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Argentinos toman las calles para gritar “Ni una menos” contra los feminicidios

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Marcha de mujeres en Buenos Aires. Foto: Luis Enrique Álvarez

Marcha de mujeres en Buenos Aires. Foto: Luis Enrique Álvarez

Varios miles de personas vestidas de luto volvieron a clamar hoy en Buenos Aires “Ni una menos, vivas nos queremos”, un lema con el que pidieron el fin de la violencia machista que se lleva cada año la vida de más de 200 mujeres en Argentina, asesinadas por su condición de género.

Con el nombre “Miércoles negro”, la masiva manifestación fue convocada hoy en el centro de la ciudad a raíz del asesinato el pasado 8 de octubre de la joven de 16 años Lucía Pérez, drogada, violada y empalada en la ciudad de Mar del Plata, un feminicidio que volvió a despertar la rabia de gran parte de la sociedad argentina.

Desde las 17.00 horas (20.00 GMT) y bajo una intensa lluvia que no apagó los gritos de “justicia”, miles de personas acompañadas de pancartas y banderas con consignas como “El machismo mata”, “Nos queremos vivas, libres y sin miedo” y “Yo soy víctima” desfilaron hasta la céntrica Plaza de Mayo de Buenos Aires.

La manifestación, que se replicó en otros países de Latinoamérica y Europa, fue convocada en los últimos días por el colectivo “Ni una menos”, que llamó unas horas antes a todas las mujeres del país a que pararan de trabajar durante una hora en solidaridad con todas las víctimas de violencia machista.

Maestras, trabajadoras de la limpieza, oficinistas, funcionarias y empleadas de todos los sectores pararon de trabajar a las 13.00 horas (16.00 GMT) y salieron a la calle para lanzar un grito unánime contra el machismo que luego recogieron las manifestantes.

“Yo tengo una nieta de 16 años y tengo que estar con los pelos parados (de punta) todos los días, para ver dónde está, a qué hora llega del colegio… No se puede vivir así”, relató a Efe Susana González, vestida completamente de negro, con el lema de la marcha inscrito en un cartel pegado a su frente: “Ni una menos”.

El negro unánime desfiló por las principales calles de la ciudad, manchado únicamente por el colorido de los paraguas y de unas pancartas que, salvo contadas excepciones, evitaron los lemas políticos y partidistas para centrar el reclamo en el fin de los feminicidios y del machismo que los origina.

Así lo consideró Melina Bertol, estudiante de comunicación, quien comentó a
Efe que se siente impotente cada vez que sufre “microacosos” en la calle: “Los piropos de mal gusto, los insultos… me generan una sensación de parálisis, no se puede hacer nada”.

Aseguró que salir a la calle un día como hoy es la “única manera de hacer notar qué es lo que está pasando”.

Según datos de organizaciones sociales, solo en octubre contabilizaron 19 feminicidios en el ámbito nacional, lo que eleva a 226 la cifra de homicidios a mujeres por el hecho de serlo en lo que va de año. El Registro Nacional de Femicidios reveló que en 2015 hasta 235 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas.

Para María Eugenia Rivero, ataviada con una bandera blanca y morada, colores simbólicos de estas reivindicaciones, es necesario “implantar este problema en la agenda política”, ya que “sólo con políticas públicas” se puede concienciar a la sociedad y conseguir que pare esta “ola de muerte”.

Una vez que las riadas de gente colmaron la Plaza de Mayo, frente a la presidencial Casa Rosada, las organizadoras de la concentración leyeron un manifiesto en el que recogieron el reclamo unánime de las miles de personas que salieron hoy a la calle en Buenos Aires.

“Tenemos que ser muy contundentes en el pedido de justicia. Los feminicidios están por encima de cualquier estadística en Argentina”, explicó ayer a Efe Florencia Minici, integrante de “Ni una menos”, plataforma que nació a partir de una histórica manifestación similar a la de hoy en junio del año pasado.

Por su parte, el presidente argentino, Mauricio Macri, expresó hoy su apoyo a la manifestación y reafirmó el compromiso de su Gobierno en trabajar “para prevenir y erradicar” la violencia de género, al tiempo que destacó la importancia de aprender a respetar “la diversidad”.

Foto: AFP

Foto: AFP

Foto: Getty Images

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Foto: Reuters

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(Con información de EFE)

Se han publicado 2 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Dardo dijo:

    LUCÍA…

    También en Miramar, Provincia de Buenos Aires -a pesar de la aspereza climática- los ciudadanos conscientes y solidarios se concentraron ante un nuevo episodio de crueldad inusitada que despojó de la vida a una joven mujer, casi una criatura.

    Inocentemente, los argentinos creemos desde hace ya muchos años que la consigna “Ni una menos” puede frenar esta ola desenfrenada, absurda y criminal contra las mujeres.

    ¿Cómo la va a frenar, cuando desde un programa de televisión un individuo repulsivo que se dice “periodista de investigación” (farsa maligna), formula un editorial insultando de manera atroz a una Presidenta, una mujer, además, elegida y amada por millones de argentinos?

    ¿Cómo la va a frenar cuando hay gente que toma a modo de divertimento los chistes macabros que cantidad de estúpidos instalan en programas de TV, ridiculizando y estigmatizando la condición femenina?

    ¿Cómo la va a frenar, cuando el mismo día de la convocatoria de homenaje y protesta por las chicas asesinadas, un gobierno -sus parlamentarios- apuestan a desmantelar la sección de la Fiscalía dirigida por la eminente doctora Gils Carbó dedicada a investigar femicidios?

    ¿Cómo la va a frenar si cualquiera puede “googlear” páginas pornográficas desde una PC familiar y donde se bastardea a las mujeres, convirtiéndolas en prostitutas ante la mirada azorada de nuestros hijos y nietos?

    Está muy bien que la gente se exprese pidiendo una y mil veces “ni una menos”… pero pasan los años y no hay mes, semana, en que no tomemos conocimiento del asesinato vil de alguna piba o la publicación de golpizas y humillaciones cobardes que se reiteran y se multiplican aritméticamente.

    La cuestión sobrepasa edificantes manifestaciones del pueblo en este sentido; pero la monstruosidad persiste y está vinculada, necesariamente, a un mecanismo siniestro que nace de un sistema social podrido y enfermo.

    Tras la ola de femicidios -por buscar un eufemismo soportable- hay una tendencia al crimen alevoso, a la tortura, al secuestro fomentado subliminalmente por la sociedad canalla.

    Cuando un “señor” Lanata y tantos como él, instalan desde un canal de TV, poderoso y que es escuchado y visto por millones de personas desde sus hogares, que la ex Presidenta “es una vieja enferma y una mierda” y cuando alienta, zorrunamente, su muerte… el machismo misógino extremo -incorporado a mentes obtusas- recarga su potencial homicida.

    Tras los episodios dantescos -como el reciente con la chica Lucía- late una desviación espeluznante que se nutre de la aceptación tácita de cantidad de descerebrados y que -en alguna medida- gozan con estas excrecencias.

    ¿De dónde parte la desviación? Pues, reitero, de la corporación canalla que intenta dominar y deformar nuestra mentes.

    Se trata del resurgimiento paulatino de visiones atroces que prosperaron desde la Inquisición de Torquemada y antes aun.

    “El proceso” no fue ajeno a esta cuestión. Centenares, tal vez miles de mujeres, fueron secuestradas, torturadas, violadas y asesinadas por los sicarios de la ESMA y en cantidad de clandestinas cuevas represivas.

    Llegaron al extremo de arrojar -desde aviones en vuelo- a mujeres atadas de pies y manos, drogadas, golpeadas, picaneadas, vivas, al Río de la Plata y al mar.

    El cobarde de Astiz -entre muchos otros crímenes- asesinó a la chica Dagmar Ingrid Hagelin, luego de herirla de bala y llevarla a la ESMA. No hubo piedad para la jovencita. Seguramente, antes de eliminarla, este miserable, el “tigre” Acosta, Chamorro y otros oficiales portadores de una perversidad inaudita, abusaron de ella en una muestra de la bestialidad más inverosímil. Como los nazis.

    Tras ese renacimiento de la atrocidad, hay quienes se frotan las manos; son los perversos y las organizaciones nazófilas y clericales de ultra derecha que auspician la deshonra de lo femenino para instalar cierta cuota de fascismo racial y de género que favorezca sus intereses espurios.

    Lo vimos en las escalinatas de la Catedral de Mar del Plata cuando la anterior marcha masiva de mujeres hace más de un año, acosada por grupos de neo nazis y violentos misóginos.

    Ya se sabe, el fascismo en todas sus variantes, auspicia el crimen y la desmembración de la especie. Es la forma en que puede imponer la podredumbre inmoral de sus esquemas. D. R.

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