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Premios Oscar: Moonlight opacó a La La Land (+ Lista y Video)

En este artículo: Cine, Cultura, Hollywood, Premios Oscar
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El director de Moonlight, Barry Jenkins, muestra la estatuilla por la Mejor película.

El director de Moonlight, Barry Jenkins, muestra la estatuilla por la Mejor película.

Hubo sorpresa. Y de qué tamaño. De repente, todo se vino abajo. El Dolby Theatre, las crónicas a falta del punto final, los pronósticos, los mapas, los libros de instrucciones y hasta la propia geometría. Tembló literalmente la falla de Los Ángeles… Ni el mejor (o peor, qué más dará) guionista de la historia podría haber imaginado un final semejante. Subieron al escenario Warren Beatty y Faye Dunaway y se limitaron, como consumados actores, a improvisar al hilo de los deseos del público. Con un sobre equivocado en la mano, leyeron La La Land cuando, en realidad, era Moonlight. De otro modo, un desastre semejante no figuraba ni en los mejores sueños de, por ejemplo, Trump.

Acabó así una noche tan previsible que, por fuerza, estaba condenada a romper por algún lado. Y lo hizo de la manera más espectacular (o estúpida) posible. De este modo, el brillo de las seis estatuillas de la que parecía la reina indiscutible de la noche se apagó de repente ante el rayo inmisericorde, digámoslo así por eso del dramatismo, de la más pequeña de las producciones que concurrían a mejor película del año.

Hasta llegar aquí, todos daban por hecho el protocolario ceremonial digno de un Hollywood crítico por fuera y acomodado por dentro. De nuevo, la industria se premiaba a sí misma y lo hacía como nunca antes. O como siempre, según se mire. La La Land partía como favorita con sus 14 históricas nominaciones y, aunque lejos del récord que pretendía (o soñaba), para ella fueron cayendo los premios considerados más importantes: dirección (el niño terrible y prodigio Damien Chazelle) y actriz protagonista (Emma Stone, en calidad de la nueva novia del mundo). Esos y los más musicales (canciónCity of stars incluida por obvia), además de la fotografía y el diseño de producción, hasta completar seis.

Faltaba el de película del año. ¿Quién podía imaginar que no fuera ella? Beatty y Dunaway no estaban entre ellos. Ni ellos ni nadie. De golpe, todo se vino abajo y todos aquellos que esperaban (y esperábamos) una reacción o viraje de última hora hacia, quizá, cine más comprometido, más dramático, más oscuro, más esquinado, más a tono, en definitiva, con el desastre presidencial que se vive… Todos ellos, decíamos, tuvieron (o tuvimos) recompensa. Si además tenemos en cuenta que a mitad de gala el ganador era Mel Gibson y su Hasta el último hombre; eso y que con un tercio de las estatuillas el palmarés se acercaba a lo surrealista con Escuadrón suicida y Animales fantásticos con premio y la gran favorita aún no; si, como decimos, consideramos todo eso, la sorpresa se antoja no ya mayor sino sencillamente inabarcable.

Así las cosas, ganó la firme y sutil a la vez gravedad de una película que pide, que exige incluso la única revolución necesaria en una época tan cruda como estúpida. Se trata de dar la vuelta a los tristes tópicos del cine de negros violentos para demostrar a los blancos ‘educados’ que las etiquetas (las de los negros como las de los hispanos o los musulmanes) son también una forma de dominación. Y humillación.

Moonlight -que conquistó además los premios a mejor actor secundario para Mahershala Ali y el de guión adaptado para el director Barry Jenkins y el autor de la obra de teatro, Tarell Alvin McCraney, en que se basa todo- es la narración a flor de piel de la pelea por hacer visible lo injustamente oculto. De nuevo, el cine se acerca a una historia de drogas, barrios bajos, violencia, acoso y sangre. Una historia, para no confundirse, de negros gays en un mundo esencialmente homófobo. Además, de blanco. Y, sin embargo, y con la misma rotundidad, la historia de Chiron, así se llama el protagonista, habla del calor de la piel, de las dudas de un adolescente, del miedo a crecer, del tibio abrazo de una madre, del desprecio de lo desconocido, de la violencia de lo íntimo… La película entera se resuelve en un espacio indefinido, frágil y a la vez indestructible, en el que todo lo relevante adquiere su auténtico valor. Apenas nada.

Todo tan trivial, y tan imprescindible a la vez.

¿Quién lo habría dicho?

Hasta llegar aquí, ganaba con holgura una película para la inmensa minoría. O de la mayoría minoritaria, como se quiera. Eso es La La Land, una cinta que quiere ser la mejor opción para el fanatismo. De uno y otro lado. Se ama con la misma intensidad que se puede negar; se adora con idéntica pasión con la que se desprecia. Sirve tanto para que los exaltados de un género casi perdido como el musical exhiban una erudición siempre discutible, y para que esos mismos eruditos de los gestos olvidados señalen que, en efecto, cualquier tiempo pasado, además de anterior, es hasta mejor.

De hecho, si se mira de cerca, La La Land es una película que vive feliz en la contradicción. Como el cine, mitad arte mitad industria. Como Hollywood, mitad mercado mitad burdel (con perdón). Parece un canto al amor y, sin embargo, pocas invitaciones tan encendidas a la tristeza. Trata del más íntimo fracaso de un artista, de la distancia insalvable que separa la realidad del deseo, y, pese a ello, pocos son los que no salen del cine con el corazón más ancho. De pura satisfacción. Roto, pero mayor. Es musical y durante casi una hora allí no canta nadie y, cuando sus héroes lo hacen, la verdad, tampoco aciertan a sobrepasar la frontera de la media voz. Las coreografías, para qué engañarse, se empeñan tanto y con tanto cuidado en homenajear a sus mayores que, por momentos, acaban por sencillamente imitarlos. ¿Alguien ha dicho copia?

Y, sin embargo, es precisamente por todo lo anterior por lo que se hace difícilmente sustituible. Cada uno de sus supuestos defectos es una invitación, provocación incluso, a la memoria; cada pretendido defecto acaba por ser pura evocación. Los recuerdos deben a su imprecisión la virtud de ser modificados, manipulados tal vez. Y así hasta poseerlos, hasta hacerlos nuestros. Somos, se quiera o no, cada paso de baile apenas apuntado; somos cada nota dubitativa en la garganta de dos actores no entrenados precisamente para cantar. Y es aquí donde sin duda se detuvieron unos académicos encantados de verse tan bien, tan lozanos, tan dueños de los sueños del mundo.

Hasta que llegó ‘Moonlight’

Hasta que llegó Moonlight a última hora y por accidente, todo discurría tranquilo. Ni siquiera en la propia gala las alusiones al innombrable fueron todo lo demoledoras y raciales que se imaginaban. O imaginábamos. El presentador Jimmy Kimmel se limitó con bastante acierto, todo sea dicho, a navegar entre la ironía, el sarcasmo y algo aún más vago e impreciso. Y hasta brillante. Por elegante. Las referencias se movían entre la obviedad y la certeza. La ‘sobrevalorada’, según la Casa Blanca, Meryl Streep, protagonizó el momento más unánime. Pero, la verdad, no dejó de ser inevitablemente cantado.

Es más, las llamadas a la fraternización, al entendimiento, a la americanización de lo americano estuvieron muy por encima de las algaradas antipresidencialistas, por así decirlo. Hubo que esperar a que Asghar Farhadi recibiera su no-Oscar a mejor película de habla no inglesa por la incontestable ‘El vendedor’ para escuchar el primer discurso claramente anti-Trump. De él o de Gael García Bernal (contra los muros en calidad de mexicano). Todos extranjeros, qué cosas. Hasta entonces, muy poco. Digamos que se impuso el alma conservadora y profundamente narcisista de una industria que no quiere líos. Progresista por fuera, conservadora por dentro. Todo tan evocador, tan confuso, tan único. Tan La La Land.

El momento en el que un grupo de turistas se coló en el teatro en una brillante ceremonia de la confusión en el que los espectadores y las estrellas intercambiaron los papeles ejemplificó como pocos la intención de todo esto. Las ‘élites’ progres de la mano con el pueblo llano; los quizá votantes republicanos intercambiando ‘selfies’ con los ‘agresivamente’ demócratas; los unos y los otros improvisando un pase de baile extraño y espontáneo quién sabe si muy cerca de, otra vez, La La Land. Y así.

Hasta que llegó Moonlight

Hasta que llegó Moonlight y, de repente, todo dejó de tener sentido. O, mejor, lo tuvo de otra manera completamente opuesta al sentido mismo. Nada tenía sentido en un escenario donde Warren Beatty pedía disculpas, un señor con auriculares corría detrás de los sobres cambiados, los productores de La La Land daban las gracias por nada… Y así. De golpe nos acordamos que Manchester frente al mar, la otra gran obra maestra de cuantas aparecían entre las nominaciones, obtuvo su merecida recompensa con un galardón que llevaba el nombre de Casey Affleck grabado desde antes de la invención del propio cine. Ése y el de guión original para su realizador, el consumado constructor de vacío y pérdidas, Kenneth Lonergan.

Y, de golpe, sentimos menos que Comanchería, un western moderno de bancos ladrones y almas en carne viva, se fuera de vacío. Como Loving. Como Jackie. Del silencio sobre Silencio, de Martin Scorsese, para qué insistir.

Había ganado, en mitad de la más alegre de las confusiones, Moonlight, la película más pequeña; la película de negros gays; la película que hace detonar de un solo bramido las etiquetas, los lugares comunes y los pasos de baile aprendidos. Lo que no fue capaz de hacer nadie durante la ceremonia, lo hizo la más resplandeciente equivocación que se ha visto jamás en los Oscar. Y Moonlight eclipsó a todo, a Hollywood entero.

Por cierto, el corto español Timecode, de Juanjo Giménez, se quedó sin nada. Y van siete veces. Lástima.

(Tomado de El Mundo)

Todos los premios

Mejor película: Moonlight

Mejor director: Damien Chazelle, (La La Land)

Mejor actor: Casey Affleck (Manchester by the sea)

Mejor actriz: Emma Stone (La La Land)

Mejor actor de reparto: Mahershala Ali (Moonlight)

Mejor actriz de reparto: Viola Davis (Fences)

Mejor película extranjera: The Salesman (Irán)

Mejor fotografía: Linus Sandgren (La La Land)

Mejor documental: O.J.: Made in America

Mejor cortometraje: Sing

Mejor corto documental: The White Helmets

Mejor película animada: Zootopia

Mejor guión original: Kenneth Lonergan (Manchester by the sea)

Mejor guión adaptado: Barry Jenkins y Tarell Alvin McCraney (Moonlight)

Mejor banda sonora: Justin Hurwitz (La La Land)

Mejor canción original: City of Stars (La La Land)

Mejores efectos especiales: The Jungle Book

Mejor diseño de vestuario: Fantastic Beasts and Where to Find Them

Mejor maquillaje y peinado: Suicide Squad

Mejor edición de sonido: Arrival

Mejor mezcla de sonido: Hacksaw Ridge

Mejor corto animado: Piper

Mejor diseño de producción: La La Land

Mejor edición: Hacksaw Ridge

Se han publicado 14 comentarios



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  • Aram Joao Mestre León dijo:

    Yo estoy contentísimo con la victoria de Viola Davis, aunque me parece que su personaje era protagónico femenino no secundario, la vemos durante toda la película, el personaje de Denzel muere y ella se queda todo el tiempo.

    • Leudy dijo:

      Te sorprende eso Aram, te pregunto cuántos desmanes no se han cometido en los Oscars

  • daycer dijo:

    Estoy sorprendido con lo que paso, pero me parece que ese lenguaje que se utilizó para mostrarnos lo mejor posible lo que paso en los premios oscar no es el mejor, cuando se hace un articulo sobre algo hay que ser lo más limpio posible para que las personas entiendan, no utilizar un lenguaje tan complicado, solamente hay que que escribir lo que es, lo mas bonito posible, sin dar su opinion tan repetidamente.

  • Kevin dijo:

    Creo que no hubo película en esta gala con la capacidad de opacar a una obra tan magnífica como La La Land, Moonlight es una película bastante cruda y realista, con una trama poco usual que puede llegar a cautivar pero no posee la riqueza visual, la musicalidad, las interpretaciones, la magia, la belleza de La La Land, no por gusto fue la película más premiada en la historia de los Globos de Oro y la que llegó con más nominaciones y obtuvo más premios en estos Premios de la Academia.

    • Roberto dijo:

      La la land no es nada mas y nada menos que actuaciones y sobreactuaciones, cuerpos de baile que no llegan ni al talon de Gen kelly, fred astaire y ginger rogers, es un culto a Hollywood y al estilo de vida, es por eso que esta nominada, por mucho mejor que LA La Land esta Birht of a nation y Moonlight pero ya sabemos que paso con la primera, habia que sacarla de circulacion por el tema, es una contrarespuesta a esa version de la historia que dio griffit de los afroestadounidenses, la cual a toda costa quieren mantener, la Segunda de Nate parker es la respuesta negra a esa historia mal contada de grifit , algo que los miembros de la academia, en su mayoria anglosajones pasados de 70 años no estan dispuesto a aceptar, a pesar de que la presidenta pueda ser una afroestadounidense, ella no puede hacer mas, son las cosas de Hollywood que cubanos y latinos al fin no entendemos y la prensa que ayuda y no ayuda a conveniencia presenta criterios divergentes en cuanto a la calidad como pelicula, Moonlight por mucho es mejor pelicula que La La Land, hay que meterse en la cabeza de que no todas las historias son de amor, un cafesito en Broadway y koniec, Moonligt habla de la realidad de un estados unidos y de un sector de la poblacion historicamente marginado , encasillado y estereotipado, una poblacion que no es minoria, pues a los latinos de todos los colores de piel se les puede meter en el mismo saco de la marginalidad, amen de que haya sus diferencias, pero Moonlight hay que verla.

      • Kevin dijo:

        Vi Moonlight y como ya dije tiene una HISTORIA POCO COMUN Y REALISTA pero es mas deleitante ver una propuesta como La La Land, el arte no es precisamente para reflejar la cruda reaildad y a veces es mejor cuanto mas se aleja de ella, La La Land no es una simple Historia de amor, es más que eso y si la ves con detenimiento te darás cuenta que es una buena obra a la altura y con igual o más significación que las películas de Gene Kelly o Fred y Ginger.

  • Earendil dijo:

    Y como era de esperar Zootopia gano aunque no debia ganar.

  • Sergio dijo:

    Que es lo que está pasando en la “YUMA”?,,, en ls GRAMMYS, errores de bulto, y ayer lo de Warren Beatty fue el COLMO. Además “el SHOW” muy aburrido, repetitivo y cansón.

    Espero que sólo sea un LAPSUS momentaneo.

    Es mi opinión.

    Y sí, más que merecido el premio a Viola Davis, “MOSTRA”, brutal en su personaje en el film FENCES.

    Saludos,

  • lazara dijo:

    Menuda basura los premios oscar, parece mentira que la cochina y asquerosa politica de un pais cambie e interfiera hasta los resultados de los eventos culturales mas importantes del mundo. este premio era sin dudas para La La Land, pero todo vale si de hacer politica y protestar en contra de Trump se trata, nada que parece que la politica por estos dias gira en torno a todo mas que lo que normalmente lo hace, vean ambas peliculas La La Land y Moonlight y digan sin demeritar cual de las 2 merecia ganar el premio a mejor pelicula del año, para mi lo unico realmente justo de la noche fue el premio a Emma Stone por mejor actriz y a Damien Chazell por Director, todas las demas categorias no cumplieron mis espectativas

    • Roberto dijo:

      La politica no tiene nada que ver en esto, ya que la academia y sus miembros tienen sus propias politicas, lo de trump era una coincidencia, cuando Bush tambien ha habido protestas, cuando Obama tambien, cuando los tiempos de Vietnam Marlon Brando se nego a recibir su Oscar, solo te digo una cosa lazara de que Moonlight es mejor pelicula cinematograficamente hablando es mejor, hay que aprender a ver otras historias, no todo es felicidad y la vida facil o arte de magia, Moonligt refleja ese sector de la poblacion estadounidense que no se quiere ver o los conviene representar de una forma, por mucho Birth of a nation es mejor pelicula que La La Land pero ya sabemos que cuandos e trata de temas duros hay que aplciarsela a ya sabemos quienes.

  • David dijo:

    Yo sí lo sabía… Moonlight es mejor q La La Land…

  • arlis dijo:

    Bien por todos los que ganaron, solo quisiera saber la fuente de la que fue tomada el artículo que se nos presenta, es un gran victoria hacerse entender por quienes nos leen e interpretan, que horror de artículo!!!Siguiendo su tónica, tan abstracto, tan impreciso, tan que al final no se comprende lo que se quiere trasmitir!!!

  • micky dijo:

    ÁRLIS COINCIDIMOS. MUY EXTENSO Y POCO CONCISO. DE TODAS FORMAS LO IMPORANTE ES QUE MOONLIGHT FUA LA MEJOR. SE LO MERECE.

  • FranDa dijo:

    A quien le sirva el traje…¿Esto es un reportaje? ¿una crónica? ¿un poema?……..
    Creo que es un muy mal artículo. cuando se trata de informar se debe ser concreto para los que no somos “especialistas” podamos entender.
    De todas formas, Hollywood, más de lo mismo.

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