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Díaz-Canel: “Toda nuestra solidaridad con México ante la inaceptable violación de su embajada en Quito”

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Policías ecuatorianos tratando de entrar en la Embajada de México en Quito para arrestar a Jorge Glas. Foto: Getty Images.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, manifestó en X su solidaridad con México ante la “inaceptable violación” de su embajada en Quito.

Durante la noche de este viernes, agentes del orden irrumpieron en la sede diplomática y detuvieron al exvicepresidente Jorge Glas, refugiado allí desde diciembre y que había recibido el asilo en esa jornada.

“Toda nuestra solidaridad con México, ante la inaceptable violación de su embajada en Quito. Debe respetarse por todos la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas que es un componente esencial del derecho internacional”, escribió Díaz-Canel.

Como resultado de la incursión de los efectivos en la sede diplomática, México anunció la ruptura de relaciones con Ecuador.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó en X “de forma enérgica” la incursión en la embajada mexicana en Quito.

“Condenamos de forma enérgica incursión de fuerzas militares de Ecuador en embajada de México en Quito que constituye una flagrante violación de Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, derecho al asilo y a la soberanía de México”, escribió el canciller.

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  • Esteban Martínez Loaces dijo:

    Lo prometido es ley. Regreso sobre el tema, que bien lo merece.
    Y aprovecho la ocasión para reiterar mi agradecimiento a Cubadebate por darnos a conocer oportunamente la digna y solidaria posición del Presidente de la República de Cuba ante la vulneración evidente de la soberanía de México por la incursión violenta de fuerzas militares de Ecuador perpetrada en la noche del viernes último a la embajada mexicana en Quito.
    En realidad, no sorprende esta posición de Cuba, para quien conoce de su verdadero proceder en cuanto a la solidaridad con las causas justas en el mundo entero. No obstante, ciertamente, conmueve y nos llena de orgullo la rapidez con que mostramos, diáfanamente nuestro sentir, en la persona de las más altas autoridades de la nación, así como fijamos posición al alinearnos en la defensa de la soberanía del hermano generoso y solidario hoy agredido.
    Desgraciadamente, no es el primero de estos repulsivos e indefendibles hechos sucedidos en el mundo. Y, aunque no es algo que ocurra todos los días, en América Latina y el Caribe, obviamente, ya habían ocurrido otros:
     El 14 de junio de 1956, en Buenos Aires, un grupo un grupo de agentes a las órdenes del general Domingo Quaranta, jefe del temible Servicio de Informaciones del Estado (SIDE) del gobierno dictatorial argentino de Pedro Aramburu, tras ordenar el retiro del retén policial de la Embajada de Haití, penetra violentamente en la sede diplomática, sacando por la fuerza del anexo de la misma a los siete asilados que allí se encontraban.
     El 29 de octubre de 1956, masacre de la Embajada de Haití en La Habana, Cuba.
     El 18 de junio de 1976, militares uruguayos penetran en la embajada de Venezuela en Montevideo y sacan por la fuerza a la maestra uruguaya Elena Quinteros Almeida cuando trataba de pedir asilo en esa legación. Horas después fue asesinada. Se produjo la ruptura de relaciones entre ambos países hasta 1985.
     El 31 de enero de 1980 se produce la escalofriante y flamígera masacre perpetrada por los uniformados del gobierno guatemalteco del general Romeo Lucas García contra la embajada de España en ciudad Guatemala, con saldo de 38 muertos.
     El 22 de abril de 1997, irrumpe en la Embajada de Japón en Lima, Perú, un comando enviado por el dictador peruano Alberto Fujimori, a tomar la embajada nipona, que se hallaba en poder del MRTA para denunciar la situación de las cárceles peruanas y demandar la libertad de algunos compañeros. El saldo fue de 14 guerrilleros acribillados y un civil.
    De las irrupciones brutales en sedes diplomáticas, violando todo lo dispuesto al respecto en Derecho hasta el momento son estas algunas de las más recordadas.
    Y, para quienes ya apenas lo recordaban, habían olvidado, desconocían, no querían conocer o mucho menos recordar, incluso, mantener sumido en el olvido (por diferentes motivos o porque no convenía a sus intereses), para ser fiel a nuestra historia, el forista Orlando, y también el forista K, (que le “corrige el tiro” a otro), trae a colación, muy oportunamente, la masacre en la Embajada de Haití, de 10 jóvenes revolucionarios asilados en esa embajada, sita en 7ma esquina a 20 en Miramar, en La Habana, y no de noche, como la de viernes último perpetrada contra la legación mexicana, sino a plena luz del mediodía del 29 de octubre de 1956.
    No se debe olvidar que ello ocurre cuando un fuerte destacamento policial encabezado por el jefe de esos cuerpos represivos, el general de brigada Rafael Salas Cañizares, acompañado por asesinos de su misma ralea, entre otros el coronel Conrado Carratalá Ugalde, jefe del Departamento de la Dirección de la policía, el coronel Orlando Eleno Piedra Negueruela, jefe del Buró de Investigaciones y el capitán Esteban Ventura Novo, jefe de la tenebrosa Quinta Estación, todos de muy triste recordación en Cuba, (y quienes a la caída del dictador Fulgencio Batista, en enero de 1959, encontraron tranquilo, acogedor y permanente refugio en Estados Unidos), penetraron en la legación de Haití y, a tiro limpio, procedieron a aniquilar, sin escrúpulos, a todos los diez asilados allí refugiados.
    No se exceptuaron de esta masacre a quienes ya esa cancillería les había concedido salvoconductos y esperaban por las visas que le permitieran viajar al país que se las concediera. El escaso personal diplomático se hallaba ausente de la residencia en ese momento.
    Los asaltantes no pudieron realizar esta masacre impunemente, como probablemente suponían. Había una sola arma en el recinto en poder de los refugiados. Quien la tenía, (varios autores afirman que Secundino Martínez Sánchez, alias “El guajiro”) al caer, desde el piso, ya moribundo, logró herir de gravedad al tristemente célebre, por golpista, asesino, obeso y bravucón brigadier batistiano.
    Muy acertadamente el forista Orlando recuerda a todos que en la ocasión de esta masacre y a propósito de ella, la OEA no dijo nada. Ciertamente ninguno de sus miembros, ni ningún otro, llevó este caso al seno de la Organización de Estados Americanos. No podía ser de otra manera. ¡Ya en esa época, aunque no la habían calificado así aun, también era un verdadero y lacayuno ministerio de colonias!
    Bochornosamente también hubo silencio en la ONU y en otros organismos internacionales sobre este hecho.
    Ninguna voz se alzó en el Gobierno o en Congreso de los EE.UU, tantas veces autoproclamado “campeón de la democracia y los Derechos Humanos” en el planeta. Era de esperar esta actitud: El batistato era un engendro sustentado por ellos, para su uso y beneficio, por lo que le apoyaron en todas sus tropelías hasta el último momento. Incluso después.
    La triste realidad de esta masacre fue silenciada igualmente por la prensa internacional. ¿Por dónde andaba veraneando la tan elogiada libertad de prensa?
    Y, aunque el hecho podía ser tomado como una declaración de guerra al estado agredido, la realidad es que solamente las relaciones del régimen golpista y oprobioso de Batista con Haití fueron tensas solo hasta el mes de diciembre de ese año pues, con el nuevo Gobierno en Port- au – Prince… volvieron a normalizarse, ¡como si nada hubiera ocurrido!
    Y los diez mártires de esta ocasión, se añadieron a los otros miles de asesinados por la dictadura batistiana, pasaron a engrosar el dolor del pueblo cubano y a formar parte del “… altar más hermoso de la honra...”. Muchas gracias.

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