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Expone el ICAIC detalles sobre su proceso de reestructuración

En este artículo: Cine, Cuba, Cultura, ICAIC
15 mayo 2013 | 11

CINE CUBANO CONTEMPORANEOEn asamblea con los creadores, especialistas y trabajadores de los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC), la presidencia de ese organismo expuso los objetivos fundamentales que deberá cumplir el proyecto de reestructuración de la institución rectora de la actividad cinematográfica en Cuba, lo cual redundará en el logro de un mejor escenario para el desarrollo del cine.

Según explicaron los organizadores del encuentro, la consulta y participación de los cineastas, especialistas y trabajadores –que en el ICAIC encabezan eventos, programas de desarrollo y varias dependencias organizativas–, siempre ha sido considerada una parte esencial del estudio y la puesta en práctica de las diferentes acciones que deberán concretarse en los próximos meses.

Este intercambio, que da continuidad a varias reuniones efectuadas durante los últimos meses, se extenderá a otros departamentos del Instituto y permitió familiarizar a los trabajadores de los Estudios de Animación con el tema de los imprescindibles cambios estructurales y funcionales que han de producirse en el ICAIC para adecuarlo a las nuevas realidades económicas y sociales que vive el país. Como parte del cronograma de trabajo previsto, el proceso de consulta permanente se extenderá, en una primera etapa, hasta septiembre próximo, cuando el Grupo de Trabajo creado al efecto, deberá presentar su propuesta a las instancias de dirección del Gobierno.

El debate fue presidido, además de por los principales dirigentes del ICAIC, por los realizadores cinematográficos Manuel Pérez Paredes, Premio Nacional de Cine 2013, y Jorge Luis Sánchez, quienes integran el Grupo de Trabajo encargado de formular la propuesta y coordinar el proceso de consulta y participación de los creadores y de los demás trabajadores vinculados a la actividad cinematográfica en Cuba.

Un camino a transitar en pos del cine nacional

Como parte de las transformaciones que se vienen realizando por el Estado y el gobierno a partir del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), se constituyó un grupo de trabajo que se encarga de diagnosticar y proponer soluciones para los problemas acuciantes que atraviesan al ámbito cinematográfico nacional, incluidas las experiencias en el sector no estatal.

La Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, acordó priorizar al Instituto como la primera de las grandes instituciones artísticas que será sometida al proceso de diagnóstico y reestructuración de su labor. El objetivo central es adaptarla al nuevo contexto en que se desenvuelve el país.

Sobre las particularidades del proceso, el presidente del ICAIC, el escritor Omar González, explicó que este necesariamente debe conducirse de manera responsable, con audacia y libertad en la formulación de las propuestas y con una amplia participación de quienes han hecho y hacen el cine cubano, sin exclusión de ninguna dependencia o especialidad.

Actualmente el trabajo se encuentra en la fase de Diagnóstico, el cual debe corresponderse luego con propuestas de soluciones. Al mismo tiempo, se incluye un minucioso estudio de las normas legales que deben modificarse o aprobarse para implementar las propias transformaciones. Según trascendió, el diagnóstico toma en cuenta todas las demandas que se han apuntado en otros debates y estudios realizados previamente, como sería el caso de los congresos de la UNEAC, la Asociación Hermanos Saíz y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, cuya consulta y participación permanentes están previstas en las premisas que rigen el desempeño del Grupo de Trabajo.

El presidente del ICAIC apuntó que “la Comisión, mediante sus indicaciones, establece las pautas de cómo ha de llevarse a cabo el proceso. Esta dimensión, necesariamente metodológica, permite trabajar de modo coordinado y organizado con otras instancias del Estado y el gobierno”. Asimismo, subrayó la seriedad de la labor que se está realizando, “la cual involucra a decenas de compañeras y compañeros del Instituto y de otros organismos, lo que permite asegurar que es la primera vez que esto sucede con una propuesta relacionada con el cine y garantiza que lo acordado no se convierta en letra muerta, como ha ocurrido otras veces. No nos quepa duda de que existe voluntad política para llevar a cabo este proceso y lo que resulte de él. Es algo que se va a cumplir, no es fruto de una especulación ocasional, ni de una visión parcelaria de la realidad; es un mandato, una indicación de la dirección de la Revolución. Y nosotros la cumpliremos con todo rigor, pues se trata de una oportunidad privilegiada para encontrar fórmulas que contribuyan de manera decisiva a solucionar integralmente los problemas del cine cubano, y, por extensión, los del audiovisual que le conciernen. La perspectiva de estos enfoques será siempre cultural, jamás economicista”.

En septiembre de 2013, el ICAIC debe entregar a la mencionada Comisión un diagnóstico de la situación actual, un conjunto de posibles soluciones a implementar, un estudio de la factibilidad económica de dichas propuestas, de lo que se derivará, una vez aprobadas por las instancias y autoridades competentes, un cronograma para su aplicación.

Según precisó el principal directivo del ICAIC, “paralelo a este estudio, desde hace tiempo se vienen racionalizando los recursos materiales y humanos de que disponemos, concibiendo como una posibilidad mucho más viable la contratación del personal creativo por obras, por proyectos, en lugar de la vieja costumbre de emplantillar a todo el mundo; de modo que cada vez habrá menos plazas fijas y menos trabajadores a tiempo completo, solo las imprescindibles. Debemos llegar a menos de mil trabajadores fijos en 2013, buscando la eficiencia por la vía del trabajo, garantizando la calidad de los procesos artísticos y tecnológicos. Lo difícil en una institución como la nuestra, que tiene de arte e industria cultural, es deslindar quiénes están directamente relacionados con la creación artística y quienes, apoyándola, también participan de ella”.

Se dio a conocer también que permanentemente se analizan estos temas con representantes de los ministerios de Cultura, cuyo titular, Rafael Bernal, encabeza el Grupo de Trabajo Temporal; Finanzas y Precios; Economía y Planificación, y Trabajo y Seguridad Social. “Creemos que no habrá que esperar a 2014, para comenzar a erradicar algunos de los problemas y dificultades que hoy perjudican nuestro desarrollo; como sería el caso del Decreto Ley del Creador Audiovisual y otras medidas de menor alcance”, sostuvo el presidente del ICAIC.

Posibles soluciones a contrariedades acumuladas

Susana Molina, vicepresidenta del Instituto, quien tuvo a su cargo la exposición de los problemas principales que pudiera incluir el diagnóstico, reveló que este trabajo se ha concebido como si tratara de una radiografía del ICAIC actual, y se toman como base o referencia algunos datos que ilustran la gestión institucional de los últimos 5 años.

En este sentido, aclaró que un 55 % de la subvención que se recibe del Estado se emplea en el pago de salarios, incluidos los derivados de la contratación artística. Durante el último quinquenio, la institución cultural se ha involucrado en 542 producciones; de ellas, 107 largometrajes de ficción, cifra que toma en cuenta las coproducciones. Por otra parte, se han realizado 3016 minutos de animados. En este sentido, la vicepresidente destacó que la mayor parte de los ingresos proviene de los servicios que se brindan a las producciones extranjeras y la venta de derechos o royalties.

Asimismo, comentó que la mayoría de los países latinoamericanos cuenta con una ley de cine, una film comission, y un fondo de fomento a la producción cinematográfica, como pilares del audiovisual nacional. “En esos países, como aquí, tampoco se recupera la inversión cuando se produce un filme. En cambio –contrastó–, muy pocos cuentan con un archivo fílmico nacional ni una Cinemateca, algo que nosotros sí tenemos desde los años fundacionales del ICAIC”.

Molina insistió en la dificultad que entraña el trabajo que actualmente se realiza, ya que “está plagado de momentos de avance y retroceso, pues la identificación de una problemática implica el estudio de todos los aspectos que le rodean y ante cada nueva problemática es necesario reconsiderar lo avanzado hasta ese momento, para no dejar que se escape ningún detalle”.

En la última década, el ICAIC ha conducido el quehacer institucional hacia la diversificación genérica, temática y estética del cine nacional, la realización de inversiones en el área del patrimonio cinematográfico, cuya existencia peligraba; la posfilmación y un reconocimiento y participación creciente de los jóvenes realizadores y técnicos en la gestión institucional; se ha propiciado la entrada de los jóvenes a la producción cinematográfica y se ha apoyado la producción independiente -a pesar de que esta actividad aún no cuenta con una normativa jurídica que la regule-, entre otras acciones.

Los problemas identificados hasta el momento van desde cuestiones legales y organizativas hasta trabas de todo tipo que entorpecen tanto el trabajo de los creadores como de quienes apoyan la creación artística desde distintas especialidades asociadas. Todas esta “madeja” de factores inciden de diversos modos en cada fase del desarrollo de una película: producción, posproducción, distribución, exhibición y promoción.

Otro elemento a tomar en cuenta es el proceso de migración hacia la tecnología digital en todos los ámbitos del séptimo arte, pues en breve la mayor parte del mundo la utilizará desde la fase de filmación hasta la exhibición; aspecto este último sumamente complejo debido a las erogaciones financieras que supone la modernización de las salas para asumir la exhibición enteramente digital.

Al respecto, un tema que salió a relucir nuevamente es que las salas cubanas cuentan con una dotación tecnológica envejecida, poco confort y mal estado constructivo. De hecho, varios presentes, mayoritariamente los animadores y productores, explicaron cómo sus películas, muchas veces concebidas y terminadas con altos niveles de calidad de imagen y sonido, deben disminuir estos valores con el fin de adaptarse a las posibilidades de los cines.

No obstante, resulta imposible e inconcebible plantearse en el contexto cubano de hoy, la inserción en una carrera tecnológica diseñada para excluir a la periferia de la industria cinematográfica mundial; pero esto implica la necesidad de, al menos, alcanzar y mantener una media en cuanto a actualización tecnológica.

La inteligencia colectiva: elemento ineludible

En el transcurso del encuentro, el presidente del ICAIC explicó cómo es que “vamos a continuar haciendo estas asambleas con todos los que participan en la realización del cine cubano; primero para el diagnóstico, luego para la elaboración de las propuestas de soluciones y políticas y por último para someter la idea final a la valoración colectiva de todos. Tenemos previsto un proceso asambleario para que participe todo el que lo desee: constructivamente, sin descalificaciones apresuradas. Estamos en una fase propositiva y solo presentaremos el documento cuando se haya sometido a una amplia consulta”. Las próximas asambleas se realizaran en los Estudios Cubanacán, la oficina central del ICAIC, y otras áreas técnicas y artísticas.

Los asistentes al encuentro intervinieron ampliamente, y de sus exposiciones emergieron nuevas ideas y cuestionamientos. Se compartieron varias experiencias que pudieran contribuir a los ingresos de recursos financieros al ICAIC.

Una de las conclusiones a las que arribaron los presentes es que muchas de estas potencialidades resultan casi imposibles de ejecutar debido a la manera en que se encuentra estructurada la realidad económica del país, las trabas burocráticas, incluso en la propia institución y en el Ministerio de Cultura, todo lo cual limita las capacidades productivas.

El director de animados Alexander Rodríguez aseveró que “el problema no es el ICAIC en sí, sino algo mucho más complejo, el modelo económico que aún prevalece en el país. Solo después de que se modifiquen las normas jurídicas que no permiten explotar al máximo las posibilidades que tenemos, será momento de analizar cómo mejorar el ICAIC y entrar a calibrar los problemas internos”.

El experimentado productor Aramis Acosta, confesó que durante la reunión “hubo cosas que le hicieron sentir muy bien; sobre todo la presencia en el grupo de trabajo de dos realizadores como Jorge Luis Sánchez y Manolo Pérez, pues todos sabemos lo que representa su pensamiento. Esto permite que se vean las cosas desde el punto de vista artístico, lo cual enriquecerá el documento final. Sé lo difícil que es el hecho de tener la responsabilidad de conducir un proceso para cambiar y mejorar las cosas”.

“Lo otro que me tranquiliza es que el Grupo de Trabajo se ha pronunciado favorablemente a que los Estudios de Animación reciban el tratamiento de ‘unidad presupuesta con tratamiento diferenciado’. Eso es lo más acertado. Yo temía que los Estudios entraran en esta especie de nueva corriente ‘empresarial’ porque eso sería quitarle el sentido a lo que durante tantos años ha significado el dibujo animado para nuestro país. Temía que lo que se había logrado hasta el momento desapareciera bajo el influjo de un entusiasmo nacional por cambiar radicalmente las cosas, que se omitiera la responsabilidad y la coherencia históricas”.

Por último, alertó: “No se nos olvide que tenemos muchas vías para ingresar moneda fuerte, sin que sea imprescindible convertirse en una empresa; sobre todo, mediante la prestación de servicios. Siempre sin dejar de hacer -y en eso quiero ser lo más conservador posible- las diferentes líneas de producción que históricamente hemos hecho, los talleres infantiles, los temas que abordamos.”

Algunos puntos de llegada y partida

Como parte del encuentro, se propuso la incorporación de Alexander Rodríguez y Ernesto Piña -dos jóvenes realizadores de animados-, además el productor Aramís Acosta, al grupo de trabajo que desde el ICAIC coordina el estudio para el proceso de transformación.

Existió consenso en torno a esta elección y a la idea de que hay una voluntad tanto en el país como en el ICAIC para solucionar todos los inconvenientes enumerados, así como se consideró que resulta una ventaja que las soluciones partan del interior de la institución, teniendo en cuenta que es allí donde mejor se conoce la naturaleza y las especificidades que implica el desarrollo del cine cubano. Todo ello sin dejar de tener en cuenta que la situación real del país es compleja y es necesario que se analicen bien las vías para que dichos cambios sean positivos. En base a lo anterior, se agregaron nuevas inquietudes al diagnóstico, surgidas como parte del intercambio.

Además, se insistió en la necesidad de poner el know how acumulado durante décadas por el ICAIC y los recursos humanos en función de proyectos que permitan ingresar recursos y elevar la capacidad productiva de la institución y de todos los creadores cinematográficos del país. “Ese potencial que tenemos ahora no podemos esperar a que se descapitalice, hay que empezar a aprovecharlo intensivamente ya”, dijo Omar González.

Con respecto a los comentarios emitidos, Jorge Luis Sánchez manifestó sus impresiones:

“Como sabemos, los Estudios Animados tienen una especificidad y una naturaleza muy particular. Me llama la atención cómo ustedes sienten que algunos problemas van más allá del ICAIC -quizás en otras áreas afines, otro tipo de creación, esto se manifieste con más matices-, pero teniendo en cuenta que aprecié cómo dominan los problemas que tienen aquí; estoy seguro que saben distinguir con certeza los problemas internos y los que son a nivel de país”

“A veces es complicado estar en este tipo de comisiones porque, como diría Martí, es probable que solo se recoja la ingratitud de los hombres. En cambio, yo me siento alguien que pertenece al ICAIC, me siento parte del cine cubano, de la cultura y de este país. No nos queda más remedio que meternos en estos problemas, a veces áridos; es necesario indagar, participar para que se logre un cuerpo de ideas lo más completo posible sobre qué hacer con el ICAIC, que no se quede ninguna buena propuesta fuera. Todo el mundo debe sentirse parte de esto porque diagnosticar no es lo más difícil, sino llegar a la conclusión conjunta de cuál es el ICAIC que queremos, para reconstruirlo en sintonía con el presente y el futuro cercano”.

Casi al final, el director de Irremediablemente juntos (2012) y El Benny (2006) aclaró cuestiones relativas al decreto ley que otorgará personalidad jurídica al creador audiovisual independiente y pidió que antes de ser aprobado fuera visto por los animadores; porque así ganaría en pertinencia y calidad, todo lo cual es necesario tener previsto antes de que esta norma entre en vigor. También convocó a todos los interesados a comprometerse con el proceso y aportar sistemáticamente sus ideas.

Por último Manolo Pérez, director de El hombre de Maisinicú (1973) y Páginas del diario de Mauricio (2006), concluyó: “Aunque la geografía de los Estudios de Animación y la fisonomía de los rostros que observo desde aquí han cambiado -veo que la juventud impera en este lugar, como resultado de esta revolución digital que vivimos-, en medio del cansancio y la cantidad de problemas expuestos que abrumarían a cualquiera; me sorprende la esperanza que veo en ustedes y creo que hay que seguir luchando y creyendo, a pesar de los palos que da la vida. Es importante continuar defendiendo la especificidad de la creación cinematográfica. El sentido de pertenencia que siempre ha existido en los realizadores para con el ICAIC, existe todavía y lo veo en ustedes”.

(Tomado de Cubacine)

Se han publicado 11 comentarios



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  • danni dijo:

    BUENO SI LA VERDAD SI TODO ESTOS CAMBIOS ES PARA EL BIEN NO HAY PROBLE GRACIAS Y SALUDOS DESDE LIMONAR MATANZAS Y OTRA COSA ESOS CAMBIOS NO ENTRA LAS REPARACIONES DE LOS CINES DE CUBA POR QUE EL MIO ESTA QUE EN CUALQUIER MOMENTO SE VA ABAJO Y NO ES FACIL DEJAR ESO ASI A LA NADA O QUE SI NO HASER ALGO NO SE

  • Crash_UCI dijo:

    la verdad, las peliculas cubanas de esta ultima etapa, excepto algunas excepciones, son para verlas… en parejas, fuera de ese ambito muy privado no tiene sentido verlas, a buen entendedor, con pocas palabras basta

  • luis dijo:

    Me gustaría ver publicado así, en esta mi página de prensa preferida, con tantos detalles, reuniones de organismos vitales para nuestra existencia y no del departamento de animados del ICAIC. Creo que con par de párrafos, si acaso, se pudo abordareste suntao en Cubadebate. O hay otra cosa que no sepamos, por ejemplo, si de las películas saldrán ahora los panes y los peces que tanto necesitamos para el desarrollo del país. Lo cual no quiere decir que no considere la cultura como algo vital para la patria.

  • Daydier dijo:

    Con pocos recursos y equipos viejos se lograron filmar peliculas exitosas como: La Bella del Alhambra, Fresa y Chocolate, El Brigadista, Caravana (que a pesar de ser vieja y contar con pocos recursos estuvo mejor que Cangamba y Sumbe con todo y sus efectos digitalizados), Lucia, Memorias del Subdesarrollo y muchas otras de décadas pasadas.
    No es justificacion el problema de la logistica, que aunque influye, no decide, pues la calidad en la actuacion, los guiones y sobre todo la direccion es la base fundamental para una buena pelicula. Todavia nos preguntamos por que antes se hacian mejores filmes que ahora y eso que no existian computadoras ni modernas camaras, etc,etc.

    Si modernizar el cine cubano es: presencia masiva y sobreexplotada del uso de las malas palabras y groserias en los dialogos, sexo desmedido casi pronografico (ver comentario de Crash_UCI que tiene toda la razon), poner de heroe y ejemplo al tipo negociante y callejero y de ridiculo al revolucionario, exhaltar los males de la sociedad por encima de las virtudes de esta….bueno, si eso es modernizar el cine (que es lo que muestran las recientes peliculas nacionales) pues sigo viendo cine norteamericano, frances, español, argentino, coreano, ruso, lo que sea, pero no, no me gusta lo que se hace hoy. Juan de Los Muertos es la excepcion, pero ya. Viva Cuba tambien, muy relajante, sin tanta chavacaneria, ni escenas tan terribles, tambien estuvo muy buena, pero fuera de eso, no.

    El cine se usa para criticar, es un medio de lucha para expresar ideas, pero tambien para recrear, divertir, sacar a la gente de sus problemas habituales, y no para volverselos a recordar.

    • Holden dijo:

      Daydier, mentes como la tuya, frenan todo proceso, frenan Cuba.

      • Jorge Leandro dijo:

        Loco tú no entendiste a Daydier, vuelve a leer su comentario para que te des cuenta del sentido, aquí nadie quiere frenar el desarrollo, pero no es menos cierto que Caravana está mejor que Cangamba, y ejemplos así hay unos cuantos.

  • Luis Raimund dijo:

    Gigantesca tarea que solo desprovistos de intereses personales y de grupos podrá ser acometida, con claridad, honestidad y valentía, tomar en cuenta la participación en esa tarea de la actividad cinematográfica los compañeros graduados y evaluados y con talento, que son muchos, y romper esa madeja de piquetes establecidos, convenientes según sea y económicamente analizables. Recordar que seria necesario poder no perder de vista en esta etapa de diagnostico las consideraciones de esa masa de especialistas del ICAIC, que no esta en la plantilla del ICAIC y que fue producto de los reajustes de plantillas en el mismo pero que dependen de sus vínculos extracontractuales y venáticos para desarrollar su talento en la esfera que se capacitaron

  • Taran dijo:

    Me pregunto si las nuevas transformaciones haran que nuestro cine retome como uno de sus temas principales el reflejo de nuestra historia como medio de educacion de nuestras nuevas generaciones, pero me parece un poco forzada y bastante demorada, y a ver si nos olvidamos un poco de los homosexuales, la gente que viene de afuera y se va y por ultimo los zombies. Me gustaria ver peliculas sobre las hazannas de nuestros mambises, de las ultimas luchas antes de la Revolucion, las misiones internacionalistas. Las nuevas generaciones no vieron En silencio a Tenido que Ser, preguntele a cualquier joven quien dijo esa frase, no vieron tampoco Algo mas que sonnar ni La Gran Rebelion, ni mucho menos las peliculas sovieticas sobre la Segunda Guerra Mundial. Haganlo por favor, de lo contrario pronto nadie sabra quien es Elpidio Valdes y nuestros ninnos se educaran con las hazannas de Batman y James Bond.

  • patricia dijo:

    esta es la mayor mentira que dice esta nota…

    “…Durante el último quinquenio, la institución cultural se ha involucrado en 542 producciones; de ellas, 107 largometrajes de ficción, cifra que toma en cuenta las coproducciones. Por otra parte, se han realizado 3016 minutos de animados. En este sentido, la vicepresidente destacó que la mayor parte de los ingresos proviene de los servicios que se brindan a las producciones extranjeras y la venta de derechos o royalties…” apretaste!!! 107 largos de ficción???!!! alguien en cubadebate me puede mencionar las 107 ??!!!!.

    lo que no dice cubadebate, es que paralelo a este diagnóstico, se viene efectuando OTRO del mismo tema, pero sólo con directores y productores, viejos y jóvenes, que también será presentado a la máxima dirección del país… aquí les va y lamento el post tan largo, pero vean que el problema es bien complejo

    CINEASTAS CUBANOS POR EL CINE CUBANO

    El que sigue es el documento del Grupo de Cineastas Cubanos electo en la Asamblea de Cineastas del sábado 4 de mayo en el Centro Fresa y Chocolate, tras su primera reunión el 8 de mayo:

    Convocados por la necesidad de participar en todos los planes y acciones que se proyecten para el cine cubano, se realizó un encuentro de cineastas el 4 de mayo del 2013 en el Centro Cultural Fresa y Chocolate, el cual eligió un grupo de trabajo que quedó integrado por Enrique Kiki Álvarez, Enrique Colina, Rebeca Chávez, Lourdes de los Santos, Daniel Díaz Ravelo, Pavel Giroud, Magda González Grau, Inti Herrera, Senel Paz, Fernando Pérez, Manuel Pérez y Pedro L. Rodríguez.

    El objetivo esencial de este grupo es representar a los cineastas en todas las instancias y eventos, propiciar y garantizar la participación activa de los mismos en todas las decisiones y proyectos que se relacionen con el cine cubano, y luchar por la protección y desarrollo de estas artes e industrias y de sus hacedores, lo cual es nuestro derecho y deber como protagonistas de esta manifestación artística. En su primera reunión, el grupo llegó a las siguientes conclusiones y acuerdos:

    1-. Reconocemos al Instituto Cubano del Cine y la Industria Cinematográficos (ICAIC) como el organismo estatal rector de la actividad cinematográfica cubana; nació con la Revolución y su larga trayectoria es un legado que pertenece a todos los cineastas. Al propio tiempo, consideramos que los problemas y las proyecciones del cine cubano en la actualidad no atañen solo al ICAIC, sino también a otras instituciones y grupos que de manera institucional o independiente están implicados en su producción, y sin cuyo concurso y compromiso no es posible alcanzar soluciones válidas y duraderas. Por esa razón, su reorganización y fomento no puede hacerse solo en el marco de este organismo.

    2-. Entendemos por cine cubano el producido a través de mecanismos institucionales, independientes, de coproducción con terceros o de fórmulas mixtas; y como cineastas a todos los creadores, técnicos y especialistas cubanos de estas artes e industrias que realicen su trabajo dentro o fuera de las instituciones, sean cuales sean sus estéticas, contenidos o afinidades grupales. En consecuencia, es indispensable la aprobación del Decreto Ley para el reconocimiento del Creador Audiovisual. Este decreto debe ser enriquecido con todos los complementos legales adicionales que sean necesarios.

    3-. Estimamos esencial la promulgación de una Ley de Cine, en cuya elaboración y propuesta participemos todos y que sea el cuerpo legal que ordene y proteja esta actividad artística y económica en el país.

    4-. Consideramos importante estudiar e implementar un Fondo de Fomento al Cine, al que accedan todos los autores en igualdad de derechos y condiciones, en convocatoria abierta y ante un jurado independiente cuyo parámetro de selección sea la calidad y factibilidad integrales de los proyectos.

    5-. En la etapa actual, los cineastas damos prioridad a la organización y remodelación de las formas de producción y realización de obras, en el concepto de que estas son, en primera y última instancia lo esencial por ser la manera en que nos expresamos y conectamos con el público. De igual forma, planteamos impulsar una visión sistémica de nuestra actividad que abarque la organización y remodelación de las formas de producción, distribución, exhibición y proyección nacional e internacional del cine cubano.

    6-. Empezar el trabajo, revisando y actualizando el Documento Propuestas para una renovación del cine cubano, aprobado en el VII Congreso de la UNEAC en el 2008. En la medida en que se avance, se irán compartiendo las propuestas con todos los cineastas.

    7-. Intercambiar propuestas y puntos de vista con la Comisión Estatal que trabaja en la elaboración de las propuestas para la transformación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

    8-. Manifestar nuestra profunda preocupación por todo lo concerniente a las relaciones y la proyección internacionales del cine cubano, que fue un movimiento revolucionario de vanguardia en el contexto latinoamericano y mundial. Aspiramos a una rápida recuperación de las relaciones y el intercambio con cineastas de América Latina y el mundo, y a la continuidad del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que en su próxima edición cumple 35 años.

    9-. Este grupo de representación realizará su trabajo en permanente diálogo y comunicación con todos los cineastas a través de asambleas periódicas, las cuales tendrán la potestad de ratificar o renovar a los integrantes del grupo, tomar decisiones de interés común y definir las prioridades y las líneas de trabajo.

    La Habana, 8 de mayo de 2013.

  • R dijo:

    Algo preocupante y que ya fue mencionado por el primer comentario de este articulo es que si todas estas restructuraciones y cambios en el ICAI no incluyen la reparacion y recuperacion de decenas de salas de cines en nuestro pais ??? Las inmensa mayoria de los cines de Cuba se encuentran en pesimo estado, sin aire acondicinado, las butacas rotas, filtraciones, la tecnologia de proyeccion obsoleta, etc….Es triste ver en la Habana y en otras ciudades del pais como han quedado en el abandono gran cantidad de cines que pudieran estar funcionando o destinados a otras actividades, o se pudieran estar proyectando peliculas en 3D como ya lo hacen muchos particulares y que cuesta bastante caro

  • CINEFILO dijo:

    Magnífica oportunidad que brinda cubadebate, para que todos aportemos propuestas y le llegue por esta y otras vías, a la dirección del ICAIC, como “ la primera de las grandes instituciones artísticas que será sometida al proceso de diagnóstico y reestructuración de su labor.” Espero que sigan otras como el ICRT, con la cual tiene mucho en común.
    Por el momento, aprovecho para realizar algunas propuestas que se extienden a la labor tanto del ICAI como del ICRT.
    -Aumentar la presencia audiovisual de las producciones cubanas e las pantallas de televisión, pues pude ser que algunas solo se exhiben en festivales y concursos cinematográficos. Otras son reiteradas mente exhibidas
    -Avanzar rumbo a la unificación de esfuerzos conjuntos entre la televiso y el ICAIC, por lo mucho de común que tienen (actores, directores, guionistas, camarógrafos, efectos especiales, etc). Compartir recursos e ingresos que beneficien mutuamente a ambas.
    -El talón de Aquiles de las producciones audiovisuales en Cuba y el mundo sigue resultando ser el guion. Se debe convocar periódicamente, concursos de guiones bien remunerados, de modo que exista un fondo de los mismos, del cual poder escoger obras con mayores potencialidad artísticas. Si el premio se da a la calidad, lo que se haga en términos audiovisuales, necesariamente debe ser bueno. La convocatoria abarcaría todos los géneros audiovisuales: ficción, documental, animados, seriados, largos y cortos.
    -Aliarse con productores nacionales independientes de modo que tales realizadores se beneficien con las redes de distribución nacional y la institución reciba un porciento de ingresos.
    -Lograr que los realizadores reciba puntualmente los pagos que les corresponden por derecho de autor, tema con el cual existe un gran atraso.
    -Tomar medidas contra la piratería, que daña los ingresos de la institución y los realizadores, cuando en los últimos años vemos que las obras audiovisuales circulan libremente vía memorias flash y discos, antes de su estreno en las salas de cine y luego se nota poca afluencia de público, pese a el potencial comercial de las mismas, como se comentó en la prensa nacional, a propósito del estreno en los cines de “Juan de los muertos”
    -Retomar la producción de filminutos y similares, desaparecidas últimamente, a pesar de lo rentable que resultaban. Estas además, resultan un buen campo para que noveles realizadores hagan prácticas, experimenten y pulan su estilo.
    -Crear un departamento de efectos especiales digitales, que brinde servicio a producciones nacionales y extranjeras.
    -Aprovechar al máximo todo el potencial comercial que brindan las producciones artísticas, por vía del llamado marketing y productos asociados a las mismas. Esto sería: ventas de discos con bandas sonoras de filmes; pulóveres con imágenes de cintas; juguetes(especialmente en el caso de animados); DVD con las obras; libros con versiones literarias de las cintas; convertir en series las producciones más exitosas; etc
    -No descuidar mas el factor económico, pues el cine además de arte, es industria y esta no funciona sin capital. Además, es muy cara. Véase, y rectifíqueme un mayor conocedor del tema si me equivoco, una cámara digital de calidad para hacer copias al celuloide vale 40 000 $, cada copia de estas anda por los 90 000 $. Además, las salas cinematográficas necesitan una renovación técnica que también cuesta.
    Esto no significa mercantilizar las producciones, sino se trata de buscar un equilibrio logrando obras que aúnen la calidad artística con la rentabilidad económica. De ello saldrá el presupuesto para creaciones que a todas luces no lograra ser rentables a pesar de su elevado nivel artístico, pero que resultan imprescindibles para elevar el nivel espiritual y estético de nuestra nación.

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