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“Sonar en cubano” para suerte de todos

En este artículo: Cuba, Cultura, Literatura, Música
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Foto: Marianela Dufflar

Sigue siendo un reto tratar de cubrir todas las presentaciones que a diario propone la XXII Feria Internacional del Libro. Sin embargo, aunque se pierda la inmediatez de la noticia, es bueno no dejar por ello de hablar de libros como “Sonar en  cubano”, perteneciente a la Editora Oriente de Santiago de Cuba y que fue presentado el pasado sábado 16 de febrero, en la Sala José Antonio Portuondo de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

La propuesta cuenta con un compendio de entrevistas a importantes músicos cubanos de varios géneros, estilos y generaciones, que han sido publicadas en la revista La Gaceta de Cuba en los últimos once años y que, gracias a la dedicación y acierto de Arturo Arango y Norberto Codina, se muestran ahora en un volumen de inestimable valor.

“La música y la cubanía” sirven de pretextos para que a través de opiniones y puntos de vistas diversos, cada uno de los protagonistas compartan su modo de defender los valores musicales y humanos de la isla en que nacieron desde dentro o desde cualquier lugar del mundo en que se encuentren, para dar continuidad a la historia musical de un país. Es esta otra de las cualidades que posee este libro, que por tratarse de este arte y por “Sonar en cubano” contará con incontables seguidores.

Palabras de Darsi Fernández, abogada, productora, directora musical y delegada de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en Cuba, en la presentación de “Sonar en cubano”

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Norberto Codina (izq.), Director de La Gaceta de Cuba y Darsi Fernández, en la presentación de “Sonar en cubano”. Foto: Marianela Dufflar.

Buenas tardes:

Quisiera ante todo proponerles dedicar este lanzamiento y este libro a tres personas, tres artistas, tres grandes de nuestra cultura que forman parte de su contenido y no están más físicamente para poder continuar su magisterio entre nosotros: a Octavio Sánchez “Cotán”, humilde y grande donde los haya, cuya entrevista realizada antes de su fallecimiento en 1996, fue publicada en el año 2003; a Manuel Duchesne Cuzán, que aparece entrevistado en el año 2000 y a Octavio Cortázar, que desde el cine y el documental, sus formas más habituales de expresión pero también -como se hace evidente en este libro- desde la literatura, dejó constancia de su cultura musical y de su respeto por los músicos cubanos; dejando por escrito en el caso de las aquí reunidas, un par de entrevistas deliciosas nada más y nada menos que a dos pesos pesados de la música de Cuba como Gilberto Valdés y Gonzalo Roig sobre otro hito de esta historia musical: Rita Montaner.

Comparto entonces con ustedes brevemente algunas reflexiones que me ha provocado la lectura de corrido de este libro que la Editorial Oriente presenta hoy, de los autores Norberto Codina y Arturo Arango y que compila una serie de entrevistas aparecidas en la década de los 2000, en esa importantísima revista cultural que ha sido y que es La Gaceta de Cuba.

Una de las primeras bondades es que se reúnen aquí como entrevistados además de los ya mencionados, tanto figuras cimeras de nuestra música llamada culta o clásica como el maestro Frank Fernández y el pianista, profesor y gestor cultural Ulises Hernández como artistas de primera línea de la música popular bailable como Juan Formell, César “Pupy” Pedroso y José Luis Cortés “el Tosco”; verdaderas glorias de la composición y la cancionística del siglo XX como Marta Valdés unen sus voces y experiencias aquí con representantes de la que Joaquín Borges ha acuñado, para nombrarla de algún modo, como Música Cubana Contemporánea, e incluso dentro de esta hay voces de varias generaciones: Gerardo Alfonso, Santiago Feliú, Polito Ibáñez, Yusa, Kelvis Ochoa y X Alfonso. El jazz cubano está representado por uno  de sus mejores exponentes, Ernán López Nussa y esa arista menos visible de la música que es el arreglista, el orquestador, el productor musical tiene en Joaquín Betancourt un brillo incontestable. Para no perder de vista que la música cubana siempre ha sido de las mejores embajadoras que el país haya tenido jamás, están las entrevistas realizadas a los integrantes de Orishas y al increíble Descemer Bueno- que tiene a toda la Isla tarareando ahora mismo sus canciones-, atrapado por el periodista en un momento en que todavía vivía más en Estados Unidos que en Cuba.

O sea, que en esta serie de entrevistas, en las anécdotas que cuentan cada uno de los músicos que aquí aparecen, hay una parte importante de la historia musical del país y también de informaciones útiles sobre muchas cosas: cómo era la vida del músico cubano antes del 59 o qué retos enfrenta la industria cultural de la Isla en los nuevos tiempos, sobre la enseñanza musical en Cuba, sus valores y sus limitaciones; sobre cómo cada generación de músicos se mezcló naturalmente con sus antecesores y sus sucesores , sobre cómo viajar, convivir con otras músicas y conocer nuevas sonoridades les influyó y permitió volcar también lo aprehendido en el enorme ajiaco musical de Cuba.

La Gaceta de Cuba ha sido y va a  seguir siendo un referente importantísimo para mostrar, analizar y entender los rumbos de la cultura nacional en estos últimos 50 años. Y en este sentido, es absolutamente valioso este tipo de esfuerzo de organización de la información (y tengo entendido que van a seguir editando libros como éste, que compilan temáticamente contenidos aparecidos en las ediciones bimensuales de la revista) con el valor añadido que ello comporta para estudiosos, historiadores de la cultura y público en general. Quizás hubiera sido interesante que todos  los entrevistadores nos hubiéramos tomado el trabajo de hacer notas al pie contextualizando algunos nombres como hacen Dayara, Ma. Claudia y Liliana en algunos momentos de la entrevista a Kelvis, o en la edición del libro, haber dedicado un anexo a referenciar a todos los músicos y obras musicales que se mencionan, en un intento de ubicar las anécdotas en un entorno cultural más completo. Eso hubiera dado un material de enorme relevancia, pero bueno, ya eso sería otro libro.

Una de las preocupaciones que me dejó la llamada  “Guerrita de los e-mails” que tuvo lugar en el año 2007 en la Internet cubana (si así puede llamársele a nuestro estrecho de banda) fue la práctica ausencia de músicos en aquel intercambio de opiniones, conceptos y preocupaciones sobre nuestra cultura y en definitiva sobre nuestra patria y sus destinos. Si no recuerdo mal, Zenaida Castro Romeu fue la única en pronunciarse desde la música en aquél debate.

…¿Estaban los músicos demasiado ocupados pensando en cómo conseguir conciertos o creando sus propias composiciones? ¿No se sentían aludidos por las preocupaciones de la intelectualidad cubana de hoy? ¿Carecían de la humildad o la sensibilidad para que los afectaran problemas del cubano de a pie? ¿O padecían de desmemoria y desidia a conveniencia, dado que al parecer resulta que, a pesar de todo, se puede vivir de ser músico en Cuba? Confieso que  estas dudas me atormentaron por un tiempo.
Y son en parte, responsables de que me llenara de preguntas que mi habitual trato profesional con ellos no suele responder. Gracias a esas preocupaciones preparé la primera de las entrevistas que he hecho en mi vida y que está publicada en este libro (en este caso, a mí querida y muy admirada Marta Valdés).

Cuando lees un libro como este te alivia saber que tus ídolos musicales son cubanos rellollos vivan donde vivan, hagan  la música que hagan, comprendes que son cultos y populares en dosis parejas, te das cuenta de que están completamente pendientes de los asuntos del país y que quizás no participan activamente en ciertos debates intelectuales porque sus preocupaciones, sus anhelos, sus tristezas y sus alegrías donde mejor quedan expresados es en cada acorde, en cada coro, en cada proyecto musical que emprenden.

La última entrevista que realicé fue a Francis del Río (creo que sale publicada en la próxima Gaceta, así que no forma parte de este  libro) y quiero terminar con su respuesta a la última pregunta que le hicimos:

“Cuba es para mi la tierra más linda que ojos humanos han visto, pero solo puede uno decirlo cuando sus ojos… (…) hayan visto otras partes del mundo en que vivimos. Espero que el porvenir de Cuba sea mejor, quiero que mi hijo vaya a la tienda a comprar con la  moneda en que le paguen el salario, quiero que elija sin ser juzgado si desea vivir aquí o no, quiero que ame a nuestros mártires pero no quiero obligarlo a hacerlo, quiero que haga lo que le dicte su corazón, no lo que le dicte nadie, ni siquiera yo. Espero (…) que la idiotez y el consumismo no nos invadan, espero que todos los cubanos tengamos acceso a Internet sin que nadie nos diga qué debemos ver y que no debemos. Yo soy cubano y me siento orgulloso de serlo, pero me quiero sentir orgulloso de pertenecer al planeta Tierra (…) que nos regala su vida y a cambio le pagamos con su muerte, poniendo todo lo que nos da a la venta y destruyéndola, haciéndonos la vida cada día más difícil. Espero, que en el futuro, Cuba participe lo menos posible de todo eso”.

Díganme si eso no es SONAR, como suenan todos en este libro, alto, claro y afinadito, EN CUBANO.

Muchas gracias.

 

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  • Adrianny dijo:

    !Bravo!, Francis del Rio...

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Marianela Dufflar

Marianela Dufflar

Colaboradora de Cubadebate. Master en Relaciones Públicas, Especialista en Comunicación de ARTex, Premio Espacio 2015 de Relaciones Públicas.

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