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Jornada Continental: Resistencias populares frente al poder de las transnacionales

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america-unidaLa Jornada Continental abrió su segunda jornada con el taller “Resistencias populares frente el poder de las Transnacionales”, moderado por Amanda Villatoro, Secretaria de Política Sindical y Educación del CSA (Confederación Sindical de trabajadores/as de las Américas), y Gonzalo Berrón, del TNI (Transnational Institute).

En esta parte primera de la mañana, Villatoro afirmó que el objetivo era obtener informaciones del contexto, de los debates y los desafíos que están en curso sobre las transnacionales. “Queremos aportes relevantes sobre los paneles temáticos con apuestas para el futuro”, comentó Amanda.

La primera intervención estuvo a cargo de Gustavo Castro, de Otros Mundos-Chiapas y ATALC (Amigos de la Tierra de América Latina y el Caribe), que expuso que las transnacionales están en el centro de la confrontación de los movimientos sociales por tratar de apropiarse de los bienes comunes.

Castro comentó sobre las corporaciones como el sujeto económico y político de la acumulación del capital y cómo se van apropiando de las estructuras del gobierno, del Estado y de los marcos legales.

El tratado de libre comercio – recordó – se aprobó el mismo año que el levantamiento de movimiento zapatista, pero aseguró que estos tratados empezaron a profundizarse y que eso provocó una mayor confrontación entre empresas y pueblos.

Gustavo Castro se refirió al ejemplo de México, donde se vieron despojados de sus bienes más básicos, sobre todo de los minerales estratégicos de la región, del agua, la palma de aceite y de la tierra. “El impacto ambiental es terrible”, aseguró, que supone la devastación de miles de hectáreas.

“Los tratados de libre comercio son las carreteras para los intereses de las grandes corporaciones” y que “el centro fundamental del capitalismo y de estas empresas es la energía y el agua”, comentó Castro.

Castro realizó un análisis sobre cómo los gobiernos han tenido que facilitar con infraestructuras la extracción de los bienes comunes, y cómo la resistencia se posiciona frente a estos ataques con firmeza. Este proceso extractivista – explica – disputa el agua, la energía, los territorios, e incorpora el sentido ecologista dentro de la lucha anticapitalismo.

Gustavo invita a la “necesaria la resistencia activa y la gran preocupación por parte de los movimientos”. Es necesario “prevenir la llegada de los buitres”, como única vía factible de “criminalizar a las empresas extractivistas y evitar los daños que producen.”

“Hay una fusión entre la clase política y la clase empresarial, que legisla para satisfacer sus intereses privados y no los intereses del pueblo”, dijo. Si bien es consenso que el capitalismo es el problema, no hay consenso con respecto a la acción, y hay un debate con respecto a la estrategia más adecuada. Por lo pronto, advierte Castro, la estrategia de prevención en los territorios es la que está funcionando.

Esta Jornada Continental, aseguró, sirve para aglutinarnos de nuevo y recuperar las fuerzas. Gustavo menció a Berta Cáceres, quien reclamaba un despertar colectivo, y apoyó sus palabras para manifestar que, de otra forma, será imposible derrocar al capitalismo. “El reto es construir experiencias colectivas para resistir, pensando otras formas de vida al margen del capitalismo.”

Castro al finalizar su intervención advirtió la necesidad de que la presencia y acción de la juventud para enfrentar en un futuro el proceso que se está viviendo hoy.

Sujetos históricos para cambiar el mundo

La segunda panelista en intervenir fue Tchenna Maso del MAB (Movimiento de Afectados por represas de Brasil), y de CLOC – Vía Campesina (Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo).

Comenzó asegurando que América Latina conoce bien la destrucción de la vida por los procesos de la colonización. Ante esto, aseguró, es necesario pensar desde las vivencias comunitarias y las experiencias colectivas, y no intentar inventar nuevas teorías para afrontar lo que existe y lo que viene.

“América Latina es un pueblo que camina sin tener piernas” dijo, definiendo la fuerte resistencia que protagoniza este pueblo. “Aquí todos somos sujetos históricos que vienen a cambiar el mundo”, afirmó refiriéndose a los asistentes del encuentro.

Las empresas transnacionales tienen una concentración de capital y un poder político en los últimos treinta años que saquea los intereses de los pueblos, y es importante en este sentido – aseguró – romper el velo corporativo y conocer a las empresas que financian a las transnacionales. Estas empresas tienen más que nunca el objetivo de criminalizar los movimientos sociales.

Maso se refirió al encuentro como un mecanismo “para construir un proyecto revolucionario popular para América Latina que incluya a campesinas y campesinos, a mujeres, a trabajadoras y trabajadores en un proyecto común para romper con una cultura de explotación.”

“Hay que reafirmar y construir la soberanía de los pueblos”, desde una soberanía alimentaria y energética que permita distribuir las riquezas y acabar con la concentración de poder.

Maso concluyó que debemos “avanzar de verdad en la agenda unitaria de lucha y encontrar puntos en común a partir de conocer las divergencias de cada colectivo. Hay que pensar la configuración de una lucha anticapitalista, hay que luchar contra el poder coporativo creando una corte internacional donde poder denunciar los casos de abusos de poder. Es necesario defender los procesos avanzados de revolución y disputar el poder del Estado.”

Al concluir, hizo una invitación a gritar la consigna que tanto une al pueblo de América Latina: “¡Patria libre, venceremos!”.

Dejar de ser cómplices del capital

Marino Vani, de la Federación Sindical Internacional – IndustriAll, también intervino en el segundo día de la Jornada Continental.

“Yo represento solamente un 7% de los trabajadores de las grandes corporaciones, pues el 93% de ellos no están organizados en sindicatos”, aseguró, y añadió la necesidad de organizarse para imponer la agenda y sumar fuerzas.

“La clase trabajadora sufre la precariedad fuerte, el paro y la explotación. Detrás del interés de las grandes empresas transnacionales está en juego la vida de los trabajadores, pues entre ellas pelean por saber qué precio y qué valor tiene el producto y el trabajo de la mano de obra. El poder de las multinacionales pone a su vez el poder político a su servicio y a los trabajadores para sustentar sus ganancias.”

Aseguró que otro enemigo de los trabajadores es la tecnología que avanza rápidamente, evitando a la empresas la contratación de los mismos: el capital le interesa más producir con máquinas que con personas.

“Es importante – afirmó – dejar de ser cómplices del capital cuando elegimos unas empresas para comprar servicios, cuyas ganancias van directamente a grandes corporativas que esclavizan, que precarizan y que impiden una clase trabajadora digna. Es necesario afrontar la tarea y el desafío de organizar a los más explotados y explotadas y ponerse delante del capital en lugar de formar parte de su juego.”

Devolverle a la naturaleza lo que le hemos quitado

En último lugar intervino la compañera Rosalia Tuyuc, de CLOC – Vía Campesina de Guatemala, sobreviviente junto con otras mujeres, del genocidio de los años 80 que tuvo lugar en su país, similar al de Nicaragua y El Salvador.

Abordó el tema de la resistencia de forma popular frente a las empresas transnacionales.

“Una de las razones del genocidio en Guatemala es, precisamente, la llegada de las transnacionales. Comenzó el robo de las tierras y la invisibilización de los aportes que damos como pueblo a la humanidad”. Tuvo lugar la persecución de la gente con más de 250 mil personas asesinadas.

“Las coyunturas a veces nos rebasan y no da tiempo a pensar a largo plazo”, dijo. “Hay que aprender a planificar a largo plazo y mantener la resistencia desde los pueblos indígenas, única forma de sobrevivir y retomar el tema la vida: la del agua, la del fuego, la de la tierra, la de los animales y la de los seres humanos.”

Se vive un momento de crisis dentro de los sectores populares, y eso se resuelve devolviendo la mirada al ser natural y a la libertad. Asimismo, afirmó, es necesario escuchar el mensaje que envía la naturaleza y los desastres naturales que están teniendo lugar. “Muchas cosas tenemos que entender para devolverle a la naturaleza lo que le hemos quitado”, afirmó

Para terminar concluyó que “aunque las leyes fueran diseñadas al margen de los pueblos, es necesario usarlas para denunciar los abusos de poder y reconquistar lo que ha sido arrebatado.”

“El aprendizaje del pasado permite abrir camino. Solo unidos seremos capaces de frenar y de resguardar los derechos de la tierra, del agua, de los bosques y de los cerros. Estamos aquí para continuar por el camino de la dignidad”.


(Tomado del blog Seguimos en lucha)

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