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George Kiszynski: Un agente especial

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• MUY interesante el documento desclasificado del FBI presentado el 9 de junio por los Archivos de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington: más allá de la confesión de Posada, abundantemente condimentada de mentiras, donde reconoce sin embargo su vinculación con el entonces vicepresidente George Bush… se encuentra en este texto un enigma en la persona de uno de los dos interrogadores del terrorista, el Agente Especial George Kiszynski.

El nombre de este individuo, calificado por el FBI de "especialista del terrorismo", aparece por primera vez en los archivos de prensa, muchos años antes de este encuentro con Posada de 1992, ocurrido en la Embajada de EE.UU. en Honduras y reflejado en el documento desclasificado.

 En un artículo titulado "FBI agents, police stub toes in terrorism investigations " (Los agentes del FBI y la policía se pisan los pies en investigaciones de terrorismo) publicado por el Miami Herald el 15 de diciembre de 1983,  el periodista Jim McGee revela la existencia de graves contradicciones entre el FBI y la Policía de Miami en las investigaciones sobre el terrorismo cubanoamericano y señala que "pocos de los crímenes más viciosos y trágicos atribuidos al terrorismo anti-Castro en Miami durante la última década llevaron a condenas".

 "Los terroristas parecen intocables", escribe el reportero señalando que la Policía de Miami enfrenta "un muro de silencio" cuando se acercan a testigos de acciones terroristas por el miedo que reina en los círculos extremistas miamenses.

SE LE "OLVIDA" CON EL CORU UN INFORME DE INTELIGENCIA

 McGee explica que un incidente ha resfriado considerablemente las relaciones entre el Departamento de Policía de Miami y la Policía Federal y ha comprometido el buen desarrollo de las investigaciones sobre el terrorismo. 

 "En 1979, algunos de los informes secretos de inteligencia del departamento, incluyendo unos planes interceptados relativos a un atentado en el Aeropuerto de Miami,  cayeron entre las manos de presuntos terroristas", relata el periodista.

 "El episodio empezó después que un informante de la Policía de Miami reportó que miembros de la coalición terrorista CORU (Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas, dirigida por Orlando Bosch y Luis Posada Carriles) estaban preparándose para hacer explotar un avión que realizaba vuelos entre Cuba y el Aeropuerto Internacional de Miami".
  "En un esfuerzo por abortar el complot, los Detectives Sergio Pinion y Ozzie Austin se reunieron con el Agente del FBI George Kiszynski. Fuentes policiales dicen que entregaron entonces al FBI copias de un informe de inteligencia sobre el complot y fichas de los sospechosos".
 Sin embargo, señala McGee, unos días más tarde, "un informante de la Policía reportó que sospechosos del CORU habían visto copias del informe de inteligencia".
  Una investigación de seguridad interna de la Policía apuntó a George Kiszynski porque había "dejado accidentalmente a su maletín durante varias horas con sospechosos de terrorismo".
 En 1982, siempre según el artículo del Herald, "agentes del FBI chapucearon una de la más importantes asignaciones en la investigación sobre (el grupo terrorista) Omega 7 cuando realizaban una vigilancia electrónica del sospechoso Pedro Remón. Remón ubicó a dos agentes del FBI que lo seguían en una camioneta y adivinó que había en su carro un equipo de escucha. Un individuo que acompañaba Remón revisó el carro y encontró un transmisor del FBI y un beeper".
 Autor de varios crímenes de extrema gravedad, Remón siempre se benefició de una sentencia simbólica después de admitir su culpabilidad a haberse negado a colaborar con un Grand Jury.

INFORMANTE DE OLIVER NORTH… Y BUSH

 El nombre de Kiszynski reaparece luego cuando, en el curso de la investigación del Congreso sobre el mal llamado escándalo Irán-Contra, se revela que Oliver North ha obtenido el 24 de marzo de 1986, un documento del FBI que, por su naturaleza, no debía llegar hasta sus manos.
 El informe explicaba de manera detallada cada elemento de una investigación que había realizado la Policía de Miami  sobre los Contras y el tráfico de droga.
 En aquel período, North se encontraba manejando esas operaciones criminales desde Washington, bajo orientaciones de Donald Gregg y George Bush padre.
 Este informe secreto a North y que alerta sobre la investigación, ha sido redactado por la Policía de Miami… y ha sido comunicado a North por Kiszynski, horas después de que lo haya conseguido.
 El documento revelaba que un partidario de los Contras "proveía apoyo financiero a grupos anti-Castro y a la guerrilla nicaragüense. El dinero proviene de transacciones de narcóticos".
 El documento de la Policía de Miami también señalaba al operativo CIA John Hull, dueño de una hacienda con pista de aterrizaje en Costa Rica, como parte de la red.
 El texto precisa que "Frank Castro es un socio de un individuo llamado Francisco Chanes… Chanes es un narcotraficante… Chanes proveía apoyo financiero a grupos anti-Castro y a la guerrilla nicaragüense y el dinero provenía de transacciones de narcóticos".
  La información entregada por Kiszynski a North permitió a éste  interrumpir de inmediato todas las operaciones señaladas.  
 Según un informe de inteligencia de la Policía de Miami fechado el 26 de septiembre de 1984, Kiszynski ya estaba informado de las actividades de tráfico de droga de los Contras. Un informe sobre el tema lleva debidamente  la mención escrita "Archivo proveído a George Kiszynski, FBI".
 Kiszynski fue quién investigó una firma costarricense, Frigorificos de Puntarenas, vinculada a Frank Castro, Francisco "Frank" Chanes de Armas, Felipe Vidal y Luis Rodriguez que proveía fondos a la Contra, traficaba cocaína y lavaba dinero…
 Para entender las ramificaciones e implicaciones de tales informaciones, hay que precisar que en los años 90, Luis Posada Carriles mantuvo relaciones con Antonio Tony García Pérez del PUND, una organización terrorista que realizaba operaciones de narcotráfico. García y Posada se encontraban entonces vinculados al narcotraficante Carlos A. Morán y a Frank Castro, así como a los capos miamenses de la droga Augusto  Guillermo "Willie" Falcón y Salvador "Sal" Magluta.

CON POSADA EN LA EMBAJADA DE HONDURAS

Es el 7 de febrero de 1992 que ocurre este interrogatorio de Posada realizado por Kiszynski y un colega, Michael Foster, en la Embajada estadounidense de Tegucigalpa, Honduras, y reflejado ahora en este documento presentado en su integridad el 9 de junio por los Archivos de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington...
 En aquella oportunidad,  desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde, en el local número 426 de la Embajada norteamericana, Kiszynski interrogó a Posada sobre cada aspecto de su participación en las operaciones clandestinas y criminales realizadas en 1985 y 1986 en la base aérea salvadoreña de Ilopango, con la complicidad de Félix Rodríguez Mendigutía.
 Kiszynski dejó entonces en libertad a Luis Posada Carriles, al terrorista internacional a pesar de que era bien fichado como terrorista prófugo de la justicia venezolana por sus propios servicios. Y que era evidente, con sus antecedentes, que iba de nuevo a tratar de atentar contra la vida del Jefe de la Revolución Cubana, lo que hizo luego en Puerto Rico y Panamá.
 El documento desclasificado y presentado hace unos días había sido señalado una primera vez en 1996 en el marco de una investigación publicada entonces por el norteamericano Robert Parry, un reportero disidente de la Associated Press, Newsweek y de la cadena televisiva PBS.
 A los investigadores del FBI, Posada revela que Félix Rodríguez llamaba constantemente a Donald Gregg, de la oficina del vicepresidente Bush. Dijo haber estado muy al tanto de este hecho por la sencilla razón de que pagaba las cuentas de teléfono.
George Bush padre, siempre negó que su oficina fuera involucrada en aquellas operaciones criminales. Pero condecoró más tarde a Félix Rodríguez y lo recibió en la Casa Blanca.
 La Comisión del Senado dirigida por el senador John Kerry (el candidato derrotado por Bush a la presidencia) investigó la escandalosa operación de tráfico de drogas y de armas que involucraba a Oliver North, Donald Gregg, John Poindexter, Elliott Abrams, Otto Reich, Richard Armitage, John Negroponte, Mitch Daniels: varios de ellos son vinculados a la actual Administración de George W. Bush.
 Cuando, después del arresto de Luis Posada Carriles en Panamá en noviembre del 2000, el FBI, por el intermedio de la Embajada norteamericana en Panamá, entregó a la justicia panameña un expediente de los antecedentes del terrorista, el cuerpo policiaco se olvidó de la existencia de este interrogatorio realizado por Kiszynski.
 Uno se pregunta por qué, en 1992, se designó precisamente a George Kiszynski para asistir a la Oficina del Fiscal Independiente que investigaba el asunto Irán/Contra y que, necesariamente, tenía que analizar el papel jugado por Posada en la operación de trafico de armas y droga.

SABÍA DE LOS ATENTADOS DE LA HABANA 

 En 1997, el ingeniero guatemalteco Antonio Jorge Álvarez (Tony), quien manejaba las actividades de la firma WRB Enterprises en Guatemala estuvo en contacto con Posada Carriles y otros terroristas de origen cubano y se enteró de que se preparaba un atentado contra el Presidente cubano Fidel Castro para la Cumbre Iberoamericana que iba tener lugar en isla Margarita, Venezuela.
 Posada y esas personas que entonces trabajaban en su fábrica, también preparaban la  campaña de bombas contra hoteles turísticos dentro de la Isla.
 Álvarez, quien reside ahora en Greenville, Carolina del Sur, informó a los servicios de Inteligencia de Guatemala y al FBI.
 Señaló que había visto cómo Posada entregaba "mucho dinero" a sus cómplices para que compraran detonadores y relojes para la fabricación de artefactos explosivos y que había observado en su posesión explosivos plásticos.
 Según declaraciones que hizo Álvarez al New York Times y que fueron publicadas el domingo 12 de julio de 1998, el FBI fue "sorprendentemente  indiferente". El diario confirmó que un agente se puso en contacto desde Miami con Álvarez, pero que nunca el FBI ni la Agencia Central de Inteligencia (CIA) le interrogaron sobre la información que decía tener.
"Me dijo (el agente) que mi vida estaba en peligro, que era gente muy peligrosa y que abandonara a Guatemala. Nunca volví a saber nada de ellos", declaró Álvarez al diario. "He arriesgado mi negocio y mi vida, y ellos no hicieron nada".
 Justo antes de la Cumbre de Margarita, la Guardia Costera de Estados Unidos detuvo en Puerto Rico una embarcación con cuatro hombres, y el líder del grupo, Ángel Alfonso Alemán, de Union City, declaró espontáneamente y ante muchos testigos que tenían la "misión" de matar a Fidel en isla Margarita.
  El yate, La Esperanza, era propiedad de José Antonio Llama, un director de la Fundación Nacional Cubano Americana, y una de las potentes armas, un fusil de mira telescópica, calibre .50, marca Barret, estaba registrada a nombre del Presidente de esta organización, Francisco "Pepe" Hernández.
 The New York Times escribió que si el FBI hubiera entrevistado al   empresario Álvarez, hubiese conocido cómo Posada planeaba los atentados de La Habana.
 En una entrevista otorgada al Times, Luis Posada Carriles identificó al agente del FBI que llamó a  Álvarez.
 Dijo que se trataba de "Jorge Kiszinski" - versión hispanizada de George Kiszynski. 
 Indicó que era "un muy buen amigo" al que conoce desde hace tiempo, y consideró que no se investigó el caso por esas buenas relaciones que mantenían. Posada sabía incluso que Kiszynski pensaba en jubilarse en esa fecha.
 Los sospechosos de La Esperanza fueron todos absueltos gracias a otra investigación chapuceada, obra de un colega de Kiszynski, el Agente Especial Héctor Pesquera.
 Kiszynski "prestó" al CORU, de Bosch y Posada, documentos secretos de la Policía de Miami describiendo sus investigaciones sobre el terrorismo cubano-americano; informó a Oliver North de que esa misma policía investigaba los tráficos de droga manejados por Posada; "interrogó" al mismo Posada en Honduras sin motivo aparente; se enteró de la operación terrorista montada en Puerto Rico y de la campaña terrorista planeada para La Habana y no actúa.
 Son muchas las coincidencias.
 Kiszynski reaparecerá el 26 de marzo del 2001 de testigo en la causa de los Cinco cubanos acusados de "espionaje" por haber infiltrado estos mismos grupos terroristas de Miami que él pretende investigar. La defensa lo convoca despues de haber sabido, de parte del FBI, que investigó la presencia en Miami de dos barcos sospechosos.
 Con múltiples intervenciones de la Fiscalía, visiblemente ansiosa de protegerlo al máximo, terminó por contar que despues de recibir una información de "una fuente muy confiable" investigó en julio de 1998 dos barcos anclados en una marina de Miami, "frente al Joe's Seafood". Uno de estas embarcaciones era un barco de pesca, el Flavio 1, de 30 pies, que su dueño estaba aparentemente preparando para una operación terrorista a Cuba. Al bote se le cambiaba el motor y se le ponía un tanque de combustible de gran tamaño.
 Kiszynski añadió que, en una operación que realizó, se buscó explosivos o armas y no se encontró nada. Fue luego a interrogar el dueño sin más resultado
 El dueño era un tal Enrique Bassas que, admitió, conocía de antemano.
 Lo que no precisó el Special Agent del FBI es que Bassas es uno de los individuos que se reunieron con Luis Posada Carriles, precisamente en julio de 1998, entre el 19 y el 21, -a unas semanas del arresto de los Cinco- en el Hotel Holiday Inn de Ciudad de Guatemala para preparar un plan de atentado contra el Presidente cubano, quién iba a participar la Cumbre de Jefes de Estado del Caribe, en Santo Domingo.
 Tampoco precisó que Bassas conoció a Posada en la provincia cubana de Cienfuegos,  donde ambos nacieron, y estuvo preso en Venezuela en 1987 bajo sospechas de complicidad mientras se investigaba el atentado contra el avión de Cubana de Aviación destruido en pleno vuelo… Bassas fue luego miembro del Ejercito Secreto Cubano del connotado líder terrorista Sixto Reynaldo Aquit Manrique.
 En ese juicio de los Cinco, despues del interrogatorio de Kiskynski por la defensa, la Fiscalía luego se desvirtuó en repetir que "fuentes" así reportan "rumores" que en muchos casos no tienen fundamento, reduciendo el testimonio de su protegido a una presencia simbólica.
 ¿Porque tanta preocupación? Porque Kiszynski tiene en su closet, de manera evidente, unos cuantos cadáveres.

LLEGA CON LA ERA  BUSH

 Según lo que cuenta, Kiszynski se suma al FBI al principio de los años 70 y de inmediato se le asigna investigar el terrorismo cubanoamericano. Cuando George Bush padre, ex operativo de la CIA llega a ser Jefe de la inteligencia norteamericana, está ya bien instalado en este sector caliente donde son  numerosos los socios del nuevo jefe. Luego, el padre del actual Presidente se apoderará, en la vicepresidencia y la presidencia, de un control jamás visto hasta este momento sobre todos los aspectos de las acciones encubiertas desarrolladas por Washington y de cada agencia vinculada a la prohibición de drogas.
 Casualidad, Kiszynski abandona el sector del terrorismo contra Cuba en 1986 cuando se derrumba Ilopango. Luego se va de "agregado legal" en la Embajada de Roma, desde 1993 a 1997. Casualidad también, regresa y reentra el sector del terror cuando Posada prepara las operaciones de Margarita y La Habana.
  ¿Para quién trabaja Kiszynski? ¿Quién se esconde detrás de sus actividades? ¿A quién mantuvo informado? ¿Qué intereses representa? Y, más aún, ¿quién en la prensa "libre" de EE.UU. tendrá el valor de investigar en el terreno el caso de este agente demasiado especial?

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".