Imprimir
Inicio » Noticias, Política  »

Denuncian en España acoso al movimiento 15-M

En este artículo: #15M, #spanishrevolution, España, Protestas
| 8

Intervención policial en EspañaCarlos Taibo
Rebelión

En el transcurso del último mes el movimiento 15-M ha sido objeto de dos grandes operaciones de acoso articuladas en los circuitos del poder político, económico y mediático. La primera, ya concluida, tuvo como objeto transmitir una imagen del movimiento que hacía de éste una simpática fiesta de jóvenes enfadados que poco más pedían que unas cuantas palabras de comprensión de nuestros magnánimos dirigentes.

La dimensión del rechazo frontal a un sistema infumable, que estaba claramente presente en los cimientos del movimiento, parecía no existir a los ojos de los portavoces del orden establecido. Si algunos de ellos han llegado a decirnos que esos jóvenes airados no hacían sino volver a poner sobre la mesa el programa que Rodríguez Zapatero había promovido, para después olvidarlo, en 2004 -cuánta estulticia concentrada en un solo argumento-, en los últimos días ha corrido por ahí una hilarante publicidad de la Fundación Alternativas -uno de sus patronos es ese trilero de la política llamado Felipe González- que nos recuerda que desde esa institución ya se habían propuesto alternativas objetivas a la indignación… Entre ellas, cabe suponer, la de reclamar que en adelante se prohíba que un ex presidente del Gobierno pueda cobrar sumas ingentes de dinero de inmorales empresas privadas del sector energético.

La segunda ofensiva se ha desplegado con singular fuerza en los últimos días. Tengo delante un ejemplar del diario El País del jueves 16 de junio, el día siguiente al de los hechos que se sucedieron en los alrededores del Parlament catalán. Lo más normal que hay en unas páginas inundadas de intoxicación y dobleces es la pastoral sugerencia de que no puede confundirse el todo de un movimiento pacífico con la parte de unos presuntos manifestantes entregados a la violencia. Interpreto esas páginas como una declaración de guerra contra unas gentes que, tras demostrar sobradamente que van en serio y que tienen cuerda para rato, han empezado a resultar inevitablemente molestas.

Creo que en estas horas, y a la vista de lo que recogen varias filmaciones que han corrido por ahí, no hay duda en lo que se refiere a la presencia de provocadores policiales en muchas concentraciones y acampadas.

Pero, más allá de ello, me resulta imposible dejar de lado lo que ya sabíamos gracias a lo ocurrido al calor de muchas de las manifestaciones que, en los últimos años, han protestado por la miseria de la globalización capitalista. Esos lamentables medios de incomunicación que padecemos concentraban su atención en el apedreamiento del escaparate de unos grandes almacenes para, consciente y pudorosamente, olvidar todo lo demás. Y entre todo lo demás que olvidaban estaba, claro, la violencia constante que caracteriza a los sistemas que padecemos: la de muchos empresarios sobre sus trabajadores, la de tantos varones sobre sus mujeres, la de nuestros policías sobre lossin papeles , la que todos desarrollamos contra la naturaleza y, por dejarlo ahí, la que asume la forma de genuinas guerras de rapiña encaminadas a privar de recursos básicos a los pueblos más pobres. Hoy como ayer este culpable y llamativo olvido merece nuestra repulsa más enérgica, que no podemos hacer otra cosa que trasladar a tantos profesionales del periodismo que, con toda certeza, podrían hacer mucho más de lo que hacen.

Tengo que prestar atención, por lo demás, a un episodio singular: lo que ocurrió con Cayo Lara, una persona respetable, en la mañana del miércoles 15, con ocasión de una concentración que, en Madrid, permitió frenar un desahucio. El País, el inefable El País , tituló así la noticia: ‘Un desahucio menos, una agresión más’. Un indicador sólido del nerviosismo que acosa a los circuitos oficiales lo aporta, por cierto, el hecho de que El País acuda en presunta defensa del coordinador general de Izquierda Unida. Quién te ha visto y quién te ve. Malo es que haya quien prefiera ignorar lo que ocurrió: nadie reprochó a Lara que estuviese presente en la concentración que me ocupa. ¡Faltaría más! Los reproches -y lo que el sistema entiende que es un reprobable acto de violencia: arrojaron agua al afectado- surgieron cuando Lara no tuvo ningún problema para responder a las preguntas que le realizaban los periodistas. Nuestros dirigentes políticos, incluidos los más sensatos, no parecen percatarse de que las cosas están cambiando rápidamente y de que al militante de a pie -no hay otro- del movimiento 15-M le repugna que alguien se arrogue la facultad de representarlo. Hay quien dirá, claro, con argumento nada despreciable, que buena parte de la culpa de lo sucedido corresponde, una vez más, a los periodistas, que al parecer sobreentienden que nada de interés pueden decir los ciudadanos comunes y que, de resultas, se impone dar la palabra a un responsable político o a un santón intelectual. La orgullosa vena libertaria del ‘no nos representan’ saltó como un resorte afortunado. Y lo hizo de tal manera que no me cabe duda de que Cayo Lara ha tomado buena nota.

Sólo me queda enunciar una firme convicción: la de que también en este terreno nos adentramos en un mundo diferente del que hemos conocido durante demasiados años. Si antes la violencia contra los movimientos contestatarios poco más provocaba que miedo y retirada, ahora suscita una franca voluntad de cerrar filas en torno a la protesta. Y se convierte en un interesante estímulo para ésta.

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • 0robor0 dijo:

    Buen análisis y certero.
    Se está diciendo: ¡así no!
    Y será de otra manera, aunque no quieran.

  • OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS dijo:

    Nuestro apoyo total al movimiento 15-M

  • XimenisNoSanto dijo:

    Soy español y me da vergüenza de serlo. Somos un país con casi cinco millones de desempleados, la inmensa mayoría de los cuales no cobra ni siquiera el subsidio mínimo. Donde la mayoría de los que sí tienen trabajo no llega a fin de mes, ahogados por hipotecas, pagos de luz, agua, gas, teléfono, seguros, impuestos, etcétera, y eso sin hablar del gasto imprescindible para comida y ropa. Donde el 20% de la población (más de ocho millones de personas) están bajo el umbral de la pobreza, entre ellos bastantes millones de jubilados y pensionistas que cobran la pensión mínima, un importe de miseria que no da para subsistir a todo este colectivo. Somos también un país donde la inmensa mayoría de trabajadores tiene contratos en precario, es decir, temporales; sin ningún tipo de derechos y cuando se acaba el contrato, te buscas la vida que para eso somos una democracia capitalista. Y, al mismo tiempo, somos el país donde los banqueros se encuentran entre los más ricos del mundo, los dueños de empresas constructoras y grandes transnacionales de la moda pertenecen al grupo de los mayores multimillonarios del mundo capitalista. Ahora, pregunto, ¿qué porquería de “democracia” es ésta? Sigo: la educación no es gratuita, ni mucho menos. El gasto en libros de texto, actividades extraescolares y las pocas plazas de colegios públicos (¡viva el negocio privado también en la educación!) ahogan un poco más al mismo desempleado o trabajador en precario al que me refería al principio. No todo se acaba aquí: la sanidad pública está en peligro mortal. No sólo supone otra sustanciosa fuente de dinero para la sanidad privada (el que se la pueda pagar, claro; el que no lo pueda hacer, no tendrá derecho a sanidad, qué le vamos a hacer) sino que, con interminables listas de espera pendientes de intervenciones quirúrgicas y colas infinitas en los centros de atención primaria, por falta de médicos, ya se habla del copago sanitario: que la gente pague por el simple hecho de ir de visita a su médico de cabecera, y que también abone la factura de su operación en el hospital. Al margen de que si te pueden echar a tu casa recién salido del quirófano, para ahorrarse camas, lo hacen: eso se llama “cirugía ambulatoria”.
    ¿Qué se puede decir de todo esto? Que, cuando el pueblo español, o parte de él, el más desesperado, el más desencantado, el más humillado, sale a la calle a protestar de verdad, les llaman terroristas, antisistema, violentos o proetarras (Movimiento 15-M). Por eso el artículo de Carlos Taibo es tan acertado: en España no existe la democracia, sencillamente porque no hay justicia social, reparto de la riqueza ni igualitarismo económico. Tenemos a millones de personas sin trabajo, a jubilados cobrando pensiones de hambre, a chicos jóvenes trabajando a destajo para no ser despedidos a la mínima, con la educación y la sanidad camino de la privatización absoluta,… y todo ello para que los ricos sean más ricos a costa de que los pobres sean más pobres. Si esto es la democracia capitalista, paren la feria que yo me bajo. Y la solución del gobierno Zapatero (socialdemócrata, que no socialista, en el nombre y neoliberal como Aznar en los hechos) es la misma que en Grecia, Irlanda o Portugal, la que le dictan desde Bruselas los dirigentes de la Unión Europea: privatizar empresas públicas (las rentables, por supuesto), despedir funcionarios y bajarles el sueldo a los que resten, bajar los impuestos a los ricos, así como casi eliminar las cotizaciones a la Seguridad Social de los empresarios, aumentar el IVA (impuesto indirecto que grava el consumo, independientemente de la renta del individuo), flexibilizar el “mercado laboral” (es decir, despido libre y gratuito sin ningún derecho para los trabajadores), aumentar la edad de jubilación y redefinir la ecuación para el cálculo de la pensión teniendo en cuenta toda la vida laboral del trabajador (lo cual significa reducir la cuantía a percibir, lógicamente), y que el Fondo Monetario Internacional sea el que decida la política económica gracias a que el gobierno está endeudado con él, como lo estuvo Argentina y medio Tercer Mundo hasta que consiguieron librarse de los usureros. Ha renacido el neoliberalismo salvaje de Reagan y Thatcher, la escuela de Chicago de Milton Friedman aplicada en Chile por el criminal asesino Pinochet, Bush elevado al cubo con Obama en la Presidencia de Estados Unidos y el “socialista” Zapatero en la Moncloa. Amigos, esto no es una democracia: es una partitocracia de dirigentes patrios vendidos al capitalismo internacional. ¿De qué Universidad americana harán doctor “honoris causa” a Zapatero, pasados unos años, como reconocimiento a su labor? ¿En qué transnacional actuará de consejero como pago a los servicios prestados? ¿Qué más da que en España gobierne el PP (la derecha heredera de Franco) o el PSOE (hoy en día una sombra de lo que fue el partido fundado por Pablo Iglesias)? Ambos llevan a cabo la misma política económica y social: la política del capitalismo salvaje, la del neoliberalismo a ultranza, la que beneficia a las grandes corporaciones transnacionales, la banca, los grandes empresarios y denigra cada vez más a una clase trabajadora completamente alienada que, por fin, empieza a despertar. ¿Qué diferencia hay entre Zapatero y Aznar? El matiz, simplemente. Una sonrisa beatífica frente a un tipo malencarado y dictadorzuelo. Pero, en la práctica, son lo mismo. ¿Qué diferencia hay, ahora sí podemos decirlo, entre el analfabeto de George W. Bush y el negrito simpático de Obama? La apariencia. En la práctica, el “premio Nobel de la Paz” Obama ha sido un nuevo “bluff”, un engaño más, de los yanquis hacia el mundo entero. La política interna y externa de los Estados Unidos sigue siendo la misma, no hay variaciones significativas. Muchos españoles confiamos en que el Movimiento 15-M sea el principio del fin de este sistema podrido en su alma que representa el capitalismo. Bajo una mascarada de supuestas elecciones democráticas multipartidistas, en las que a la hora de la verdad sólo pueden ganar unos u otros, y todos están bien controlados para seguir las directrices que se les marquen, el sistema capitalista vuelve una vez más a demostrar que hace honor a su nombre: lo único que importa es el capital y los que lo poseen, el ser humano queda en segundo término: sólo interesa como mercancía de trabajo y como elemento de consumo para que la noria siga girando. Pero esto acabará, de forma definitiva, cuando los que estamos abajo, soportando toda esta gran mentira, digamos ¡basta ya! A nuestro favor tenemos que somos más numerosos y que, ciertamente, tenemos la razón de nuestro lado. ¡Saludos al bravo pueblo cubano desde España!

  • Ole15M dijo:

    Totalmente de acuerdo con Carlos Taibo. Viva el Movimiento 15-M.

  • jorgeee dijo:

    Youtube está borrando videos que demuestran las infiltraciones y las provocaciones para criminalizar al moviemiento.

    Copien y difundan los videos !!

  • Alfredo Antonio Clementi dijo:

    Excelente y sumaente esclarecedor el comentario de Ximenis; solo me permito agregar que al PSOE le sobran dos letras porque de socialista y obrero poco y nada le queda

  • JOSE LUIS PEREZ dijo:

    Si nos dejamos llevar por un pacifismo de manual de buenas costumbres cuando la violencia que se ejerce sobre nosotros, los ciudadanos, es permanente y abarca todos los aspectos de nuestra vida, estamos haciendo el tonto y alimentando la rueda.

  • MDF dijo:

    #spanishrevolution, Democracia Real Ya y los Indignados. Señor Palmou, ex-Consejero de Justicia de la Xunta de Galiza presidida por el Sr. Fraga (PPsoe) y miembro del Cuerpo Nacional de Policía durante el FASCISMO. Mujer de 79 años, tras ser operada del corazón, y su hijo, que junto a terceros editan una web en apoyo del 15-M, son represaliados por la in-Justicia española. El Estado en DEFCON 1. Más barricadas y menos batucadas. Standar and Pigs. Anonymous: el PLAN, Fase 1, iniciado. El factor clave para la revolución. ¿Cuánto cuesta la especulación?. Deutsche Bank exige nuevos recortes en España. Etc… Ver todo en:

    http://aims.selfip.org/spanish_revolution.htm

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también