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Ahí viene Fidel, un libro del Comandante y su pueblo

Por: Javiel Fernández Pérez
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El libro recoge en textos e imágenes los detalles del paso del cortejo fúnebre del Comandante en Jefe desde La Habana hasta Santiago de Cuba. Foto: Ariel Cecilio Lemus/ Granma

El recién concluido capítulo habanero de la 27º Feria Internacional del Libro acogió la presentación bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo del libro Ahí viene Fidel, de los periodistas Wilmer Rodríguez Fernández y Yunet López Ricardo.

El volumen es la única obra escrita hasta el presente que narra en detalle a través de una gran crónica lo vivido en Cuba durante el homenaje póstumo tras conocerse el fallecimiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

Según trascendió en la presentación, esta es una obra de amor escrita a cuatro manos en la intimidad del hogar por dos jóvenes periodistas que quieren a Fidel sin haber tenido la oportunidad de conocerlo personalmente: Wilmer, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Yunet, del diario Juventud Rebelde.

En las páginas de Ahí viene Fidel, la poesía de Yunet contrasta con la exquisita crónica de Wilmer plagada de imágenes que brotan como los frescos recuerdos del joven que tuvo a su cargo la narración en tiempo real para la Televisión Cubana del recorrido de las cenizas de Fidel desde La Habana hasta el Cementerio de Santa Ifigenia.

Al decir de Wilmer, ¡Ahí Viene Fidel!, es la frase que más se oyó durante aquellos cinco días de viaje hacia Santiago de Cuba”, de ahí el título del libro cuyos protagonistas únicos son Fidel, “quien nunca defraudó a su pueblo” y Cuba, “que siempre confió en él”, como consta en la dedicatoria del volumen.

“El pueblo no hablaba de Fidel en pasado, sino que decía ahí viene Fidel en presente, como si llegara en los tiempos de verde olivo con toda su energía a los diferentes lugares de Cuba”, agregó.

El libro recoge poblado a poblado el último encuentro de Fidel con el pueblo que bajo el hilo conductor de la caravana de regreso acudió a despedirlo a la Carretera Central con las iniciativas más espontáneas que ahora quedan registradas para la posteridad en las conmovedoras imágenes de los fotógrafos y camarógrafos que por aire o tierra acompañaron o esperaron el cortejo fúnebre del Comandante en Jefe.

Yunet dice “que este no puede ser un libro triste, este es un libro necesario para que las próximas generaciones sepan en detalle cómo fue que nosotros despedimos a Fidel, cómo fue que Cuba durante esos días le hizo tanto agradecimiento, le devolvió tanto cariño”.

Mas sí es un texto arranca lágrimas que hay que abandonar a ratos, sobre todo en aquellos pasajes de las pendientes empinadas de las calles santiagueras cuando en las postrimerías del adiós el lector conmovido tiene que enfrentarse a las palabras del joven chofer:

“Yo sabía que tocaba esa loma y antes de empezar a subir le dije a los muchachos: si el yipi se para o se va hacia atrás nos tiramos bajo las ruedas, pero el cofre lo protegemos como sea”.

El texto lo introduce la frase de Fidel pronunciada al entrar a La Habana el 8 de enero de 1959:

“Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión –en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres–, y ese será el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, ese día se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”

El libro comienza con un Fidel vivo reflejado en sus últimas fotos públicas aparecidas en la prensa y termina también con un Fidel vivo evocado en la última oración del texto: “En lo adelante la vida de Fidel dependerá de nosotros”.

Se han publicado 15 comentarios



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  • graciela milanca dijo:

    Como podría adquirirlo y también el del Presidente Raúl Castro del diplomático ruso, no recuerdo su nombre. Vivo en Valdivia, Chile. Muy lejo parece.
    Gracias

  • mai dijo:

    quisiera saber si este libro llegara hacia todas las provincias por ejemplo en ferias del libro, en mi caso a la provincia de Granma, yo quisiera tener un libro como este, por favor dar detalles de la distribución y venta de este libro. agradeceria su argumentación sobre este tema. gracias

  • cumbrera dijo:

    como dice Yunet, este es un libro necesario para que las próximas generaciones sepan en detalle cómo fue que despedimos a Fidel, yo por mi parte quisiera tener un libro como este para más adelante enseñarle a mi niño y contarle que tan importante es Fidel en la vida de cada revolucionario, ya que mi niño esta pequeño todavia y aunque lo lleve conmigo el día en que fui a despedir al comandante, quiero contarle sobre el cuando este mas grande. Gracias, por este libro.

  • Iris dijo:

    Buenas Tardes, desearía muchísimo tener el libro. Vivo en Sancti Spíritus y me fue imposible obtenerlo en la feria del libro. ¿Dónde lo venden en otro lugar fuera de la feria?.
    Admiro mucho el trabajo de Wilmer Rodríguez Fernández y por el contenido del libro deseo tenerlo aún más. Gracias

  • Angel dijo:

    Dónde lo puedo comprar?

  • CARLOS BÁEZ PUIG dijo:

    NO SABEN CUANTO LAMENTO NO PODER LEER ESE LIBRO.
    VI UN REPORTAJE EN TV QUE COMENTA EL CONTENIDO POR EL MAGNÍFICO PERIODISTA WILMER Y A SIMPLE OÍDO ME PARECIÓ UN DERROCHE DE COMENTARIOS FABULOSOS.
    ME GUSTARÍA SABER DONDE PODER COMPRARLO

  • Enmanuel (pichy) dijo:

    Por conocer a sus autores ya se de antemano que es TRONCO DE EXCELENTE LIBRO!!, no porque lo haya leído, y eso duele, duele mucho, se han acabado y son una misión imposible conseguirlos, entre otros tantos…..porqué la buena literatura tiene tan pocas tiradas y gastan cientos de miles en otras tan banales y superficiales??

  • Sed Pérez dijo:

    No he podido lograr obtener el libro ¡Ahí Viene Fidel!. /Que debo hacer para poder
    Que debo hacer para lograr un ejemplar o en digital
    No pude estar en la Feria del libro en la Habana por dificultades en la salud.
    tengo una revista de los CDR/ la calle/ No. 87 .que en la portada dice :
    YO SOY FIDEL , dedicada a a nuestro Fidel donde aparecen fotos del recorrido en el país. Pero es muy importante , el poder logar este trascental libro , bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo del libro Ahí viene Fidel, de los periodistas Wilmer Rodríguez Fernández y Yunet López Ricardo.

  • Randy Perdomo Garcia dijo:

    Quiero agradecer este artículo Ahí viene Fidel, un libro del Comandante y su pueblo; gracias Javiel por esta información. Y agradecido de que dos jóvenes como Wilmer y Yunet nos regalen su empeño y hacer siempre permanente la presencia de nuestro Comandante. Y quiero compartir las palabras de presentación del Libro en la Cabaña:

    Palabras en la presentación del libro “Ahí viene Fidel”.

    Feria Internacional del Libro.
    Sala Nicolás Guillen. Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.
    La Habana, 8 de febrero 2018.

    En primer lugar, quiero agradecer a los autores y a la editorial Verde Olivo el haberme concedido el inmenso privilegio de presentar tan importante obra, para las presentes y futuras generaciones de revolucionarios, dentro y fuera de Cuba. Además, mucho me complace presentarle este testimonio, esta crónica tan emotiva, ante un colectivo tan numeroso y representativo de jóvenes que quieren a Fidel. A la vez, me dan la oportunidad de, más que presentar un libro, rendirle homenaje a su protagonista, nuestro querido Comandante en Jefe.
    Sobre el libro, quiero expresar que es la única obra escrita hasta el presente, que narra en detalle a través de una gran crónica lo que vivió Cuba durante los 9 días más tristes de su historia.
    Considero importante mencionar que esta obra que presentamos es la primera que escriben dos jóvenes, ambos brillantes periodistas, que además quieren a Fidel sin haberlo conocido personalmente. Esta es además, una obra de amor escrita en el hogar, a 4 manos. Me contaron en la editorial que a ambos autores se les solicitaron sus fotos para ubicarlas en la contraportada junto a su biografía, y respondieron que en el libro solo podían aparecer las fotos de los protagonistas: de Fidel y de nuestro pueblo.
    Este es también un libro que comienza a escribirse en momentos posteriores a que Wilmer narrara en vivo y a tiempo real todo lo que ocurrió durante la caravana. El libro contiene los recuerdos de Wilmer, y además la poesía de Yunel. Esto me hace recordar las palabras de Martí cuando expreso: “cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra es invencible”. [José Martí, “De las damas cubanas” Obras completas V: 16-1 7].
    Introduce el libro la frase profética de Fidel, recordada al pueblo por nuestro querido Raúl en diciembre de 2016 en la Asamblea Nacional:
    “Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”. [Fidel Castro Ruz, 8 de enero de 1959].
    Quisiera referirme al título del libro “Ahí viene Fidel”, que es lo que decían muchos al paso del cortejo. El mencionado titulo me hizo recordar las palabras de Raúl cuando Fidel se quedó sin voz durante su discurso a inicios de la Revolución, el 6 de agosto de 1960: “se ha ido una voz por un momento; ¡pero ahí está él y estará!”. El título del libro y las palabras de Raúl encierran una misma idea: en ambas se habla de Fidel en presente.
    Me referiré ahora a un aspecto medular del libro. Más que en el plano personal, desde la visión de mi generación me resisto a considerar el libro como la crónica de una despedida. Por ello permítanme por favor leerles el primer párrafo del mensaje que le escribí a Fidel en el libro de Santa Ifigenia el 25 de marzo de 2017:
    “Ante todo quiero expresarte que esto no es una despedida. Junto a millones de cubanos, de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, junto a tu familia, como nieto agradecido, nunca querré dejar ir al Comandante en Jefe, ni al padre de la Revolución, ni al más universal de todos los cubanos del siglo XX y XXI, ni al guerrillero, ni al entrañable amigo, ni al educador, ni al científico, ni al creador, ni al compañero, ni al invicto y eterno Fidel, ni a mi abuelo. Serás siempre mi guía, quien a diario me inspira y me motiva.” [Fidel Antonio Castro Smirnov, Santiago de Cuba, 25 de marzo de 2017].
    Una de las enseñanzas de Fidel que más me gusta recordar, trata de la importancia de las ideas. Uno de quienes primero predijo la eternidad de las ideas de Fidel fue el Teniente Sarría, aquel militar negro que impidió que mataran a Fidel cuando lo capturaron en el vara en tierra, posterior al ataque al cuartel Moncada: “las ideas no se matan”. Y son precisamente por sus ideas que Fidel vivirá por siempre. Por estas razones y más, después de escuchar a Fidel se me grabaron las siguientes ideas:
    “Nos acompaña la convicción más profunda de que las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que estas sean.” [Fidel Castro Ruz, en el acto por el Día Internacional de los Trabajadores, efectuado en la Plaza de la Revolución, el 1º de mayo de 2003].
    “Nosotros nunca nos hemos planteado la cuestión de la fabricación de armas nucleares, porque no las necesitamos (…) Nosotros poseemos otro tipo de armas nucleares, son nuestras ideas; nosotros poseemos armas del poder de las nucleares, es la magnitud de la justicia por la cual luchamos; nosotros poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales (…) Y porque tenemos eso que llamamos una conciencia revolucionaria, que es la suma de muchas conciencias, es la suma de la conciencia humanista, la suma de una conciencia del honor, de la dignidad, de los mejores valores que puede cosechar un ser humano. Es hija del amor a la patria y el amor al mundo, que no olvida aquello de que patria es humanidad.” [Fidel Castro Ruz, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005].
    En resumen, Fidel no se fue. Fidel está y estará. Fidel seguirá llegando, como bien dice el título del libro. Y para reforzar esta idea, les leeré con su permiso un fragmento del homenaje “Yo no sé lo que es vivir sin Fidel”:
    “No puedo, ni debo ni quiero decir que Fidel no está físicamente. Puede no estar presente el calor de Fidel. Pero sí está presente la energía de Fidel, el trabajo de Fidel, el impulso de Fidel, la fuerza de Fidel (más fuerte que las fuerzas nucleares), la dinámica de Fidel, la onda de Fidel, la luz de Fidel (la más bella e intensa), el movimiento de Fidel, el magnetismo de Fidel, el tiempo de Fidel, la obra y la conciencia de Fidel, están muy presentes y perdurarán. Y la energía, el trabajo, el impulso, la fuerza, la luz, el movimiento (también interpretado como cambio, siendo el más integral el movimiento social Fidelista), todo ello es Física, por tanto Fidel sí está presente físicamente. El ADN de Fidel está presente en millones de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, en nuestra América, en el mundo, así que Fidel está presente biológicamente. La química de Fidel une a millones, incluso a quienes no piensan como él pero lo respetan, lo admiran y lo quieren, así que Fidel está presente químicamente. La ciencia toda, nos brinda la tan añorada y querida presencia de Fidel entre nosotros.” [Fidel Antonio Castro Smirnov, Universidad de Oriente, 24 de noviembre de 2017].
    Volviendo al libro, lo que encontramos a lo largo de su contenido es, a mi entender, una crónica de un pueblo agradecido. Como uno más de los agradecidos, permítanme por favor agradecerle una vez más a Fidel:
    “Querido Fidel, como dignos frutos de lo que tú sembraste, nos engrandece el privilegio de homenajearte, de quererte, de escucharte, de admirarte, de recordarte, de acompañarte, (…) de cuidarte, de extrañarte. Nos enorgullece, nos emociona, y nos engrandece el privilegio de poder decirte hoy: gracias por haber nacido, gracias por vivir, gracias por triunfar cada día, gracias por tu fuerza incontenible, por tu valor, tenacidad y optimismo; por tantas hazañas y proezas, por enseñarnos a no aceptar nunca la derrota y guiarnos siempre hacia la victoria; gracias por educarnos en la verdad con palabras y hechos irrebatibles, gracias por tu ejemplo, por tu altura ética y moral, por tu pensamiento y tus ideas, por mostrarnos el camino de la dignidad; gracias por seguir luchando contra lo imposible, gracias por construir, por soñar y crear todavía más, gracias por hacernos tan felices”. [Fidel Antonio Castro Smirnov, Santiago de Cuba, 14 de agosto de 2017].
    Acercándonos al final de esta presentación, quisiera detenerme en el hecho de que el libro es también la crónica de dos caravanas, la de 1959 y la de 2016. De la primera, la Caravana de la Victoria, me impresionó que cuenta un momento muy importante para mí y para mi familia.
    “Muchos de los jóvenes que aquel enero lo esperaron en el Cotorro, ayudados por bastones regresan para verlo. Con sus noventaiún inviernos a cuestas, Eliseo Sosa camina despacio. Desde el pedacito de acera que ocupa habla de cuando lo vio pasar junto a los barbudos en 1959 y fue testigo del abrazo entre él y su hijo Fidelito.
    <>. Era la ternura de un padre por su pequeño de nueve anhos y el cariño de un líder por su pueblo, dos amores muy parecidos.” [Yunet Lopez y Wilmer Rodriguez, Ahí viene Fidel, pag 43].
    Es aquí donde vuelven a sorprenderme las analogías.
    El 25 de noviembre de 1956 sale Fidel en el Granma, después de expresar: “Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo”. Exactamente 60 años después, el 25 de noviembre de 2016 vuelve a partir Fidel a nuevas batallas, en su paso a la eternidad.
    En 1959, entra Fidelito en la caravana de la libertad por el malecón habanero en brazos de su padre, quien llegó victorioso y con la alegría de volver a abrazar a su hijo, un hijo que naciendo le salvó la vida. Sobre esto último, cuenta Katiuska Blanco en su famoso libro “Todo el tiempo de los cedros”:
    “El 1 de septiembre de 1949, Fidel, ajeno a que los grupos gangsteriles lo esperaban en la Universidad para ultimarlo a balazos, acompañó a su esposa, que sentía dolores de parto. El nacimiento de su hijo Fidel Ángel ese día fue una verdadera bendición y una afortunada coincidencia, no solo por su llegada aguardada con ansiedad, sino porque además salvó la vida del padre. A partir de entonces, Fidel en cada momento decisivo de su vida, pensaría en su hijo y sentiría su falta o añoraría abrazarlo, actuaría con la convicción definitiva de honrarlo.” [Katiuska Blanco, Libro “Todo el tiempo de los cedros”, Casa Editora Abril, 2003, pág. 265].
    Entra entonces Fidelito en el 59 por el malecón habanero en brazos de su padre. Y exactamente 59 años después, en los días sumamente tristes y dolorosos que recientemente conmocionaron a nuestro pueblo y al mundo, y que todos conocen, pasa nuevamente Fidelito por el malecón habanero, pero esta vez en los brazos de sus hijos.
    Me referiré a otra analogía, y para ello les mostrare mi fotografía preferida, con una hermosa imagen de los dos hombres más importantes de mi vida: mi abuelo y mi padre [Cotorro, 8 de enero de 1959]:

    Esta escena es la que siento representada en la famosa e histórica canción de nuestro amigo, Raúl Torres, cuando dice: “No quiero decirte Comandante, ni barbudo ni gigante, todo lo que se de ti. Hoy quiero gritarte padre mío, no te sueltes de mi mano, que aun no se andar bien sin ti.”
    Hoy el padre sostiene nuevamente la mano de su hijo, con la mayor ternura y cariño, en esta imagen de ambas manos de las que nunca me soltaré. Hoy, padre e hijo juntan sus barbas, ambas repletas de mis besos, y juntos cabalgan en la inmortalidad. Ellos son, mi abuelo y mi padre.
    Mi padre es y será siempre Fidel. Mi abuelo es y será siempre el eterno e invicto Fidel. Mi nombre es Fidel, y mi vida se llama Fidel. Mis pensamientos, mis sueños, mis anhelos, mis recuerdos, se llaman también Fidel. Yo soy Fidel, y ustedes son Fidel.
    Muchas gracias.

    Dr.C. Fidel Antonio Castro Smirnov.
    Profesor Titular e Investigador Titular.
    Asesor de la Rectora.
    Universidad de las Ciencias Informáticas.

  • kasuki92 dijo:

    un libro muy emotivo, los autores lloraron cuando lo presentaron

  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    He leido, sumamente conmovido, las referencias que se han publicado sobre este libro – homenaje, y los detalles de su presentación en la Feria del Libro. Como muchos, lamento que dificilmente llegaré a adquirirlo. Comparto los elogios y felicitaciones a los autores.
    Desearía añadir, si me permite Cubadebate, mis impresiones personales surgidas en el calir de aquel luctuoso momento y que después, llevadas al papel, he enviado y han sido publicadas como comentarios a otros tantos artículos que han abordado esta temática.
    Crónica de mi: ¡Hasta Siempre!
    Estamos desplegados a lo largo de la carretera que une al poblado de Coliseo con Cárdenas. Algunos están siguiendo por sus celulares las noticias del paso de la caravana y las nuevas se repiten de boca en boca. Nos tiramos unos a otros fotos con la bandera o sosteniendo una de sus imágenes más conocidas, la misma que ha presidido los múltiples lugares habilitados desde días antes para que reafirmemos nuestro compromiso, la que lo muestra de pie sobre la montaña, fusil y mochila al hombro, victorioso. Todos estamos expectantes. Será la última vez de tenerlo cerca, tener el honor de vivir este momento, del paso de la Historia frente a nosotros. Alguien divisa al helicóptero que precede y acompaña por aire al cortejo. Todos lo vemos. Retrocedo mentalmente casi medio siglo en el tiempo…
    Unos niños del barrio juegan conmigo a las bolas. Nos disputamos las esferas de vidrio en cada juego, probando suerte y puntería. Un ruido a lo lejos en el cielo nos interrumpe. Es un helicóptero. No sabemos ni siquiera su rumbo ni que tripulantes alberga en su vuelo, sin embargo, como siempre, hacemos lo mismo: Dejamos a un lado los juegos y nos ponemos a saludar al helicóptero y vocear lo más alto que pueden nuestras voces infantiles: – ¡Fidel!, ¡Fidel!, ¡Adiós, Fidel!
    El helicóptero describe un semicírculo y después retrocede, casi paralelo a la carretera, sobre nuestras cabezas, rumbo a Coliseo. Pasa una patrulla indicando bajar a la cuneta de la carretera. La gente se ordena en una línea que serpentea a ambos lados del camino. Nadie quiera estar en segunda fila. Preparan sus móviles para grabar el momento. Para ellos. Para los que no pudieron venir o tuvieron que quedarse asegurando las tareas en sus puestos. Para sus hijos. Para el futuro.
    El niño que fui yo crece. Ya para él el nombre no es sólo una referencia en labios de los mayores. Comienza a identificar Su imagen, a oír Su voz en sus discursos, a escuchar anécdotas de los privilegiados que lo han visto personalmente (en su pueblo viven varios combatientes de Girón). Más tarde, en la escuela, comienza a entender la relación del Hombre y la Historia. Pide y encuentra explicaciones. Bebe de sus primeros libros.
    Ya se acerca el cortejo. El silencio es total. Respetuosamente, no se agitan las banderas ni se gritan consignas. Las cabezas descubiertas, los pechos henchidos en la mezcla de emociones de agradecimiento, dolor y coraje, las manos sujetando una bandera. Pasan los primeros vehículos, el jeep con los generales y detrás, el armón con la caja de cedro cubierta con la bandera. Sencillamente, un nombre: Fidel Castro Ruz. Seguimos el cortejo con la vista hasta que se pierde.
    El niño se hace joven. Ya conoce lo suficiente para saber de la grandeza del Hombre, del nombre que repiten plazas y naranjales, aquí y allá, también en Jagüey, donde está becado. Un día, se entera que se ha cosechado un millón de quintales de cítricos y, como les ha sido habitual a sus compatriotas, lo mismo ante cada desafío, del enemigo o de la naturaleza, ante cada hazaña, ante cada conmemoración, ahí está Fidel. Y va, como todos sus condiscípulos, al acto en la Vilo Acuña. Lo ve de muy cerca y reafirma, para siempre, su fidelidad.
    Se había anunciado que tendríamos la oportunidad de presenciar la caravana de regreso de Cárdenas. Todos queremos volver a verlo. Algunos, para precisar detalles no clarificados la primera vez. Es un momento para grabar en lo más íntimo con la mayor precisión, para poder recordarlo después, con todos sus pormenores. Poder decir, contar: ¡Yo estuve allí! Ante la demora, surgen los comentarios. No se ve el helicóptero. Al fin, anuncian que regresa el cortejo. Poco a poco, nos volvemos a alinear al borde de la carretera.
    El joven es ya adulto. Se gradúa de profesional. Conoce de ejército y de movilizaciones, de cortes y siembra de caña, de papa y de nuevo, de naranjas. Por doquier acrisola la obra del Hombre. No solo conoce la historia, en su pequeño espacio participativo, la vive. Conoce de Angola y de Etiopía, se enorgullece de su tiempo y de la participación de su generación, que sigue con firmeza las huellas de sus mayores. Acrecienta su admiración, respeto y comprometimiento con la obra mayor del Hombre. La Revolución. Recibe emocionado un carnet con Su firma. Llega el Periodo Especial y Baraguá revive en Si se puede. La Batalla de Ideas y Elián. El retorno del Ché y su siembra final en Santa Clara. Las Marchas Combatientes y Los Cinco. Una de las Tribunas Abiertas coincide con un aniversario de Girón. Allá en el Central Australia lo ve y escucha, a solo unos metros. Es la tercera vez que lo ve en persona. El Hombre, al frente de cada combate. Cada vez más universal. Cada vez más preocupado por el futuro de la Humanidad. Una luz entre las tinieblas que crece y crece. Chávez, Petrocaribe y el Alba. La unidad latinoamericana, al fin. Un primer contratiempo y Cagüairán muestra la firmeza de Su obra y de su pueblo. Después el Hombre entrega los cargos públicos, pero no la primera línea. Continúa su labor formadora, esta vez a través de la pluma. El adulto que fue joven y niño una vez devora con avidez cada Reflexión, sigue con apetencia cada aparición en la prensa o las referencias de quienes tienen la suerte de visitarlo. Se emociona hasta las lágrimas con su última comparecencia en el Congreso.
    Nos pasa la caravana por delante. Se repite el silencio y las muestras de respeto. Se nos antoja que esta vez va más rápido. Nos cuesta pensar que todo termina. Se va perdiendo en el camino. Sin embargo, la imagen de la urna con su nombre permanece en la retina, aún después de que ya no se divisa siquiera el cortejo. La gente va rompiendo la alineación y se dirige hacia los ómnibus apartados en un entronque lateral.
    El ómnibus atraviesa la ciudad de Cárdenas. Como en todo el país en estos luctuosos días, impera el silencio. Pasan algunos jóvenes y otros no tan jóvenes, apenas hablan, sobrecogidos por el impacto y la solemnidad del tributo en que han participado momentos antes. En una esquina juegan niños. Vuelvo a retroceder mentalmente medio siglo atrás y me veo con ellos, jugando. No, no es juego. Repiten entre ellos algo que han recién gritado y que quizás apenas aquilatan en todo su significado: – ¡Yo soy Fidel!, ¡Yo soy Fidel!, ¡Yo soy Fidel!
    30 de noviembre del 2016.

  • Edilia Yamile dijo:

    A Fidel lo queremos de todas las maneras posibles, es el padre de todos los que luchamos por un mundo mejor. En ese libro estaremos reflejados todos los que de una manera u otra defendemos su legado. Muchas gracias por lo autores que han hecho posible visualizar y dejar al futuro ese momento.

  • lector@ dijo:

    Para qué le siguen dando promosión al libro este que todo el mundo está loco por comprar y aun no lo han terminado de imprimir ni se ha puesto a la venta al público???

  • Mineli dijo:

    El libro lo pude adquirir digital en la Editorial Verde Olivo en la Feria del Libro. Me imagino que en todas las provincias la Editorial lo lleve de forma digitalpara por ahora verlo así. No alcanzará ninguna tirada para todos porque es como si lo estuvieramos abrazando pero es una opción.

  • Yami dijo:

    Debe de ser un libro muy interesante ya que no todas las personas pudimos seguir a traves de la televisión todo ese recorrido , me gustaria comprar el libro ojala llegue a la Feria del Libro en Cienfuegos y pueda alcanzarlo , si fuera posible en formato digtal seria tambien mejor para asi poder descarjar para un telefono y poder leerlo

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Javiel Fernández Pérez

Estudiante de Tercer Año de Periodismo en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

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