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La rabia antivenezolana de la Rice

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El gesto más característico de la ex consejera de Seguridad Nacional, desde ahora Secretaria de Estado, es un giro de labios a mitad de camino entre la confusión y la furia.

Pocas veces una sustitución de un Ministro ha hablado más claro sobre el rumbo de la política que el cambio de Colin Powell por Condoleezza Rice. El en mismo Congreso de Estados Unidos un senador dio la opinión de que "se acabaron las controversias sobre política exterior en el seno del Gobierno".

Es decir, la Rice y Bush están completamente de acuerdo con toda la "guerra contra el terrorismo", los "ataques preventivos" y los "oscuros rincones del planeta".

En la sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, la Rice dejó bien claro todo esto, porque para ella, a pesar del rosario de metidas de pata de Bush, todo ha estado bien hecho, hasta los fracasos en Iraq.

Pero en ese primer encuentro con los senadores, Condoleezza Rice fue especialmente virulenta al referirse a la revolución bolivariana.
Se lanzó abiertamente a la hostilidad rabiosa contra Venezuela al decir que el Gobierno venezolano es "una fuerza negativa en la región" por "abrazar" al régimen de Cuba y porque el presidente Hugo Chávez quiere "suprimir a la oposición".

Las palabras son fuertes, cínicas, malévolas y anunciadoras de una relación conflictiva entre ambos países, a pesar de que los venezolanos han insistido en que puede haber buenos lazos entre ambas naciones si Washington deja de inmiscuirse en los asuntos internos de la patria de Bolívar.

Se pueden considerar sus declaraciones incluso como despectivas hacia los latinoamericanos.

La ira de la Secretaria de Estado es solamente comparable con su incondicionalidad por las barbaridades de su Gobierno y los intentos de encubrir el genocidio, las torturas, las ilegalidades judiciales y las arbitrariedades del grupo de Washington. Pareciera que toda la saña del círculo fascista le sale a flote.

Pero los venezolanos no se callan la boca. No tienen miedo. Ya el canciller, Alí Rodríguez, advirtió a EE.UU. que la única forma de lograr una "relación constructiva" entre ambos países es que se respete la soberanía y el derecho de autodeterminación de las naciones, que no intervengan en los asuntos venezolanos.

Rodríguez marcó las diferencias: Rice tiene un enfoque "mercantil" hacia la humanidad, y Venezuela prefiere otro de corte "solidario".
Asimismo, Nicolás Maduro, presidente de la Asamblea Nacional, viendo la amenaza que significa el odio vertido por la nueva Secretaria de Estado, advirtió que Washington fracasará con cualquier acción que intente contra Venezuela.

Las declaraciones de Rice -en la interpretación del dirigente parlamentario- ponen en evidencia la intención de la Casa Blanca de perjudicar la integración de América Latina y las relaciones entre Colombia y su vecino Venezuela.

Pero a los anteriores se unió el Ministro de Comunicación de Venezuela. Andrés Izarra, subrayó que la verdadera fuerza negativa en el mundo es el Gobierno del presidente W. Bush.

Por supuesto, en las coléricas declaraciones de Condolezza Rice hay que ver el temor por el avance de una integración latinoamericana de rutas distintas a las ordenadas desde el Potomac, el miedo a un ejemplo de aplicación de medidas sociales verdaderamente a favor de las grandes masas desposeídas, el terror a que el modelo inspire a otros pueblos que ya se están mostrando demasiado indóciles.

Izarra agregó que detrás de las descalificaciones emitidas por Rice está el temor al avance por parte de Venezuela en el proceso de integración y conformación de un polo regional de desarrollo, el cual mermaría el poder imperial de Washington.

Condoleezza no solamente es cuestionada por latinoamericanos, sino incluso por sus propios congresistas. El demócrata Joseph Biden le expresó en su rostro que "usted debe admitir los errores cometidos, como el supuesto desarrollo de armas de exterminio masivo en Bagdad".

Indudablemente, el senador podría haber sido más directo y referirse a las mentiras sobre ese pretexto esgrimido para ejecutar una agresión planeada de antemano, pero no se puede esperar tanta claridad en el lenguaje dentro del "establishment".

Bárbara Boxer fue también aguda al recordarle a la Rice que aunque la Casa Blanca insistió durante meses sobre los vínculos entre Bagdad y Al Qaeda, documentos oficiales desmintieron esas acusaciones. Se trataba de otra mentira.

Y las falsedades preocupan a la senadora, que se pregunta cuáles son los planes de Bush con respecto a los países que incluyó en el llamado "eje del mal."

Ante los ataques bushistas a Irán en los últimos tiempos, el legislador republicano Lincoln Chafee llamó a la alta funcionaria a considerar la revisión de las relaciones con la nación centroasiática.

Sobre una política exterior que puede ser muy peligrosa, el diario californiano La Opinión estimó que la salida del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y la permanencia de los halcones en el Pentágono es considerada hoy reflejo de la derrota de los "moderados" en la Administración del presidente George W. Bush, y sobre la audiencia de la flamante Secretaria de Estado señaló que sacó a flote los problemas de credibilidad de Condoleezza Rice.

En fin de cuentas, la selección de la funcionaria hace más definida una política exterior más acorde con las aspiraciones imperiales del césar W. Bush, y, por supuesto, también más peligrosa.

 

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Joaquín Rivery Tur

Joaquín Rivery Tur

Periodista cubano. Trabaja en la redacción del diario Granma.