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Celebra UNEAC centenario del Museo Bellas Artes

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22879-fotografia-gPor Susana Tesoro

Cuando uno se sumerge en la intensa vida de un artista que cree conocer, y descubre allí una entrega sin límites, una obra enorme y una sencillez impropia de un virtuoso de las artes, observa cuánto nos falta por promover, divulgar, regar como semillas en las escuelas y en los barrios, tantos grandes valores de la cultura cubana que aún están sepultados en gavetas, en bibliotecas y en la memoria de tanta gente que tiene para contar.

Esa fue la impresión que experimenté al disfrutar el documental “Rita, una mujer desobediente”, dedicado a la escultora cubana Rita Longa bajo la dirección de Regino Oliver y la fotografía de Raúl Rodríguez.

Había sido este el regalo que la Productora Octavio Cortázar de la UNEAC ofreció para homenajear al Museo de Bellas Artes.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba quiso rendir su modesto homenaje a una de las instituciones culturales cubanas más prestigiosas: el Museo Nacional de Bellas Artes que está cumpliendo este año sus bien vividos cien años.

En el pasado 2012, grandes artistas de la plástica cubana hubieran cumplido sus cien años: los pintores René Portocarrero, Ruperto Jay Matamoros, y la escultora Rita Longa. De esta forma la Productora Cortazar intenta recuperar la historia de estos artistas patrimoniales y dejar para las nuevas generaciones de cubanos guardados estos valores como verdaderos tesoros culturales.

El documental de Rita dura 30 minutos y recoge entrevistas a 7 especialistas que conocieron a la autora y han estudiado a profundidad su obra. Una de las testimoniantes: Margarita Ruíz, intervino en la presentación de este filme, expresó que Rita Longa es una figura cuya obra está en múltiples espacios de La Habana y en otra provincias de Cuba, sin embargo, es poco conocida en el panorama artístico latinoamericano, y que según ella recuerda no existe en todo el continente una escultora de la talla de Rita.

Regino Oliver dijo sentirse muy honrado en poder con su trabajo rendir tributo al Museo de Bellas Artes. “Esto me honra y me compromete” afirmo el artista. A su vez agregó que hubiese sido un gran pecado no recoger la historia de Rita Longa. “Esta historia dijo, quedará en mi memoria como uno de los momentos más gratos que como creador he tenido en mi vida.

Moraima Clavijo, directora del Museo de Bellas Artes agradeció el homenaje a nombre de la Institución que dirige y dijo sentirse honrada de que la conmemoración haya sido compartida de alguna manera con el centenario de Rita Longa, quien dejó una de su obras a la entrada de este Museo.

Rita Longa Aróstegui. Importante escultora cubana, considerada figura cimera de esta manifestación en el siglo XX. Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995.

Se graduó de bachiller en 1928 y matriculó el segundo año de la Academia de San Alejandro. Aquí recibió apenas dos cursos con el profesor Juan José Sicre. Luego, durante unos pocos meses del año 1930, tomó algunas clases en el Lyceum de La Habana, con la escultora Isabel Chapotín.

Rita siempre se consideró a sí misma una creadora de formación básicamente autodidacta y trató de insuflar a su obra un aire de renovación:

Su alto vuelo imaginativo se volcó en la representación monumental del grupo familiar de venados que se puede observar a la entrada del Parque Zoológico de La Habana; también en la famosa bailarina del internacionalmente conocido cabaret Tropicana; en la imagen de la llamada Virgen del Camino, que hoy es el símbolo del municipio capitalino de San Miguel del Padrón, o la aldea taína de Guamá, en la Ciénaga de Zapata, al sur de Matanzas, en Luyanó, la mariposa de ciudad libertad, por solo mencionar algunas de las más conocidas.

A lo largo de sus prolíficos 88 años de vida, la escultora participó en más de diez exposiciones colectivas en Nueva York y también en otros países de Europa y el Caribe, además de diversas muestras personales organizadas en Cuba desde fines de la década de los años 20 hasta 1997.

Lo ocurrido esta tarde en Bellas Artes fue una especie de evocación íntima de un grupo reducido de personas que seguramente agradecerán a la Productora Octavio Cortázar por encargarse de recuperar la memoria cultural de la nación y muy especialmente al realizador Regino Oliver por ofrecernos de una forma tan agradable la vida y la obra de una artista cubana excepcional.

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