trabaje toda esa área…"

  "¿Y lo de Argentina contra el carro del Embajador (cubano) Aragonés?" le pregunta Francisco.

 "Eso lo hizo personalmente Orlando Bosch y Luis también lo sabía", contesta Ricardo.

 Al terminarse el interrogatorio, Ricardo se jacta de sus vinculaciones con la prensa, "con Rafael Poleo, Félix Martínez Suárez y otros".   Indica a Francisco que se había obtenido la colaboración de "Venevisión, los Cisneros, CADA,  y otros".

TREINTA AÑOS DESPUÉS, HAN REAPARECIDO

 Casi treinta años después del arresto de Orlando Bosch y Luis Posada en Caracas, por la destrucción del avión de Cubana, varios de los mismos conspiradores de origen cubano han reaparecido en la escena, esta vez en las conspiraciones contra el gobierno de Chávez.

 A través de ellos se puede medir la extensión de los lazos que existen entre el terrorismo de extrema derecha en Venezuela y los círculos terroristas de Miami.

 Los vínculos entre terroristas venezolanos y cubanoamericanos aparecen por todos los lados en el caso del asesinato del Fiscal venezolano Danilo Anderson y se enlazan con la CIA, el FBI y los círculos de amistades de Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

 El 18 de noviembre del 2004, el automóvil de Anderson fue destruido por una bomba compuesta de explosivos C-4 y de un potente imán, el artefacto favorito de los terroristas cubanoamericanos.

 Las más altas autoridades norteamericanas dejan en libertad, en ese momento, a dos de los acusados de ese crimen: los ex agentes de la DISIP Johan Peña y Pedro Lander, refugiados en Miami, además de dar protección judicial a otro sospechoso y de conservar el silencio más hermético sobre la complicidad de un ex Jefe del FBI de Miami y de un agente de la CIA en el complot.

 Según el principal testigo del gobierno de Venezuela en el juicio de tres de los responsables del crimen, el colombiano Giovanni José Vásquez De Armas, el ex Jefe del FBI de Miami, Héctor Pesquera, participó en una reunión en Panamá en la que se planeó el asesinato del alto funcionario venezolano. Hay que recordarse que ese mismo Pesquera es quien orientó, organizó y realizó, en 1998, el arresto de cinco cubanos infiltrados en grupos terroristas cubanoamericanos, que convirtió en espías en un gran show mediático.

 Los ex policías Peña y Lander ingresaron legalmente a Estados Unidos y permanecen ahora en Miami. El pasado 30 de septiembre, Johan Peña fue el invitado especial del programa A Mano Limpia, conducido por Oscar Haza y transmitido por el Canal 41 América TV de Miami.

 Sabemos hoy día que la conspiración inicial era para matar al Fiscal General y al Presidente de la República, y que la CIA participó hasta el punto de recomendar la manera en la que se realizó el asesinato.

 Vásquez asegura que en una reunión que tuvo lugar en Panamá en septiembre del 2003, estuvieron presentes, además del ex Jefe del FBI de Miami, Héctor Pesquera, "otro de la CIA de apellido Morrison", y el ex Capitán Luis García, "quien representaba al Comando F4", un grupo terrorista cubanoamericano de Miami tolerado por el FBI.

 También participó en el asesinato José Guevara, primo de tres de los acusados, liberado y protegido por Pesquera en el 2001 después de su arresto, en Miami,   por secuestro y estafa.

 Por razones que quedan por esclarecer, Pesquera no sólo dejó a José Guevara en libertad sin acusarlo de extorsión, sino que también le otorgó el status de testigo de crimen, el cual le permitió quedarse en los Estados Unidos.

 Personalmente vinculado a capos terroristas miamenses tales como: José Basulto y Horacio García, Héctor Pesquera conoce cada detalle de las conspiraciones contra Cuba y Venezuela que se desarrollaron en Miami mientras dirigía allí a la policía federal.

  La protección oficial concedida a Peña, Lander, Guevara, Pesquera y a un agente de la CIA vinculado al crimen, demuestra claramente la implicación de las más altas autoridades norteamericanas en actividades de terrorismo hacia otros países. Y la vinculación, desde Miami, del terrorismo contra Cuba y Venezuela.

 La vinculación entre terroristas cubanoamericanos y venezolanos se ilustra además con el caso de Thaís Elizabeth Plaza de Zurilla, mencionada en la lista de los sospechosos. Esa cómplice del asesinato es esposa de Jesús Zurilla, piloto del empresario Nelsón Mezerhane, denunciado por el testigo clave de la Fiscalía, Giovanni Vásquez, como uno de los presentes en las reuniones donde se planificó el atentado contra Anderson.

 El nombre de Nelsón Mezerhane aparece en el informe de la investigación policíaca junto a los de dos de sus socios, el ex General venezolano Eugenio Añez Núñez y Salvador Romaní.

 Romaní padre es un abogado venezolano de origen cubano, amigo personal de Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

 El fue quien asedió la Embajada cubana en Caracas, junto con Ricardo Koesling, también de origen cubano, durante el golpe de Estado contra el Presidente Chávez, los días 11 y 12 de abril de 1992.

 Estuvo también involucrado con Koesling en el intento de Chávez que fracasó con el arresto de paramilitares en la finca Daktari, propiedad de Roberto "El Coronel" Alonso, otro emigrado cubano, ciudadano venezolano y estadounidense, vinculado a la mafia miamense.

 En agosto de 1985, Luis Posada Carriles había logrado escaparse de la Penitenciaria General de San Juan de Los Morros, con la ayuda de la CIA y de la Fundación Nacional Cubano Americana de Miami, que usaron de intermediarios a Salvador Romaní y Ricardo Koesling.

 Llama también la atención que entre los cómplices del asesinato de Anderson se encuentra Patricia Poleo, Directora del periódico venezolano "El Nuevo País", editado por su papá, Rafael Poleo, nombrado por Hernán Ricardo en su interrogatorio,

Se puede citar muchos otros nombres que vinculan al terrorismo contra Venezuela a la fauna cubana de Miami.

 Individuos como:

- Antonio "Tony" Calatayud, promotor, organizador y vocero de la Marcha anti-Chávez del 17 de enero del 2003 en Miami quién fue luego arrestado e inculpado por un importante fraude a expensas del seguro estatal de medicamentos. Este dueño de farmacia y supuesto defensor de los derechos humanos, usaba ilegalmente las identidades de sus clientes más desfavorecidos para fabricar falsas facturas. Documentos desclasificados del FBI confirman que Calatayud tiene una amplia trayectoria terrorista al lado de Jorge Más Canosa y Luis Posada Carriles. Tony Calatayud fue miembro de la CORU y se le sospecha del asesinato, ocurrido el 4 de abril de 1972 del joven diplomático cubano Sergio Pérez Castillo en Montréal Canadá.

- Joaquín Chaffardet, el abogado venezolano defensor de Luis Posada, quién se olvido de cómo se torturaba en los años 70 en los sótanos de la DISIP cuando dirigió unas de las más siniestras operaciones de represión nunca ocurridas en este país. Chaffardet participó activamente en las actividades de la Agencia de Investigaciones Industriales y Comerciales, de Luis Posada, que sirvió de pantalla a la Operación Cóndor y donde se organizó la voladura del avión de Cubana y el asesinato de Orlando Letelier.

- Francisco "Paco" Pimentel, cubano residente en Venezuela que participó en 1997 junto a Posada y al directivo de la FNCA, Arnaldo Monzón Plasencia, en los preparativos de un atentado contra el Presidente cubano que fracasó cuando el yate La Esperanza fue accidentalmente interceptado cerca de Puerto Rico con potentes armas a bordo. Pimentel no se perdió una oportunidad de visitar a su socio Posada cuando se encontraba encarcelado en Panamá, a partir del 2000.

CARLOS ANDRÉS PÉREZ EN MIAMI

 Entrevistado el 25 de julio último,  en su lujosa residencia de Miami, Carlos Andrés Pérez, confesaba al diario venezolana El Nacional que era "parte de una conspiración armada para derrocar al Presidente venezolano".

 El día siguiente, el ex Presidente venezolano no sorprendió a nadie cuando se apareció en la Funeraria Ferdinand, calle 8 en Miami, para saludar a los restos mortales de su ex Jefe de Seguridad, Orlando García Vázquez, fallecido dos días antes.

 La prensa mafiosa de Miami se apuró entonces en proclamar al ex Jefe de la DISIP, "el último testigo" de la responsabilidad de Luis Posada Carriles en el crimen de Barbados.

 La tolerancia del gobierno de Estados Unidos hacia el terrorismo de extrema derecha en el sur de la Florida, ilustrada por esa protección oficial y mediática otorgada al terrorista internacional Posada Carriles y a su red, confirma que Miami se ha convertido una vez más en capital del terror continental.

 Y los acontecimientos de los últimos años aseveran que  Venezuela constituye en este momento el blanco privilegiado de los círculos terroristas miamenses, dominados por la mafia cubanoamericana.

* Ponencia presentada en el VI Foro Social Mundial. Caracas 2006

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".