Imprimir
Inicio » Opinión  »

Al lado de la DINA, el CORU: Alianza Diabólica

| +

"UNO de los peores actos de terrorismo de Estado nunca visto en territorio norteamericano". Fue, en estos términos, que titulares de la prensa calificaron el espectacular atentado que, en pleno día y en el propio corazón del Washington diplomático, provocó la muerte del ex embajador y ex ministro chileno, Orlando Letelier, y de su colaboradora, la activista de los derechos humanos Ronni Moffit. Años después, se supo que detrás de este crimen horrible se encontraba una alianza diabólica: la de los servicios secretos del dictador fascista Augusto Pinochet y de la organización más fanática de la mafia terrorista cubano-americana: la CORU.
Después del golpe de Estado contra el presidente constitucional Salvador Allende Goznes, la junta fascista chilena encargó a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), apoyar los proyectos criminales de los terroristas cubano-americanos, quienes proponían a cambio sus servicios para liquidar los oponentes a la dictadura radicados en el extranjero.
La DINA tenía como objetivo eliminar físicamente a la oposición en el interior y en el exterior. Así fue como terroristas de la catadura de Luis Posada Carriles, Guillermo Novo Sampoll y Gaspar Jiménez Escobedo, todos fundadores de la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), al lado del pediatra asesino Orlando Bosch, participaron activamente en un importante número de acciones a favor de la junta pinochetista, como asesores o proveedores de mercenarios, materiales explosivos y apoyo logístico.
EL ATENTADO DE EMBASSY ROW
 Era el 21 de septiembre de 1976 cuando ocurre el atentado contra Letelier y su colaboradora, Una potente bomba, colocada bajo el carro de las víctimas, fue detonada por control remoto. El vehículo, una Chevelle 1975, explotó en medio de Massachusetts Avenue, en el barrio de Embassy Row, uno de los más prestigiosos de la capital.
 La investigación fue extraordinariamente larga y compleja.
 El asesinato tenía, por supuesto, un impacto político considerable.
 En Chile, el general fascista Augusto Pinochet detenía el poder y la represión policiaca alcanzaba niveles sin precedentes. La policía secreta, la siniestra DINA, eliminaba sistemáticamente toda oposición.
 En una sombría conspiración entre los regímenes de extrema derecha de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, pero también con la CIA y sus mercenarios cubano-americanos de Miami, el  Plan Condor de exterminación de activistas de izquierda se desarrollaba por encima de las fronteras latinoamericanas y con la bendición de la CIA.

EN LA CIA, GEORGE BUSH PADRE
 En Langley, George Bush -petrolero millonario, ex operativo de la CIA en Miami, hijo de un banquero castigado por sus lazos financieros con la Alemania hitleriana y luego elegido al Senado- dirigía la Compañía con un maquiavelismo fuera de lo común.
Por supuesto, sus agentes fueron de los primeros en aparecer en el sitio del crimen, además de los del FBI y de los varios cuerpos de policía del Distrito Federal de Columbia.
Letelier gozaba de un gran prestigio, pues había ocupado puestos de gran importancia en el Gobierno constitucional de Salvador Allende: embajador en EE.UU., ministro del Interior, ministro de Relaciones Internacionales y ministro de Defensa al momento del putsch. El día mismo del golpe fue arrestado y enviado a la isla Dawson, cerca de la Antártida, para su planificada ejecución. Pero, gracias a numerosas presiones internacionales, fue puesto en libertad y deportado a Venezuela, desde donde llegó a Estados Unidos para emprender, de inmediato, la lucha contra el régimen fascista de Pinochet.
Y no eran pocos los individuos y organizaciones que, después de este horrible asesinato, reclamaban conocer toda la verdad en este caso.
Mientras las sospechas del público y de algunos órganos de prensa y de los propios colaboradores de Letelier se dirigían hacia la dictadura de Pinochet, unas inesperadas teorías, desmintiendo las primeras, fueron de repente publicadas por la prensa..., bajo las instrucciones personales del propio George Bush, según lo que se supo muchos años más tarde.
La muy conocida revista Newsweek, beneficiándose de fuentes supuestamente exclusivas, difundió unas revelaciones que sorprendieron a todos. El asesinato de Letelier y Moffit, increíblemente, no era el resultado de un complot de los esbirros de Pinochet. Se trataba, afirmaba el semanario, citando un "informe secreto" de la CIA destinado al FBI, de un golpe montado por "extremistas de izquierda", deseosos de matar a Letelier para "crearse un mártir".
Se supo más tarde que George Bush, no satisfecho con esta campaña de prensa, había desinformado personalmente a Henry Kissinger, el secretario de Estado encargado de la diplomacia estadounidense, quien se había reunido con Pinochet en Chile, confirmándole la "autenticidad" de las teorías publicadas por Newsweek y la "inocencia" de la DINA.
SOSPECHOSOS: CINCO TERRORISTAS DEL CORU
Después de una laboriosa búsqueda, miles de entrevistas y cientos de falsas pistas sembradas por la propia CIA, cinco sospechosos de origen cubano fueron arrestados por el FBI.
Los cinco individuos, los hermanos Guillermo y Ignacio Novo, José Dionisio "Charco de Sangre" Suárez Esquivel, Virgilio Paz Romero y Alvin Ross Díaz, pertenecían todos a un tristemente famoso grupo terrorista, el CORU. Creado bajo la dirección del pediatra asesino Orlando Bosch, en 1976, en República Dominicana, bajo una iniciativa de la CIA que deseaba reunir en una sola organización a varios mercenarios y matones anticastristas de que disponía, el grupo se atribuyó, en el curso de los años, la paternidad de cientos de crímenes. Tanto contra Cuba, objetivos cubanos o individuos o grupos de izquierda de varios países.
Ignacio y Guillermo Novo no eran desconocidos del FBI.
(En 1961, cumpliendo orientaciones del Movimiento Nacionalista Cubano (MNC), se habían incorporados a los preparativos de la invasión mercenaria a Cuba por Playa Girón, pero su grupo no llegó a desembarcar. Se unieron luego al grupo de Julio Pérez Pérez, y reconoceran públicamente haber puesto bombas a nombre de "Comando Cero". En 1962, atacaron el barco cubano "María Teresa" en el puerto de Montreal, Canadá. En 1964 fueron arrestados, acusados del ataque con una bazooka al edificio de la ONU, cuando el comandante Ernesto Che Guevara hablaba ante la Asamblea General. En 1965, son arrestados nuevamente por tenencia ilegal de armas y explosivos.)
En 1979, los hermanos Novo fueron finalmente inculpados, condenados a 8 años de prisión, condena que fue… revocada en 1980. Sus defensores usaron varios artificios para descartar el elemento clave de la prueba de la Fiscalía. Un truco más, sin duda inspirado por la CIA, para salvar a sus colaboradores.
Poco después de su liberación, Ignacio y Guillermo Novo fueron contratados por la Fundación Nacional Cubano-Americana y su jefe, Jorge Más Canosa, para dirigir el "Comité de Información" del grupo mafioso.
Suárez y Paz llegaron a desaparecer durante doce (12) años hasta que las autoridades los detuvieron. El FBI les reconocía un nivel de peligrosidad tan elevado que, entretanto, el señalamiento de Paz había sido difundido hasta en el programa televisivo America's Most Wanted, en el cual se difundían sistemáticamente las características de los individuos más peligrosos buscados por los cuerpos de policía de todo el territorio norteamericano.
Acusados, ambos admitieron su participación en el doble asesinato y fueron condenados... a unos doce años de cárcel.
LA CIA YA SABIA
La verdad acerca de los responsables del asesinato Letelier-Moffit iba a estallar (¡por fin!), casi un cuarto de siglo después de los hechos, cuando, el 18 de septiembre del 2000, un informe de 21 páginas de la CIA dirigido al Congreso confirmaba, por primera vez, que el jefe de la conspiración era Manuel Contreras, el jefe de Inteligencia de la DINA, la policía secreta de la dictadura pinochetista.
El "terrorista en jefe" de Contreras, Michael Townley, un norteamericano que era a la vez agente de la DINA y colaborador activo de la CIA, y Armando Fernández, un oficial del Ejército chileno y agente de la DINA, entraron ilegalmente a los Estados Unidos (con pasaportes paraguayos autorizados por el dictador Stroessner, tras un pedido especial de Pinochet) para reunirse con líderes del CORU y convenir una colaboración. Guillermo Novo y su hermano le aseguraron personalmente de su colaboración y encargaron a sus matones proveer todo el material y la asistencia necesarios.
El 19 de septiembre de 1976, Townley, "Charco de Sangre" y Paz se dirigieron a la casa de Orlando Letelier en Bethesda, Maryland, donde Townley colocó la bomba bajo el auto del ex Embajador. El 21, ocurría el atentado.
Townley avisó inmediatamente por teléfono a los hermanos Novo que "algo" había ocurrido en el distrito de Columbia y abandonó el país el 24 para regresar a Chile.
La CIA también confesó que sabía con antelación de las intenciones de Contreras, quien, además de espía pinochetista, aparecía en la contabilidad de la inteligencia norteamericana.
Entretanto, el estadounidense Michael Townley fue extraditado desde Chile en 1978, y estuvo encarcelado por cinco años en EE.UU., mientras colaboraba con el FBI. Fue finalmente liberado y hoy vive con otra identidad al amparo del programa de protección de testigos..., a pesar de sus numerosos crímenes.
Hoy día, Guillermo Novo está detenido en Panamá con Luis Posada Carriles, por haber intentado provocar la explosión de una potente bomba en medio de una asamblea estudiantil, donde el Jefe de la Revolución Cubana iba a hablar durante la Cumbre Iberoamericana de noviembre del 2000.
Liberados de la cárcel federal, "Charco de Sangre" Suárez Esquivel, y Virgilio Paz Romero fueron entregados -siendo ciudadanos cubanos- al Immigration and Naturalization Service (INS), organismo encargado de expulsar del país a los extranjeros en situación irregular después de su detención.
Pero, gracias a la intervención de la Fundación Nacional Cubano-
Americana, siempre dispuesta a socorrer a sus colaboradores, el propio presidente George W. Bush autorizó, en el curso del verano del 2001, que los dos peligrosísimos terroristas fueran puestos en libertad.
Virgilio Paz salió del Bradenton Detention Center, del INS, al Sur de Tampa, el 25 de julio, y Dionisio Suárez también regresó a la calle el 14 de agosto.
¡A unas pocas semanas del 11 de septiembre!
El colmo de la desgracia fue, sin embargo, el último 20 de mayo, cuando George W. Bush habló, en Miami, frente a los más representativos elementos de la mafia anticubana. Los dos terroristas estaban ahí presentes, aplaudiendo frenéticamente sus palabras.
"Charco de Sangre" Suárez Esquivel y Virgilio Paz Romero, de nuevo libres de retomar sus actividades terroristas profesionales, tuvieron la oportunidad, no sólo de escuchar a su amo hablar de sus "sueños" de una "Nueva Cuba", sino, también, de agradecerle su libertad.
Ahí apareció la justicia norteamericana en todo su esplendor.
George Bush (padre) nunca tuvo que explicar su papel, como jefe de la CIA, en esta historia sucia de asesinato y desinformación.
Tampoco su hijo, gran denunciador del terrorismo universal, ha sido cuestionado -ni por la prensa supuestamente libre- sobre los motivos de la puesta en libertad de tales canallas.
ATROCIDADES FIRMADAS GASPAR JIMENEZ
Otra ilustración de la colaboración de la mafia terrorista cubano-americana la ofrece Gaspar Jiménez Escobedo, también detenido en Panamá con Luis Posada Carriles. 
El 8 de septiembre de 1976, Jiménez organizó el secuestro de dos custodios de la Embajada cubana en Buenos Aires, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias. Una operación llevada a cabo con la complicidad de la DINA chilena y sus "corresponsales" argentinos.
Los dos hombres fueron sometidos a crueles torturas hasta ocasionarles la muerte. Sus cadáveres fueron enterrados primero secretamente en un cementerio, pero poco después, con el propósito de eliminar toda evidencia de lo ocurrido, sus cuerpos fueron exhumados y fundidos en los cimientos de un edificio.
Gaspar Jiménez confesaría también, más tarde -al mismo agente de la seguridad cubana, Pedro Escalona-, que había participado además en la preparación del atentado contra un avión de Cubana de Aviación que estalló en pleno vuelo, después de despegar de Barbados, con 73 personas a bordo, de ellas 57 cubanos, incluidos los 24 integrantes del Equipo Juvenil de Esgrima que acababa de obtener todas las medallas de oro en un campeonato centroamericano.
En este período, un informe del FBI sobre las actividades terroristas antiCastro en los Estados Unidos (Survey of Anti-Castro Cuban Terrorist Activities in the United States) señala a Gaspar Jiménez Escobedo como una de las principales figuras del terrorismo miamense.
Otro documento, un memorando del Departamento de Justicia, describe al personaje con "un amplio pasado de actividades terroristas, principalmente fuera del país".
LOS DOCUMENTOS DEL FBI
Así que, además de ser autores de una siniestra conspiración para asesinar al Presidente de Cuba con explosivos en medio de una multitudinaria asamblea en la Universidad de Panamá,  en noviembre del 2000, Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Remón realizaron varias operaciones, en la década de los 70, como cómplices de la policía política de la dictadura chilena.
Un informe desclasificado del FBI, fechado el 29 de abril de 1986, confirma un encuentro entre los exiliados cubanos y Pinochet el 17 de marzo de 1975. Pinochet les ofreció ayuda económica a condición de que se unificaran los diferentes grupos contrarrevolucionarios y prometió mediar a favor de ellos ante los jefes de Estado de Paraguay y Uruguay, ambos países bajo crueles dictaduras.
Otro documento del FBI, fechado el 17 de diciembre de 1974, precisa que Chile ofreció entrenamiento paramilitar a los exiliados cubanos al punto que el Gobierno chileno proveía pasaportes al terrorista Orlando Bosch para realizar acciones.
Asimismo se señaló en otro informe desclasificado que Jorge Más Canosa, quien luego fuera el fundador de la Fundación Nacional Cubano-Americana, participó personalmente en negociaciones con los militares fascistas chilenos, el 12 de diciembre de 1974.
La CORU realizó, en este período, 53 acciones conocidas: asesinatos, desapariciones, secuestros, etc.
En ese fatídico año 1976, Posada Carriles fue identificado como autor material del crimen de Cubana de Aviación que dejó un saldo de 73 muertos. El 6 de octubre, una bomba destruyó en pleno vuelo la aeronave frente a las costas de Barbados, entre Caracas y la Isla Trinidad. El autor intelectual fue Orlando Bosch, quien mantenía entrevistas por ese tiempo con Manuel Contreras Sepúlveda, director de la DINA chilena, hoy nuevamente inculpado, esta vez bajo la orden del magistrado chileno Alejandro Solís.
Anteriormente, el 16 de octubre de 1975, un mercenario del Movimiento Nacionalista Cubano, vinculado a la CORU, disparó a quemarropa en Roma al líder democristiano chileno Bernardo Leighton y su esposa, ambos asilados en Italia.
Durante este mismo período, Pedro Remón, el cuarto detenido de Panamá, actuaba de sicario para Omega-7 en una larga cadena de atentados terroristas. El propio FBI le atribuyó los asesinatos de Eulalio José Negrín y del diplomático Félix García Rodríguez.
Omega-7 actuaba a partir de Union City, New Jersey, ciudad dominada por el Movimiento Nacionalista Cubano (MNC) de los hermanos Novo Sampoll.
La larga trayectoria criminal de Posada, Novo Sampoll, Jiménez y Remón y su colaboración con la policia fascista del dictador Pinochet, en esta diabólica  alianza del terror, demuestra una vez más que las autoridades panameñas tienen bajo su control a cuatro peligrosos reincidentes cuya liberación pudiera tener imprevisibles consecuencias.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".