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Gaspar Jiménez Escobedo: Un terrorista más

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  Jiménez Escobedo.  

• EN junio de 1976, Gaspar Jiménez Escobedo, uno de los cómplices de Luis Posada Carriles que se beneficiaria de un eventual indulto de la Presidenta Moscoso, se encontraba junto a su mentor, el pediatra asesino Orlando Bosch, cuando éste crea la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), en el curso de una reunión secreta sostenida en República Dominicana, a solicitud del entonces jefe de la CIA, George Bush...

El CORU pronto multiplicaría los atentados e incluso los asesinatos políticos a través de toda América Latina, en un frenético programa de sabotajes y actos terroristas contra Cuba, al que denominó "La guerra por los caminos del mundo".

En el curso de esta operación terrorista de gran envergadura, por lo menos cinco veces fueron atacados objetivos panameños con atentados organizados directamente por la cúpula del CORU , conformada por Bosch, Jiménez, Luis Posada Carriles y demás capos de las pandillas anticubanas asociadas a esta organización terrorista.

Entre otras acciones, el 1º de octubre de 1974, ya se había producía un atentado, con la complicidad de Jiménez, contra la embajada de Panamá en Caracas.

El 11 de julio de 1976, Jiménez, en connivencia con Bosch y Posada, ordenó otro atentado que destruye las oficinas de Air Panamá en Bogotá, Colombia.

El 23 de julio de 1976, Jiménez había dirigido un funesto ataque contra el consulado cubano en Mérida, en el estado mexicano de Quintana Roo, tratando de secuestrar al cónsul Daniel Ferrer Fernández y ejecutando cobardemente al funcionario del Instituto Nacional de la Pesca, Artañán Díaz Díaz. El terrorista miamense fue detenido por las autoridades mexicanas.

El 8 de septiembre de 1976, estando detenido en México, Jiménez ordenó el secuestro de dos custodios de la Embajada cubana en Buenos Aires, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias. Una operación llevada a cabo con la complicidad de la DINA chilena y sus "corresponsales" argentinos.

Los dos hombres fueron sometidos a crueles torturas hasta ocasionarles la muerte. Sus cadáveres fueron enterrados primero secretamente en un cementerio, pero poco después, con el propósito de eliminar toda evidencia de lo ocurrido, sus cuerpos fueron exhumados y fundidos en los cimientos de un edificio.

El 18 de agosto de 1976, la CORU lleva a cabo un desastroso atentado en las oficinas de Cubana de Aviación en Panamá, de acuerdo con un plan trazado anteriormente por Gaspar Jiménez a solicitud, una vez más, de Orlando Bosch. Años más tarde, el terrorista se jactará de los destrozos causados por la bomba, en presencia de un agente cubano de la Seguridad del Estado, Pedro Escalona Coruya, infiltrado en Miami.

Jiménez confesará también a Pedro Escalona que había participado además, con Bosch y Posada, en la preparación del atentado contra un avión de Cubana de Aviación que estalló en pleno vuelo, después de despegar de Barbados, con 73 personas a bordo, de ellas 57 cubanos, incluidos los 24 integrantes del Equipo Juvenil de Esgrima que acababa de obtener todas las medallas de oro en un campeonato centroamericano.

Las autoridades estadounidenses no arrestaron a Jiménez antes de enero de 1978 para luego extraditarlo, por fin, en abril 1981.

Condenado por el crimen de Mérida, fue encarcelado en la prisión de Chetumal, en el estado de Quintana Roo, pero la mafia miamense, comprando a funcionarios, obtiene su liberación después de sólo 27 meses de detención, en mayo de 1983 -¡a pesar de la gravedad de sus crímenes y de su fuga!

Jiménez se incorporará entonces a la dirección de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), donde compartió tareas de organización de actividades terroristas, manteniendo relaciones operativas con Luis Posada Carriles.

El 5 de noviembre de 1987, Bosch pudo salir incólume de su cárcel venezolana y se benefició del perdón presidencial de George Bush. A partir de entonces, el pediatra asesino pudo también proseguir libremente en esa ciudad, verdadera "zona franca" del terrorismo, sus acciones de aliento y apoyo al terrorismo.

DESDE DEALEY PLAZA HASTA ILOPANGO

El caso de Posada es sin dudas más asqueroso.

Varios expertos del asesinato del presidente norteamericano John Kennedy afirman que Posada se encontraba en Dealey Plaza, donde fueron disparados los proyectiles fatales. Fuentes indican también que Posada fue de los más perversos mercenarios que, en Vietnam, condujeron la siniestra Operación Phoenix, donde miles de simpatizantes de la fuerzas revolucionarias vietnamitas fueron eliminados en campos de exterminio.

Posada reapareció luego en Venezuela, donde se jacta, aún recientemente desde su prisión panameña, de haber llevado a cabo otra operación sucia que, dice él, eliminó sistemáticamente a los partidarios de la lucha guerrillera.

Se sumó, al momento de su fundación, a la CORU, y ahí coordinó toda una serie de atentados en Estados Unidos, Canadá, España, Jamaica, Barbados, Colombia, Trinidad y Tobago, y en la propia Panamá, contra representaciones diplomáticas y oficinas aéreas cubanas y extranjeras, así que varios asesinatos.

El 6 de octubre de 1976, Posada ordenó, conjuntamente con Orlando Bosch, un sabotaje en pleno vuelo contra una aeronave de Cubana de Aviación, frente a las costas de Barbados, como resultado del cual perecieron 73 personas.

Posada y Bosch fueron entonces apresados por las autoridades venezolanas, pero desde prisión continuaron dirigiendo las actividades del CORU, y en 1977 ordenaron la realización de varias acciones terroristas contra intereses y objetivos de Venezuela en el exterior, como medidas de presión.

Su evasión ordenada, financiada y organizada por la CIA y la cúpula mafiosa de Miami, lo convirtió en brazo derecho de Félix Rodríguez, una de las más fieles crápulas de la compañía, en la base aérea salvadoreña de Ilopango, en una sombría operaci{on de trafico de cocaina, parte del mal llamado escándalo Irán-Contra.

En 1997, varios mercenarios salvadoreños y guatemaltecos fueron arrestados y revelaron cómo el terrorista Luis Posada los había contratado para poner bombas en instalaciones turísticas de La Habana, contra el pago de unos cientos de dólares por explosión.

Los días 11, 12 y 13 de julio de 1998, en artículos publicados en el New York Times, el propio Posada confiesó su crimen, precisando que había recibido 200 000 dólares de la mano del presidente de la junta directiva de la Fundación Nacional Cubano-Americana de Miami, Jorge Mas Canosa, para el financiamiento de su plan terrorista.

Hoy, en agosto del 2004, despues de más de cuatro decadas de terrorismo bendecido por Washington, los capos miamenses - reunidos en el Cuban Liberty Council - supieron con antelación que el indulto de los cuatro asesinos estaba ya firmado.

En Miami y en Panamá circulaba ya, cuando se terminaba el juicio de aquellos asesinos, el rumor que la Primera Dama Ruby de Moscoso Young, estrechamente vinculada a esta misma extrema derecha miamense, ya habia asegurado sus amistades mafiosas de la liberación por indulto de los cuatro terroristas. Se afirmaba incluso que personas conocidas por mantener abiertamente su apoyo al terrorismo contra Cuba, entre las cuales se encontraba la ex alcaldesa de Panamá, Omayra "Mayín" Correa, sostenían conversaciones con la Presidencia en este sentido.

¿Quién no se recuerda, de esa foto publicada por el diario panameño La Prensa donde aparecía sonriente Mireya Moscoso, acompañada de la directora de prisiones, Concepción Corro, contemplando una "pintura" de Luis Posada Carriles, en la cárcel donde está detenido?

"CIENTOS DE MILES DE DÓLARES" A FAVOR DEL TERROR

El 19 de octubre del 2002, cuando el CLC decidió celebrar su primer año de existencia, en el Hotel Renaissance de Biscayne Bay, tuvo como invitado de honor el entonces Secretario de Vivienda del Gobierno de George W. Bush, el cubanoamericano Mel Martinez, hoy candidato al Senado de los Estados Unidos.

El CLC fue conformado, por elementos terroristas que abandonaron sorpresivamente la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), en agosto del 2001, unos días antes del 11 de septiembre.

Entre estos individuos se encuentran Luis Zúñiga Rey, Alberto Hernández, Elpidio Núñez, Diego R. Suárez, Horacio García, Feliciano Foyo, Ignacio Sánchez y Ninoska Pérez, todos comprometidos con las acciones terroristas que promovió la FNCA, entre las cuales las desarrolladas por Luis Posada Carriles.

Todos, también, fueron firmantes del llamamiento que hizo la FNCA el 11 de Agosto de 1997, en el Miami Herald, en apoyo a las acciones terroristas realizadas en Cuba en ese mismo año y que provocaron la muerte del joven italiano Fabio di Celmo, además de daños materiales importantes.

Hace unos meses, John Snow, el Secretario norteamericano del Tesoro anunciaba una serie de medidas contra empresas vinculadas a Cuba, "en un discurso pronunciado ante líderes cubanoamericanos", según reportaban varias agencias de prensa. Snow hablaba en el Hotel Omni Colonnade de Coral Gables, ante una asamblea constituida por fanáticos del CLC, Unidad Cubana, Mar por Cuba, Presidio Político, Junta Patriótica y Brigada 2506.

Todas estas organizaciones son abiertamente vinculadas al terrorismo contra Cuba. Miembros de estos grupos fueron presentes hasta ante el tribunal que juzgaba a los cuatro terroristas, en Panamá.

Son esos mismos grupos anticubanos que, según uno de sus líderes, el connotado terrorista Santiago Álvarez, han reunido "cientos de miles de dólares" en los últimos tres años en apoyo a Luis Posada Carriles y sus sicarios.

Los nexos entre la Casa Blanca y los terroristas del CLC son innumerables, ilustrados por varias reuniones públicas, acerca de las cuales la prensa norteamericana observa una reserva cómplice.

El 10 de octubre del 2003, cuando George W. Bush, abrazaba efusivamente al terrorista de origen cubano Luis Zúñiga Rey en el Rose Garden de la Casa Blanca. Zúñiga encabezaba una delegación del CLC. Semanas antes, otra delegación del CLC fraternizaba con Roger Noriega en sus oficinas del Departamento de Estado.

Los terroristas del CLC se jactan de estar detrás de las recientes medidas "electorales" que decretó George W. Bush y que castigan duramente a la familia cubana.

En Miami, no pasa un día sin que los locutores extremistas de Radio Mambi hagan la apología de los cuatro terroristas detenidos en Panamá, con total desprecio al país del Istmo, alienten el terrorismo contra la Isla, beneficiándose de esa misma impunidad que permite a Orlando Bosch, el pediatra asesinó, jactarse de sus crímenes por la televisión y continuar predicando la violencia.

En este guión al estilo de Michael Moore, el CLC y la Casa Blanca aparecen ahora juntos detrás de este indulto presidencial a favor de los cuatro asesinos.

Pero en Panamá, muchos se recuerden muy bien cómo, en la decada del 70, estos mismos terroristas miamenses no titubearon en atacar objetivos en suelo istmeño, violando la soberanía y la dignidad de este país, usando su territorio para sus planes criminales sin el menor escrupulo. Y cómo, en noviembre del 2000, quisieron manchar el suelo panameño de sangre con un total desprecio al honor de Panamá.Y estos mismos panameños rechazan hoy rotundemente un idulto infame.

Firmante de varios convenios internacionales sobre el terrorismo, Panamá hubiera podido evitar que semejantes criminales retomen el camino del terror, en el cual se mantuvieron durante más de 40 años y que varias veces desde su arresto, descaradamente, juraron retomar.

Mireya Moscoso escogió sumarse a Miami mafiosa, al pisar el honor de su patria, convirtiendose en una terrorista más del basurero imperial de la Florida del Sur. •

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".