Nación y emigración: Juntos, triunfaremos
José Pertierra, abogado cubano residente en Washington
Soy el hijo de Olga Pertierra, y como la mayoría de los conferencistas reunidos en La Habana durante los últimos tres días, vivo en las entrañas del monstruo -específicamente, en la capital del Imperio yanqui. Hostigados y amenzados por la Casa Blanca, al atrevernos a asistir a esta conferencia, los cubanos hemos desafiado a Washington y estamos aquí compartiendo y conversando temas de sema importancia para el futuro de nuestra nación y de nuestro pueblo. Hemos venido a La Habana desde diferentes puntos del mundo -Estocolmo, Madrid, Miami, Nueva York, Chicago, Washington-, ciudades de muchos países donde radica la emigración cubana. Los emigrados pensamos de modo diferente sobre los más diversos temas.Aquí en esta sala hemos escuchado tantos puntos de vista, como tipos de orquídea existen en Cuba. Sin embargo, hablamos con una sola voz cuando nos acercarnos a la Nación con respecto a su independencia y soberanía, cuando expresamos la necesidad de romper las barreras que nos dividen de nuestro país y de nuestro pueblo. Estas crueles medidas adoptadas por el gobierno norteamericano y que serán implementadas el 1 de junio próximo, pretenden asfixiar al pueblo cubano en Isla, dividir a la familia, airlarnos de nuestro propio país, y provocar a Cuba de tal manera que puedan crear un pretexto para una acción bélica proveniente de territorio de Estados Unidos. No lo lograrán. Igual que el gobierno de Bush, estas medidas son pasajeras. Pasarán al basurero de la Historia, como una piedra en el riñón -con dolor-, pero pasarán.
Las fotos de los presos torturados, los reportes de que las órdenes para implementar un sistema cruel de interrogación y torturas vienen desde los niveles más altos de la Casa Blanca, las severas restricciones de los derechos civiles de los propios norteamericanos contenidas en el Patriot Act, un déficit presupuestario astronómico para sostener guerras de conquista y colonización, una economía tambaleándose y sostenida por los ingresos de futuras de generaciones de norteamericanos, un presidente del Partido Republicano más parecido a Hitler que a Lincoln..., todo eso garantiza la derrota en las elecciones de noviembre. Las medidas contra Cuba cultivan el voto electoral de los cubanoamericanos de Miami y van mucho más alla. Su propósito real es regresar este país a la época de Batista. Pero estas medidas le saldrán por la culata a Bush. Los emigrados seguirán visitando a sus familiares, enviando remesas a la Isla y cultivando una estrecha y amorosa relación con su país de origen. El pueblo cubano resistirá lo ha hecho desde hace 45 años de guerra ante el poder del Imperio norteamericano. Juntos, los emigrados y los que aquí viven construyendo esta digna nación, triunfaremos.
El pasado viernes vi en Cubavisión Internacional, emocionado, las imágenes de más de un millón de cubanos marchando por las calles habaneras, en expresión de apoyo a la Revolución y de desafío a Washington. Los emigrados cubanos, reunidos aquí durante los últimos días, nos unimos al pueblo cubano que radica en la Isla, y también, le decimos a Bush que estamos dispuestos a pelear y a morir por nuestra nación. Escuché la semana pasada las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro. Palabras breves, fuertes, claras y honestas. Discrepo con esas palabras solo en un sentido importante. Dijo el Comandante a Bush: "Salve, César, los que van a morir te saludan".
Como dijo mi madre, de 85 años, anteayer: No nos vamos a morir, y mucho menos ahora. Vamos a triunfar. Y vamos a vivir en Cuba, con dignidad.


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