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¿Qué ha sucedido con la primera fábrica de nasobucos en Cuba radicada en Matanzas?

Por: Lisandra Pérez Coto, Arnaldo Mirabal Hernández y Guillermo Carmona Rodríguez
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A tres meses de su funcionamiento, la primera fábrica de mascarillas de Cuba aún no ha comercializado el primer nasobuco. Foto: Periódico Girón.

Hace unos meses atrás, por varios canales comunicativos se promocionó con mucho bombo y platillo la noticia de que en Matanzas se instalaría la primera fábrica de mascarillas de Cuba gracias a la gestión de la empresa de confecciones textiles Unymoda, perteneciente al grupo empresarial Gardis.

Entre los medios de prensa que reprodujeron tal noticia se encuentra el periódico Girón, que el 23 de abril publicó la entrevista “Nasobucos cubanos con alma siria”, concedida por el proveedor de las máquinas Lway Aboradan, un ciudadano sirio radicado en Cuba.

Esta instalación, ubicada en la Universidad de Matanzas, sede Camilo Cienfuegos, despertó interés por su evidente utilidad y por constituir una lucrativa oportunidad de negocios. Sin embargo, con el tiempo acabó el furor, pues se desconocía sobre su comportamiento productivo y su destino final. Por tales motivos, el periódico Girón decidió realizar un seguimiento informativo al tema.

Entre los resultados más impactantes descubiertos se halla que a tres meses de su puesta en funcionamiento, aún no se ha comercializado el primer nasobuco. En estos momentos, en los almacenes de la instalación se acumulan más de 250 000 mascarillas, cifra aportada por Liudmila Pérez Montero, administradora de la entidad.

Entre junio, julio y agosto Matanzas sufrió el cuarto rebrote de la covid-19. Las cifras de contagiados por jornada superaban los 1 000 y el sistema de salud se resintió de tal manera, que sus profesionales, de todo el país, debieron trasladarse hasta ese occidental territorio para prestar socorro.

Durante semanas, la provincia se posicionó en el foco epidemiológico y mediático de Cuba. En dicho tiempo la fábrica ya se encontraba en funcionamiento. No obstante, ni un solo cubrebocas se empleó para contribuir a la protección de los médicos o de la población.

Además, a menos de 500 metros de esta unidad del Grupo Gardis radica uno de los centros de aislamiento más importantes del territorio, el de la Universidad de Matanzas. Todo esto sucedió a pesar de que la directora de Unymoda, Maribel Rodríguez Argüelles, afirmó en varias declaraciones que la prioridad para su institución consistía el colaborar con el sector de la salud.

Este equipo investigó no solo la demora en comercializar los nasobucos en el pico pandémico, sino, también, ciertas irregularidades en el proceso de puesta en marcha de las dos líneas de confección y el bajo nivel de producción que mantienen hasta el momento.

Negocios a simple vista ventajosos

El proyecto de la fábrica de nasobucos se originó en marzo de 2020, cuando coincidieron Lway Aboradan y el grupo empresarial Gardis.

“Fue en Matanzas por casualidad. Nosotros estábamos aquí en la Feria del Libro y conocimos al grupo Gardis. Vimos que tienen un trabajo vinculado con los textiles. Cuando llegó la pandemia, lo primero que se nos ocurrió fue hacerle una propuesta para la fábrica de mascarillas. Ellos tuvieron mucho empeño y le dieron seguimiento”, explica Aboradan.

En un primer momento, se concibió que sería una asociación económica internacional. La demora y lo complicado de algunos trámites provocaron que el empresario actuara, al final, solo como proveedor de la maquinaria y de la materia prima. “Muchísimos, muchísimos obstáculos y el proceso es tan largo que si hubiéramos ido por el camino de la asociación, aún no hubiéramos tenido la fábrica”, ahonda Lway.

El país ha llamado en reiteradas ocasiones a buscar la inversión extranjera como una vía para realizar negocios lucrativos para la Isla; sin embargo, aún restan trabas burocráticas que no hacen factible o, por lo menos, sencillas estas iniciativas.

Según explica la directora de Unymoda, la oferta de Aboradan se sometió a licitación. El trámite lo llevó a cabo la empresa importadora Consumimport. De entre todas las propuestas que se buscaron, la del comerciante sirio resultó la más acorde.

Ello se debió a que aceptó que se le pagara en CUC la maquinaria, moneda todavía en circulación en ese tiempo, aunque cuando comenzó la Tarea Ordenamiento debieron, entonces, pagarle en moneda nacional.

Además, la materia prima la entregaría en consignación; es decir, cobraría en la medida en que se vendieran los productos (hasta ahora él no ha recibido el primer pago). Por último, se comprometió a encargarse del montaje de las plantas.

Lway Aboradan se relaciona con Cuba desde hace 30 años. Aquí estudió licenciatura en Farmacia y su esposa es cubana. Según él confiesa, su deuda con el país es inmensa, por ello las condiciones tan ventajosas que ofreció para el negocio. Incluso, aunque el contrato concebía la importación de una sola planta, él regaló una extra. Sin embargo, no podemos olvidar que, en última instancia, también es un comerciante.

La inversión realizada por Unymoda ascendió a más de cinco millones de pesos. A simple vista, por causa del contexto sanitario que vivimos se percibe que resultaba un proyecto con gran potencial. Quizás por estas razones duelan tanto las irregularidades y demoras a la hora de producir y comercializar los nasobucos.

Infortunios y mala praxis

Pudiera alegarse que la falta de capacitación es la causa de las continuas paradas. Foto: Periódico Girón.

Un estudio de factibilidad intenta establecer de antemano los pasos necesarios para que un negocio avance sin tropiezos, avizorando cada posible escollo en el camino. Si bien la fábrica de nasobucos de la empresa Unymoda realizó ese estudio, no ha podido concretar un arranque que dé cierta estabilidad a la industria. Y, para mayor desgracia, produce insuficientes mascarillas, que descansan el sueño eterno en un almacén.

Al parecer, las planificaciones previas no fueron objetivas y las variables analizadas para la puesta en marcha de los equipos, más que mascarillas, producen desconcierto a cada paso.

La primicia que representaba contar con la primera fábrica de este tipo en el país se ha diluido en el tiempo. A estas alturas, muchos se preguntan por qué un proyecto que beneficiaría a tantos no ha logrado el impacto deseado.

La puesta en marcha no ha sido del todo feliz. Los desperfectos se han sucedido una y otra vez. Pudiera alegarse que la falta de capacitación es la causa de las continuas paradas, impidiendo que las líneas de producción alcancen la capacidad máxima, de 120 mascarillas por minuto.

Según Maribel Rodríguez Argüelles, los empleados contaron con 15 días de adiestramiento, aunque reconoce que lo ideal hubiese sido que viajaran a China, o que llegara algún especialista desde ese país. La pandemia frustró ambas variantes.

Para Diosdado Abreu Falcón, director del grupo empresarial Gardis, los contratiempos han sido menores. “Yo no creo que haya ningún problema. Las máquinas se van adaptando a un período de trabajo, que se llama en la industria un proceso de adaptación de la maquinaria”.

En cambio, el sirio Lway Aboradan no sabe cómo explicar la nula eficacia, si partimos del objetivo primordial de la planta: la comercialización del producto.
“No está a su máxima capacidad porque hubo muchos inconvenientes por los mismos procesos de preparación de la instalación, la preparación de las personas que estaban al frente”.

Severo en sus planteamientos, Aboradan explica que quienes montaron la planta no se guiaron estrictamente por las indicaciones que traía el equipo. “La desprogramaron y empezaron a usar una como repuesto de la otra”, agrega el euroasiático.

Los inconvenientes que afectaron el montaje, según relata, se iniciaron desde la propia llegada de las máquinas, las que fueron extraídas del embalaje antes de asumir las labores constructivas en la edificación, lo que provocó que fueran expuestas al polvo.

El propio día de la llegada del segundo compresor (el primero no lograba distribuir el aire necesario para el funcionamiento de las dos líneas), sufrió una avería en uno de los relojes que miden la presión por mala manipulación durante el traslado.

Se suma, además, que la empresa no contaba con el importe necesario para adquirir equipos de climatización, una de las indicaciones ineludibles para la operación y conservación de la planta. ¿Y los estudios de factibilidad no lo previeron?, se preguntaría uno.

Si bien gracias a la gestión del propio suministrador de la materia prima, la fábrica contó finalmente con tres aires acondicionados, todavía no se logra instalar un tercero que completaría las ocho toneladas requeridas para el buen desempeño de la instalación. Este detalle imprescindible pudiera acarrear roturas en el futuro.

“La máquina está preparada para un clima bajo. A mayor nivel de producción genera más calor y se puede sobrecalentar al no estar en un clima adecuado”, reconoce Liudmila Pérez Montero, administradora de la planta.

Aunque el comprador de la moderna línea de producción aseguró durante nuestra entrevista que el equipamiento funcionaba días antes de salir de viaje, y para corroborar el hecho mostró una grabación en su celular, Liudmila Pérez Montero justificaba el funcionamiento de una sola línea “porque la otra había sufrido un desperfecto técnico en un tornillo, así que como cubanos hemos tenido que innovar”.

Lejos de enaltecer el ingenio nacional, produce un poco de estupor, porque apenas se ha logrado pagar la inversión; incluso, no se ha comercializado un producto y la falta de pericia y capacitación en el manejo se hace evidente.

Se coleccionan mascarillas

A las evidentes complejidades técnicas, deficiencias en la manipulación y demás inconvenientes de la puesta en marcha, habría que añadir una paradoja lamentable: no ha llegado a la población o personal de la salud ninguna de las más de 200 000 mascarillas acumuladas durante ese periodo.

Resultan justamente las limitaciones y deficiencias en la comercialización de este producto uno de los puntos débiles más evidentes de la añorada inversión.
En principio, las irregularidades de la puesta en marcha truncaron, incluso, posibilidades de exportación a países del área, interesados en la compra de casi cuatro millones de mascarillas.

Sin embargo, en las entrevistas realizadas, este equipo conoció de las fallidas gestiones de la dirección de Unymoda y el grupo Gardis para cumplir con el objeto social de la fábrica de llevar el imprescindible accesorio a sectores prioritarios como la salud y el turismo, con los que aún no existen contratos.

Por otra parte, de las empresas y entidades mencionadas por Maribel, con las que supuestamente se procesa la venta de las mascarillas, solo la Rayonitro confirmó el pedido de compra de 200 mascarillas, todavía por formalizar.

Mientras, la producción, pese a los contratiempos, avanza y se acumula más de medio millón de mascarillas sin destino inmediato.

Este asunto no preocupa a Diosdado y Maribel, quienes explican que, como empresarios, el tiempo estimado para reponer la inversión aún les permite otros meses, incluso años de producción estancada, que, aseguran con especial optimismo, venderán en algún momento.

“Con las mascarillas que tenemos ahora, si las vendiéramos al mismo precio que otros en La Habana, tendríamos tres millones de pesos, y esta fue una inversión de cinco millones para pagar en cinco años. Es decir, no tenemos preocupaciones como empresa. Nosotros salimos adelante, porque se van a vender. Además, tenemos otras entradas en divisas y contamos con materia prima para tres millones de mascarillas, lo que equivaldría entonces a 15 millones".

Este aspecto no lo comprende, por el contrario, Lway Aboradan, quien ofreció a esta empresa facilidades de pago que favorecen los procesos de comercialización.

“Yo di tiempo de pago para que compraran la materia prima, fabricaran, vendieran y después me pagaran. Como empresario extranjero, no entiendo cómo un nivel de producción en medio de un momento de crisis aquí no se vendió. ¿Por qué no se vendió?, yo pregunto igual que ustedes", dice.

Para Maribel, el principal inconveniente resulta la forma de pago en MLC, moneda en la que se adquiere la materia prima, y aunque afirma que se valora la venta a la población, esta parece depender del mercado priorizado en MLC.

“Hicimos nuestros cálculos y hay un porciento que podemos venderle a la población; es decir, que cada tres mascarillas que vendamos en MLC, podemos vender una mascarilla a la población”, asegura, un razonamiento del que se deduce continuaremos esperando para adquirir las mascarillas matanceras.

En tanto, Consumimport, que almacena la materia prima a pocos metros de la fábrica matancera, también ha hecho sus cálculos y ha trasladado, hasta la fecha, buena parte de los insumos inicialmente importados hacia otros talleres que, con menor capacidad de producción, sí logran vender las mascarillas.

“Yo garanticé a Cuba seis meses de producción a razón de 120 mascarillas por minuto por dos —porque son dos líneas— en una jornada laboral de ocho horas, que suman 1 500 000 mascarillas por mes. No es lógico que dos entidades del país, una de ellas con una sola máquina que no produce ni 40 por minuto, ya comprara dos o tres veces y aquí aún estén almacenando mascarillas”, cuestiona Aboradan.

Y mientras allí se almacena, la demanda persiste; tanto, que se comercializa en el sector no estatal alrededor de los 25 CUP, casi cinco veces el precio estimado para la venta por Unymoda.

Según explicó a Girón Aboradan, en los inicios del proyecto Cuba compró dos millones de mascarillas a unos 48 centavos dólar como promedio, unos 960 000 en total, cifra que, de haberse producido en Cuba, solo hubiese ascendido a 160 000.

Conclusiones

La fábrica de mascarillas contaba con el contexto, los recursos y la voluntad para convertirse en un proyecto altamente oportuno. Más allá de un valor puramente financiero, también hubiera tenido una gran utilidad social. Nunca sabremos cuánto dinero en concepto de importación de mascarillas le hubiera ahorrado al país o cuántos profesionales de la salud o pueblo en general se hubieran podido beneficiar de sus productos, en medio del más violento brote de covid-19 que ha sufrido el país.

Gran parte de la responsabilidad de la llegada a buen puerto de estos proyectos depende de factores que no se pueden violentar, como el cuidado en cada detalle, la claridad en lo que se desea, la previsión y la preparación del personal.

En ocasiones, las buenas intenciones no resultan suficientes. Hay que recordar que el dinero empleado para la compra de las maquinarias y su puesta en funcionamiento, aunque manejado por Gardis, pertenece al pueblo y, por tanto, su uso debe ser lo más inteligente y cuidadoso posible.

(Tomado de periódico Girón)

Se han publicado 1062 comentarios



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  • Sergio Hernández Silva dijo:

    El gobierno de Matanzas debe dar una respuesta y el gobierno central también
    Quien es responsable de eso
    Estamos hablando de la Pandemia. Que dirá Duran?

  • Denia dijo:

    Mano dura, es lo que hay que ponerle a los Empresarios en Cuba, el gobierno hace un esfuerzo extraordinario para que el país salga adelante, y ellos sacando cuentas de bodega, para recuperar la inversión, cuando lo que de verdad se necesita es que las mascarillas lleguen donde tienen que llegar. Gracias

  • Palmiche el original dijo:

    Era una noticia para publicar un día de semana.

  • patri dijo:

    Buen trabajo periodístico. Que pena y vergüenza uno siente al ver tanta falta de sensibilidad. Y las sanciones a todos los responsables de la cadena de barbaridades?

  • Cubana dijo:

    Dónde están los responsables de esa ineficacia, de ese dirigente que no le preocupa su empresa por que un día va vender las mascarillas, no importa cuando? Da vergüenza escuchar esoscriterios

  • Cubano40 dijo:

    Que va a suceder con todos los inresponsables que permitieron todo este desastre. Ese es el analisis. Luego empezar de una vez y por todas a comercializar pues hoy en el mercado paralelo valen cada 1 hasta 20 pesos y es abusivo para el pueblo trabajador. Ademas de darle respuesta a este inversionista que lo que hizo fue ayudar al pais y ahora no ve el resultado de nada. Pongamosle corazon a Cuba y los que se equivoquen y afecten al pueblo humilde y revolucionario que asuman las concecuencias de sus errores que a veces no son tan ingenuos.

  • Master dijo:

    Sin ninguna duda,alguien se está llenando los bolsillos y no es precisamente Aboradan,quien ha invertido una gran suma de dinero,no,aquí en las calles de la Habana una mascarilla cuesta mínimo $25.00 y eso lo vemos a diario y no en ninguna tienda. De donde salen?

  • Jessi dijo:

    No entiendo cómo los directivos de la empresa en vez de tratar de resolver el problema y vender las mascarillas tan necesarias en estos tiempos se refugia en el comentario de que en algún momento se venderán. El país necesita levantarse para volver a ser el país que éramos o incluso aspirar a una mejor economía y casos como éste nos hace perder las esperanzas. Hay que aprovechar al máximo las oportunidades que se nos dan y aunque sea algo doloroso, el mercado de los productos necesarios para combatir la Covid 19 ayudaría al fortalecimiento de nuestro país pq actualmente la demandada aumenta. Yo creo que Cuba puede ser incluso mejor de lo que era pero eso depende del trabajo de todos

  • Master dijo:

    Sin ninguna duda,alguien se está llenando los bolsillos y no es precisamente Aboradan,quien ha invertido una gran suma de dinero,no,aquí en las calles de la Habana una mascarilla cuesta mínimo $25.00 y eso lo vemos a diario y no en ninguna tienda. De donde salen? Ahí les dejo la tarea a quie corresponda

  • MPC dijo:

    Que pena que estas cosas sucedan, lamentablemente no so cosas aisladas, yo diría que es algo habitual en nuestro comercio exterior, pero exceptuando esta noticia que merece el reconocimiento al periodista, por tener la valentía de plasmar la verdad en blanco y negro, todas las demás noticias que leo y escucho en nuestros medios hablan de los éxitos de nuestro comercio exterior. Que pena!

  • Hugo rodriguez dijo:

    Esta muy bien no se puede dañar la dignidad de una persona y todas esas personas han dañado la dignidad de un pueblo y han jugado con los recursos del pueblo y por que ya no estan todos como obreros de la agricultura que es lo que merecen todos por ser tan irresponsables despues hablan del bloqueo esos son mas malos que los del 11j

  • LV70 dijo:

    Muy bueno el artículo y muy triste ver lo que ha sucedido con esa inversión tan necesaria. Si pensamos la importancia que tiene la inversión extranjera y la Empresa Estatal Socialista para la economía cubana, sólo dan deseos de llorar. Hasta dónde llegará la ineficiencia !!!!!!!

  • Fernando I. Ulacia dijo:

    Ya indignación es tanta, que yo eso no lo público, me dice todo, no hace falta comentarios.
    Hace poco, no recuerdo si leía o escuchaba, de no mencionar tanto, la palabra bloqueo; hoy me parece que lo entiendo, ahí se explica. Resolvamos nuestros problemas primero.

  • Isla dijo:

    Con todo respeto de los asombrados. A mí nada de esto me asombra y mucho menos me deja con la boca abierta. Cuántas historias como esta se han repetido tantas veces en nuestro país??? Estoy segura q coincidirán conmigo q muchisimasssss!!! Y al final q ha pasado NADA. Por q no se analiza estas cuestiones por la alta dirección del país??? Por q seguimos repitiendo como papagayos q nuestro mayor problema es el bloqueo de los EEUU y no acabamos de ser eficientes con los recursos y programas de desarrollo q se facilitan, como este?? Dónde están los responsables??? Al final siguen ganando sus altísimos salarios y no han cumplido con la función social q les corresponde y el pueblo sigue en las mismas: pagando por el mal trabajo de algunos y por la indolencia de tantos. Mientras sigamos así nunca seremos eficientes y mucho menos confiables para nadie. Espero me publiquen. Gracias

  • Andro Liuben dijo:

    No aprendemos la lección de que el actor económico eficiente y emprendedor, el llamado a hacer avanzar la economía nacional es el ¡¡¡actor privado!!! Esto no habría pasado con un actor privado. Recordemos cómo negocios privados fabricaron miles de nasobucos para regalar en medio de lo peor de la pandemia y sin inversión ni ayuda de nadie. Si este proyecto fue licitado, debieron llamar para ello a privados, y si en Matanzas no había, de La Habana habrían salido una ola de interesados y así esta no sería otra historia desafortunada de fracasos y justificaciones.

  • Roberto dijo:

    Interes por la información

  • Vicem dijo:

    Visto el caso y comprobado el hecho, es un problema de mentalidad y de acomodo en la zona de confort, muchos se creen empresarios y emprendedores y no tiene ni idea para hacer valer lo más básico para llevar hacer rentable una empresa, hay que tener claro el concepto de eficiencia además del de eficacia acompañado de lo que nunca debe faltar la calidad, para entenderlo se requiere de un cierto nivel de estudio y análisis que permita adaptar estos concepto generales a tu negocio y para terminar si es verdad sobre las tribulaciones que tuvo que pasar la entidad para lograr la inversión, repito si es verdad, entonces el MINCEX miente y tiene engañada a mucha gente

  • Tifon dijo:

    Con cuba siempre es lo mismo, mucha iniciativa muchas ideas, pero en la práctica nada, es como hablar por hablar, lamentablemente pasa siempre con todas las empresas del país, y con algunas nuevas que se montan, no llegan a funcionar porque casi siempre hacen lo que les da la gana, y casi siempre dañan el producto a utilizar por malas manipulaciones, así entre ellas se encuentra la bioplanta eléctrica de Ciro redondo en ciego de Ávila, una inversión millonaria, y que paso, ahí está sin producir nada de electricidad por no respetar los requisitos de montaje de la planta, nada, que nadie responsable paga por tamaño ineptitud y falta de responsabilidad.

  • Oscar Alfonso Sosa dijo:

    Este es un ejemplo de las tantas trabas e insuficiencias humanas que persisten en el sistema de producción de nuestra economía y de cuán lejos estamos para asimilar, en bien de la nación, al inversión extranjera. Podremos leer y releer causas, motivos..pero lo que nadie puede justificar es que las mascarillas estén almacenadas. Y me pregunto, ¿desde que se puso en marcha la fabricación de las mascarillas, excepto el inversor, quiénes han estado al tanto de lo que allí ocurre y cuántos han trabajado en la solución a las problemáticas en el instante preciso? Un inversor serio pone su empeño en que aporte se vea rápidamente traducido en producciones y estas comercializadas, dando respuestas a problemáticas, en este caso, la de la Covid-19. Mientras,muchos cubanos tiene que comprar en la calle mascarillas a precios vergonzosos.

  • MASM dijo:

    A ver si entiendo.

    El artículo, que le faltan aspectos por informar como por ejemplo ¿cuándo va comenzar la venta de esa producción? O que le han hecho a los responsables de tanta chapuceria? Y otras cosas.

    El artículo está incompleto pero nos informa el relajo mayúsculo que ha ocurrido a todos los niveles y aún persiste sin aparente solución.

    Nos enseñaron el pájaro volando y la jaula. Pero Cuba, el pueblo, necesita el pájaro dentro de la jaula.

    ¿quien responde por tamaña falta de respeto ?

  • lazarotorquemada1@gmail.com dijo:

    Espero que empiecen a surtir las casas comisionista con nasobucos,, después de 2 años...

  • Mauro dijo:

    Primero, es tan contrrevolucionario, cómo cualquier otra cosa; es jurídicamente sancionable, en todo el escalón administrativo, desde el ministerio, grupo empresarial, empresa y fábrica. Es administrativa y económicamente sancionable. Es indegnisable al proveedor y finalmente, es una muestra de lo imprescindible de que los órganos locales elegidos o designados, los organismos del partido a todos los niveles, se impliquen en la supervisión de todo lo que esté en el territorio independiente de la subordinación de la entidad.
    ? Cuántas veces en medio de la pandemia se increparon frente a frente, salud pública, fábrica y otros con el gobierno de árbitro para exigir, por lo que es del pueblo, el verdadero dueño?

  • Ernesto dijo:

    Leer esto no provoca otra cosa que no sea asco, ni siquiera asombro, simple y llanamente asco. Al final la respuesta de los responsables era que no había perdidas económicas porque vendiendo los nasobucos al precio que se venden ahora en La Habana se ganan 3 millones de pesos. No les preocupaba una provincia, la misma en la que están almacenados los dichosos nasobucos, superinfestada, médicos con trapos en la cara, la gente enfermando y muriendo, un país en ruinas, nooooo. NO HAY AFECTACION ECONÓMICA, eso es lo que les preocupa. Es increíble esta situación, parece una novela mal escrita.

  • Ivan dijo:

    Un claro ejemplo de cubaneo y mala administración y como remate, la expresión "lo vendemos al precio que esta en la calle y recuperamos la inversión", lo que demuestra que ahí no se piensa en el pueblo, que ahí no se piensa como país

  • Papirriki dijo:

    Una muestra más de autosuficiencia-insuficiente. Si una cosa está clara en Cuba es como ejecutar un proceso de inversion, existiendo una legislación específica para ello.
    Nunca he visto a un proveedor de tecnologías desentenderse de sus obligaciones en el proceso de instalación y puesta en marcha de su equipamiento, así como de las condiciones para el el cumplimiento de las exigencias del proyecto.
    Allí se manifiesta más dominio del corazón que de la mente.
    Todas las partes son responsables de los resultados de seguro ambas han violado lo dispuesto para hacer esas cosas.

  • Samurai dijo:

    Los responsables deberían pagar las pérdidas por su mal trabajo pero este sistema es tan humano con los irresponsables que hipoteca el futuro permitiendo a los que se equivocan y confunden seguir con sus shapucerias. Esto pasa en todas las empresas desde que tengo memoria.

  • Romerico dijo:

    Felicidades por tal artículo periodístico.
    Aquí se demuestra la incapacidad de muchos directores de Empresas para sacar nuestra economía adelante.
    Estos, son los que por mantener sus privilegios de dirigir ponen las trabas y obstaculizan el desarrollo económico.
    Así con estos ejemplos no puede haber inversión extranjera.

  • Korina dijo:

    BD,yo sé que hay comentarios que no se publican pero no es mi intención se haga público.Soli quiero que sepan que en Yaguy municipio de SSP hay personas que no pueden comprar las máscaras contra la covid por el precio están a 450 y 500 pesos de donde salieron esas máscara?.Pero los nazobuco empezaron a 15 y ya están hasta 30 pesos de donde salieron esos nazobuco?muchas personas tienen que usar protección criolla las cuales no son efectivas.Disculpen ir tomar esta oportunidad para ésta inquietud.

  • Adolfo dijo:

    Muy buen artículo, este tipo de periodismo es que nos hace mucha falta, ahora espero que el periódico Girón le de seguimiento al tema

  • Osdanys dijo:

    Esta historia sacada de un cuadro de Dalí sólo sucede y puede suceder en la economía socilsta cubana y sólo dejarán de existir cuando los decisores de cualquier área política y económica tengan que hacer colas como si fueran parte del pueblo.

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