¿ Un regalo navideño?
Nidia Díaz
Tras cuarenta y cinco años de ver cómo sus protegidos hacen y deshacen maletas por el fracaso de sus acciones contra la Revolución Cubana, este viernes la Casa Blanca prestó sus salones a altos funcionarios de la administración republicana para que llevaran a cabo la primera reunión de la pomposamente titulada "Comisión de ayuda a una Cuba Libre".
Aun cuando el presidente George W. Bush debe la silla ejecutiva a la mafia cubano-americana de Miami, el regalo navideño que les podría significar esta cita, sin lugar a dudas, resulta tan engañoso y burlesco como el pavo plástico que el mandatario ofreció a sus soldados en Iraq el Día de Acción de Gracias.
Y no puede ser de otra forma.
Lo que llama la atención es que a estas alturas de la historia, con tantos reveses en su haber en relación a Cuba, y con los muchísimos problemas sin resolver dentro y fuera de sus fronteras por equívocos de sus políticas, hayan dedicado tiempo a una fracasada empresa.
Los secretarios de Estado, de Comercio, de Seguridad Nacional y de Vivienda, Colin Powell, Don Evans, Tom Ridge y Mel Martínez, respectivamente, así como la aspirante a Dama de Hierro, Condoleezza Rice y el subsecretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Roger Noriega, fueron los protagonistas, según la agencia EFE.
¿El objetivo? "Acelerar el momento de la transición política en Cuba", reforzar el bloqueo y mantener el flujo subversivo de información y todo para, según ellos, "adelantar la caída del régimen".
El solícito Mel Martínez, adelantó a la prensa que aunque el Pentágono no participa oficialmente en la Comisión, "no hay que descartar que el Departamento de Defensa esté implicado en algún momento".
De esta forma, parece que estaban dando cumplimiento a las promesas de fuerte tufo electoral que el pasado 10 de octubre le hiciera a sus acólitos de Miami, el presidente W. Bush y para ello la Comisión tiene que elaborar un informe antes del 1ro de mayo que deberá servir de guía a Washington para "cuando desaparezca Castro".
Léanlo bien: "para cuando desaparezca Castro".
Al menos, esa es una lección. Diez administraciones iguales o peores que esta no pudieron "tumbarlo" y mucho menos doblegarlo.
Pero evidentemente, no han aprendido que la Revolución Cubana, conducida victoriosamente por Fidel, constituye la gigantesca epopeya de un pueblo entero; de sus trabajadores manuales e intelectuales; de sus aguerridos jóvenes; de sus decididas mujeres; de sus organizaciones sociales y de su Partido inmortal.
No queda claro si los allegados a Bush han sido víctimas de las aberrantes mentiras de la mafia de Miami o viceversa. Es posible que, cada uno por su parte, se alimenten mutuamente de sus propios delirios y esto no sea más que la consecuencia de esos intercambios falaces en los que uno intenta engañar al otro.
La reciente payasada, no por ridícula debe ser ignorada.
Ella muestra a las claras que las intenciones hostiles del actual régimen de Bush con respecto a Cuba y la elaboración de planes que pueden desembocar en una agresión de tipo militar están vigentes.
Las denuncias reiteradas del Gobierno cubano ante la opinión pública, ante otros gobiernos del mundo y ante los organismos internacionales se ven así confirmadas plenamente.
Sea por motivos puramente electorales de cortejo a la mafia miamense, a la que pueden necesitar otra vez para eventuales fraudes en unos reñidos comicios en La Florida, o sea arrastrados por una sed de venganza incontenible o del odio más visceral hacia un pueblo digno que no permite ser dominado, los propósitos que desfachatadamente anuncian en la Casa Blanca están condenados al más miserable fracaso.
La Revolución Cubana-que pronto llegará al aniversario 45-, es la obra colectiva del pueblo en la defensa de su independencia nacional, de la justicia social, de la igualdad plena del derecho a darse el sistema político y social que la más abrumadoramente mayoría de sus ciudadanos ha decidido otorgarse y no permitirá que este le sea arrebatado.
Ojalá y todo no sea más que un sainete coyuntural.


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