Los Grammy soy yo
Polo por sí mismo Chucho Valdés, un piano rodeado de tambores JW, la fórmula del odio
Miami pretende ser la capital de la música latina. La delirante aspiración comenzó a hervir hace más de tres años en las cabezas de los magnates de la industria disquera radicados en esa ciudad, encabezados por Emilio Estefan, devenido hace pocos días flamante vicepresidente para el desarrollo de talentos de la Sony, y de la mafia cubanoamericana que rota los principales cargos políticos de la administración local.
Es por ello que aspira a ser la sede permanente de los Grammys Latinos. Ya había ganado plaza para la segunda edición en el 2001, pero la intolerancia de la mafia pudo más que sus deseos.
La negativa a aceptar que músicos cubanos provenientes de la isla tuvieran algún protagonismo siquiera dio al traste con la proyectada celebración miamense. LARAS, academia creada para organizar, seleccionar y premiar a la discografía iberoamericana, decidió regresar su sede a Los Ángeles, con la mala suerte de que dos días antes de la premiación aconteció la tragedia de las Torres Gemelas.
Pero ya en la primera convocatoria, correspondiente al 2000, la mafia había asomado ya su oreja peluda. En vísperas de la premiación en Los Angeles, la elección de Emilio Estefan como la Personalidad del Año levantó suspicacias acerca del favoritismo de la cúpula de la versión latina de la Academia hacia el gurú cubanoamericano.
A la hora de los premios, la sospecha cobró visos de certeza: una buena parte de los artistas premiados eran del clan Estefan. Willie Colón, en una declaración pública, llamaba a las cosas por su nombre; alertaba acerca de las artes manipulatorias del inventor de Miami Sound Machine.
Ahora, luego de muchos cabildeos por parte de los alcaldes de Miami-Dade, Miami Beach y Broward, el emporio Estefan y con la anuencia de Gabriel Abaroa, presidente de LARAS, el Grammy Latino volvió a Miami. La gala está programada para el miércoles 3 de septiembre. Pero desde el mismo momento del otorgamiento de la sede el último 2 de abril se abrieron algunas interrogantes. ¿Habrá cambiado tanto el escenario miamense del 2002 a la fecha como para permitir que músicos residentes en Cuba, cuya nominación se daba por descontada, accedieran a la ceremonia? ¿Volverían la Fundación Nacional Cubano Americana, Hermanos al Rescate y otras organizaciones de idéntico estalaje a amenazar con boicotear la gala de los premios? ¿Existirían garantías para la despolitización de un evento que se presenta y vende como un acto de la industria y el arte de la música?
Las respuestas se han ido desgranando. Si en esta oportunidad la FNCA, las autoridades locales y el mismísimo Estefan pujaron por la sede fue porque sabían que contaban con los ases para ser mucho más intolerantes que dos años atrás. Mientras que en el 2001 las presiones a los organizadores (LARAS) vinieron desde afuera, ahora da la impresión de que estos se pusieron de acuerdo con la mafia para complacerla de antemano.
Cuéntese con los siguientes datos. Desde agosto del 2002 el proceso de visado para cualquier ciudadano cubano que desee ingresar a Estados Unidos demora alrededor de ocho semanas. Entre el 22 de julio, fecha en que se dieron a conocer las nominaciones al Grammy Latino y el 3 de septiembre, fecha de la proclamación de los premios, media menos que el término fijado para los trámites. ¿Esto no es un claro indicador de que les sería difícil a los nominados que viven en la isla concurrir a Miami?
Apenas un día después de darse a conocer las nominaciones, Estefan y Willy Chirino llamaron a la prensa para decir que se retirarían de la ceremonia si en ella participaban músicos de la isla.
Uno de los comisionados de la ciudad, Tomás Regalado, declaró inmediatamente que se retiraría de la ceremonia en el supuesto de que cualquier artista "de la Cuba de Castro" subiera al escenario de la American Airlines Arena.
En todo caso, si los cubanos llegasen a hacer acto de presencia en la ceremonia, las autoridades locales aseguraron que a unos cuantos metros de la alfombra roja de acceso la claque de la mafia tuviera las mayores garantías para vociferar su odio, cosa que todavía no stá muy clara para el sector de la comunidad que ha solicitado permiso para apoyar a sus compatriotas de la isla en las afueras del anfiteatro.
Mucho más radicales son los personeros de Judicial Watch. Llegaron a escribir una carta, muy publicitada por cierto, al presidente de la nación para exigir que se prohibiera la entrada al país de los nominados cubanos nada menos que por constituir un peligro para la seguridad de Estados Unidos.
Alguien dirá que se trata del exabrupto de una organización supuestamente no gubernamental (es difícil tragarse ese status), pero da la casualidad que lo mismo ha dicho Otto Reich, agente especial del mandatario para América Latina y el Caribe y elemento de su círculo más íntimo.
Chucho Valdés, Juan Formell y Los Van Van, Ibrahim Ferrer y los muchachos de Buenavista Social Club, Manuel Galbán, David Calzado y la Charanga Habanera, Los Muñequitos de Matanzas, Eliades Ochoa, Zenaida Romeu y las muchachas de su Camerata no van a ser mejors ni peores con un Grammy Latino ni se van a echar a morir si no están el día 3 en Miami. Todavía hay tiempo para que se resuelva su participación en la ceremonia. Pero vayan o no vayan, Miami ha demostrado con creces ser el lugar menos indicado para ser la sede del Grammy Latino y menos para ostentar el título de capital de la música latina.
Escuche la música de los cubanos nominados:
Muñequitos de Matanzas Camerata Romeu (video) Orishas
Charanga Habanera Los Van Van Chucho Valdés Ibrahim Ferrer Eliades Ochoa Polo Montañez


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